25/03/2020
¡TU OBEDIENCIA ATRAE LA BENDICIÓN DE DIOS!
Naamán era general del ejército de Siria. Era un hombre muy importante y el rey lo quería mucho porque, por medio de él, Dios le había dado grandes victorias a Siria. Pero este valiente hombre tenía una enfermedad de la piel llamada lepra, aquella cruel enfermedad infecciosa, crónica, que afecta principalmente la piel, las mucosas y el sistema nervioso.
A través de una muchacha israelita, Naamán supo que si iba a Samaria sanaría de la lepra; así que, luego de presentarse ante el rey de Israel, fue con sus caballos y carruajes a donde vivía Elíseo y se quedó esperando fuera de la casa. Entonces Elíseo envió un mensajero a que le dijera: Ve y lávate siete veces en el río Jordán; así tu piel sanará, y quedarás limpio (2 Reyes 5:10, NVI).
La primera respuesta del general fue negativa, él pensaba que existían mejores ríos donde zambullirse y ser sanado.
Pero Naamán fue sanado hasta que obedeció lo que el profeta de Dios le dijo que hiciera. Así que Naamán bajó al Jordán y se sumergió siete veces, según se lo había ordenado el hombre de Dios. ¡Y su piel se volvió como la de un niño, y quedó limpio! (2 Reyes 5:14).
La única manera de agradar a Dios es obedeciendo Su Palabra. La verdadera obediencia a Dios está basada en una “FE CIEGA” y a la vez fundamentada en la PALABRA DE DIOS.
Quizá en éste tiempo de tu vida, has recibido una palabra u orden de Dios para que lo hagas y en tu interior existe una lucha gigantesca porque no comprendes lo que lograrás si obedeces a Dios.
Tal vez Dios te ha dicho que perdones a alguien que te ha lastimado para que sanes tu corazón y seas libre de toda amargura, o que asistas a la iglesia para crecer espiritualmente; que dejes ciertas amistades que no te convienen y que son perjudiciales para tu vida, etc, y no comprendes por qué Él te ha dicho que lo hagas.
No temas obedecer a Dios pues ¡Él es el camino de verdad que conduce a la vida! Su voluntad es siempre para bendecirte, dice Romanos 12:2 que la voluntad de Dios es buena, agradable y perfecta.