Comisión Arquidiocesana de Liturgia - Corrientes

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Lunes después de PentecostésMaría, Madre de la IglesiaMemoriaSe dedicaban a la oración en compañía de María, la madre de...
25/05/2026

Lunes después de Pentecostés

María, Madre de la Iglesia
Memoria

Se dedicaban a la oración en compañía de María, la madre de Jesús

Lectura de los Hechos de los Apóstoles 1, 12-14

Después que Jesús subió al cielo, los Apóstoles regresaron entonces del monte de los Olivos a Jerusalén: la distancia entre ambos sitios es la que está permitida recorrer en día sábado. Cuando llegaron a la ciudad, subieron a la sala donde solían reunirse. Eran Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé, Mateo, Santiago, hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas, hijo de Santiago. Todos ellos, íntimamente unidos, se dedicaban a la oración, en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos.

Palabra de Dios.

SALMO Jdt 13, 18bcde. 19 (R.: 15, 9d)

R. ¡Tú eres el honor de nuestra raza!

Que el Dios Altísimo te bendiga, hija mía,
más que a todas las mujeres de la tierra;
y bendito sea el Señor Dios,
creador del cielo y de la tierra. R.

Nunca olvidarán los hombres
la confianza que has demostrado
y siempre recordarán el poder de Dios. R.

ALELUIA

¡Eres feliz, santa Virgen María, y digna de toda alabanza;
de ti nació el sol de la justicia, Cristo, nuestro Dios!

EVANGELIO

Aquí tienes a tu hijo. Aquí tienes a tu madre

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 19, 25-27

Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena.
Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien Él amaba, Jesús le dijo: «Mujer, aquí tienes a tu hijo.»
Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre.»
Y desde aquel momento, el discípulo la recibió como suya.

Palabra del Señor.

LUNES. BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA, MADRE DE LA IGLESIA, memoria obligatoria  Si las Laudes empiezan con el Invitatorio ...
25/05/2026

LUNES. BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA, MADRE DE LA IGLESIA, memoria obligatoria



Si las Laudes empiezan con el Invitatorio se omite la siguiente invocación y se dice el himno.
Invocación inicial
V.Dios mío, ven en mi auxilio.
R.Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluia.
Cabeza y Cuerpo, Cristo forma un todo,
Hijo de Dios e Hijo de María:
un Hijo en quien se juntan muchos hijos:
en su Madre ya la Iglesia se perfila.

Una y otra son madres y son vírgenes,
una y otra conciben del Espíritu,
una y otra sin mancha ni pecado,
al Padre celestial engendran hijos.

María le da al Cuerpo la Cabeza,
la Iglesia a la Cabeza le da el Cuerpo:
una y otra son madre del Señor,
ninguna sin la otra por entero.

Gloria a la Trinidad inaccesible
que ha querido morar entre nosotros,
en María, en la Iglesia, en nuestra alma,
para llenarnos de su eterno gozo. Amén.
Salmodia
Ant. 1.
Por la mañana sácianos con tu misericordia, Señor.
Salmo 89 (90)
Baje a nosotros la bondad del Señor
Delante del Señor, un día es como mil años y mil años como un día (2 Pe 3, 8).
Señor, tú has sido nuestro refugio
de generación en generación.
Antes que naciesen los montes,
o fuera engendrado el orbe de la tierra,
desde siempre y para siempre tú eres Dios.

Tú reduces el hombre a polvo,
diciendo: «Retornen, hijos de Adán».
Mil años en tu presencia
son como el día de ayer, que ya pasó,
como una vigilia de la noche.

Los siembras año por año,
como hierba que se renueva:
que florece y se renueva por la mañana,
y por la tarde se seca y se marchita.

¡Cómo nos ha consumido tu cólera,
y nos ha trastornado tu indignación!
Pusiste nuestras culpas ante ti,
nuestros secretos, ante la luz de tu mirada.
Y todos nuestros días pasaron bajo tu cólera,
y nuestros años se acabaron como un suspiro.

Aunque uno viva setenta años,
y el más robusto hasta ochenta,
la mayor parte son fatiga inútil,
porque pasan aprisa y vuelan.

¿Quién conoce la vehemencia de tu ira,
quién ha sentido el peso de tu cólera?
Enséñanos a calcular nuestros años,
para que adquiramos un corazón sensato.

Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo?
Ten compasión de tus servidores;
por la mañana sácianos de tu misericordia,
y toda nuestra vida será alegría y júbilo;
danos alegría, por los días en que nos afligiste,
por los años en que sufrimos desdichas.

Que tus servidores vean tu acción
y que tu gloria esté sobre tus hijos.
Baje a nosotros la bondad del Señor
y haga prósperas las obras de nuestras manos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Por la mañana sácianos con tu misericordia, Señor.
Ant. 2.
Llegue la alabanza del Señor hasta el confín de la tierra.
Cántico
Is 42, 10-16
Cántico nuevo al Dios vencedor y salvador
Cantan un cántico nuevo delante del trono de Dios (Ap 14, 3).
Canten al Señor un cántico nuevo,
alábenlo hasta el confín de la tierra;
resuene el mar y todo lo que contiene,
las costas lejanas y sus habitantes;

alégrese el desierto con sus tiendas,
los poblados donde habita Cadar;
exulten los habitantes de Petra,
clamen desde la cumbre de las montañas;

den gloria al Señor,
anuncien su alabanza en las costas lejanas.

El Señor irrumpe como un héroe,
se enardece como un guerrero,
lanza un alarido estridente
mostrándose valiente frente al enemigo.

«Desde hace tiempo guardé silencio,
permanecí callado y me contuve;
ahora gimo como una parturienta,
jadeo y me sofoco.

Arrasaré montañas y colinas,
secaré toda su hierba,
convertiré los ríos en tierra árida,
y secaré los estanques;

conduciré a los ciegos por un camino que no conocen,
los guiaré por senderos que ignoran;
ante ellos convertiré la tiniebla en luz,
el suelo escarpado en una llanura».

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Llegue la alabanza del Señor hasta el confín de la tierra.
Ant. 3.
Alaben el nombre del Señor, los que están en la casa del Señor.
Salmo 134 (135), 1-12
Himno a Dios por sus maravillas
Pueblo adquirido por Dios, anuncien las maravillas de aquel
que los llamó de las tinieblas a su admirable luz (Cf. 1 Pe 2, 9).
Alaben el nombre del Señor,
alábenlo, servidores del Señor,
que están en la casa del Señor,
en los atrios del templo de nuestro Dios.

Alaben al Señor, porque es bueno;
canten a su Nombre, que es amable.
Porque él eligió a Jacob,
a Israel como posesión suya.

Yo sé que el Señor es grande,
que él está sobre todos los dioses.
El Señor todo lo que quiere lo hace:
en el cielo y en la tierra,
en los mares y en los océanos.
Hace subir las nubes desde el horizonte,
con los relámpagos provoca la lluvia,
suelta a los vientos de sus silos.

Él hirió a los primogénitos de Egipto,
desde los hombres hasta los animales.
Envió prodigios y signos
–en medio de ti, Egipto–
contra el Faraón y sus ministros.

Hirió de muerte a pueblos numerosos,
mató a reyes poderosos:
a Sijón, rey de los amorreos;
a Hog, rey de Basán,
y a todos los reyes de Canaán.
Y dio sus territorios en herencia
en herencia a su pueblo, Israel.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Alaben el nombre del Señor, los que están en la casa del Señor.
Lectura breve
Jdt 8, 25-26a. 27
Demos gracias al Señor, nuestro Dios, que nos somete a prueba, lo mismo que a nuestros padres. Recuerden todo lo que hizo con Abraham y en qué forma probó a Isaac, y todo lo que le sucedió a Jacob: así como a ellos los purificó para probar sus corazones, de la misma manera, nosotros no somos castigados por él, sino que el Señor golpea a los que están cerca de él, para que eso les sirva de advertencia.
Responsorio
V.Aclamen, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos.
R.Aclamen, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos.
V.Cántenle un cántico nuevo.
R.Que merece la alabanza de los buenos.
V.Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R.Aclamen, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos.
Cántico evangélico
Ant.
Te glorificamos, santa Madre de Dios, porque al concebir en tu seno virginal al Hijo de Dios y al darlo a luz al mundo, preparaste el nacimiento de la Iglesia, que hoy por ello te aclama como madre.
Cántico de Zacarías
Lc 1, 68-79
El Mesías y su Precursor
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su servidor,
como lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación
y el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo,
y al Espíritu Santo;
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Te glorificamos, santa Madre de Dios, porque al concebir en tu seno virginal al Hijo de Dios y al darlo a luz al mundo, preparaste el nacimiento de la Iglesia, que hoy por ello te aclama como madre.
Preces para consagrar a Dios el día y el trabajo
V.Ya que Cristo escucha y salva a cuantos en él se refugian, acudamos a él mismo, diciendo:
R.Escúchanos, Señor.
1.Te damos gracias, Señor, por el gran amor con que nos amaste;

continúa mostrándote con nosotros rico en misericordia.
2.Tú que con el Padre sigues actuando siempre en el mundo,

renueva todas las cosas con la fuerza de tu Espíritu.
3.Abre nuestros ojos y los de nuestros hermanos,

para que podamos contemplar hoy tus maravillas.
4.Ya que nos llamas hoy a tu servicio,

haznos buenos administradores de tu multiforme gracia a favor de nuestros hermanos.
Pueden añadirse intenciones particulares que concluyen con la respuesta propuesta más arriba.
Oración dominical
V.Acudamos a Dios Padre, tal como nos enseñó Jesucristo:
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra
como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación
y líbranos del mal.
Oración conclusiva
V.Dios, Padre de misericordia, cuyo Hijo, clavado en la Cruz, nos entregó a su Madre, santa María Virgen, como Madre nuestra; por su intercesión, concédenos que tu Iglesia sea cada día más fecunda, se alegre por la santidad de sus hijos y atraiga a su seno a todos los pueblos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
R.Amén.
Conclusión
1.En la recitación individual, o si el que preside no es un ministro ordenado, se concluye:
V.El Señor nos bendiga,
nos guarde de todo mal
y nos lleve a la vida eterna.
R.Amén.
2.Si el que preside es un ministro ordenado, bendice al pueblo diciendo:
V.El Señor esté con ustedes.
R.Y con tu espíritu.
V.La paz de Dios,
que supera todo lo que podemos pensar,
custodie sus corazones y sus pensamientos
en el conocimiento y en el amor de Dios
y de su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.
R.Amén.
V.Y la bendición
de Dios todopoderoso,
del Padre, del Hijo
V.+
V.y del Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes
y permanezca para siempre.
R.Amén.
Si se despide a la asamblea se añade:
Pueden ir en paz.
R.Demos gracias a Dios.

DOMINGO DE PENTECOSTÉS, solemnidad Invocación inicialV.Dios mío, ven en mi auxilio.R.Señor, date prisa en socorrerme.Glo...
24/05/2026

DOMINGO DE PENTECOSTÉS, solemnidad



Invocación inicial
V.Dios mío, ven en mi auxilio.
R.Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluia.
Examen de conciencia
Es muy de alabar que, después de la invocación inicial, se haga el examen de conciencia, el cual en la celebración comunitaria puede concluirse con alguna de las fórmulas del acto penitencial de la misa.
El que preside dice:
Hermanos, habiendo llegado al final de esta jornada que Dios nos ha concedido, reconozcamos sinceramente nuestros pecados.
Todos examinan en silencio su conciencia. Terminando el examen se añade una de las siguientes fórmulas penitenciales:
I
Yo confieso ante Dios todopoderoso
y ante ustedes, hermanos,
que he pecado mucho
de pensamiento, palabra, obra y omisión:
por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.
Por eso ruego a santa María, siempre Virgen,
a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos,
que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.
Si preside la celebración un ministro, él solo dice la absolución siguiente; en caso contrario, la dicen todos:
Dios todopoderoso
tenga misericordia de nosotros,
perdone nuestros pecados
y nos lleve a la vida eterna.
R.Amén.
II
V.Señor, ten misericordia de nosotros.
R.Porque hemos pecado contra ti.
V.Muéstranos, Señor, tu misericordia.
R.Y danos tu salvación.
Si preside la celebración un ministro, él solo dice la absolución siguiente; en caso contrario, la dicen todos:
Dios todopoderoso
tenga misericordia de nosotros,
perdone nuestros pecados
y nos lleve a la vida eterna.
R.Amén.
III
V.Tú que conoces nuestros pensamientos,
Señor, ten piedad (de nosotros).
R.Señor, ten piedad (de nosotros).
V.Tú que iluminas las tinieblas de nuestro corazón,
Cristo, ten piedad (de nosotros).
R.Cristo, ten piedad (de nosotros).
V.Tú que nos exhortas a una sincera conversión
Señor, ten piedad (de nosotros).
R.Señor, ten piedad (de nosotros).
Si preside la celebración un ministro, él solo dice la absolución siguiente; en caso contrario, la dicen todos:
Dios todopoderoso
tenga misericordia de nosotros,
perdone nuestros pecados
y nos lleve a la vida eterna.
R.Amén.
I [II]
Cuando la luz del sol es ya poniente,
gracias, Señor, es nuestra melodía;
recibe, como ofrenda, amablemente,
nuestro dolor, trabajo y alegría.

Si poco fue el amor en nuestro empeño
de darle vida al día que fenece,
convierta en realidad lo que fue un sueño
tu gran amor que todo lo engrandece.

Tu cruz, Señor, redime nuestra suerte
de pecadora en justa, e ilumina
la senda de la vida y de la muerte
del hombre que en la fe lucha y camina.

Jesús, Hijo del Padre, cuando avanza
la noche oscura sobre nuestro día,
concédenos la paz y la esperanza
de esperar cada noche tu gran día. Amén.
Iesu, redémptor sǽculi,
Verbum Patris altíssimi,
lux lucis invisíbilis,
custos tuórum pérvigil:

Tu fabricátor ómnium
discrétor atque témporum,
fessa labóre córpora
noctis quiéte récrea.

Qui frangís ima tártara,
tu nos ab hoste líbera,
ne váleat sedúcere
tuo redémptos sánguine:

Ut, dum graváti córpore
brevi manémus témpore,
sic caro nostra dórmiat,
ut mens sopórem nésciat.

Iesu, tibi sit glória,
qui morte victa prǽnites,
cum Patre et almo Spíritu,
in sempitérna sǽcula. Amen.
II [II]
El corazón se dilata
sin noche en tu santo cuerpo,
oh morada iluminada,
mansión de todo consuelo.

Por tu muerte sin pecado,
por tu descanso y tu premio,
en ti, Jesús, confiamos,
y te miramos sin miedo.

Como vigilia de amor
te ofrecemos nuestro sueño;
tú que eres el paraíso,
danos un puesto en tu reino. Amén.
Salmodia
Ant.
Aleluia, aleluia, aleluia.
Salmo 90 (91)
A la sombra del Todopoderoso
Les he dado poder para caminar
sobre serpientes y escorpiones (Lc 10, 19).
Tú que habitas al amparo del Altísimo,
que vives a la sombra del Todopoderoso,
di al Señor: «Refugio mío, baluarte mío,
Dios mío, confío en ti».

Él te librará de la red del cazador,
y de la peste perniciosa.
Te cubrirá con sus plumas,
bajo sus alas te refugiarás:
su brazo es escudo y armadura.

No temerás los terrores de la noche,
ni la flecha que vuela de día,
ni la peste que se desliza en las tinieblas,
ni la epidemia que devasta a mediodía.

Caerán a tu izquierda mil,
diez mil a tu derecha;
a ti no te alcanzará.

Tan sólo abre tus ojos,
y verás el castigo de los malvados,
porque hiciste del Señor tu refugio,
tomaste al Altísimo por defensa.

No te alcanzará ningún mal,
ni la plaga llegará hasta tu tienda,
porque a sus ángeles ha dado órdenes
para que te cuiden en tus caminos;

ellos te llevarán en sus manos,
para que tu pie no tropiece en la piedra;
caminarás sobre leones y víboras,
pisotearás cachorros de león y serpientes.

«Se puso junto a mí: lo libraré;
lo protegeré porque conoce mi nombre,
me invocará y lo escucharé.

Con él estaré en la tribulación,
lo defenderé, lo glorificaré,
lo haré g***r de largos días
y le haré ver mi salvación».

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Aleluia, aleluia, aleluia.
Lectura breve
Ap 22, 4-5
Ellos contemplarán el rostro del Señor y llevarán su Nombre en la frente. Tampoco existirá la noche, ni les hará falta la luz de las lámparas ni la luz del sol, porque el Señor Dios los iluminará, y ellos reinarán por los siglos de los siglos.
Responsorio
V.En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluia, aleluia.
R.En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluia, aleluia.
V.Tú, el Dios leal, nos librarás.
R.Aleluia, aleluia.
V.Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R.En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluia, aleluia.
Cántico evangélico
Ant.
Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz. Aleluia.
Cántico de Simeón
Lc 2, 29-32
Cristo, luz de las naciones y gloria de Israel
Ahora, Señor, según tu promesa,
puedes dejar a tu servidor irse en paz,

porque mis ojos han visto a tu Salvador,
a quien has presentado ante todos los pueblos:

luz para alumbrar a las naciones
y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, y al Hijo,
y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz. Aleluia.
Oración
V.Oremos.
Humildemente te pedimos, Señor, que después de haber celebrado en este día los misterios de la resurrección de tu Hijo, sin temor alguno, descansemos en tu paz y mañana nos levantemos alegres para cantar nuevamente tus alabanzas. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R.Amén.
Conclusión
Luego, incluso cuando reza el Oficio una sola persona, se dice la siguiente bendición:
El Señor todopoderoso
nos conceda una noche tranquila
y una muerte santa.
R.Amén.
Antífona final de la bienaventurada Virgen
Después se canta o se dice la siguiente antífona:
Reina del cielo, alégrate, aleluia,
porque Cristo, a quien llevaste en tu seno, aleluia,
ha resucitado, según su palabra, aleluia.
Ruega al Señor por nosotros, aleluia.

DOMINGO DE PENTECOSTÉS, solemnidad Invocación inicialV.Dios mío, ven en mi auxilio.R.Señor, date prisa en socorrerme.Glo...
24/05/2026

DOMINGO DE PENTECOSTÉS, solemnidad



Invocación inicial
V.Dios mío, ven en mi auxilio.
R.Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluia.
Ven, Espíritu Santo Creador
a visitar nuestro corazón,
repleta con tu gracia viva y celestial
nuestras almas que tú creaste por amor.

Te invocamos como Consolador
don del Dios Altísimo, Señor,
vertiente viva, fuego de la caridad
y también espiritual y divina unción.

En siete dones tus favores das,
dedo de la diestra paternal.
Eres tú la promesa que el Padre nos dio,
con tu palabra enriqueces nuestro cantar.

Con tu luz ilumínanos, Señor,
llena de amor todo corazón,
y cuando nuestro cuerpo sufra enfermedad
con tu fuerza continua lo has de afirmar.

Lejos al enemigo rechazar
tu paz danos pronto sin tardar,
y siendo tú nuestro buen guía y conductor
evitemos así toda sombra del mal.

Concédenos al Padre conocer
A Jesús, su Hijo, comprender,
y a ti Espíritu de ambos por amor
te creamos con ardiente y sólida fe.

Al Padre demos gloria porque es Dios,
a su Hijo que resucitó,
y también al Espíritu Consolador,
por todos los siglos de los siglos honor. Amén.
Salmodia
Ant. 1.
El Espíritu del Señor llena el universo. Aleluia.
Salmo 109 (110), 1-5. 7
Oráculo del Señor a mi Señor:
«Siéntate a mi derecha,
y haré de tus enemigos
estrado de tus pies».

Desde Sion extenderá el Señor
el poder de tu cetro:
somete en la batalla a tus enemigos.

«Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,
con esplendor de santidad;
yo mismo te engendré como rocío,
antes de la aurora».

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:
«Tú eres sacerdote para siempre,
a la manera de Melquisedec».

El Señor a tu derecha, el día de su ira,
quebrantará a los reyes;
En su camino beberá del torrente,
por eso levantará la cabeza.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
El Espíritu del Señor llena el universo. Aleluia.
Ant. 2.
Confirma, Dios nuestro, lo que has realizado en nosotros, desde tu santo templo de Jerusalén. Aleluia.
Salmo 113 A (114)
Cuando Israel salió de Egipto,
los hijos de Jacob de un pueblo balbuciente,
Judá fue su santuario,
Israel fue su dominio.

El mar, al verlos, huyó,
el Jordán se echó atrás;
los montes saltaron como carneros,
las colinas, como corderos.

¿Qué te pasa, mar, que huyes,
y a ti, Jordán, que te echas atrás?
¿Y a ustedes, montes, que saltan como carneros;
colinas, que saltan como corderos?

En presencia del Señor se estremece la tierra,
en presencia del Dios de Jacob:
que transforma las peñas en estanques,
el pedernal en manantiales de agua.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Confirma, Dios nuestro, lo que has realizado en nosotros, desde tu santo templo de Jerusalén. Aleluia.
Ant. 3.
Todos quedaron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar. Aleluia.
Cántico
Cf. Ap 19, 1-2. 5-7
Aleluia. La salvación,
la gloria y el poder
son de nuestro Dios,
porque sus juicios son verdaderos y justos. Aleluia.

Aleluia. Alaben al Señor,
todos sus servidores,
los que lo temen,
pequeños y grandes. Aleluia.

Aleluia. Porque reina el Señor,
nuestro Dios, dueño de todo,
alegrémonos y gocemos
y démosle gracias. Aleluia.

Aleluia. Llegó la boda del Cordero,
su esposa se ha embellecido. Aleluia.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Todos quedaron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar. Aleluia.
Lectura breve
Ef 4, 3-6
Traten de conservar la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz. Hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, así como hay una misma esperanza, a la que ustedes han sido llamados, de acuerdo con la vocación recibida. Hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo. Hay un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, lo penetra todo y está en todos.
Responsorio
V.El Espíritu del Señor llena el universo. Aleluia, aleluia.
R.El Espíritu del Señor llena el universo. Aleluia, aleluia.
V.Y él, todo lo mantiene unido, conoce todas las voces.
R.Aleluia, aleluia.
V.Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R.El Espíritu del Señor llena el universo. Aleluia, aleluia.
Cántico evangélico
Ant.
Hoy han llegado a su término los días de Pentecostés, aleluia; hoy el Espíritu Santo se apareció a los discípulos en forma de lenguas de fuego y los enriqueció con sus dones, enviándolos a predicar a todo el mundo y a dar testimonio de que el que crea y se bautice se salvará. Aleluia.
Cántico de la bienaventurada Virgen María
Lc 1, 46-55
Alegría del alma en el Señor
Proclama mi alma
la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la pequeñez de su servidora.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su servidor,
acordándose de su misericordia
– como lo había prometido a nuestros padres –
en favor de Abraham y su descendencia para siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo,
y al Espíritu Santo;
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Hoy han llegado a su término los días de Pentecostés, aleluia; hoy el Espíritu Santo se apareció a los discípulos en forma de lenguas de fuego y los enriqueció con sus dones, enviándolos a predicar a todo el mundo y a dar testimonio de que el que crea y se bautice se salvará. Aleluia.
Preces o intercesiones
V.Oremos a Dios Padre, que, por medio de Cristo, ha congregado a la Iglesia, y digamos suplicantes:
R.Envía, Señor, a la Iglesia tu Espíritu Santo.
1.Tú que quieres que todos los que nos llamamos cristianos, unidos por un solo bautismo en el mismo Espíritu, formemos una única Iglesia,

haz que cuantos creen en ti sean un solo corazón y una sola alma.
2.Tú que con tu Espíritu llenaste el universo,

haz que los hombres construyan un mundo nuevo en justicia y paz.
3.Señor, Padre de todos los hombres, que quieres reunir en la confesión de la única fe a tus hijos dispersos,

ilumina a todos los hombres con la gracia del Espíritu Santo.
4.Tú que por tu Espíritu lo renuevas todo,

concede la salud a los enfermos, el consuelo a los que viven tristes y la salvación a todos los hombres.
Antes de la petición por los difuntos pueden añadirse intenciones particulares que concluyen con la respuesta propuesta más arriba.
5.Tú que por tu Espíritu resucitaste a tu Hijo de entre los mu***os,

infunde nueva vida a los que han mu**to.
Oración dominical
V.Dirijámonos ahora al Padre con las palabras que el Espíritu del Señor resucitado pone en nuestros labios:
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra
como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación
y líbranos del mal.
Oración conclusiva
V.Dios nuestro, que por el misterio de esta fiesta santificas a tu Iglesia extendida entre las naciones, derrama sobre toda la tierra los dones del Espíritu Santo e infunde en el corazón de tus fieles las maravillas que obraste en los comienzos de la predicación evangélica. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
R.Amén.
Conclusión
1.En la recitación individual, o si el que preside no es un ministro ordenado, se concluye:
V.El Señor nos bendiga,
nos guarde de todo mal
y nos lleve a la vida eterna.
R.Amén.
2.Si el que preside es un ministro ordenado, bendice al pueblo.
V.El Señor esté con ustedes.
R.Y con tu espíritu.
V.La bendición
de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo
V.+
V.y Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes
y permanezca siempre.
R.Amén.
Si se despide a la asamblea se añade:
Pueden ir en paz, aleluia, aleluia.
R.Demos gracias a Dios, aleluia, aleluia.
3.Se puede utilizar también la siguiente bendición solemne.
V.El Señor esté con ustedes.
R.Y con tu espíritu.
V.Dios, Padre y fuente de toda luz,
que iluminó los corazones de los discípulos
derramando en ellos el Espíritu Santo,
los bendiga y les conceda la abundancia de sus dones.
R.Amén.
V.El fuego admirable que apareció sobre los discípulos
purifique los corazones de ustedes de todo mal
y los ilumine con su luz.
R.Amén.
V.El Espíritu, que por la proclamación de una misma fe
reunió a los pueblos de diferentes lenguas,
los haga perseverar en esa misma fe
y llegar, gracias a ella, a la visión que esperan.
R.Amén.
V.Y la bendición
de Dios todopoderoso,
del Padre, del Hijo
V.+
V.y del Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes
y permanezca para siempre.
R.Amén.
Si se despide a la asamblea se añade:
Pueden ir en paz, aleluia, aleluia.
R.Demos gracias a Dios, aleluia, aleluia.

TIEMPO DE PASCUADOMINGO DE PENTECOSTÉSTIEMPO DE PASCUADOMINGO DE PENTECOSTÉSMISA VESPERTINA DE LA VIGILIAEstas lecturas ...
24/05/2026

TIEMPO DE PASCUA
DOMINGO DE PENTECOSTÉS

TIEMPO DE PASCUA
DOMINGO DE PENTECOSTÉS

MISA VESPERTINA DE LA VIGILIA

Estas lecturas se utilizan en la Misa que se celebra en la tarde del sábado, antes o después de las primeras Vísperas del domingo de Pentecostés.

Se llamó Babel: porque allí, en efecto,
el Señor confundió la lengua de los hombres

Lectura del libro del Génesis 11, 1-9

Después del Diluvio, todo el mundo hablaba una misma lengua y empleaba las mismas palabras. Y cuando los hombres emigraron desde Oriente, encontraron una llanura en la región de Senaar y se establecieron allí. Entonces se dijeron unos a otros: «¡Vamos! Fabriquemos ladrillos y pongámolos a cocer al fuego.» Y usaron ladrillos en lugar de piedra, y el asfalto les sirvió de mezcla.
Después dijeron: «Edifiquemos una ciudad, y también una torre cuya cúspide llegue hasta el cielo, para perpetuar nuestro nombre y no dispersarnos por toda la tierra.»
Pero el Señor bajó a ver la ciudad y la torre que los hombres estaban construyendo, y dijo: «Si esta es la primera obra que realizan, nada de lo que se propongan hacer les resultará imposible, mientras formen un solo pueblo y todos hablen la misma lengua. Bajemos entonces, y una vez allí, confundamos su lengua, para que ya no se entiendan unos a otros.»
Así el Señor los dispersó de aquel lugar, diseminándolos por toda la tierra, y ellos dejaron de construir la ciudad. Por eso se llamó Babel: allí, en efecto, el Señor confundió la lengua de los hombres y los dispersó por toda la tierra.

Palabra de Dios.

O bien:

El Señor descenderá sobre la montaña del Sinaí,
a la vista de todo el pueblo

Lectura del libro del Éxodo 19, 3-8a. 16-20b

Moisés subió a encontrarse con Dios. El Señor lo llamó desde la montaña y le dijo: «Habla en estos términos a la casa de Jacob y anuncia este mensaje a los israelitas:
"Ustedes han visto cómo traté a Egipto, y cómo los conduje sobre alas de águila y los traje hasta mí. Ahora, si escuchan mi voz y observan mi alianza, serán mi propiedad exclusiva entre todos los pueblos, porque toda la tierra me pertenece. Ustedes serán para mí un reino de sacerdotes y una nación que me está consagrada." Estas son las palabras que transmitirás a los israelitas.»
Moisés fue a convocar a los ancianos de Israel y les expuso todas estas palabras, como el Señor se lo había ordenado. El pueblo respondió unánimemente: «Estamos decididos a poner en práctica todo lo que ha dicho el Señor.»
Al amanecer del tercer día, hubo truenos y relámpagos, una densa nube cubrió la montaña y se oyó un fuerte sonido de trompeta. Todo el pueblo que estaba en el campamento se estremeció de temor. Moisés hizo salir al pueblo del campamento para ir al encuentro de Dios, y todos se detuvieron al pie de la montaña. La montaña del Sinaí estaba cubierta de humo, porque el Señor había bajado a ella en el fuego. El humo se elevaba como el de un horno, y toda la montaña temblaba violentamente. El sonido de la trompeta se hacía cada vez más fuerte. Moisés hablaba, y el Señor le respondía con el fragor del trueno. El Señor bajó a la montaña del Sinaí, a la cumbre de la montaña, y ordenó a Moisés que subiera a la cumbre.

Palabra de Dios.

O bien:

Huesos secos, voy a hacer que un espíritu
penetre en ustedes, y vivirán

Lectura de la profecía de Ezequiel 37, 1-14

La mano del Señor se posó sobre mí, y el Señor me sacó afuera por medio de su espíritu y me puso en el valle, que estaba lleno de huesos. Luego me hizo pasar a través de ellos en todas las direcciones, y vi que los huesos tendidos en el valle eran muy numerosos y estaban resecos.
El Señor me dijo: «Hijo de hombre, ¿podrán revivir estos huesos?»
Yo respondí: «Tú lo sabes, Señor.»
Él me dijo: «Profetiza sobre estos huesos, diciéndoles: "Huesos secos, escuchen la palabra del Señor. Así habla el Señor a estos huesos: Yo voy a hacer que un espíritu penetre en ustedes, y vivirán. Pondré nervios en ustedes, haré crecer carne sobre ustedes, los recubriré de piel, les infundiré un espíritu, y vivirán. Así sabrán que yo soy el Señor."»
Yo profeticé como se me había ordenado, y mientras profetizaba, se produjo un temblor, y los huesos se juntaron unos con otros. Al mirar, vi que los huesos se cubrían de nervios, que brotaba la carne y se recubrían de piel, pero no había espíritu en ellos.
Entonces el Señor me dijo: «Convoca proféticamente al espíritu, profetiza, hijo de hombre, Tú dirás al espíritu: "Así habla el Señor : Ven, espíritu, ven de los cuatro vientos, y sopla sobre estos mu***os para que revivan."»
Yo profeticé como Él me lo había ordenado, y el espíritu penetró en ellos. Así revivieron y se incorporaron sobre sus pies. Era un ejército inmenso.
Luego el Señor me dijo: «Hijo de hombre, estos huesos son toda la casa de Israel.» Ellos dicen: «Se han secado nuestros huesos y se ha desvanecido nuestro esperanza. ¡Estamos perdidos!« Por eso, profetiza diciéndoles: Así habla el Señor :
Yo voy a abrir las tumbas de ustedes, los haré salir de ellas, y los haré volver, Pueblo mío, a la tierra de Israel. Y cuando abra sus tumbas y los haga salir de ellas, ustedes, mi Pueblo, sabrán que yo soy el Señor. Yo pondré mi espíritu en ustedes, y vivirán; los estableceré de nuevo en su propio suelo, y así sabrán que Yo, el Señor, lo he dicho y lo haré.»

Palabra de Dios.

O bien:

Derramaré mi espíritu sobre todos los hombres

Lectura de la profecía de Joel 3, 1-5

Así habla el Señor:
«Yo derramaré mi espíritu sobre todos los hombres: sus hijos y sus hijas profetizarán, sus ancianos tendrán sueños proféticos y sus jóvenes verán visiones. También sobre los esclavos y las esclavas derramaré mi espíritu en aquellos días.
Haré prodigios en el cielo y en la tierra: sangre, fuego y columnas de humo. El sol se convertirán en tinieblas y la luna en sangre, antes que llegue el Día del Señor, día grande y terrible.
Entonces, todo el que invoque el Nombre del Señor se salvará, porque sobre el monte Sión y en Jerusalén se encontrará refugio, como lo ha dicho el Señor, y entre los sobrevivientes estarán los que llame el Señor.»

Palabra de Dios.

SALMO Sal 103, 1-2a. 24. 27-28. 29bc-30

R. Señor, envía tu Espíritu
y renueva la faz de la tierra.

O bien:

Aleluia.

Bendice al Señor, alma mía:
¡Señor, Dios mío, qué grande eres!
Estás vestido de esplendor y majestad
y te envuelves con un manto de luz. R.

Bendice al Señor, alma mía:
¡Qué variadas son tus obras, Señor!
¡Todo lo hiciste con sabiduría,
la tierra está llena de tus criaturas! R.

Todos esperan de ti
que les des la comida a su tiempo:
se la das, y ellos la recogen;
abres tu mano, y quedan saciados. R.

Si les quitas el aliento,
expiran y vuelven al polvo.
Si envías tu aliento, son creados,
y renuevas la superficie de la tierra. R.

El Espíritu intercede por nosotros
con gemidos inefables

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 8, 22-27

Hermanos:
Sabemos que la creación entera, hasta el presente, gime y sufre dolores de parto. Y no sólo ella: también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente anhelando la filiación adoptiva, la redención de nuestro cuerpo. Porque solamente en esperanza estamos salvados. Ahora bien, cuando se ve lo que se espera, ya no se espera más: ¿acaso se puede esperar lo que se ve? En cambio, si esperamos lo que no vemos, lo esperamos con constancia.
Igualmente, el mismo Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad porque no sabemos orar como es debido; pero es Espíritu intercede con gemidos inefables. Y el que sondea los corazones conoce el deseo del Espíritu y sabe que su intercesión en favor de los santos está de acuerdo con la voluntad divina.

Palabra de Dios.

ALELUIA

Aleluia.
Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles
y enciende en ellos el fuego de tu amor.
Aleluia.

EVANGELIO

Brotarán manantiales de agua viva

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 7, 37-39

El último día de la fiesta de las Chozas,que era el más solemne, Jesús, poniéndose de pie, exclamó:
«"El que tenga sed, venga a mí; y beba el que cree en mí." Como dice la Escritura: "De sus entrañas brotarán manantiales de agua viva."»
Él se refería al Espíritu que debían recibir los que creyeran en Él. Porque el Espíritu no había sido dado todavía, ya que Jesús aún no había sido glorificado.

Palabra del Señor.

MISA DEL DÍA

Año "A"

Todos quedaron llenos del Espíritu Santo,
y comenzaron a hablar

Lectura de los Hechos de los apóstoles 2, 1-11

Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De pronto, vino del cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de viento, que resonó en toda la casa donde se encontraban. Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en distintas lenguas, según el Espíritu les permitía expresarse.
Había en Jerusalén judíos piadosos, venidos de todas las naciones del mundo. Al oírse este ruido, se congregó la multitud y se llenó de asombro, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua. Con gran admiración y estupor decían:
«¿Acaso estos hombres que hablan no son todos galileos? ¿Cómo es que cada uno de nosotros los oye en su propia lengua? Partos, medos y elamitas, los que habitamos en la Mesopotamia o en la misma Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia Menor, en Frigia y Panfilia, en Egipto, en la Libia Cirenaica, los peregrinos de Roma, judíos y prosélitos, cretenses y árabes, todos los oímos proclamar en nuestras lenguas las maravillas de Dios.»

Palabra de Dios.

SALMO Sal 103, 1ab. 24ac. 29b-31. 34

R. Señor, envía tu Espíritu
y renueva la faz de la tierra.

O bien:

Aleluia.

Bendice al Señor, alma mía:
¡Señor, Dios mío, qué grande eres!
¡Qué variadas son tus obras, Señor!
la tierra está llena de tus criaturas! R.

Si les quitas el aliento,
expiran y vuelven al polvo.
Si envías tu aliento, son creados,
y renuevas la superficie de la tierra. R.

¡Gloria al Señor para siempre,
alégrese el Señor por sus obras!
que mi canto le sea agradable,
y yo me alegraré en el Señor. R.

Todos hemos sido bautizados en un solo Espíritu
para formar un solo Cuerpo

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 12, 3b-7. 12-13

Hermanos:
Nadie puede decir: «Jesús es el Señor», si no está impulsado por el Espíritu Santo.
Ciertamente, hay diversidad de dones, pero todos proceden del mismo Espíritu. Hay diversidad de ministerios, pero un solo Señor. Hay diversidad de actividades, pero es el mismo Dios el que realiza todo en todos. En cada uno, el Espíritu se manifiesta para el bien común.
Así como el cuerpo tiene muchos miembros, y sin embargo, es uno, y estos miembros, a pesar de ser muchos, no forman sino un solo cuerpo, así también sucede con Cristo. Porque todos hemos sido bautizados en un solo Espíritu para formar un solo Cuerpo -judíos y griegos, esclavos y hombres libres- y todos hemos bebido de un mismo Espíritu.

Palabra de Dios.

SECUENCIA

Ven, Espíritu Santo,
y envía desde el cielo
un rayo de tu luz.

Ven, Padre de los pobres,
ven a darnos tus dones,
ven a darnos tu luz.

Consolador lleno de bondad,
dulce huésped del alma
suave alivio de los hombres.

Tú eres descanso en el trabajo,
templanza de la pasiones,
alegría en nuestro llanto.

Penetra con tu santa luz
en lo más íntimo
del corazón de tus fieles.

Sin tu ayuda divina
no hay nada en el hombre,
nada que sea inocente.

Lava nuestras manchas,
riega nuestra aridez,
cura nuestras heridas.

Suaviza nuestra dureza,
elimina con tu calor nuestra frialdad,
corrige nuestros desvíos.

Concede a tus fieles,
que confían en tí,
tus siete dones sagrados.

Premia nuestra virtud,
salva nuestras almas,
danos la eterna alegría.

ALELUIA

Aleluia.
Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles
y enciende en ellos el fuego de tu amor.
Aleluia.

EVANGELIO

Como el Padre me envió a mí,
yo también los envío a ustedes:
Reciban el Espíritu Santo

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 20, 19-23

Al atardecer del primer día de la semana, los discípulos se encontraban con las puertas cerradas por temor a los judíos. Entonces llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: «¡La paz esté con ustedes!»
Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor.
Jesús les dijo de nuevo: «¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes.» Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió: «Reciban al Espíritu Santo. Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan.»

Palabra del Señor.

Donde los fieles deben o suelen asistir a Misa el lunes y martes después de Pentecostés, pueden utilizarse las lecturas del Domingo de Pentecostés, o las indicadas para la administración de la Confirmación.

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