Madre del Amor Hermoso

Madre del Amor Hermoso Grupo de oración dedicado a la Santísima Virgen Madre del Amor Hermoso, Florencio Varela, Bs.

As.

• Primer y segundo sábado de mes a las 15hs.
• Cada martes Rosario de jóvenes a las 20hs.
• Últimos sábados de mes Mil Avemarías a las 10hs.

22/08/2026

CENÁCULO EXTRAORINARIO EN LA FIESTA DE MARÍA REINA

"El pensar en Ella y el invocarla, sean dos cosas que no se aparten nunca ni de tu corazón ni de tus labios. Y para esta...
21/08/2026

"El pensar en Ella y el invocarla, sean dos cosas que no se aparten nunca ni de tu corazón ni de tus labios. Y para estar más seguro de su protección no te olvides de imitar sus ejemplos. Siguiéndola no te pierdes en el camino!"

San Bernardo de Claraval

16 de agosto | SAN ROQUE DE MONTPELLIER               Nacido en Montpellier, capital de la desaparecida región de Langue...
16/08/2026

16 de agosto | SAN ROQUE DE MONTPELLIER

Nacido en Montpellier, capital de la desaparecida región de Languedoc-Rosellón, entonces perteneciente a la Corona de Aragón. No hay unanimidad en el año de su nacimiento, que lo sitúan entre 1295 algunos y otros entre 1348 y 1350 aproximadamente; Roque significa etimológicamente "fuerte como roca".

La historiografía interpreta de forma diferente su vida, sobre todo desde el punto de vista cronológico, pero es indiscutible que , bien por sus hechos como hombre o por sus milagros, San Roque gozó de gran popularidad entre sus coetáneos a causa de los grandes favores que dispensó a pobres y enfermos, sanándolos de las frecuentes epidemias pestíferas, mostrando valores cristianos y personales que han forjado su devoción hasta la actualidad.

De familia sumamente rica, vástago del Gobernador de Montpellier, Jean Roch de La Croix, San Roque nació tras la promesa hecha por sus padres de donar su hacienda a los más necesitados si Dios les concedía descendencia, pues sufrían mucho debido a este motivo, haciendo realidad la cita evangélica de San Mateo que reza: "Vende los bienes que tienes, da el dinero a los pobres y así tendrás un tesoro en el Cielo".

Siendo muy joven, San Roque se deshace de sus posesiones y reparte el dinero entre los pobres, se hace Terciario Franciscano y decide peregrinar a Roma, practicando en el camino la caridad a la vez que asistía a moribundos en el último trance. Heroica fue su entrega en Acquapendente, Cesena, Roma, Rímini y Novara.

En este permanente peregrinar, se contagia de la peste en la ciudad de Rímini (Italia) y se retira a un bosque. Cuenta la piadosa leyenda que es atendido por un perro que lleva el pan en la boca, cuyo propietario le cuida y cura sus llagas. También se cuenta que, en este lugar apartado, brotó un manantial para dar de beber a San Roque. Otras teorías dicen que fue esta persona el autor de los documentos históricos más fiables sobre su vida, como el hecho de su fallecimiento ocurrido casi con certeza en la ciudad de Anghera, cerca del lago Maggiore, en el Norte de Italia , el 15 de Agosto de 1378, Festividad de la Asunción de la Virgen María. San Roque sería canonizado por el gran Papa Gregorio XIII en 1584. El cuerpo de San Roque se encuentra en la iglesia veneciana que lleva su nombre, pero existen multitud de reliquias del Santo repartidas por todo el Orbe.

Meditación sobre la Asunción de la Virgen.En el misterio glorioso de su Asunción, la Santísima Virgen María, Madre del A...
15/08/2026

Meditación sobre la Asunción de la Virgen.

En el misterio glorioso de su Asunción, la Santísima Virgen María, Madre del Amor Hermoso, es elevada en cuerpo y alma a la gloria del Cielo. Aquella que, desde el primer instante de su existencia, permaneció enteramente unida a Dios, sin mancha de pecado, contempla ahora cara a cara la hermosura de su Señor. Su triunfo es también prenda de nuestra esperanza: María, vencedora del pecado y de la muerte por los méritos de su Divino Hijo, nos muestra el término bienaventurado al que está llamado todo corazón que persevera fielmente en la gracia. ¡Oh Madre Santísima!, desde las alturas de la gloria, mirad a vuestros hijos que peregrinan todavía entre las sombras de este mundo y conducidlos por el camino que lleva a vuestro amado Hijo.

Y desde el Cielo, donde reina junto a su Hijo, la Madre del Amor Hermoso continúa derramando sobre nosotros los tesoros de su maternal caridad. Su amor no se ha apartado de sus hijos; antes bien, libre de todo velo terreno, resplandece con mayor pureza y poder. María nos comunica aquel amor santo que nace del Corazón de Dios, nos fortalece en las luchas, nos consuela en las tribulaciones y nos aparta de cuanto pueda ofender a su Divina Majestad. Acudamos, pues, con filial confianza a Aquella que es nuestra Madre, Reina y Abogada; y pidámosle que forme en nosotros un corazón puro, humilde y encendido en amor a Jesús, para que, siguiendo sus pasos, merezcamos un día contemplarla en la gloria eterna.

15 de Agosto | LA GLORIOSA ASUNCIÓN DE NUESTRA SEÑORA AL CIELO EN CUERPO Y ALMA¿Quién es Ella que sube por el desiertoco...
15/08/2026

15 de Agosto | LA GLORIOSA ASUNCIÓN DE NUESTRA SEÑORA AL CIELO EN CUERPO Y ALMA

¿Quién es Ella que sube por el desierto
como una columna de humo, de especias
aromáticas, de mirra e incienso?

Libro del Cantar de los Cantares, cap. 3, vers. 6

Cuando llegó el momento, escogido por el Verbo Encarnado, de celebrar Sus místicas y solemnes nupcias con la Novia de Su Corazón, eligió revelarse a Ella en toda Su belleza, invitándola a venir y saborear los inefables deleites que la clara visión de la Esencia Divina transmite al alma.

Aquella visión fue la recompensa del ardiente amor que María, desde Su Concepción, había albergado por Su Dios, y que desde entonces había ido creciendo en Su Alma. Ese Amor alcanzó finalmente Su plenitud, y había llegado el momento de recibir, de la infinita Generosidad de Dios, Su corona final, en la clara e inmediata manifestación de la Esencia Divina a Su inteligencia. Pero es imposible ver a Dios cara a cara de manera constante y permanente, y seguir viviendo la vida mortal del cuerpo. Por eso, al revelarse esa visión inefable, el vínculo que unía el Alma de María a Su cuerpo se rompió, y Ella entró de inmediato en la Corte Celestial.

El día en que María hizo su entrada en el Cielo fue, para la gloriosa hueste de Ángeles, un día de inmensa alegría. Estos espíritus bienaventurados recibieron al Alma purísima de la Madre del Verbo con muestras de profunda reverencia. Su mirada no se saciaba con la contemplación de la belleza de esta criatura, que había conservado intacto el lirio de Su Inmaculada Concepción, y se preguntaban unos a otros con asombro: «¿Quién es Esta que sube por el desierto como una columna de humo, de especias aromáticas, de mirra e incienso?».

La separación del Alma de María de Su cuerpo sagrado duró apenas un instante. Apenas Su Alma fue admitida permanentemente a la visión de la Esencia Divina, fuente de todo deleite, entonces, sin apartar la mirada de aquella visión embriagadora, retomó, veloz como un relámpago, Su cuerpo santo, para morar con Él eternamente en el esplendor del Cielo.

María, glorificada en alma y cuerpo, ascendió a los Reinos de la Luz, tal como Su Hijo lo había hecho el día de la Ascensión. Ascendió, no con la ayuda de ningún poder externo, ni siquiera angélico, sino con esa fuerza de agilidad que la resurrección confiere al cuerpo glorificado. María ascendió al Cielo como un hermoso pájaro que se eleva hacia las profundidades azules del firmamento; ascendió hasta los pies del Trono de Dios, quien la coronó Reina del Cielo y de la Tierra. «Ven del Líbano, Esposa mía, ven del Líbano, ven, serás coronada».

Admira, oh alma mía, este espectáculo deslumbrante, y da gracias a Dios por las maravillas que ha obrado en esta Virgen incomparable, que, a pesar de Su grandeza, permanece siempre para ti como una Madre llena de ternura y compasión.

La Asunción de María, si bien para Ella representó la culminación de una vida totalmente sobrenatural y divina, fue también para la humanidad un nuevo motivo de alegría y triunfo.

Así como los Patriarcas en el Limbo habían contemplado el Nacimiento de María como el amanecer que les anunciaba su pronta liberación, así también la Asunción de esta Reina sin igual, junto con la Ascensión de Nuestro Señor Jesucristo, se convirtió para el hombre mortal en una segura garantía de resurrección e inmortalidad.

El hombre, por naturaleza, es una criatura débil, y grandes son las aflicciones que debe soportar en esta vida; sin embargo, tan poderosas son las ayudas de la Gracia Divina, que, a pesar de nuestra miseria, podemos, mediante esa ayuda divina, participar con los Santos Ángeles de la Visión de Dios en el Cielo. Pero para alcanzar tan sublime fin, el cristiano debe luchar valientemente durante toda su vida. Debe esforzarse al máximo para crecer continuamente en la práctica de la Virtud y el Amor a Dios, según las palabras del Apóstol: «Prosigo hacia la meta, hacia el premio de la vocación celestial de Dios en Cristo Jesús».

Extraído de "La más bella flor del Paraíso"
escrito por el Cardenal Alexis-Henri-Marie Lépicier, de la Orden de los Siervos de María

NOVENA EN HONOR DE LA ASUNCIÓN DE MARÍA SANTÍSIMA. DÍA 9.Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbran...
14/08/2026

NOVENA EN HONOR DE LA ASUNCIÓN DE MARÍA SANTÍSIMA. DÍA 9.

Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

Un Ave María a los mil Ángeles de Guarda, que tuvo Nuestra Señora para hacer esta novena con toda atención y reverencia.

ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS

Todopoderoso Señor y Dios Eterno, que invisiblemente estás todo, en todo este mundo visible; confieso que Vos, Señor y Dios Altísimo, por vuestra graciosa piedad me hicisteis criatura racional, adornando mi alma con vuestra nobilísima imagen. Confieso también que Vos, Señor Altísimo, por solo vuestro querer me disteis en tiempo a entender los preceptos de vuestra divina ley, para que guardándolos cumplidamente en el valle de mi destierro cumpliera con el fin de serviros y amaros en esta vida, para después gozaros eternamente en la otra. Estos preceptos, que la largueza de vuestra eterna sabiduría me dio para salvarme, los he quebrantado como criatura ingrata; de lo cual me pesa, me pesa y arrepentido de haber pecado, os pido por vuestra Divina Clemencia, y por el glorioso Tránsito de la Santísima Virgen María, uséis conmigo de misericordia. Perdonadme, Dios mío, perdonadme, y dadme una pequeña centella de vuestra gracia para con ella serviros y daros continuamente rendidas gracias por los beneficios que me habéis hecho, y muy en particular para alabaros como debo, por el que vuestra Majestad me hizo dándome por Abogada y Medianera a la Soberana Reina de los Cielos; a quien Vos, Señor y Dios Altísimo la coronasteis en el Cielo después de su glorioso Tránsito, con tres coronas de inaccesible gloria, correspondientes a sus altísimos méritos, adquiridos con suma perfección en cada estado, a los tres que tuvo siendo viadora, como fueron de hija, madre y esposa vuestra. Esto, Señor, os suplico: como también me deis especialísima gracia, para hacer esta sagrada novena de suerte que sea para mayor honra y gloria vuestra, de la santísima humanidad del Verbo Eterno y de su Santísima Madre. Amén.

Considera este día la resurrección de nuestra Reina y Señora, y cómo llena de gracia, acompañada de su Hijo santísimo, y de todos los cortesanos celestiales, subió desde el sepulcro al Cielo empíreo, donde admirados los Ángeles, se decían los unos a los otros: “Salid, hijas de Sion, a ver a vuestra Reina, a quien alaban las estrellas matutinas” Llenos de asombro, los otros se preguntaban diciendo: “¿Quién es esta que sube del desierto, como varilla de todos los perfumes aromáticos? ¿Quién es esta que se levanta como la aurora, más hermosa que la luna, escogida como el sol, y terrible como muchos escuadrones ordenados?”. “¿Quién es esta, decían todos, que sube del desierto reclinada en su dilecto, derramando afluentes delicias”? Con esta admirable grandeza, llegó al trono de la Beatísima Trinidad, donde el Eterno Padre le dijo: “Asciende más alto que todas las criaturas, electa mía, hija mía, paloma mía”. El Verbo humanado dijo: “Madre mía, de quien recibí el ser humano, recibe ahora el premio de mi mano, que tienes merecido”. El Espíritu Santo dijo: “Esposa mía amantísima, entra en el gozo eterno, que corresponde a tu fidelísimo amor, ama, y goza sin cuidado, que ya se pasó el invierno del padecer, y llegaste a la posición de vuestros abrazos”, y diciendo esto las tres Divinas Personas, la coronaron con una corona de inaccesible gloria, por Reina y Señora de todo lo creado.

Con esta consideración, alabaremos a la Santísima Trinidad, y en la oración pediremos hoy a Nuestra Señora nos mire siempre con ojos misericordiosos.

ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA
Oh Santísima Virgen María, dignísima Madre de misericordia, Señora de la Iglesia militante, y especial gloria de la triunfante; que inflamada del amor Divino, empezasteis con muchos fervores desde aquella hora que al Arcángel San Gabriel oísteis, a apresurar el paso en el ejercicio de vuestras heroicas obras; no por temor de la muerte, que este en Vos no hubo ni puede haber, sino para entrar más rica y próspera en el interminable gozo de tu Divino Esposo. Por esta prisa, que en el fin de vuestra carrera disteis, acumulando virtudes sobre virtudes, y méritos sobre sumos méritos, y por los sagrados dones con que la Santísima Trinidad os favoreció en tan glorioso Tránsito: os suplico, amantísima Madre de mi alma, me ayudéis con vuestra gracia para corresponder a los divinos auxilios, y avisos que para morir me da la Santa Iglesia, cuando me acuerda que soy polvo, y en polvo me he de convertir. Esto, Señora, os pido me concedáis; con lo particular que Vos sabéis, si es a mayor honra y gloria de Dios, y bien de mi alma. Amén.

Rezar cinco Ave Marías.

ORACIÓN
Virgen Santísima, Madre de misericordia, a vuestro sagrado patrocinio me acojo: no me desampares, Reina del Cielo, Madre mía, Señora mía, abogada mía; ten misericordia de mí en el trance de mi muerte. Por tus singulares prerrogativas y dotes de naturaleza y gracia con que os enriqueció el Señor por vuestra Concepción Inmaculada, por los nueve meses que tuvisteis en vuestras entrañas a todo un Dios humano, por todos los demás misterios de vuestro dichoso Tránsito, te ruego me alcances de vuestro Hijo el perdón de mis pecados, y la gracia final con que merezca la eternidad. Amén.

NOVENA EN HONOR DE LA ASUNCIÓN DE MARÍA SANTÍSIMA. DÍA 8.Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbran...
14/08/2026

NOVENA EN HONOR DE LA ASUNCIÓN DE MARÍA SANTÍSIMA. DÍA 8.

Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

Un Ave María a los mil Ángeles de Guarda, que tuvo Nuestra Señora para hacer esta novena con toda atención y reverencia.

ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS

Todopoderoso Señor y Dios Eterno, que invisiblemente estás todo, en todo este mundo visible; confieso que Vos, Señor y Dios Altísimo, por vuestra graciosa piedad me hicisteis criatura racional, adornando mi alma con vuestra nobilísima imagen. Confieso también que Vos, Señor Altísimo, por solo vuestro querer me disteis en tiempo a entender los preceptos de vuestra divina ley, para que guardándolos cumplidamente en el valle de mi destierro cumpliera con el fin de serviros y amaros en esta vida, para después gozaros eternamente en la otra. Estos preceptos, que la largueza de vuestra eterna sabiduría me dio para salvarme, los he quebrantado como criatura ingrata; de lo cual me pesa, me pesa y arrepentido de haber pecado, os pido por vuestra Divina Clemencia, y por el glorioso Tránsito de la Santísima Virgen María, uséis conmigo de misericordia. Perdonadme, Dios mío, perdonadme, y dadme una pequeña centella de vuestra gracia para con ella serviros y daros continuamente rendidas gracias por los beneficios que me habéis hecho, y muy en particular para alabaros como debo, por el que vuestra Majestad me hizo dándome por Abogada y Medianera a la Soberana Reina de los Cielos; a quien Vos, Señor y Dios Altísimo la coronasteis en el Cielo después de su glorioso Tránsito, con tres coronas de inaccesible gloria, correspondientes a sus altísimos méritos, adquiridos con suma perfección en cada estado, a los tres que tuvo siendo viadora, como fueron de hija, madre y esposa vuestra. Esto, Señor, os suplico: como también me deis especialísima gracia, para hacer esta sagrada novena de suerte que sea para mayor honra y gloria vuestra, de la santísima humanidad del Verbo Eterno y de su Santísima Madre. Amén.

Considera este día con tierno llanto, cómo después que espiro nuestra Reina soberana, trataron los Apósteles de darle sepultura a su sacrosanto Cuerpo en un sepulcro nuevo, que estaba en el valle de Josafat, y para esto, pusieron el sagrado y virginal cuerpo en el féretro, y levantándolo sobre los hombros, caminaron con él en ordenada procesión, acompañando un gran número de los moradores de Jerusalén, que con luces en las manos, y lágrimas en los ojos, iban cantando salmos y lamentaciones, y en forma invisible iban los mil Ángeles de su guardia, cantando unos: “Dios te salve María, llena de gracia, el Señor es contigo”; y otros: “Virgen antes del parto, en el parto, y después del parto”. También iban otros muchos millares, o legiones de Ángeles, con los antiguos padres Patriarcas, San Joaquín, Santa Ana, San José, Santa Isabel, y el Bautista, con otros muchos Santos, que desde el Cielo envió nuestro Salvador Jesús, para que asistiesen a las exequias y entierro de su Beatísima Madre.

Con esta consideración alabaremos a la Santísima Trinidad, y con la oración pediremos a Nuestra Señora, nos dé gracia para morir al mundo, y no volver a reincidir en la culpa.

ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA
Oh Santísima Virgen María, dignísima Madre de misericordia, Señora de la Iglesia militante, y especial gloria de la triunfante; que inflamada del amor Divino, empezasteis con muchos fervores desde aquella hora que al Arcángel San Gabriel oísteis, a apresurar el paso en el ejercicio de vuestras heroicas obras; no por temor de la muerte, que este en Vos no hubo ni puede haber, sino para entrar más rica y próspera en el interminable gozo de tu Divino Esposo. Por esta prisa, que en el fin de vuestra carrera disteis, acumulando virtudes sobre virtudes, y méritos sobre sumos méritos, y por los sagrados dones con que la Santísima Trinidad os favoreció en tan glorioso Tránsito: os suplico, amantísima Madre de mi alma, me ayudéis con vuestra gracia para corresponder a los divinos auxilios, y avisos que para morir me da la Santa Iglesia, cuando me acuerda que soy polvo, y en polvo me he de convertir. Esto, Señora, os pido me concedáis; con lo particular que Vos sabéis, si es a mayor honra y gloria de Dios, y bien de mi alma. Amén.

Rezar cinco Ave Marías.

ORACIÓN
Virgen Santísima, Madre de misericordia, a vuestro sagrado patrocinio me acojo: no me desampares, Reina del Cielo, Madre mía, Señora mía, abogada mía; ten misericordia de mí en el trance de mi muerte. Por tus singulares prerrogativas y dotes de naturaleza y gracia con que os enriqueció el Señor por vuestra Concepción Inmaculada, por los nueve meses que tuvisteis en vuestras entrañas a todo un Dios humano, por todos los demás misterios de vuestro dichoso Tránsito, te ruego me alcances de vuestro Hijo el perdón de mis pecados, y la gracia final con que merezca la eternidad. Amén.

“La Inmaculada, ¡ese es nuestro ideal! Acercarse a Ella y asemejarnos a Ella. Dejar que Ella domine nuestro corazón y to...
14/08/2026

“La Inmaculada, ¡ese es nuestro ideal! Acercarse a Ella y asemejarnos a Ella. Dejar que Ella domine nuestro corazón y todo nuestro ser, que Ella viva y obre en nosotros y por nosotros y que Ella misma ame a Dios con nuestro corazón, para pertenecer totalmente a Ella sin condiciones. ¡Ese es nuestro ideal!”.

San Maximiliano María Kolbe.

NOVENA EN HONOR DE LA ASUNCION DE MARIA SANTISIMA. Día 7.Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbran...
12/08/2026

NOVENA EN HONOR DE LA ASUNCION DE MARIA SANTISIMA. Día 7.

Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

Un Ave María a los mil Ángeles de Guarda, que tuvo Nuestra Señora para hacer esta novena con toda atención y reverencia.

ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS

Todopoderoso Señor y Dios Eterno, que invisiblemente estás todo, en todo este mundo visible; confieso que Vos, Señor y Dios Altísimo, por vuestra graciosa piedad me hicisteis criatura racional, adornando mi alma con vuestra nobilísima imagen. Confieso también que Vos, Señor Altísimo, por solo vuestro querer me disteis en tiempo a entender los preceptos de vuestra divina ley, para que guardándolos cumplidamente en el valle de mi destierro cumpliera con el fin de serviros y amaros en esta vida, para después gozaros eternamente en la otra. Estos preceptos, que la largueza de vuestra eterna sabiduría me dio para salvarme, los he quebrantado como criatura ingrata; de lo cual me pesa, me pesa y arrepentido de haber pecado, os pido por vuestra Divina Clemencia, y por el glorioso Tránsito de la Santísima Virgen María, uséis conmigo de misericordia. Perdonadme, Dios mío, perdonadme, y dadme una pequeña centella de vuestra gracia para con ella serviros y daros continuamente rendidas gracias por los beneficios que me habéis hecho, y muy en particular para alabaros como debo, por el que vuestra Majestad me hizo dándome por Abogada y Medianera a la Soberana Reina de los Cielos; a quien Vos, Señor y Dios Altísimo la coronasteis en el Cielo después de su glorioso Tránsito, con tres coronas de inaccesible gloria, correspondientes a sus altísimos méritos, adquiridos con suma perfección en cada estado, a los tres que tuvo siendo viadora, como fueron de hija, madre y esposa vuestra. Esto, Señor, os suplico: como también me deis especialísima gracia, para hacer esta sagrada novena de suerte que sea para mayor honra y gloria vuestra, de la santísima humanidad del Verbo Eterno y de su Santísima Madre. Amén.
Considera cómo el día trece de Agosto, Viernes, antes de las tres de la tarde entraron todos los Apóstoles, discípulos y otros fíeles al oratorio de nuestra Santísima Señora, y estando todos ordenadamente puestos en su presencia, se levantó de una tarima donde estaba hincada de rodillas, y pidiendo licencia al Apóstol San Pedro, postrada al pie de cada uno de ellos, empezó a pedir perdón, despedirse y pedir que la echasen su bendición, para partir de este mundo. Con esta acción que hizo y palabras que habló, se derritieron los corazones de los Apóstoles y demás fieles, y deshechos en lágrimas, quedaron todos en silencio y oración y en este tiempo, bajó de las alturas su Hijo Santísimo con innumerables cortesanos; así de la angélica como de la humana naturaleza, dióle opción a su Santísima Madre para si quería pasarse a la Gloria sin pasar por la muerte, y luego que nuestra Reina eligió entrar en la vida eterna pasando por la puerta común de la muerte natural; comenzaron todos los Ángeles a cantar, y al entonar esta música se reclinó Nuestra Señora en su tarima, con las manos juntas y los ojos fijados en su Hijo Santísimo, y cuando los Ángeles llegaron a cantar estos versos: “Levántate, y date prisa, amiga mía; paloma mía, y ven que ya pasó el invierno”, dijo Nuestra Señora: “En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu”; y diciendo esto, expiró, Viernes trece de Agosto a las tres de la tarde.

Con esta consideración, alabaremos a la Santísima Trinidad, y en la oración pediremos hoy a Nuestra Señora, nos defienda del demonio en la hora de nuestra muerte.

ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA
Oh Santísima Virgen María, dignísima Madre de misericordia, Señora de la Iglesia militante, y especial gloria de la triunfante; que inflamada del amor Divino, empezasteis con muchos fervores desde aquella hora que al Arcángel San Gabriel oísteis, a apresurar el paso en el ejercicio de vuestras heroicas obras; no por temor de la muerte, que este en Vos no hubo ni puede haber, sino para entrar más rica y próspera en el interminable gozo de tu Divino Esposo. Por esta prisa, que en el fin de vuestra carrera disteis, acumulando virtudes sobre virtudes, y méritos sobre sumos méritos, y por los sagrados dones con que la Santísima Trinidad os favoreció en tan glorioso Tránsito: os suplico, amantísima Madre de mi alma, me ayudéis con vuestra gracia para corresponder a los divinos auxilios, y avisos que para morir me da la Santa Iglesia, cuando me acuerda que soy polvo, y en polvo me he de convertir. Esto, Señora, os pido me concedáis; con lo particular que Vos sabéis, si es a mayor honra y gloria de Dios, y bien de mi alma. Amén.

Aquí se alienta la confianza y se rezan o cantan cinco Ave Marías a nuestra Señora.

ORACIÓN
Virgen Santísima, Madre de misericordia, a vuestro sagrado patrocinio me acojo: no me desampares, Reina del Cielo, Madre mía, Señora mía, abogada mía; ten misericordia de mí en el trance de mi muerte. Por tus singulares prerrogativas y dotes de naturaleza y gracia con que os enriqueció el Señor por vuestra Concepción Inmaculada, por los nueve meses que tuvisteis en vuestras entrañas a todo un Dios humano, por todos los demás misterios de vuestro dichoso Tránsito, te ruego me alcances de vuestro Hijo el perdón de mis pecados, y la gracia final con que merezca la eternidad. Amén.

NOVENA EN HONOR DE LA ASUNCION  DE  MARIA SANTISIMA DIA 6.Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbra...
11/08/2026

NOVENA EN HONOR DE LA ASUNCION DE MARIA SANTISIMA DIA 6.

Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

Un Ave María a los mil Ángeles de Guarda, que tuvo Nuestra Señora para hacer esta novena con toda atención y reverencia.

ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS

Todopoderoso Señor y Dios Eterno, que invisiblemente estás todo, en todo este mundo visible; confieso que Vos, Señor y Dios Altísimo, por vuestra graciosa piedad me hicisteis criatura racional, adornando mi alma con vuestra nobilísima imagen. Confieso también que Vos, Señor Altísimo, por solo vuestro querer me disteis en tiempo a entender los preceptos de vuestra divina ley, para que guardándolos cumplidamente en el valle de mi destierro cumpliera con el fin de serviros y amaros en esta vida, para después gozaros eternamente en la otra. Estos preceptos, que la largueza de vuestra eterna sabiduría me dio para salvarme, los he quebrantado como criatura ingrata; de lo cual me pesa, me pesa y arrepentido de haber pecado, os pido por vuestra Divina Clemencia, y por el glorioso Tránsito de la Santísima Virgen María, uséis conmigo de misericordia. Perdonadme, Dios mío, perdonadme, y dadme una pequeña centella de vuestra gracia para con ella serviros y daros continuamente rendidas gracias por los beneficios que me habéis hecho, y muy en particular para alabaros como debo, por el que vuestra Majestad me hizo dándome por Abogada y Medianera a la Soberana Reina de los Cielos; a quien Vos, Señor y Dios Altísimo la coronasteis en el Cielo después de su glorioso Tránsito, con tres coronas de inaccesible gloria, correspondientes a sus altísimos méritos, adquiridos con suma perfección en cada estado, a los tres que tuvo siendo viadora, como fueron de hija, madre y esposa vuestra. Esto, Señor, os suplico: como también me deis especialísima gracia, para hacer esta sagrada novena de suerte que sea para mayor honra y gloria vuestra, de la santísima humanidad del Verbo Eterno y de su Santísima Madre. Amén.

Considera este día el testamento y última voluntad de nuestra Soberana Reina, que en su contexto es así: ‘‘Altísimo Señor y Dios eterno. De los bienes de la vida mortal y del mundo en que vivo, nada tengo que dejar; porque jamás poseí, ni amé otra cosa fuera de Vos, que sois mi bien y todas mis cosas. Dos únicas y un manto de que he usado, dejaré a Juan, para que disponga de ellas, pues le tengo en lugar de hijo. Mis merecimientos y los tesoros, que con la gracia divina los he adquirido, de todo dejo por universal heredera a la Santa Iglesia mi madre y mi señora, y deseó que en primer lugar sean para exaltación de vuestro Santo Nombre. En segundo lugar, los ofrezco por mis señores Apóstoles y Sacerdotes presentes y futuros. En tercer lugar, los aplico para el bien espiritual de mis devotos que me sirvieren, invocaren y llamaren. En cuarto lugar, deseo que Os obliguéis de mis trabajos y servicios por todos los pecadores hijos de Adán, para que salgan del estado infeliz de la culpa”. Y cumplido este testamento, pidió nuestra Reina al Todo Poderoso que para su Tránsito se hallasen presentes todos los Apóstoles. A que le respondió su Hijo santísimo de esta manera: “Madre mía amantísima, ya vienen mis Apóstoles a vuestra presencia, y los que están cerca llegarán con brevedad, y por los demás que están muy lejos enviaré a mis Ángeles que los traigan, porque mi voluntad que asistan todos a vuestro Tránsito para consuelo vuestro y el suyo, en veros partir a mis eternas moradas”.

Con esta consideración alabaremos a la Santísima Trinidad, y en la oración pediremos hoy a Nuestra Señora, nos asista en la hora de nuestra muerte.

ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA
Oh Santísima Virgen María, dignísima Madre de misericordia, Señora de la Iglesia militante, y especial gloria de la triunfante; que inflamada del amor Divino, empezasteis con muchos fervores desde aquella hora que al Arcángel San Gabriel oísteis, a apresurar el paso en el ejercicio de vuestras heroicas obras; no por temor de la muerte, que este en Vos no hubo ni puede haber, sino para entrar más rica y próspera en el interminable gozo de tu Divino Esposo. Por esta prisa, que en el fin de vuestra carrera disteis, acumulando virtudes sobre virtudes, y méritos sobre sumos méritos, y por los sagrados dones con que la Santísima Trinidad os favoreció en tan glorioso Tránsito: os suplico, amantísima Madre de mi alma, me ayudéis con vuestra gracia para corresponder a los divinos auxilios, y avisos que para morir me da la Santa Iglesia, cuando me acuerda que soy polvo, y en polvo me he de convertir. Esto, Señora, os pido me concedáis; con lo particular que Vos sabéis, si es a mayor honra y gloria de Dios, y bien de mi alma. Amén.

Aquí se alienta la confianza y se rezan o cantan cinco Ave Marías a nuestra Señora.

ORACIÓN
Virgen Santísima, Madre de misericordia, a vuestro sagrado patrocinio me acojo: no me desampares, Reina del Cielo, Madre mía, Señora mía, abogada mía; ten misericordia de mí en el trance de mi muerte. Por tus singulares prerrogativas y dotes de naturaleza y gracia con que os enriqueció el Señor por vuestra Concepción Inmaculada, por los nueve meses que tuvisteis en vuestras entrañas a todo un Dios humano, por todos los demás misterios de vuestro dichoso Tránsito, te ruego me alcances de vuestro Hijo el perdón de mis pecados, y la gracia final con que merezca la eternidad. Amén.

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