Comisión Arquidiocesana de Liturgia - Corrientes

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TIEMPO DURANTE EL AÑOVIGESIMOPRIMERA SEMANAMIÉRCOLESAño parEl que no quiera trabajar, que no comaLectura de la segunda c...
26/08/2026

TIEMPO DURANTE EL AÑO

VIGESIMOPRIMERA SEMANA

MIÉRCOLES

Año par

El que no quiera trabajar, que no coma

Lectura de la segunda carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Tesalónica 3, 6-10. 16-18

Les ordenamos, hermanos, en nombre de nuestro Señor Jesucristo, que se aparten de todo hermano que lleve una vida ociosa, contrariamente a la enseñanza que recibieron de nosotros. Porque ustedes ya saben cómo deben seguir nuestro ejemplo. Cuando estábamos entre ustedes, no vivíamos como holgazanes y nadie nos regalaba el pan que comíamos. Al contrario, trabajábamos duramente, día y noche, hasta cansarnos, con tal de no ser una carga para ninguno de ustedes. Aunque teníamos el derecho de proceder de otra manera, queríamos darles un ejemplo para imitar.
En aquella ocasión les impusimos esta regla: el que no quiera trabajar, que no coma.
Que el Señor de la paz les conceda la paz, siempre y en toda forma. El Señor esté con todos ustedes.
El saludo es de mi puño y letra. Esta es la señal característica de todas mis cartas: así escribo yo, Pablo.
La gracia de nuestro Señor Jesucristo esté con todos ustedes.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 127, 1-2.4-5

R. ¡FeliZ el que teme al Señor!

¡Feliz el que teme al Señor
y sigue sus caminos!
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás feliz y todo te irá bien. R.

¡Así será bendecido
el hombre que teme al Señor!
¡Que el Señor te bendiga desde Sión
todos los días de tu vida:
que contemples la paz de Jerusalén. R.

ALELUIA 1 Jn 2, 5

Aleluia.
El amor de Dios ha llegado a su plenitud,
en aquel que cumple la palabra de Cristo,
Aleluia.

EVANGELIO

Ustedes son hijos de los que mataron a los profetas

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 23, 27-32

Jesús habló diciendo:
¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que parecen sepulcros blanqueados: hermosos por fuera, pero por dentro llenos de huesos de mu***os y de podredumbre! Así también son ustedes: por fuera parecen justos delante de los hombres, pero por dentro están llenos de hipocresía y de iniquidad.
¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que construyen los sepulcros de los profetas y adornan las tumbas de los justos, diciendo: «Si hubiéramos vivido en el tiempo de nuestros padres, no nos hubiéramos unido a ellos para derramar la sangre de los profetas»! De esa manera atestiguan contra ustedes mismos que son hijos de los que mataron a los profetas. ¡Colmen entonces la medida de sus padres!

Palabra del Señor.

MIÉRCOLES DE LA XXI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, feria  Si las Laudes empiezan con el Invitatorio se omite la siguiente ...
26/08/2026

MIÉRCOLES DE LA XXI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, feria



Si las Laudes empiezan con el Invitatorio se omite la siguiente invocación y se dice el himno.
Invocación inicial
V.Dios mío, ven en mi auxilio.
R.Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluia.
Sentencia de Dios al hombre
antes que el día comience:
«Que el pan no venga a tu mesa
sin el sudor de tu frente.

Ni el sol se te da de balde,
ni el aire por ser quien eres:
las cosas son herramientas
y buscan quien las maneje.

El mar les pone corazas
de sal amarga a los peces;
el hondo sol campesino
madura a fuego las mieses.

La piedra, con ser la piedra,
guarda una chispa caliente;
y en el rumor de la nube
combaten el rayo y la nieve.

A ti te inventé las manos
y un corazón que no duerme;
puse en tu boca palabras
y pensamiento en tu frente.

No basta con dar las gracias
sin dar lo que las merece:
a fuerza de gratitudes
se vuelve la tierra estéril». Amén.
Salmodia
Ant. 1.
Tu luz, Señor, nos hace ver la luz.
Salmo 35 (36)
Malicia del pecador y bondad del Señor
El que me sigue no andará en tinieblas,
sino que tendrá la luz de la vida (Jn 8, 12).
El malvado escucha en su interior
un oráculo del pecado:
«No tengo miedo a Dios
ni en su presencia».
Porque se hace la ilusión de que su culpa
no será descubierta ni aborrecida.

Las palabras de su boca son maldad y traición,
renuncia a ser sensato y a obrar bien;
acostado medita el crimen,
se obstina en el mal camino,
no rechaza la maldad.

Señor, tu misericordia llega al cielo,
tu fidelidad hasta las nubes,
tu justicia hasta las altas cordilleras,
tus sentencias son como el océano inmenso.
Tú socorres a hombres y animales
¡qué inapreciable es tu misericordia, Señor!

Por eso los hombres se refugian a la sombra de tus alas,
se sacian con la abundancia de tu casa,
les das a beber del torrente de tus delicias:
porque en ti está la fuente viva
y tu luz nos hace ver la luz.

Prolonga tu misericordia con los que te reconocen,
tu justicia, con los rectos de corazón;
que no me pisotee el pie del soberbio
que no me eche fuera la mano del malvado.

Han fracasado los malhechores,
derribados, no se pueden levantar.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Tu luz, Señor, nos hace ver la luz.
Ant. 2.
Señor, tú eres grande, tu fuerza es invencible.
Cántico
Jdt 16, 2-3. 15-19
Himno a Dios, creador del mundo y protector de su pueblo
Cantaban un cántico nuevo (Ap 5, 9).
¡Alaben a mi Dios con tambores,
eleven cantos al Señor con cítaras,
ofrézcanle los acordes de un salmo de alabanza,
glorifiquen e invoquen su nombre!

Porque el Señor
es un Dios que pone fin a las guerras
su nombre es el Señor.

Cantaré a mi Dios un canto nuevo:
Señor, tú eres grande y glorioso,
admirable por tu poder, invencible.

Que te sirvan todas las creaturas,
porque tú lo mandaste y existieron;
enviaste tu aliento y fueron hechas,
nada puede resistir a tu voz.

Sacudirán las olas los cimientos de los montes,
las peñas en tu presencia se derretirán como cera,
pero tú serás propicio a tus fieles.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Señor, tú eres grande, tu fuerza es invencible.
Ant. 3.
Aclamen a Dios con gritos de júbilo.
Salmo 46 (47)
El Señor, rey del universo
Está sentado a la derecha del Padre,
y su reino no tendrá fin.
Pueblos todos, batan palmas.
Aclamen a Dios con gritos de alegría:
porque el Señor es sublime y terrible,
emperador de toda la tierra.

Él nos somete los pueblos
y nos sojuzga las naciones;
él eligió para nosotros una herencia,
que es el orgullo de Jacob, su predilecto.

Dios asciende entre aclamaciones,
el Señor, al son de trompetas:
canten para Dios, canten,
canten para nuestro rey, canten;

porque Dios es el rey del mundo:
canten con maestría.
Dios reina sobre las naciones,
Dios se sienta en su trono sagrado:

Los príncipes de los gentiles se reúnen
con el pueblo del Dios de Abraham,
porque de Dios son los grandes de la tierra,
y él es excelso.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Aclamen a Dios con gritos de júbilo.
Lectura breve
Tb 4, 16-17. 19. 20
No hagas a nadie lo que no te agrada a ti. Comparte tu pan con los que tienen hambre y tus vestidos con los que están desnudos. Pide consejo a las personas sensatas y no desprecies un buen consejo. En cualquier circunstancia bendice al Señor, tu Dios; pídele que dirija tus pasos y que todos tus caminos y todos tus proyectos lleguen a feliz término.
Responsorio
V.Inclina, Señor, mi corazón a tus preceptos.
R.Inclina, Señor, mi corazón a tus preceptos.
V.Dame vida con tu palabra.
R.Inclina, Señor, mi corazón a tus preceptos.
V.Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R.Inclina, Señor, mi corazón a tus preceptos.
Cántico evangélico
Ant.
Realiza, Señor, con nosotros la misericordia y recuerda tu santa alianza.
Cántico de Zacarías
Lc 1, 68-79
El Mesías y su Precursor
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su servidor,
como lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación
y el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo,
y al Espíritu Santo;
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Realiza, Señor, con nosotros la misericordia y recuerda tu santa alianza.
Preces para consagrar a Dios el día y el trabajo
V.Demos gracias a Cristo y alabémoslo porque ha querido santificarnos y llamarnos hermanos suyos; digámosle pues, confiados:
R.Santifica, Señor, a tus hermanos.
1.Concédenos, Señor, consagrar el principio de este día en honor de tu resurrección

y haz que todos los trabajos que realicemos durante esta jornada te sean agradables.
2.Que podamos descubrirte presente en todos nuestros hermanos,

sobre todo en los tristes, en los más pobres y en los que son menos útiles a los ojos del mundo.
3.Tú que para aumentar nuestra alegría y afianzar nuestra salvación nos das el nuevo día, signo de tu amor,

renuévanos hoy y siempre para gloria de tu nombre.
4.Concédenos que durante este día estemos en paz con todos nuestros hermanos,

y que a nadie devolvamos mal por mal.
Pueden añadirse intenciones particulares que concluyen con la respuesta propuesta más arriba.
Oración dominical
V.Tal como Cristo nos enseñó, terminemos nuestra oración, diciendo:
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra
como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación
y líbranos del mal.
Oración conclusiva
V.Señor Dios, salvador nuestro, danos tu ayuda para que siempre deseemos las obras de la luz y realicemos la verdad: así, los que de ti hemos nacido en el bautismo, seremos tus testigos ante los hombres. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
R.Amén.
Conclusión
1.En la recitación individual, o si el que preside no es un ministro ordenado, se concluye:
V.El Señor nos bendiga,
nos guarde de todo mal
y nos lleve a la vida eterna.
R.Amén.
2.Si el que preside es un ministro ordenado, bendice al pueblo diciendo:
V.El Señor esté con ustedes.
R.Y con tu espíritu.
V.La paz de Dios,
que supera todo lo que podemos pensar,
custodie sus corazones y sus pensamientos
en el conocimiento y en el amor de Dios
y de su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.
R.Amén.
V.Y la bendición
de Dios todopoderoso,
del Padre, del Hijo
V.+
V.y del Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes
y permanezca para siempre.
R.Amén.
Si se despide a la asamblea se añade:
Pueden ir en paz.
R.Demos gracias a Dios.

MARTES DE LA XXI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, feria  Invocación inicialV.Dios mío, ven en mi auxilio.R.Señor, date prisa...
25/08/2026

MARTES DE LA XXI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, feria



Invocación inicial
V.Dios mío, ven en mi auxilio.
R.Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluia.
Examen de conciencia
Es muy de alabar que, después de la invocación inicial, se haga el examen de conciencia, el cual en la celebración comunitaria puede concluirse con alguna de las fórmulas del acto penitencial de la misa.
El que preside dice:
Hermanos, habiendo llegado al final de esta jornada que Dios nos ha concedido, reconozcamos sinceramente nuestros pecados.
Todos examinan en silencio su conciencia. Terminando el examen se añade una de las siguientes fórmulas penitenciales:
I
Yo confieso ante Dios todopoderoso
y ante ustedes, hermanos,
que he pecado mucho
de pensamiento, palabra, obra y omisión:
por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.
Por eso ruego a santa María, siempre Virgen,
a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos,
que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.
Si preside la celebración un ministro, él solo dice la absolución siguiente; en caso contrario, la dicen todos:
Dios todopoderoso
tenga misericordia de nosotros,
perdone nuestros pecados
y nos lleve a la vida eterna.
R.Amén.
II
V.Señor, ten misericordia de nosotros.
R.Porque hemos pecado contra ti.
V.Muéstranos, Señor, tu misericordia.
R.Y danos tu salvación.
Si preside la celebración un ministro, él solo dice la absolución siguiente; en caso contrario, la dicen todos:
Dios todopoderoso
tenga misericordia de nosotros,
perdone nuestros pecados
y nos lleve a la vida eterna.
R.Amén.
III
V.Tú que conoces nuestros pensamientos,
Señor, ten piedad (de nosotros).
R.Señor, ten piedad (de nosotros).
V.Tú que iluminas las tinieblas de nuestro corazón,
Cristo, ten piedad (de nosotros).
R.Cristo, ten piedad (de nosotros).
V.Tú que nos exhortas a una sincera conversión
Señor, ten piedad (de nosotros).
R.Señor, ten piedad (de nosotros).
Si preside la celebración un ministro, él solo dice la absolución siguiente; en caso contrario, la dicen todos:
Dios todopoderoso
tenga misericordia de nosotros,
perdone nuestros pecados
y nos lleve a la vida eterna.
R.Amén.
I [II]
I [II]
Cristo, Señor de la noche,
que disipas las tinieblas:
mientras los cuerpos reposan,
se tú nuestro centinela.

Después de tanta fatiga,
después de tanta dureza,
acógenos en tus brazos
y danos noche serena.

Si nuestros ojos se duermen,
que el alma esté siempre en vela;
en paz cierra nuestros párpados
para que cesen las p***s.

Y que al despuntar el alba,
otra vez con fuerzas nuevas,
te demos gracias, oh Cristo,
por la vida que comienza. Amén.
II [II]
II [II]
A ti, Señor del universo
en esta noche suplicamos
que venga tu bondad de Padre
a bendecir nuestro descanso.

Y mientras el cuerpo reposa
vigile el corazón amante,
y por la luz de tu palabra
nuestra oración sea constante.

Por este día que nos diste
a ti, Dios Padre, damos gracias,
a Jesucristo, Señor nuestro,
y al que consuela nuestras almas. Amén.
Salmodia
Ant.
No me escondas tu rostro, ya que confío en ti.
Salmo 142 (143), 1-11
Plegaria en la tribulación
El hombre no es justificado por las obras de la Ley,
sino por la fe en Jesucristo (Ga 2, 16).
Señor, escucha mi oración,
tú que eres fiel, atiende a mi súplica;
tú que eres justo, escúchame.
No llames a juicio a tu servidor,
porque ningún hombre vivo es inocente en tu presencia.

El enemigo me persigue a muerte,
empuja mi vida al sepulcro,
me confina a las tinieblas
como a los mu***os ya olvidados.
Mi aliento se extingue,
mi corazón desfallece dentro de mí.

Recuerdo los tiempos pasados,
medito todas tus acciones,
considero las obras de tus manos
y extiendo mis brazos hacia ti:
tengo sed de ti como tierra reseca.

Escúchame enseguida, Señor,
que me falta el aliento.
No me escondas tu rostro,
igual que a los que bajan al sepulcro.

En la mañana hazme experimentar tu amor,
ya que confío en ti.
Indícame el camino que debo seguir,
porque levanto mi alma hacia ti.

Líbrame del enemigo, Señor,
que me refugio en ti.
Enséñame a cumplir tu voluntad,
ya que tú eres mi Dios.

Tu espíritu, que es bueno,
me guíe por tierra llana.
Por tu nombre, Señor, consérvame vivo,
por tu clemencia, sácame de la angustia.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
No me escondas tu rostro, ya que confío en ti.
Lectura breve
1 Pe 5, 8-9
Sean sobrios y estén siempre alerta, porque su enemigo, el demonio, ronda como un león rugiente, buscando a quién devorar. Resístanlo firmes en la fe, sabiendo que sus hermanos dispersos por el mundo padecen los mismos sufrimientos que ustedes.
Responsorio
V.En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
R.En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
V.Tú, el Dios leal, nos librarás.
R.Te encomiendo mi espíritu.
V.Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R.En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
Cántico evangélico
Ant.
Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz.
Cántico de Simeón
Lc 2, 29-32
Cristo, luz de las naciones y gloria de Israel
Ahora, Señor, según tu promesa,
puedes dejar a tu servidor irse en paz,

porque mis ojos han visto a tu Salvador,
a quien has presentado ante todos los pueblos:

luz para alumbrar a las naciones
y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, y al Hijo,
y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz.
Oración
V.Oremos.
Ilumina, Señor, nuestra noche y concédenos un descanso tranquilo; que mañana nos levantemos en tu nombre y podamos contemplar, con salud y gozo, el clarear del nuevo día. Por Cristo, nuestro Señor.
R.Amén.
Conclusión
Luego, incluso cuando reza el Oficio una sola persona, se dice la siguiente bendición:
El Señor todopoderoso
nos conceda una noche tranquila
y una muerte santa.
R.Amén.
Antífonas finales a la Santísima Virgen María
Después se canta o se dice una de las siguientes antífonas:
I
Madre del Redentor, virgen fecunda,
puerta del cielo siempre abierta,
estrella del mar,

ven a librar al pueblo que tropieza
y se quiere levantar.

Ante la admiración de cielo y tierra,
engendraste a tu santo Creador,
y permaneces siempre virgen.

Recibe el saludo del ángel Gabriel
y ten piedad de nosotros, pecadores.
II
Salve, Reina de los cielos
y Señora de los ángeles;
salve raíz, salve puerta,
que dio paso a nuestra luz.

Alégrate, Virgen gloriosa,
entre todas la más bella;
salve, agraciada doncella,
ruega a Cristo por nosotros.
III
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra,
Dios te salve.

A ti llamamos los desterrados hijos de Eva,
a ti suspiramos, gimiendo y llorando,
en este valle de lágrimas.

Ea, pues, Señora, abogada nuestra,
vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos,
y después de este destierro muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.

¡Oh clemente, oh piadosa,
oh dulce Virgen María!
IV
Bajo tu amparo nos acogemos,
Santa Madre de Dios,
no desprecies las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades,
antes bien líbranos de todo peligro,
Virgen gloriosa y bendita.

MARTES DE LA XXI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, feria  Invocación inicialV.Dios mío, ven en mi auxilio.R.Señor, date prisa...
25/08/2026

MARTES DE LA XXI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, feria



Invocación inicial
V.Dios mío, ven en mi auxilio.
R.Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluia.
I [II]
Nos dijeron de noche
que estabas mu**to,
y la fe estuvo en vela
junto a tu cuerpo;
la noche entera,
la pasamos queriendo
mover la piedra.

Con la vuelta del sol,
volverá a ver la tierra,
la gloria del Señor.

No supieron contarlo
los centinelas,
nadie supo la hora
ni la manera;
antes del día
se cubrieron de gloria
tus cinco heridas.

Con la vuelta del sol,
volverá a ver la tierra,
la gloria del Señor.

Si los cinco sentidos
buscan el sueño,
que la fe tenga el suyo
vivo y despierto;
la fe velando,
para verte de noche
resucitando.

Con la vuelta del sol,
volverá a ver la tierra,
la gloria del Señor. Amén.
O bien:
II [II]
Vengo, Señor, cansado del trabajo,
cansado de la lucha y de mí mismo,
dame, Señor, la fuerza de tu brazo,
alivia la fatiga del camino.

Llevo en el corazón mis ilusiones
maltrechas en reveses de fortuna,
haz que las obras de mis manos torpes
por gracia de tu amor sean ventura.

Eres señor de todo lo que existe,
creado por tu amor para bien nuestro,
nada en el mundo a tu poder impide
me lleves tú donde llegar no puedo.

Mira, Señor, con ojos bondadosos,
la súplica ferviente de tus hijos,
y donde nuestros logros fueron pocos
tu gracia abunde en frutos infinitos.

Gracias, Señor y Padre muy amado,
gracias por Jesucristo que enviaste,
por él ten compasión de mis pecados,
tu Espíritu de amor a todos salve. Amén.
Salmodia
Ant. 1.
El Señor da la victoria a su Ungido.
Salmo 19 (20)
Oración por la victoria del rey Mesías
Todo el que invoque el nombre del Señor se salvará (Hch 2, 21).
Que te escuche el Señor el día del peligro,
que te sostenga el nombre del Dios de Jacob;
que te envíe auxilio desde el santuario,
que te apoye desde el monte Sion;
que se acuerde de todas tus ofrendas,
que le agraden tus sacrificios;
que cumpla el deseo de tu corazón,
que dé éxito a todos tus planes.
Que podamos celebrar tu victoria,
y en el nombre de nuestro Dios alzar estandartes.

Que el Señor te conceda
todo lo que le pides.

Ahora reconozco que el Señor
da la victoria a su Ungido,
que lo ha escuchado desde su santo cielo,
con los prodigios de su mano victoriosa.
Unos confían en sus carros,
otros en sus caballos;
nosotros invocamos el nombre
del Señor Dios nuestro.
Ellos cayeron derribados,
nosotros nos mantenemos en pie.

Señor, da la victoria al rey
y escúchanos cuando te invocamos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
El Señor da la victoria a su Ungido.
Ant. 2.
Al son de instrumentos cantaremos tu poder.
Salmo 20 (21), 2-8. 14
Acción de gracias por la victoria del rey Mesías
El Señor resucitado recibió la vida,
años que se prolongan sin término (San Ireneo).
¡Señor, el rey se alegra por tu fuerza,
y cuánto goza con tu victoria!

Le has concedido el deseo de su corazón,
no le has negado lo que pedían sus labios.
Te adelantaste a bendecirlo con el éxito,
y has puesto en su cabeza una corona de oro fino.

Te pidió vida, y se la has concedido,
años que se prolongan sin término.
Tu victoria ha engrandecido su fama,
lo has vestido de honor y majestad.

Le concedes bendiciones incesantes,
lo colmas de gozo en tu presencia:
porque el rey confía en el Señor
y con la gracia del Altísimo no fracasará.

Levántate, Señor, con tu fuerza,
y al son de instrumentos cantaremos tu poder.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Al son de instrumentos cantaremos tu poder.
Ant. 3.
Has hecho de nosotros, Señor, un reino de sacerdotes para nuestro Dios.
Cántico
Ap 4, 11; 5, 9. 10. 12
Himno a Dios de los que han sido salvados
Eres digno, Señor, Dios nuestro,
de recibir la gloria, el honor y el poder,
porque tú has creado el universo;
porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.

Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y con tu sangre compraste para Dios
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;

y has hecho de ellos
para nuestro Dios
un reino de sacerdotes
y reinan sobre la tierra.

Digno es el Cordero degollado
de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría,
la fuerza, el honor,
la gloria y la alabanza.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Has hecho de nosotros, Señor, un reino de sacerdotes para nuestro Dios.
Lectura breve
1 Jn 3, 1a. 2
¡Miren cómo nos amó el Padre! Quiso que nos llamáramos hijos de Dios, y nosotros lo somos realmente. Queridos míos, desde ahora somos hijos de Dios, y lo que seremos no se ha manifestado todavía. Sabemos que cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.
Responsorio
V.Tu palabra, Señor, es eterna, más estable que el cielo.
R.Tu palabra, Señor, es eterna, más estable que el cielo.
V.Tu fidelidad de generación en generación.
R.Más estable que el cielo.
V.Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R.Tu palabra, Señor, es eterna, más estable que el cielo.
Cántico evangélico
Ant.
Se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador.
Cántico de la bienaventurada Virgen María
Lc 1, 46-55
Alegría del alma en el Señor
Proclama mi alma
la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la pequeñez de su servidora.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su servidor,
acordándose de su misericordia
– como lo había prometido a nuestros padres –
en favor de Abraham y su descendencia para siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo,
y al Espíritu Santo;
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador.
Preces o intercesiones
V.Alabemos a Cristo, que mora en medio de nosotros, su pueblo adquirido, y supliquémosle diciendo:
R.Por el honor de tu nombre, escúchanos, Señor.
1.Dueño y Señor de los pueblos, acude en ayuda de todas las naciones y de los que las gobiernan:

que todos los hombres sean fieles a tu voluntad y trabajen por el bien y la paz.
2.Tú que al subir al cielo llevaste contigo una gran multitud de cautivos,

devuelve la libertad de los hijos de Dios a nuestros hermanos que sufren esclavitud en el cuerpo o en el espíritu.
3.Concede, Señor, a los jóvenes la realización de sus legítimas esperanzas

y que sepan responder a tus llamadas en el transcurso de la vida.
4.Que los niños imiten tu ejemplo

y crezcan siempre en sabiduría y en gracia.
Antes de la petición por los difuntos pueden añadirse intenciones particulares que concluyen con la respuesta propuesta más arriba.
5.Recibe a los difuntos en tu reino,

donde también nosotros esperamos reinar un día contigo.
Oración dominical
V.Con el gozo de sabernos hijos de Dios, acudamos a nuestro Padre:
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra
como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación
y líbranos del mal.
Oración conclusiva
V.Te damos gracias, Señor, Dios todopoderoso, porque has permitido que llegáramos a esta noche; te pedimos que quieras aceptar con agrado el alzar de nuestras manos como ofrenda de la tarde. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
R.Amén.
Conclusión
1.En la recitación individual, o si el que preside no es un ministro ordenado, se concluye:
V.El Señor nos bendiga,
nos guarde de todo mal
y nos lleve a la vida eterna.
R.Amén.
2.Si el que preside es un ministro ordenado, bendice al pueblo diciendo:
V.El Señor esté con ustedes.
R.Y con tu espíritu.
V.La paz de Dios,
que supera todo lo que podemos pensar,
custodie sus corazones y sus pensamientos
en el conocimiento y en el amor de Dios
y de su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.
R.Amén.
V.Y la bendición
de Dios todopoderoso,
del Padre, del Hijo
V.+
V.y del Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes
y permanezca para siempre.
R.Amén.
Si se despide a la asamblea se añade:
Pueden ir en paz.
R.Demos gracias a Dios.

TIEMPO DURANTE EL AÑOVIGESIMOPRIMERA SEMANAMARTESAño parConserven fielmentelas tradiciones que aprendieron de nosotrosLe...
25/08/2026

TIEMPO DURANTE EL AÑO

VIGESIMOPRIMERA SEMANA

MARTES

Año par

Conserven fielmente
las tradiciones que aprendieron de nosotros

Lectura de la segunda carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Tesalónica 2, 1-3a. 14-17

Acerca de la Venida de nuestro Señor Jesucristo y de nuestra reunión con Él, les rogamos, hermanos, que no se dejen perturbar fácilmente ni se alarmen, sea por anuncios proféticos, o por palabras o cartas atribuidas a nosotros, que hacen creer que el Día del Señor ya ha llegado. Que nadie los engañe de ninguna manera.
Dios los llamó, por medio de nuestro Evangelio, para que posean la gloria de nuestro Señor Jesucristo. Por lo tanto, hermanos, manténganse firmes y conserven fielmente las tradiciones que aprendieron de nosotros, sea oralmente o por carta. Que nuestro Señor Jesucristo y Dios, nuestro Padre, que nos amó y nos dio gratuitamente un consuelo eterno y una feliz esperanza, los reconforte y fortalezca en toda obra y en toda palabra buena.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 95, 10-13

R. ¡El Señor viene a gobernar la tierra!

Digan entre las naciones: «¡El Señor reina!
El mundo está firme y no vacilará.
El Señor juzgará a los pueblos con rectitud». R.

Alégrese el cielo y exulte la tierra,
resuene el mar y todo lo que hay en él;
regocíjese el campo con todos sus frutos. R.

Griten de gozo los árboles del bosque.
Griten de gozo delante del Señor,
porque Él viene a gobernar la tierra:R.

Él gobernará al mundo con justicia,
y a los pueblos con su verdad.
El Señor viene a gobernar la tierra. R.

ALELUIA Heb 4, 12

Aleluia.
La Palabra de Dios es viva y eficaz;
discierne los pensamientos
y las intenciones del corazón.
Aleluia.

EVANGELIO

Hay que practicar esto, sin descuidar aquello

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 23, 23-26

Jesús habló diciendo:
¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que pagan el diezmo de la menta, del hinojo y del comino, y descuidan lo esencial de la Ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad! Hay que practicar esto, sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos, que filtran el mosquito y se tragan el camello!
¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que limpian por fuera la copa y el plato, mientras que por dentro están llenos de codicia y desenfreno! ¡Fariseo ciego! Limpia primero la copa por dentro, y así también quedará limpia por fuera.

Palabra del Señor.

MARTES DE LA XXI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, feria  Si las Laudes empiezan con el Invitatorio se omite la siguiente inv...
25/08/2026

MARTES DE LA XXI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, feria



Si las Laudes empiezan con el Invitatorio se omite la siguiente invocación y se dice el himno.
Invocación inicial
V.Dios mío, ven en mi auxilio.
R.Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluia.
I [II]
Al canto de los gallos
viene la aurora;
los temores se alejan
como las sombras.
¡Dios, Padre nuestro,
en tu nombre dormimos
y amanecemos!

Como luz nos visitas,
Rey de los hombres,
como amor que vigila
siempre de noche;
cuando el que duerme
bajo el signo del sueño
prueba la muerte.

Del sueño del pecado
nos resucitas,
y es señal de tu gracia
la luz amiga.
¡Dios que nos velas!,
tú nos sacas por gracia
de las tinieblas.

Gloria al Padre y al Hijo,
gloria al Espíritu,
al que es paz, luz y vida,
al Uno y Trino;
gloria a su nombre
y al misterio divino
que nos lo esconde. Amén.
O bien:
II [II]
Negras nubes, negras sombras van huyendo,
y un blanco torbellino resplandece.
Mi lengua se desata y canta, alegre,
al sol que esplendoroso brilla y vence.

Se acabaron el luto y las lágrimas
pues ya no hay más motivo para el llanto;
el Señor renació de su sepulcro
y su vida desplegó abrigado manto.

La savia se despierta, viva y fuerte,
las flores abren amplios sus capullos;
la muerte, avergonzada hace silencio
y el mundo canta alegre y con orgullo.

Gloria a Dios, Padre nuestro providente,
que pusiste en Jesucristo, tu morada;
caminemos por la fuerza de su Espíritu
y alabemos con un alma enamorada. Amén.
Salmodia
Ant. 1.
El hombre de manos inocentes y puro corazón subirá al monte del Señor.
Cuando en el Invitatorio se ha dicho el salmo 23 (24), aquí se dice el salmo 94 (95), que se encuentra más abajo.
Salmo 23 (24)
Entrada del Señor en su templo
Las puertas del cielo se abren ante Cristo
que, como hombre, sube al cielo (San Ireneo).
Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el mundo, y todos sus habitantes:
él la fundó sobre los mares,
él la afianzó sobre los ríos.

¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede estar en el recinto sagrado?

El hombre de manos inocentes, y puro corazón,
que no confía en los ídolos
ni jura contra el prójimo en falso.

Ese recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.
Este es el grupo que busca al Señor,
que viene a tu presencia, Dios de Jacob.

¡Puertas!, alcen los dinteles,
levántense puertas eternas:
va a entrar el Rey de la gloria.

¿Quién es ese Rey de la gloria?
El Señor, héroe valeroso;
el Señor, héroe de la guerra.

¡Puertas!, alcen los dinteles,
levántense puertas eternas:
va a entrar el Rey de la gloria.

¿Quién es ese Rey de la gloria?
El Señor, Dios de los ejércitos:
él es el Rey de la gloria.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
O bien, si el salmo 23 (24) se ha dicho en el Invitatorio, se dice el
Salmo 94 (95)
Invitación a la alabanza divina
Anímense mutuamente cada día,
mientras dure este «hoy» (Hb 3, 13).
¡Vengan, adoremos al Señor,
aclamemos a la Roca que nos salva!
entremos en su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en sus manos los abismos de la tierra,
y son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
y la tierra firme que modelaron sus manos.

¡Vengan, postrémonos por tierra
bendiciendo al Señor que nos creó!
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros, su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchen hoy la voz del Señor:
«No endurezcan el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto:
cuando sus padres me pusieron a prueba,
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.

Durante cuarenta años
aquella generación me disgustó, hasta que dije:
“Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino”.
Por eso he jurado en mi indignación
que no entrarán en mi descanso».

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
El hombre de manos inocentes y puro corazón subirá al monte del Señor.
Ant. 2.
Ensalcen con sus obras al Rey de los siglos.
Cántico
Tb 13, 1-10
Esperanza de Israel en Babilonia
Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que en su gran misericordia, nos hizo renacer, por la resurrección de Jesucristo,
a una esperanza viva (1 Pe 1, 3).
Bendito sea Dios, que vive eternamente,
y cuyo reino dura por los siglos:

él azota y se compadece;
hunde hasta el abismo y saca de él,
y no hay quien escape de su mano.

Denle gracias, israelitas, ante los gentiles,
porque él nos dispersó entre ellos.

Proclamen allí su grandeza,
ensálcenlo ante todos los vivientes:
que él es nuestro Dios y Señor,
nuestro Padre por todos los siglos.

Él los azota por sus delitos,
pero se compadecerá de todos ustedes,
y los congregará de entre las naciones
por donde están dispersados.

Si vuelven a él de todo corazón y con toda el alma,
siendo sinceros con él,
él volverá a ustedes
y no les ocultará su rostro.

Verán lo que hará con ustedes,
le darán gracias en voz alta,
bendecirán al Señor de la justicia
y ensalzarán al rey de los siglos.

Yo le doy gracias
en mi cautiverio,
anuncio su grandeza y su poder
a un pueblo pecador.

¡Conviértanse, pecadores,
obren rectamente en su presencia!
quizá les mostrará benevolencia
y tendrá compasión.

Ensalzaré a mi Dios, al rey del cielo,
y me alegraré de su grandeza.
Que todos alaben al Señor
y le den gracias en Jerusalén.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Ensalcen con sus obras al Rey de los siglos.
Ant. 3.
El Señor merece la alabanza de los buenos.
Salmo 32 (33)
Himno a la providencia de Dios
Todas las cosas fueron hechas
por medio de la Palabra (Jn 1, 3).
Aclamen, justos, al Señor,
que merece la alabanza de los buenos.

Den gracias al Señor con la cítara,
toquen en su honor el arpa de diez cuerdas;
cántenle un cántico nuevo,
acompañando la música con aclamaciones:

que la palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra.

La palabra del Señor hizo el cielo;
el aliento de su boca, sus ejércitos;
encierra en un cántaro las aguas marinas,
pone en un depósito el océano.

Tema al Señor la tierra entera,
tiemblen ante él los habitantes del orbe:
porque él lo dijo, y el mundo existió,
él lo mandó, y todo subsiste.

El Señor deshace los planes de las naciones,
frustra los proyectos de los pueblos;
pero el plan del Señor subsiste por siempre,
los proyectos de su corazón, de edad en edad.

Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él escogió como su herencia.

El Señor mira desde el cielo,
se fija en todos los hombres;
desde su morada observa
a todos los habitantes de la tierra:
él modeló el corazón de cada uno,
y comprende todas sus acciones.

No vence el rey por su gran ejército,
no escapa el soldado por su mucha fuerza,
de nada sirven sus caballos para la victoria,
ni por su gran ejército se salva.

Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,
en los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre.

Nosotros esperamos en el Señor:
él es nuestro auxilio y escudo;
con él se alegra nuestro corazón,
en su santo nombre confiamos.

Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
El Señor merece la alabanza de los buenos.
Lectura breve
Rm 13, 11b. 12-13a
Ya es hora de despertarse, porque la salvación está ahora más cerca de nosotros que cuando abrazamos la fe. La noche está muy avanzada y se acerca el día. Abandonemos las obras propias de la noche y vistámonos con la armadura de la luz. Como en pleno día, procedamos dignamente.
Responsorio
V.Dios mío, mi escudo y peña en que me amparo.
R.Dios mío, mi escudo y peña en que me amparo.
V.Mi alcázar, mi libertador.
R.En que me amparo.
V.Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R.Dios mío, mi escudo y peña en que me amparo.
Cántico evangélico
Ant.
El Señor nos ha suscitado una fuerza de salvación según lo había predicho por boca de sus santos profetas.
Cántico de Zacarías
Lc 1, 68-79
El Mesías y su Precursor
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su servidor,
como lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación
y el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo,
y al Espíritu Santo;
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
El Señor nos ha suscitado una fuerza de salvación según lo había predicho por boca de sus santos profetas.
Preces para consagrar a Dios el día y el trabajo
V.Ya que hemos sido llamados a participar de una vocación celestial, bendigamos por ello a Jesús, el pontífice de nuestra fe, y supliquémosle, diciendo:
R.Escúchanos, Señor.
1.Señor Jesús, que por el bautismo has hecho de nosotros un sacerdocio real,

haz que nuestra vida sea un continuo sacrificio de alabanza.
2.Ayúdanos, Señor, a guardar tus mandatos,

para que, por la fuerza del Espíritu Santo, nosotros permanezcamos en ti, y tú en nosotros.
3.Danos tu sabiduría eterna,

para que permanezca con nosotros e inspire todas nuestras tareas.
4.Concédenos ser la alegría de cuantos nos rodean

y fuente de esperanza para los decaídos.
Pueden añadirse intenciones particulares que concluyen con la respuesta propuesta más arriba.
Oración dominical
V.Como hijos que somos de Dios, dirijámonos a nuestro Padre con la oración que Cristo nos enseñó:
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra
como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación
y líbranos del mal.
Oración conclusiva
V.Escucha, Señor, nuestra oración matutina y con la luz de tu misericordia alumbra la oscuridad de nuestro corazón: para que, habiendo sido iluminados por tu claridad, no andemos nunca tras las obras de las tinieblas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
R.Amén.
Conclusión
1.En la recitación individual, o si el que preside no es un ministro ordenado, se concluye:
V.El Señor nos bendiga,
nos guarde de todo mal
y nos lleve a la vida eterna.
R.Amén.
2.Si el que preside es un ministro ordenado, bendice al pueblo diciendo:
V.El Señor esté con ustedes.
R.Y con tu espíritu.
V.La paz de Dios,
que supera todo lo que podemos pensar,
custodie sus corazones y sus pensamientos
en el conocimiento y en el amor de Dios
y de su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.
R.Amén.
V.Y la bendición
de Dios todopoderoso,
del Padre, del Hijo
V.+
V.y del Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes
y permanezca para siempre.
R.Amén.
Si se despide a la asamblea se añade:
Pueden ir en paz.
R.Demos gracias a Dios.

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