04/04/2026
🚩CINCO PECADOS QUE EXISTÍAN EN SODOMA Y GOMORRA Y QUE EXISTEN HOY
Lo ocurrido en Sodoma y Gomorra no es una historia simbólica ni una alegoría moral. Es un hecho real registrado en las Escrituras como advertencia directa para las generaciones futuras.
Cristo mismo confirmó su veracidad al decir:
“Como fue en los días de Lot… así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste.”
(Lucas 17:28-30)
Y amplía aún más la advertencia al declarar:
“Asimismo como sucedió en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban; mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos.
Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste.”
(Lucas 17:28-30)
Esto indica que las condiciones morales que provocaron la destrucción de Sodoma volverían a repetirse en el tiempo del fin.
Base bíblica del problema
La Escritura identifica con claridad el estado espiritual de aquella sociedad:
“He aquí que esta fue la maldad de Sodoma: soberbia, saciedad de pan y abundancia de ociosidad… y no fortaleció la mano del afligido y del menesteroso.”
(Ezequiel 16:49)
Aquí se revela un patrón claro:
Exceso de alimento estimulante como las carnes y bebida alcohólicas
Vida cómoda sin propósito
Falta de dominio propio
Indiferencia moral
Pero además, la Biblia describe el nivel de corrupción al que había llegado la ciudad:
“Pero antes que se acostasen, rodearon la casa los hombres de la ciudad, los varones de Sodoma, todo el pueblo junto, desde el más joven (MENORES) hasta el más viejo.
Y llamaron a Lot, y le dijeron: ¿Dónde están los varones que vinieron a ti esta noche? Sácalos, para que los conozcamos.(QUERÍAN TENER RELACIONES HOMOSEXUALES CON LOS ANGELES)” (Génesis 19:4-5)
Este pasaje muestra claramente que la degradación moral era generalizada en toda la sociedad, sin distinción de edad.
El papel de la glotonería y la ociosidad
Elena G. White explica que estos no eran pecados aislados, sino la base que abrió la puerta a una corrupción mayor:
“Los habitantes de Sodoma se entregaban a la glotonería y a la embriaguez. Sus apetitos eran desenfrenados, y esto debilitaba sus facultades morales.”
(Conflicto de los Siglos)
“Cuando se permite que el apetito domine, las facultades morales se debilitan, y el poder de resistencia al mal se reduce considerablemente.”
(Consejos sobre el Régimen Alimenticio)
Esto es clave:
el desorden en el apetito prepara el terreno para el desorden moral.
Una sociedad sin freno moral
La consecuencia de esta vida desordenada fue una pérdida total del discernimiento espiritual:
“El pecado de Sodoma fue el resultado de la complacencia del apetito y de la ociosidad, que llevaron a la corrupción moral.”
(Patriarcas y Profetas)
Cuando el ser humano deja de dominar sus impulsos:
pierde la sensibilidad espiritual
normaliza lo incorrecto
endurece su conciencia
Lista de pecados
1. LA OCIOSIDAD
2. LA GLOTONERÍA
3. LA EMBRIAGUEZ
4. HOMOSEXUALIDAD
5. ABUSO DE MENORES
Advertencia para nuestro tiempo
La destrucción de Sodoma no fue arbitraria. Fue el resultado de una sociedad que rechazó completamente los principios divinos.
“Dios derramó su ira sobre Sodoma como ejemplo de lo que será el destino de aquellos que persistan en la rebelión.”
(Patriarcas y Profetas)
Y el apóstol Pedro añade:
“Y si condenó por destrucción a las ciudades de Sodoma y de Gomorra… poniéndolas de ejemplo a los que habían de vivir impíamente.”
(2 Pedro 2:6)
Conclusión
El mensaje es claro y directo:
Cuando se pierde el dominio propio, se debilita la mente, se endurece el corazón y el pecado se establece como norma.
Lo que ocurrió en Sodoma no es cosa del pasado.
Es un espejo profético del presente.
El llamado sigue siendo el mismo:
volver a Dios, restaurar el dominio propio y vivir conforme a Su ley.
En medio de esta condición moral, Dios también declara que tendrá un pueblo fiel en los últimos días, un pueblo que no se dejará arrastrar por la corriente de este mundo ni participará en estas prácticas, sino que guardará Su ley y vivirá en obediencia. Un pueblo que refleje pureza, dominio propio y fidelidad a los principios divinos. La pregunta es directa y personal: ¿Eres tú parte de ese pueblo que permanece firme, o te estás dejando llevar por el rumbo de esta generación?