Parroquia San Cipriano - Diamante

Parroquia San Cipriano - Diamante Es la página de nuestra parroquia. Un lugar donde se exprese la vida de fe, se compartan las inicia

¡Oh eterna verdad, verdadera caridad y cara eternidad!Habiéndome convencido de que debía volver a mí mismo, penetré en m...
28/08/2026

¡Oh eterna verdad, verdadera caridad y cara eternidad!

Habiéndome convencido de que debía volver a mí mismo, penetré en mi interior, siendo tu mi guía, y ello me fue posible porque tú, Señor, me socorriste. Entré y ví con los ojos de mi alma, de un modo u otro, por encima de la capacidad de estos mismos ojos, por encima de mi mente, una luz inconmutable; no está luz ordinaria y visible a cualquier hombre, por intensa y clara que fuese y que lo llenara todo con su magnitud. Se trataba de una luz completamente distinta. Ni estaba por encima de mi mente, como el aceite sobre el agua o como el cielo sobre la tierra, sino que estaba en lo más alto, ya que ella fue quien me hizo, y yo estaba en lo más bajo, porque fui hecho por ella. La conoce el que conoce la verdad. ¡Oh eterna verdad, verdadera caridad y cara eternidad! Tú eres mi Dios, por ti suspiro día y noche. Y, cuando te conocí por vez primera, fuiste tú quien me elevó hacia ti, para hacerme ver que había algo que ver y que yo no era aún capaz de verlo. Y fortaleciste la debilidad de mi mirada irradiando con fuerza sobre mí, y me estremecí de amor y de temor; y me di cuenta de la gran distancia que me separaba de ti, por la gran desemejanza que hay entre tú y yo, como si oyera tu voz que me decía desde arriba: «Soy alimento de adultos: crece, y podrás comerme. Y no me transformarás en substancia tuya, como sucede con la comida corporal, sino que tú te transformarás en mí.»

Y yo buscaba el camino para adquirir un vigor que me hiciera capaz de g***r de ti, y no lo encontraba, hasta que me abracé al mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también él, el cual está por encima de todas las cosas, Dios bendito por los siglos, que me llamaba y me decía: Yo soy el camino de la verdad y la vida, y el que mezcla aquel alimento, que yo no podía asimilar, con la carne, ya que la Palabra se hizo carne, para que, en atención a nuestro estado de infancia, se convirtiera en leche tu sabiduría, por la que creaste todas las cosas.

¡Tarde te amé, Hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé! Y tú estabas dentro de mí y yo afuera, y así por fuera te buscaba; y, deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas hermosas que tú creaste. Tú estabas conmigo, más yo no estaba contigo. Reteníanme lejos de ti aquellas cosas que, si no estuviesen en ti, no existirían. Me llamaste y clamaste, y quebrantaste mi sordera; brillaste y resplandeciste, y curaste mi ceguera; exhalaste tu perfume y lo aspiré, y ahora te anhelo; gusté de ti, y ahora siento hambre y sed de ti; me tocaste, y deseé con ansia la paz que procede de ti.💖🙏🙏

De las Confesiones de san Agustín, obispo
(Libro 7, 10, 18; 10, 27: CSEL 33, 157-163. 255)

Alcancemos la vida eterna.Cuando ya se acercaba el día de su muerte —día por ti conocido, y que nosotros ignorábamos—, s...
26/08/2026

Alcancemos la vida eterna.

Cuando ya se acercaba el día de su muerte —día por ti conocido, y que nosotros ignorábamos—, sucedió, por tus ocultos designios, como lo creo firmemente, que nos encontramos ella y yo solos, apoyados en una ventana que daba al jardín interior de la casa donde nos hospedábamos, allí en Ostia Tiberina, donde, apartados de la multitud, nos rehacíamos de la fatiga del largo viaje, próximos a embarcarnos. Hablábamos, pues, los dos solos, muy dulcemente y, olvidando lo que queda atrás y lanzándonos hacia lo que veíamos por delante, nos preguntábamos ante la verdad presente, que eres tú, cómo sería la vida eterna de los santos, aquella que ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni vino a la mente del hombre. Y abríamos la boca de nuestro corazón, ávidos de las corrientes de tu fuente, la fuente de vida que hay en ti.

Tales cosas decía yo, aunque no de este modo ni con estas mismas palabras; sin embargo, tú sabes, Señor, que, cuando hablábamos aquel día de estas cosas, y mientras hablábamos íbamos encontrando despreciable este mundo con todos sus placeres, ella dijo:

«Hijo, por lo que a mí respecta, ya nada me deleita en esta vida. Qué es lo que hago aquí y por qué estoy aún aquí, lo ignoro, pues no espero ya nada de este mundo. Una sola cosa me hacía desear que mi vida se prolongara por un tiempo: el deseo de verte cristiano católico, antes de morir. Dios me lo ha concedido con creces, ya que te veo convertido en uno de sus siervos, habiendo renunciado a la felicidad terrena. ¿Qué hago ya en este mundo?».

No recuerdo muy bien lo que le respondí, pero al cabo de cinco días o poco más cayó en cama con fiebre. Y, estando así enferma, un día sufrió un colapso y perdió el sentido por un tiempo. Nosotros acudimos corriendo, mas pronto recobró el conocimiento, nos miró, a mí y a mi hermano allí presentes, y nos dijo en tono de interrogación:

«¿Dónde estaba?»

Después, viendo que estábamos aturdidos por la tristeza, nos dijo:

«Enterrad aquí a vuestra madre».

Yo callaba y contenía mis lágrimas. Mi hermano dijo algo referente a que él hubiera deseado que fuera enterrada en su patria y no en país lejano. Ella lo oyó y, con cara angustiada, lo reprendió con la mirada por pensar así, y, mirándome a mí, dijo:

«Mira lo que dice».

Luego, dirigiéndose a ambos, añadió:

«Sepultad este cuerpo en cualquier lugar: esto no os ha de preocupar en absoluto; lo único que os pido es que os acordéis de mí ante el altar del Señor, en cualquier lugar donde estéis».

Habiendo manifestado, con las palabras que pudo, este pensamiento suyo, guardó silencio, e iba luchando con la enfermedad que se agravaba.💖🙏🙏

De las Confesiones de san Agustín, obispo
(Libro 9, 10, 23—11, 28: CSEL 33, 215-219)

Para seguir creciendo en la fe.💖🙏🙏
26/08/2026

Para seguir creciendo en la fe.💖🙏🙏

Amar es darse todo.El hombre estaba tras el mostrador, mirando la calle distraídamente.Una niñita se aproximó al negocio...
26/08/2026

Amar es darse todo.

El hombre estaba tras el mostrador, mirando la calle distraídamente.

Una niñita se aproximó al negocio y apretó la naricita contra el vidrio de la vitrina. Los ojos de color del cielo brillaban cuando vio un determinado objeto. Entró en el negocio y pidió para ver el collar de turquesa azul.

* «Es para mi hermana. ¿Puede hacer un paquete bien bonito?». -dijo ella.

El dueño del negocio miró desconfiado a la niñita y le preguntó:
* ¿Cuánto dinero tienes?

Sin dudar, sacó del bolsillo de su ropa un pañuelo todo atadito y fue deshaciendo los nudos.

Los colocó sobre el mostrador y dijo feliz:
* «¿Esto alcanza?».
Eran apenas algunas monedas las que exhibía orgullosa.

* «¿Sabe?, quiero dar este regalo a mi hermana mayor. Desde que murió nuestra madre, ella cuida de nosotros y no tiene tiempo para ella. Es su cumpleaños y estoy segura que quedará feliz con el collar que es del color de sus ojos»

El hombre fue para la trastienda, colocó el collar en un estuche, lo envolvió con un vistoso papel rojo e hizo un trabajado lazo con una cinta verde.

* «Tome, dijo a la niña. Llévelo con cuidado».
Ella salió feliz, corriendo y saltando calle abajo.

Aún no acababa el día, cuando una linda joven entró en el negocio. Colocó sobre el mostrador el ya conocido envoltorio deshecho e indagó:

* ¿Este collar fue comprado aquí? «¿Cuánto costó?
* «Ah!», – habló el dueño del negocio. «El precio de cualquier producto de mi tienda es siempre un asunto confidencial entre el vendedor y el cliente».

* La joven exclamó: * «Pero mi hermana tenía solamente algunas monedas. El collar es verdadero, ¿no? Ella no tendría dinero para pagarlo».

El hombre tomó el estuche, rehizo el envoltorio con extremo cariño, colocó la cinta y lo devolvió a la joven y le dijo:

* «Ella pagó el precio más alto que cualquier persona puede pagar: Ella dio todo lo que tenía».

El silencio llenó la pequeña tienda y dos lágrimas rodaron por la faz emocionada de la joven en cuanto sus manos tomaban el pequeño envoltorio.

La verdadera donación es darse por entero, sin restricciones. La gratitud de quien ama no conoce límites para los gestos de ternura. Agradece siempre, pero no esperes el reconocimiento de nadie. Gratitud con amor no sólo reanima a quien recibe, reconforta a quien ofrece.💖🙏🙏

Radio María Joven Argentina.

Jesús está en en Pan de Vida.💖🙏🙏
26/08/2026

Jesús está en en Pan de Vida.💖🙏🙏

Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz domingo!El Evangelio de este domingo (Mt 16,13-20) plantea una pregunta que nos int...
24/08/2026

Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz domingo!

El Evangelio de este domingo (Mt 16,13-20) plantea una pregunta que nos interpela a cada uno en el camino de nuestra fe: ¿quién es realmente Jesús para mí?

Del relato evangélico se desprende lo decisiva que es esta pregunta para la experiencia del discipulado. De hecho, a pesar de que los doce apóstoles ya habían compartido gran parte de la vida y del ministerio del Maestro, Jesús no quiso dar por sentado que realmente lo conocieran y que hubieran comprendido el misterio del Reino de Dios. Entonces, tras preguntar qué opinaba la gente sobre Él, les dijo directamente a ellos: «Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?» (Mt 16,15).

Hermanos y hermanas, este es un paso fundamental para los discípulos de todos los tiempos y para cada uno de nosotros. La fe, en efecto, no se nos da de una vez por todas; al contrario, siempre necesitamos redescubrir el rostro de Cristo y su Evangelio, profundizar en su mensaje y renovar las decisiones de nuestra vida, para que sean coherentes con lo que profesamos, venciendo la tentación de creer que ya lo sabemos todo y de convertir la fe en una mera costumbre.

La pregunta que nos hacemos cada día —quién es Jesús para mí y cuál es el significado de su presencia en mi vida— surge especialmente en la oración y cuando meditamos sobre el Evangelio; pero también cuando nos enfrentamos a las heridas y las necesidades de nuestros hermanos, o en las relaciones y situaciones que más interpelan nuestra conciencia. En definitiva, en el ámbito de nuestra vida podemos comprobar si, para nosotros, el Señor Jesús es sólo un gran personaje de la historia que dijo e hizo cosas importantes, o bien el Cristo de Dios, Aquel que fue enviado para hacernos partícipes del amor del Padre y transformar nuestra vida y el mundo en el que vivimos.

Queridos hermanos, aprendamos a no encerrarnos en nuestras convicciones y certezas religiosas, para permanecer abiertos a una relación auténtica con Cristo. A veces, en lo que respecta a la fe cristiana, nos conformamos con “lo que se dice”, con los tópicos, con lo que nos han transmitido, quizá incluso con buenas intenciones; pero Jesús nos llama a una respuesta personal, a conocerlo de cerca, a dejarnos transformar por la amistad con Él, en un encuentro siempre nuevo que tal vez podría exigirnos recorrer caminos inéditos y tomar decisiones diferentes a las que habíamos imaginado. Esto vale tanto para nuestro camino personal como para el camino de la Iglesia y para las decisiones pastorales, en las que a veces pensamos que basta con seguir como siempre hemos hecho. En cambio, es importante preguntarnos con frecuencia: ¿Quién es el Señor para mí? ¿Lo conozco realmente? ¿Qué me pide hoy su Evangelio? ¿Qué pasos y qué decisiones debería tomar?

Invoquemos a la Virgen María, que en su corazón buscaba la voluntad de Dios a través de su Hijo, para que nos guíe siempre en el camino de la fe.💖🙏🙏

Jesús te espera.💖🙏🙏
22/08/2026

Jesús te espera.💖🙏🙏

Capilla Santa Rita te espera.💖🙏🙏
22/08/2026

Capilla Santa Rita te espera.💖🙏🙏

Todos invitados.💖🙏🙏
20/08/2026

Todos invitados.💖🙏🙏

María, modelo de catequista.María nos enseña a ser catequistas.María es la primera catequista, la anunciadora del mister...
20/08/2026

María, modelo de catequista.

María nos enseña a ser catequistas.

María es la primera catequista, la anunciadora del misterio. Con su actitud catequística sale después de haber escuchado la Palabra y de haberla recibido en su corazón y este haberse hecho carne en su seno va camino hacia un proceso para proclamarla y anunciarla. La anuncia con su presencia, que despierta en Isabel la captación del anuncio que surge de quien lleva dentro María, Jesús.

Así es el proceso catequístico, supone una escucha de la Palabra en el contexto en que esta resuena, en este caso en la maternidad de estas dos primas y en relación a ese contexto la Palabra viene a iluminar, viene a mostrar camino y después de ser recibida y escuchada, es celebrada. La Palabra recibida es proclamada, la Palabra proclamada en el contexto donde viene a iluminar termina por ser celebrada: “Mi alma canta la grandeza del Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador porque ha mirado la humildad de su servidora.”

María catequista viene al encuentro de nuestros catequistas para llenar sus corazones de éste don maravilloso. Queremos invitarte a renovar ese don descubriendo cómo el Señor te ha llamado personalmente junto a María, a anunciar la Palabra, cómo esta vocación es gracia como en ella y don del Espíritu Santo… La vocación catequística, es el llamado personal a anunciar la Palabra, la presencia del Espíritu y el don profético que se encierra en este ministerio.

Vos que llegaste a esa situación de hoy estar prestando el ministerio, tal vez el más bello que hay dentro de la comunidad eclesial, es este de ser catequista al servicio de la Palabra, es posible que no lo sepas o no te puedas dar cuenta tan rápidamente de cómo es que te encontrás prestando este servicio. Como le pasó a María que fue sorprendida por esta presencia del Espíritu que tomó su corazón y de repente se vio embarazada de Dios, llena de la Palabra para ser anunciada, tan llena y desbordante que rápidamente se pone en camino para anunciarle a Isabel el misterio que a ella la tiene embargada en el corazón.

Ser catequista, un llamado.

Tal vez ni vos sepas cómo es que llegaste a este lugar y hasta visto de un modo superficial puede parecer que fuera por casualidad, pero en realidad, nada a los ojos de Dios ocurre por casualidad, sobre todo cuando Él elige a sus colaboradores inmediatos como lo sos vos querido catequista.

Jesús pasa una noche en oración antes de llamar a sus discípulos, subió al monte a hacer oración, en otra ocasión les afirma: “No me eligieron ustedes a mí, sino que yo los elegí a ustedes”. Ha sido el Señor quien de una u otra forma que ha ido entretejiendo esa sabia trama de circunstancias que te hicieron saber que Él te llamaba.

Tal vez no te hayas percatado, pero en ese mismo impulso interior tuyo estaba presente Él como lo estuvo en María cuando rápidamente salió al encuentro de su prima Isabel para proclamarle la Buena Noticia que tenía ahora en lo más hondo de su ser, has elegido la propuesta de Jesús y ahora sos catequista.

Que no sea la tuya de esas elecciones resignadas a una invitación que te llega tal vez creada desde el vacío, o la de un compromiso que surge "así fue y lo elegí. Ahora tengo que seguir adelante" sino que sea un profundizar. María, la Madre de Dios, tu Madre, viene a mostrarte el modo de entenderte en esta vocación que su hijo Jesús te ha regalado.

María, modelo de catequista.

Ella es la primera catequista, y para serlo te muestra el camino, el de la escucha de Palabra, el de la reflexión desde la escucha y desde los acontecimientos que la rodean, el anuncio de la Palabra y la celebración del misterio que se ilumina.

María te muestra que para ser catequista como ella hace falta actitud de escucha, actitud de discernimiento, dejarse llevar por ella y celebrar lo que la vida te ofrece como lugar para ser celebrado. Que esta vocación tuya, de las más importantes dentro de la comunidad de la Iglesia, sea una fiesta.

En un documento del Episcopado italiano se dice “La vocación profética de cada uno de los miembros del pueblo de Dios tiene su origen en la consagración bautismal a Cristo, se desarrolla y se especifica a través de los otros sacramentos a través de ministerios diversos". Por lo tanto, todo cristiano es responsable de la Palabra de Dios según su vocación y sus circunstancias vitales. Se trata de una responsabilidad enraizada en la vocación cristiana, que brota del bautismo y es solemnemente vigorizada en la confirmación, se califica de manera singular con el matrimonio y en la ordenación sagrada, y se sostiene con la Eucaristía.

La formación del catequista.

Esta responsabilidad en torno a la Palabra en el pueblo de Dios es conferida a cada uno de nosotros por el Espíritu según la propia vocación. Desde esta perspectiva hay que entender el llamado, la vocación a ser catequista, es un encargo que proviene de la gracia bautismal y no de una situación o de un estado de vida particular, sino del don común en la gracia bautismal.

Es una consagración que toma a la persona toda como el don del bautismo. Para este servicio Dios da su gracia para llevarlo adelante. Para que esa vocación catequística alcance su desarrollo, crecimiento y plenitud se necesita el trabajar la tierra, y es justamente el itinerario de formación que va haciendo el catequista a través de su comunidad en las distintas instancias en las que se debe incluir la formación.

Una formación que no es teórica, que no es técnica, que no solo es metodológica, es espiritual y personal, para que el instrumento pueda prestar sus servicios a donde es enviado como profeta en su propia tierra, a anunciar la Buena Noticia.

La espiritualidad catequística que se desarrolla en una determinada persona, que también debe trabajar algunos aspectos propios de su ser personal para que este don no caiga en s**o roto, sino que pueda encarnarse según el desarrollo, crecimiento y madurez personal. También hay que formarse en la aplicación de toda la ciencia pedagógica asumida por la catequesis para que verdaderamente el servicio que se presta pueda ser de calidad.

En este sentido todos los cursos y proceso de formación, en la comunidad y más allá de ella son claves a la hora de poder prestar bien el servicio. También es importante el poder darle un tiempo a la oración de preparación del encuentro catequístico utilizando todos los elementos que hacen falta metodológicamente para poder llegar al que es el destinatario del mensaje.

En este sentido importa mucho lo que doctrinalmente vamos a dejar como contenido de mensaje, pero importa también para que esto sea posible, la consideración de acerca de quién es aquel a quién le vamos a acercar el mensaje. En este sentido, Jesús que seguramente ha aprendido de María el modo de llevar adelante el servicio de la evangelización y su catequesis, nos deja más de un ejemplo de cómo en un proceso de diálogo, de encuentro y con una determinada pedagogía se puede pasar de una conversación superficial sobre "de qué hablan por el camino" a terminar por celebrar con los peregrinos que van entristecidos el pan de la Eucaristía partiéndolo porque se lo piden “Quédate con nosotros Jesús porque el día se acaba, se nos hace tarde”.

Jesús nos muestra cómo una conversación así “Tengo sed, dame de beber” como le dice a la samaritana termina por revelar el misterio de su mesianismo en alguien que de suyo aparentemente no estaba preparada para recibir semejante noticia, sin embargo, en el proceso de conversación y de encuentro lo consigue.

La catequesis es eso, un lugar de revelación del misterio de Dios y del misterio de la persona, es un lugar de encuentro entre Dios y el hombre en las circunstancias en las que la persona se encuentra y por eso la consideración del sujeto catequizado.

Que el Señor nos renueve en este don de evangelización que es la catequesis.💖🙏🙏

Padre Javier Soteras.
Director de Radio María Argentina,

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