24/08/2026
🗡️ESPADA ESPIRITUAL
Lunes 24 de agosto 2026
Evangelio según San Juan (1,45-51): “Felipe encontró a Natanael y le dijo: "Hemos hallado a aquel de quien se habla en la Ley de Moisés y en los Profetas. Es Jesús, el hijo de José de Nazaret".
Natanael le preguntó: "¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret?". "Ven y verás", le dijo Felipe.
Al ver llegar a Natanael, Jesús dijo: "Este es un verdadero israelita, un hombre sin doblez".
"¿De dónde me conoces?", le preguntó Natanael. Jesús le respondió: "Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera".
Natanael le respondió: "Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel".
Jesús continuó: "Porque te dije: 'Te vi debajo de la higuera', crees . Verás cosas más grandes todavía".
Y agregó: "Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre."”
¡Feliz día de San Bartolomé!
San Gregorio de Nisa nos habla también de este gran apóstol de Jesús en su Homilía 15 PG 44, 1087-1090:
“El apóstol Felipe era del mismo pueblo que Pedro y Andrés. Ya constituye un elogio el hecho de presentarlo como conciudadano de aquellos dos hermanos, a quienes el evangelio admira por lo que les sucedió.
Andrés, después de que el Bautista le señaló quién era el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, no se limitó a reflexionar a solas sobre este misterio. Averiguó dónde vivía aquel que le había sido indicado y fue tras él; después llevó a su hermano la alegre noticia de que había llegado aquel a quien los profetas habían anunciado desde antiguo.
Pedro, como si hubiera creído aun antes de escuchar la noticia, se unió al Cordero con toda su alma. Y, juntamente con el nombre, fue transformado por el Señor en una condición nueva: en vez de Simón, fue llamado Pedro. No llegó gradualmente a esta gracia; al instante dio oídos a su hermano, creyó en el Cordero y alcanzó la perfección de la fe. Cimentado sobre la piedra, se convirtió en Pedro.
Felipe, digno de tan grandes conciudadanos, después de haber sido encontrado por el Señor —como dice el evangelio: Jesús encontró a Felipe—, se convirtió también en seguidor del Verbo, que le dijo: «Sígueme». Conducido a la luz verdadera, retuvo como una lámpara parte de su resplandor y comunicó esta luz a Natanael, como quien le pasa la antorcha del misterio de la piedad.
Estas fueron sus palabras: «Aquel de quien escribieron Moisés en la ley y los profetas lo hemos encontrado: a Jesús, hijo de José, de Nazaret».
Natanael acogió con prudencia esta alegre noticia. Era muy versado en el misterio del Señor por medio de los libros proféticos y sabía que la manifestación corporal de Dios tendría lugar en Belén y que, por haber vivido en Nazaret, sería llamado Nazareno. Por eso, considerando ambos aspectos y reflexionando sobre el modo en que debía cumplirse el misterio, cotejó lo que sabía por las Escrituras con la afirmación de Felipe y respondió: «¿De Nazaret puede salir algo bueno?».
Entonces Felipe se le ofreció resueltamente como guía hacia esta gracia, diciéndole: «Ven y verás».
Ante esta invitación, Natanael abandonó la higuera de la ley, cuya sombra le impedía recibir plenamente la luz, y llegó hasta aquel que secó las hojas de la higuera estéril, la que no daba fruto. Por este motivo, el Verbo dio testimonio de él diciendo que era un verdadero israelita, porque reproducía en sí mismo el carácter del patriarca Israel, libre de todo engaño: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño».”
Pidamos a nuestra Madre Santísima ser hombres sin doblez como San Bartolomé. A.M.D.G.