09/01/2020
Hay dias que la vida pesa, que los sueños parecen inalcanzables, y los planes irrealizables. Hay días que la cabeza de uno es el mayor enemigo, y el malestar es tan grande que caminar no tiene sentido. Es entonces cuando todo se torna problema y no vemos una posible solución. A todos nos ha pasado, no saber qué hacer para estar mejor, no querer estar con nadie pero tampoco solos, tener el doble malestar de querer irse y no saber a dónde. La incertidumbre nos alcanza, y la depresión nos desploma, y en medio de la desesperación que genera escapar y no saber de qué, hay Uno que se ofrece como refugio para huir: Jesús.
Pienso en Elías cuando deseó morir, cuando en medio del desierto, allí en la soledad encontró a Jesús en el silbo apacible. Pienso en la paz que le dio saber que en esos momentos en los que solo anhelamos dejar de estar, dejar de sufrir, dejar de sentir, podemos refugiarnos en el Salvador, que así como el aire no lo podemos ver, pero sabemos que esta en todo lugar.
No hay problema pequeño a sus ojos, y cada angustia del corazón humano pesa sobre su humano corazón que pese a ser divino jamás perderá la noción del padecer de los hombres “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino uno que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado” (Hebreos 4:15) porque no hay tristeza que no comprenda, no hay pensamiento que no conozca. Aun cuando no sabemos que nos pasa, cuando no entendemos la razón de estar tan débiles, El alivia el corazón humano, responde las dudas a preguntas que ni siquiera nos animamos a hacernos. “A dónde huiré de tu Presencia? A dónde me esconderé de tu Espíritu? Si subo a los cielos allí estás, y si me deprimo también estarás ahí... aún allí me guiará tu mano, me asirá tu diestra... Aun las tinieblas no encubren de ti,
Y la noche resplandece como el día;
Lo mismo te son las tinieblas que la luz.” (Salmos 139:7-12)
A veces querrás escaparte, de todos, y hasta de ti mismo, pero todas esas veces escóndete en Jesús, en sus brazos el tiempo pasa, las emociones fluyen, los pensamientos se aclaran, la desesperación desaparece. Si no puedes mas, afiánzate en el Salvador.