14/08/2026
NOVENA EN HONOR DE LA ASUNCIÓN DE MARÍA SANTÍSIMA. DÍA 9.
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
Un Ave María a los mil Ángeles de Guarda, que tuvo Nuestra Señora para hacer esta novena con toda atención y reverencia.
ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS
Todopoderoso Señor y Dios Eterno, que invisiblemente estás todo, en todo este mundo visible; confieso que Vos, Señor y Dios Altísimo, por vuestra graciosa piedad me hicisteis criatura racional, adornando mi alma con vuestra nobilísima imagen. Confieso también que Vos, Señor Altísimo, por solo vuestro querer me disteis en tiempo a entender los preceptos de vuestra divina ley, para que guardándolos cumplidamente en el valle de mi destierro cumpliera con el fin de serviros y amaros en esta vida, para después gozaros eternamente en la otra. Estos preceptos, que la largueza de vuestra eterna sabiduría me dio para salvarme, los he quebrantado como criatura ingrata; de lo cual me pesa, me pesa y arrepentido de haber pecado, os pido por vuestra Divina Clemencia, y por el glorioso Tránsito de la Santísima Virgen María, uséis conmigo de misericordia. Perdonadme, Dios mío, perdonadme, y dadme una pequeña centella de vuestra gracia para con ella serviros y daros continuamente rendidas gracias por los beneficios que me habéis hecho, y muy en particular para alabaros como debo, por el que vuestra Majestad me hizo dándome por Abogada y Medianera a la Soberana Reina de los Cielos; a quien Vos, Señor y Dios Altísimo la coronasteis en el Cielo después de su glorioso Tránsito, con tres coronas de inaccesible gloria, correspondientes a sus altísimos méritos, adquiridos con suma perfección en cada estado, a los tres que tuvo siendo viadora, como fueron de hija, madre y esposa vuestra. Esto, Señor, os suplico: como también me deis especialísima gracia, para hacer esta sagrada novena de suerte que sea para mayor honra y gloria vuestra, de la santísima humanidad del Verbo Eterno y de su Santísima Madre. Amén.
Considera este día la resurrección de nuestra Reina y Señora, y cómo llena de gracia, acompañada de su Hijo santísimo, y de todos los cortesanos celestiales, subió desde el sepulcro al Cielo empíreo, donde admirados los Ángeles, se decían los unos a los otros: “Salid, hijas de Sion, a ver a vuestra Reina, a quien alaban las estrellas matutinas” Llenos de asombro, los otros se preguntaban diciendo: “¿Quién es esta que sube del desierto, como varilla de todos los perfumes aromáticos? ¿Quién es esta que se levanta como la aurora, más hermosa que la luna, escogida como el sol, y terrible como muchos escuadrones ordenados?”. “¿Quién es esta, decían todos, que sube del desierto reclinada en su dilecto, derramando afluentes delicias”? Con esta admirable grandeza, llegó al trono de la Beatísima Trinidad, donde el Eterno Padre le dijo: “Asciende más alto que todas las criaturas, electa mía, hija mía, paloma mía”. El Verbo humanado dijo: “Madre mía, de quien recibí el ser humano, recibe ahora el premio de mi mano, que tienes merecido”. El Espíritu Santo dijo: “Esposa mía amantísima, entra en el gozo eterno, que corresponde a tu fidelísimo amor, ama, y goza sin cuidado, que ya se pasó el invierno del padecer, y llegaste a la posición de vuestros abrazos”, y diciendo esto las tres Divinas Personas, la coronaron con una corona de inaccesible gloria, por Reina y Señora de todo lo creado.
Con esta consideración, alabaremos a la Santísima Trinidad, y en la oración pediremos hoy a Nuestra Señora nos mire siempre con ojos misericordiosos.
ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA
Oh Santísima Virgen María, dignísima Madre de misericordia, Señora de la Iglesia militante, y especial gloria de la triunfante; que inflamada del amor Divino, empezasteis con muchos fervores desde aquella hora que al Arcángel San Gabriel oísteis, a apresurar el paso en el ejercicio de vuestras heroicas obras; no por temor de la muerte, que este en Vos no hubo ni puede haber, sino para entrar más rica y próspera en el interminable gozo de tu Divino Esposo. Por esta prisa, que en el fin de vuestra carrera disteis, acumulando virtudes sobre virtudes, y méritos sobre sumos méritos, y por los sagrados dones con que la Santísima Trinidad os favoreció en tan glorioso Tránsito: os suplico, amantísima Madre de mi alma, me ayudéis con vuestra gracia para corresponder a los divinos auxilios, y avisos que para morir me da la Santa Iglesia, cuando me acuerda que soy polvo, y en polvo me he de convertir. Esto, Señora, os pido me concedáis; con lo particular que Vos sabéis, si es a mayor honra y gloria de Dios, y bien de mi alma. Amén.
Rezar cinco Ave Marías.
ORACIÓN
Virgen Santísima, Madre de misericordia, a vuestro sagrado patrocinio me acojo: no me desampares, Reina del Cielo, Madre mía, Señora mía, abogada mía; ten misericordia de mí en el trance de mi muerte. Por tus singulares prerrogativas y dotes de naturaleza y gracia con que os enriqueció el Señor por vuestra Concepción Inmaculada, por los nueve meses que tuvisteis en vuestras entrañas a todo un Dios humano, por todos los demás misterios de vuestro dichoso Tránsito, te ruego me alcances de vuestro Hijo el perdón de mis pecados, y la gracia final con que merezca la eternidad. Amén.