Ministerio Bíblico De Corrientes

Ministerio Bíblico De Corrientes Propagar la Palabra de Dios.- Estamos en el mundo pero no somos de este mundo.Eso no quiere decir que nos aislemos de todos, sería una paranoia. al rio, al mar.

El señor Jesús comía con comilones y borrachos, para ver si podía salvarlos de su condición pecaminosa. ¿Si queremos pescar donde vamos? Lo mismo sucede con las personas que no conocen a Cristo, donde debemos buscarlos? en el mundo, su lugar. Si no hacemos esto, no estamos cumpliendo el mandato del Señor de Id y predicad el evangelio a toda criatura, sin excepción.No debemos ser legalistas, porque estaríamos como los fariseos.

16/08/2025

Gracias a Dios que no tenemos por qué rendirnos ante cualquier espíritu de temor, cobardía, etc. Dios no nos dio Espíritu de esclavitud para estar otra vez e...

28/03/2025

La cura a la preocupación
Devoción del 27 de marzo
De sus amigos en RayStedman.org

Lea: Filipenses 4:6-7


Por nada estéis angustiados, sino que sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Filipenses 4:6

No hay nada más prevalente en la época en la que vivimos que el creciente problema de la preocupación. La preocupación es una fuerza poderosa para desintegrar la personalidad humana, dejándonos frustrados, perplejos, confundidos y desconcertados por la vida. A veces oyes la expresión “enfermo de preocupación”, y cualquier persona que lo haya experimentado sabe que ésta no es una expresión vacía. Puedes estar literalmente enfermo de preocupación. La respuesta a esto de Pablo es cortante: “Por nada estéis angustiados”. La entera Palabra de Dios es una constante exhortación a los creyentes a dejar de preocuparse. Está prohibido en todas partes a aquellos que creen en Jesucristo, y creo que una de las más serias áreas de incredulidad es nuestro fallo como cristianos a enfrentarnos con el problema de la preocupación como pecado. Porque es eso lo que es. La preocupación no es simplemente algo que todo el mundo haga y por tanto debe estar bien. Está definitivamente calificado como un pecado en las Escrituras, y la exhortación está en todas partes: ¡Deja de hacerlo!

“Bueno”, tú dices, “está muy bien decir: 'deja de preocuparte', ¿pero cómo paras de hacerlo? Cada vez que intento dejar de preocuparme me preocupa más todavía”. No puedes dejar de hacerlo simplemente ejercitando tu fuerza de voluntad. De nuevo, ése es el secreto de correr la carrera; aquí está: “En cada situación, por oración y petición, con acción de gracias, presenta tus peticiones a Dios”.

Me encantan esas palabras: “en cada situación”. Eso significa que no hay nada lo bastante pequeño para traérselo a Él. Alguien preguntó: “¿Está bien el traer las cosas pequeñas al Señor? ¿Él toma interés en las cosas pequeñas de nuestra vida?”. La respuesta es: “¿Hay algo que a Dios le parezca grande?”. Todo es pequeño para Él; así que, tráele todas las cosas en oración. La oración es la expresión de nuestra dependencia en Sus promesas. No hace falta arrodillarse o encerrarse, sino que puede ser simplemente esa silenciosa “flecha de oración” del corazón, en continuo reconocimiento que necesitas apoyarte en Su gracia y Su fuerza en todo, constantemente relacionándote con esa vida del Hijo de Dios que mora en ti.

“Petición” significa orar una y otra vez, sin cesar. Cuando se desarrollen problemas, apóyate en oración en Aquel que es capaz y competente en ti por medio de Su vida que mora en ti. La acción de gracias es ese mirar hacia adelante en fe que da gracias a Dios por la contestación antes de que la veas. Conociendo su carácter, sabes que algo ―la cosa apropiada, la cosa perfecta― estará hecha.

Dios no está diciendo que deberíamos pedir todo lo que queremos. En cambio, debemos pedir todo lo que necesitamos. Frecuentemente nos encontramos orando por cosas que Él nunca prometió. Por ejemplo, si estás enfrentándote a algún tipo de prueba, o alguna catástrofe se presenta en tu vida, nuestra reacción humana comprensible y natural es decir: “Señor, quítame esto”. Pero Dios nunca dijo que haría eso. Él no siempre hace que eso se nos bastante de en medio. A veces lo haré; a veces no lo haré. Ese tipo de oración siempre debe llevar añadido lo que nuestro Señor oró en el jardín de Getsemaní: “Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad” (Mateo 26:42).

Pero hay cosas por las que podemos pedir inmediatamente y saber que las recibiremos: Su gracia, Su fuerza, percepción, sabiduría, paciencia, amor y compasión. Al apoyarnos en Él en esa dependencia interna de fe que es la oración, podemos también comenzar a dar las gracias que la contestación ha venido, y en nuestra acción de gracias descubrimos la experiencia de ello así mismo. Así que, en todas las cosas donde dejamos que nuestras peticiones sean hechas a Dios, el resultado es paz: “Y la paz de Dios, que sobrepasará todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (4:7).

Confieso, Señor, que muy a menudo prefiero la preocupación en vez de la oración. Gracias que me invitas a echar todas mis ansiedades sobre Ti. Pido que aprenda a hacer eso con un corazón de continua acción de gracias.

Aplicación a la vida
¿Estamos dispuestos a confesar nuestra ansiedad como desconfianza pecaminosa en el carácter de Dios? ¿Estamos eligiendo orar con acción de gracias, afirmando nuestra confianza en el cuidado sabio y fiel de Dios?

28/03/2025

Pensar en forma positiva
Devoción del 28 de marzo
De sus amigos en RayStedman.org

Lea: Filipenses 4:8-9


Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. Filipenses 4:8

Considera lo que es un fallo común en muchas de nuestras vidas, pero que pocas veces reconocemos. Es el problema de una actitud pesimista, de una imaginación negativa. Cuantas veces encuentras que toda tu actitud está colocada en la dirección equivocada por tu imaginación de lo que pudiera pasar o vaya a pasar en una situación, de tal manera que cuando de hecho te encuentras en la situación estás tan frustrado y tan nervioso por lo que habías estado pensando que eres incapaz de manejar el problema. Sé que éste es el tema en el cual están basados muchos libros que se escriben sobre el poder de pensar de forma positiva. Hay un sitio apropiado para los pensamientos positivos, pero sólo después de haber descubierto una vida positiva, la vida de Cristo.

Me acuerdo de la historia de un hombre que se le había pinchado una rueda de camino a casa, y resulta que no tenía un gato en su coche. Así que se puso en camino para ver si podía pedir prestado uno, pero era ya muy entrada la noche, y comenzó a preocuparse de la reacción que le recibiría cuando le pidiera prestado el gato al vecino, teniendo que despertarlo, sacarlo de la cama, todo esto en medio de la noche. Empezó a pensar en cómo se sentiría el vecino, cómo de enfadado y resentido estaría, y cómo no querría levantarse para darle el gato, que seguramente no podría encontrarlo en el garaje de todas maneras y tendría que andar buscándolo, y quizás tener que encontrar una linterna y tener que pasar por todas esas molestias. Cuanto más pensaba en ello, más se enfadaba. Finalmente llegó a la casa del vecino, subió las escaleras y golpeó la puerta vociferando, y cuando el hombre apareció, le dijo: “¡Bueno, pues, puedes quedarte tu ma***to gato si es así como te sientes!”.

Eso desafortunadamente ilustra el problema que ocurre con demasiada frecuencia en nuestras vidas. Es porque no hacemos caso de la exhortación del apóstol: “todo lo que es verdadero”. Ésa es la primera realidad: las cosas como son, no como podrían ser. “Todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.” Ésta es una elección deliberada de la voluntad de negarnos a pensar en lo negativo, sino a pensar en lo positivo de cada situación, o sobre cualquier persona. Entonces el Dios de paz estará contigo. Si pones tu mente en eso, el Dios que mora en ti se expresará en términos de paz en vez de contienda y confusión.

El propósito del cristianismo es la vida. Estoy impresionado sobre el hecho de que cuando nuestro Señor Jesús vino, no le habló a la gente sobre la religión. Les habló sobre la vida, sobre su trabajo en la cocina o el taller, sobre cómo vivían y pensaban y actuaban, sobre lo que les decían a sus niños ya sus compañeros, y de cómo se llevaban con sus vecinos. No vino para hablarles sobre problemas teológicos, sobre relaciones existenciales y demandas interpersonales y confusión epistemológica. Vino para hablarles sobre la manera en la que estaban viviendo y para mostrarles qué es la vida. Les enseñaron que el secreto es una Persona que mora en nuestro interior, cuya vida puede manifestarse a través de nuestra personalidad, y que todo está diseñado para volvernos a eso.

Padre, enséñame que el optimismo lleno de fe no está arraigado en mi propia fuerza, sino en el conocimiento de que Tú estás en control, y de que Tú eres capaz de satisfacer cualquier necesidad o reto con el que me enfrento.

Aplicación a la vida
¿Estamos ajustando nuestro pensamiento a través de la oración, para que se fundamente en la realidad de que Cristo está vivo en nosotros, confiados del resultado bueno y perfecto de la acción de Dios en todas las circunstancias de nuestra vida?

26/03/2025

Estando firmes al correr
Devoción del 25 de marzo
De sus amigos en RayStedman.org

Lea: Filipenses 4:1


Así que, hermanos míos amados y deseados, gozo y corona mía, están así firmes en el Señor, amados. Filipenses 4:1

Pablo comienza este cuarto capítulo con lo que parece una metáfora muy contradictoria. El “así que” se refiere a lo que escribió en el capítulo 3. Ahí está hablando sobre correr una carrera, viendo la vida como una pista de obstáculos. Él escribe sobre cómo él corre esta carrera al proseguir a la meta por el premio del alto llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Está urgiendo a otros a que corran con él. Pero en el versículo que abre el capítulo 4 ahora nos dice: “estad firmes”. Suena confuso en el significado que quiere darnos, si debemos correr la carrera o mantenernos firmes. Una es una imagen de un esfuerzo extremo, la otra de la inmovilidad, la inacción. ¿Cómo podemos entonces seguir este llamado a estar firme y sin embargo estar corriendo?

Si entendemos literalmente lo que nos está diciendo, es confuso. Sin embargo, si lo piensas detenidamente, verás aquí una maravillosa presentación de la paradoja de la fe cristiana, ya que la vida es de hecho una pista de obstáculos que se mueve a gran velocidad. Todos hemos descubierto esto. Sabes que hay nuevos retos y nuevas demandas que se te hacen detrás de cada esquina, y el tiempo mismo trae esas cosas a tu vida, así que de hecho es una carrera que estamos corriendo.

Pero el secreto de correr la carrera con éxito, nos dice el apóstol, es el aprender a estarnos tranquilos. Eso es, a tomar un agarre invariable de la vida invariable de Jesucristo en nosotros. Éste ha sido el tema de esta maravillosa carta. Nos dice que hay un secreto de la vida cristiana. Es el hecho de que Jesucristo vive en nosotros, y para poder tomar posesión de esa vida es necesario que voluntariamente renunciemos al ejercicio de nuestra propia vida. Por lo cual dice: “Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor” (3:8a). El secreto de correr una pista de obstáculos y vencer todos los problemas es aprender a agarrarnos firmemente de la vida de Jesucristo en nosotros. Así que puedes ver que sus metáforas no son tan contradictorias después de todo. Son verdaderamente conforme a la realidad.

Tenemos una excelente ilustración de esto en esos encantadores tranvías que recorren las colinas de San Francisco de acá para allá. Si has estado ahí y has escuchado, has oído los cables que corren por debajo de las calles. En realidad el tranvía en sí es incapaz de moverse. No tiene motor, no puede propulsarse por sí mismo. La única forma de movimiento es sujetándolo firmemente al cable. Quizás hayas visto al conductor tirando de las palancas para que el tranvía se sujete al cable que recorre la colina. En relación con el cable, el tranvía nunca se mueve; siempre se mantiene firme, agarrando firmemente ese punto en el cable. Pero el cable se mueve continuamente y, al mover el tranvía que se agarra de él, es capaz de derrotar todos los obstáculos, hasta la colina más inclinada de San Francisco.

Ésta es una bella imagen de lo que Pablo está diciendo, porque, aunque estamos corriendo la carrera de la vida, constantemente nos enfrentamos con obstáculos, demandas y presiones que se nos vienen encima. La respuesta es no intentar hacer algo, sino agarrarnos más firmemente de la vida de Jesucristo, quien tiene el propósito de hacerlo en nosotros. Al hacer eso, descubrimos que tenemos la suficiencia que puede manejar todos los obstáculos. Él es capaz de superarlo todo.

Enséñame a mantenerme firme, Señor, en todo lo que eres y en todo lo que has hecho por mí. Entonces, y sólo entonces, aprenderé a correr la carrera con éxito.

Aplicación a la vida
¿Se ha degradado nuestra vida a una carrera de locos impulsada por nosotros mismos? ¿Cuál es el poder seguro y esencial por el cual podemos superar la pista de obstáculos de la vida siguiendo el “alto llamamiento” de Dios?

26/03/2025

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Probado por el diablo
Por David Guzik el 23 de marzo de 2025 08:00 pm
Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo (Mateo 4:1).

Al final del capítulo 3 de Mateo, Jesús se identificó con los pecadores al ser bautizado, aunque no tenía necesidad de hacerlo. Ahora, en Mateo 4, el Salvador sin pecado vuelve a identificarse con la humanidad pecadora, esta vez enfrentando una intensa tentación. Esto era una parte necesaria de su ministerio, por lo que fue llevado por el Espíritu al desierto .

Probado por el diablo

El contraste entre la gloria que siguió al bautismo de Jesús y el desafío de ser tentado por el diablo era notable:

– Antes, las aguas frescas del Jordán; ahora, el árido desierto.
– Antes, las grandes multitudes; ahora, soledad y silencio.
– Antes, el Espíritu descendiendo como paloma; ahora, el Espíritu llevándolo al desierto.
– Antes, la voz del Padre llamándolo “Hijo amado”; ahora, el susurro del tentador.
– Antes, ungido; ahora, atacado.
– Antes, el agua del bautismo; ahora, el fuego de la tentación.
– Antes, los cielos abiertos; ahora, el in****no parecía abrirse contra el Salvador.

Sin embargo, todo esto era necesario y guiado por el Espíritu . Jesús no necesitaba ser tentado para crecer espiritualmente; más bien, soportó la tentación tanto para identificarse con nosotros (Hebreos 2:18 y 4:15) como para demostrar su carácter santo y pecado.

El Espíritu Santo no nos tienta (Santiago 1:13), pero sí puede guiarnos a un lugar donde seremos tentados. No es para probarle algo a Dios (quien lo sabe todo), sino para mostrarnos algo a nosotros mismos ya los seres espirituales que nos observan.

La tentación es una realidad para todos. Sin embargo, la que enfrentó a Jesús fue mucho más intensa. Primero, porque fue tentado directamente por el diablo , mientras que nosotros lidiamos principalmente con demonios menores. Además, en cierto sentido, la tentación se “alivia” cuando se cede a ella, y Jesús nunca cedió. Por lo tanto, soportó niveles de tentación que jamás experimentaremos.

Este evento se conoce como “La tentación de Jesús”. Sin embargo, muchos comentaristas consideran que este título no es del todo preciso, ya que la palabra traducida como “ tentado ” aquí se entiende mejor como “ probado ”. Toda tentación es una prueba, pero no toda prueba es una tentación. En este caso, Jesús fue tanto probado como tentado: probado por su largo ayuno en el desierto y tentado por las incitaciones de Satanás al mal.

Querido hermano o hermana en Cristo, serás tanto tentado como probado, y probablemente enfrentarás esto hasta el día en que partas a la gloria. Si nuestro Salvador soportó estas pruebas para la gloria de Dios, no debería sorprendernos que nosotros también debamos hacerlo.

A medida que sigues leyendo Mateo 4, verás cómo respondió Jesús cuando el diablo lo puso a prueba. Jesús respondió con el poder y la sabiduría de la Palabra de Dios. Cuando el diablo te tiente, ¡tú también puedes responderle con el poder y la sabiduría de la Biblia!

26/03/2025

Otra alternativa
Devoción del 24 de marzo
De sus amigos en RayStedman.org

Lea: Filipenses 3:15-21


Pero nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo. Filipenses 3:20

Como miembros de la iglesia de Jesucristo, hemos sido mandados por nuestro Señor a formar una colonia en un puesto fronterizo desde el cual extendemos la influencia de los cielos. La iglesia a menudo ha optado por uno de dos extremos. Se ha retirado del mundo para evitar ser manchada por él. O ha entrado en el mundo para dominarlo. Ha buscado o retirarse del mundo o dominarlo. Las dos inclinaciones tienen una base en el temor. Cuando nos retiramos, tenemos temor de contaminación. Cuando dominamos, tenemos temor a ser anihilados.

La Biblia nos ofrece otra alternativa, una que no falla ni de un lado ni del otro. Nos reunimos juntos para adoptar y reforzar un modelo cristiano de sacrificio propio. Entonces entramos al mundo y lo influenciamos mediante este modelo: mediante el poder del amor en vez del amor al poder. Esta alternativa tercera siempre tendrá alguna tensión en ella. A menudo nos preguntaremos si estamos fallando, ya sea en retirarnos o en la dominación, y nos sentiremos empujados en ambas direcciones. El aislamiento y el poder cada uno tiene su atractivo. Tendremos que pensar y orar y usar toda la sabiduría que Dios nos da para poder tomar este camino, pero es el camino al que somos llamados.

Cuando nos retiramos, perdemos cualquier influencia que podamos tener. Cuando dominamos, optando por el amor del poder en vez del poder del amor, imitamos el modelo de la cultura en vez del modelo de Cristo y de nuevo perdemos nuestra influencia.

Leví, el recaudador de impuestos, era un marginado. Los judíos le consideraban un traidor porque recaudaba impuestos para los romanos. Pero Jesús fue a la casa de Leví y cenó con muchos otros recaudadores de impuestos y pecadores allí. Los escribas y los fariseos estaban consternados. Jesús estaba extendiendo la influencia de los cielos en una fiesta de pecadores sin ser influenciado por ellos (Marcos 2:13-17). Deberíamos considerar asistir a tales fiestas. Si ellos no vienen a nuestras fiestas, necesitamos ir a las de ellos. Cuando Jesús entró en el mundo de los pecadores, no fue contaminado por su pecado, sino que Su santidad limpió su pecado (Marcos 5:25-34). Jesús convive con nosotros por medio de Su Espíritu. Él nos ha hecho santos (Efesios 1:4). Nosotros también podemos aventurarnos a salir al mundo como una influencia santificadora.

Jesús dijo: "Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y pisoteada por los hombres" (Mateo 5:13). La sal se utilizaba como un conservador. Jesús les estaba diciendo a Sus seguidores que ellos debían ser una influencia en la tierra. El decir “sois la sal de la tierra” es otra forma de decir “nuestra ciudadanía está en los cielos”. Somos la sal de la tierra y una colonia de los cielos, mandados por Dios para influenciar a la tierra mediante el modelo de un amor que se sacrifica a sí mismo.

Señor, enséñame a escoger la otra alternativa; no a retirarme del mundo ni buscar dominar el mundo, sino más bien influenciar al mundo mediante el poder del amor.

Escrito por Mark S. Mitchell

Aplicación a la vida
Ya que nuestra ciudadanía está en los cielos, ¿entonces renunciamos a nuestra responsabilidad en esta “colonia en un puesto fronterizo”? ¿Cuál es la alternativa apropiada a nuestra inhibición temerosa de influir como hizo Cristo, que tanto necesita el mundo?

26/03/2025

Conociéndole a Él
Devoción del 22 de marzo
De sus amigos en RayStedman.org

Lea: Filipenses 3:9-11


Quiero conocerlo a él y el poder de su resurrección, y participar de sus padecimientos hasta llegar a ser semejante a él en su muerte. Filipenses 3:10

Pablo dice que está bastante dispuesto a renunciar a los habituales símbolos de estatus del cristiano para tener en cambio el conocimiento y la amistad de Jesucristo. Éste no es un tema académico. Éste no es un curso en cristología o sobre la persona de Cristo. Esto no es el saber SOBRE Cristo. Esto es conocerle a ÉL. Como dice Paul Rees: “El saber sobre una cosa tiene valor; el saber tiene vitalidad”. Este conocimiento sobre el que habla el apóstol no es simplemente un contacto casual de vez en cuando. No es así como llegas a conocer a tus amigos. Los amigos que mejor conoces son con los que han pasado más tiempo, o al menos con los que han tenido profundas experiencias. Este conocimiento de Cristo viene por continuas experiencias compartidas. Viene por ambos, Jesús y yo, viviendo nuestras vidas juntos, momento a momento compartiendo experiencias. Viene por el mirar fijamente a la cara de Jesucristo como aparece en las páginas de las Escrituras. Viene al permitir que cada circunstancia nos haga apoyarnos en Su vida adecuada, no escondiendo nada de Sus ojos; al traer cada amistad y cada lealtad a Su mirada para que Él las apruebe o no; al andar todos los días contando con que Él estará con nosotros. Ése es el secreto de un ministerio próspero.

Eso es exactamente lo que Pablo dice que viene de conocer a Cristo. Primero hay “el poder de Su resurrección”. Es un Señor resucitado que vive en nosotros, y tenemos ese poder que es capaz de hacer en nosotros “más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros” (Efesios 3:20b). Este es el poder de la resurrección de Cristo. Es poder que es perfectamente adecuado para cada circunstancia. ¡Es actuar confiadamente, con la plena seguridad de que Él está actuando simultáneamente con nosotros, y ese poder de resurrección es nuestro!

La segunda cosa que surge de este conocimiento de Cristo es el “participar de sus padecimientos”. La cosa notable sobre los padecimientos de Cristo es que siempre son por otra persona, nunca por uno mismo. Ésta es la compasión que todos deseamos sinceramente. No viene por intentarlo; Viene por conocerle, por simplemente implicarse en lo que Él es para ti. Eso te hace compasivo. Esta es la razón primaria por la que los cristianos sufren. No tanto por ti, sino por otros. ¿Alguna vez ha notado cómo, cuando un cristiano se pone desesperadamente enfermo y se lo toma como una oportunidad para manifestar la gracia de Cristo, ese cristiano se convierte en el centro de victoria, esperanza y bendición a todos aquellos que le visitan?

Entonces, la última cosa es “llegar a ser semejante a él en su muerte”. ¿Qué significa eso? La muerte de Jesucristo fue el final de la vieja vida del pecado y gratificación propia. Sabemos que no había ningún pecado ni gratificación propia en Su propia vida, pero en aquella cruz fue hecho todo lo que nosotros somos, pecador y egoísta, y entonces lo puso a muerte. La cruz fue el final de eso. Eso es libertad, porque por primera vez, si aceptamos que esto es verdad, somos libertados de nuestro egoísmo, de querer buscar lo fácil, de buscar los lujos. Somos libres para ser verdaderos hombres y verdaderas mujeres, sin desorden. Desencadenados, rescatados, sin que estemos ya constantemente preocupados de lo que nos ocurre a nosotros mismos, sino solamente preocupados de lo que le pasa a Cristo.

¡Qué gran ministerio es éste! ¡Qué ministerio tan maravilloso tenía el apóstol Pablo entre la gente! Sin embargo, es gratuitamente ofrecido a cada creyente en Cristo. Debo recordar que esto no se consigue por intentarlo luchando, esforzándose. Viene como consecuencia de conocer a Cristo.

Gracias por el júbilo de simplemente conocerte, Señor. Oro para que pueda conocer el poder de Tu resurrección y la participación en Tus padecimientos, siendo hecho semejante a Tu muerte.

Aplicación a la vida
¿Queremos conocer a Cristo meramente para definir nuestra teología y refinar nuestros puntos de vista doctrinales? ¿Nos estamos perdiendo la búsqueda del conocimiento íntimo de Cristo que es lo que define nuestra vida? ¿Cómo podemos verdaderamente aprender a conocerle?

26/03/2025

El vivir de forma adecuada
Devoción del 21 de marzo
De sus amigos en RayStedman.org

Lea: Filipenses 3:8


Y ciertamente, aun estima todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Filipenses 3:8a

¿Alguna vez has hecho esta evaluación en tu vida? ¿Alguna vez has intentado esto? Simplemente siéntate y haz una lista de lo que tienes, las cosas que son importantes para ti, aquellas cosas que tú piensas que no podrías vivir sin ellas, los factores que valoras para lograr respeto, progreso y aceptación a los ojos del mundo. ¿Cuáles son tus recursos, tu trasfondo, tu nombre, tu lugar en tu familia, tu experiencia? ¿Alguna vez has aprendido el secreto de Pablo en cuanto a estas cosas?

Anótalo y verás de qué estás dependiendo. Entonces recuérdate a ti mismo que mientras dependas de estas cosas no puedes echar mano de las riquezas en Cristo Jesús. No puedes servir a dos señores. No te puedes asir de ambos. No puedes beber de esta cisterna vacía y al mismo tiempo de los interminables ríos de agua que fluyen de Cristo. Debes deshacerte de la dependencia de estas cosas, estimándolas como pérdida, basura, deshecho. Debes estar contento de ver irse estas cosas, que te sea indiferente si estas cosas se quedan o no. Entonces estás libre de echar mano de todas las cosas que Pablo experimentó en Cristo, que él llama el “valor supremo” de Jesucristo.

¿Sabes que es bastante posible como cristianos tener a Cristo viviendo en nuestros corazones pero no poder “ganar a Cristo”, tal y como habla de ello aquí Pablo, el experimentarle, el sentir de hecho Su vida fluyendo por medio de la nuestra, obrando en mí? No podemos tener esto hasta que no consideremos el resto como “basura”. Eso es lo que Pablo está exponiendo. ¿Has aprendido a dejar caer la vara como tuvo que aprender Moisés ―esa vara que utilizaba como soporte― para que Dios pudiera tomarla y eliminar la serpiente y devolvérsela, como lo hizo con Moisés? Ésta es la experiencia de todo el mundo a quien Dios quiere utilizar para Sí mismo, el aprender a rendirlo todo excepto la dependencia que ellos tienen tan sólo de Cristo. Quiero notar aquí que no era una cosa difícil para Pablo el considerar todas esas cosas como una pérdida. Una vez que empezó a darse cuenta de las tremendas posibilidades en Jesucristo en él, lo que Cristo podría y sería mediante él, gustosamente se deshizo de los andrajosos harapos de su reputación a la que se aferraba, para poder entrar plenamente a ese sitio adecuado en Jesucristo.

Este otro método de vivir, aferrándonos a nuestra posición, esta desesperada preocupación por no parecer poco atractivo o diferente a los ojos de los demás, esta continua defensa de nuestra posición a los ojos de los hombres, es la razón por la que tenemos vidas totalmente inadecuadas. Es por esto que nunca podemos descubrir las riquezas de los recursos que hay en Cristo. Como dijo Jesús: “Ninguno puede servir a dos señores” (Mateo 6:24). No te puedes asir de ambos. Es el uno o el otro. Pablo dice que cuando se había deshecho de los jirones de su reputación, inmediatamente se dio cuenta de que la forma en la que Cristo nos lleva es mediante las dificultades, cárceles y prisiones y dolor; que lo que Cristo era para él y lo que hizo mediante él tenía tal valor que no podía encontrar las palabras adecuadas para expresarlo.

Hoy, Señor, escojo rendir aquello en lo que tan a menudo pongo mi confianza y busco depender totalmente de Ti y de Tus logros.

Aplicación a la vida
¿Estamos escogiendo vivir mediante el poder y la presencia de Cristo, o estamos siendo rehenes de nuestra dependencia de nuestros propios débiles e inadecuados recursos?

18/03/2025

La amenaza de la religión exterior.
Devoción del 18 de marzo
De sus amigos en RayStedman.org

Lea: Filipenses 3:2


Guardaos de los perros, guardaos de los malos obreros, guardaos de los que mutilan el cuerpo. Filipenses 3:2

Ésta es una advertencia sobre la amenaza de la religión exterior. Esto parece como un súbito cambio de tema, pero es una conexión muy vital con el versículo anterior. ¿Qué es lo que destruye el regocijo en el Señor? Es el pensar que las circunstancias externas son la cosa importante. Es el quitar la vista del Señor que mora en ti para fijarte en las circunstancias exteriores con las que estás preocupado y considerarlas lo más importante. Eso inevitablemente destruirá el espíritu de júbilo. Así que él advierte sobre ciertos falsos maestros que estaban haciendo como que eran cristianos, que trataban de conseguir que la gente enfocara su fe en las cosas exteriores.

Los términos que utilizan para describir estos hombres son audaces y francos, porque en asuntos de esta importancia el apóstol no se muere la lengua. Los llama tres cosas: perros, malos obreros y los que mutilan el cuerpo. La referencia a perros no es a las mascotas que tenemos hoy en día que mimamos, bañamos y les hacemos la manicura. Estos no eran caninos domesticados. Estos eran perros callejeros y medio salvajes que iban gruñendo por las calles de la ciudad. Todavía podemos encontrarlos hoy en día. El término “perro” es un término de reproche utilizado tanto por judíos como por gentiles. A causa de lo que se alimentaban los perros eran considerados animales impuros. Se alimentaban de la basura que había en las calles, carne y vegetales podridos que habían sido tirados.

A lo que Pablo se estaba refiriendo era a un grupo de hombres que continuamente le acosaban en todas partes donde iba, siguiendo sus pasos, intentando enfadar a los cristianos. Normalmente los llamamos “judaizantes”. Eran hombres que enseñaban que era necesario observar la ley de Moisés y las restricciones de la comida del pacto mosaico, y especialmente a circuncidarse, si uno quería ser un cristiano de verdad; que estas cosas no habían sido desechadas por Cristo.

Desafortunadamente, estas personas todavía están con nosotros hoy en día. Pablo dice que, como perros, se estaban alimentando de la basura de los mandamientos carnales. Tienen en gran estimación los rituales que eran de valor en el pasado pero que ahora se han podrido; Están demasiado maduros. Sólo sirven para ser tirados a la basura. Eran malos obreros a causa de su fervor. Estaban buscando incansablemente convertir a los jóvenes creyentes a sus puntos de vista, a traerles de nuevo bajo la esclavitud de las restricciones legalistas. Se gloriaban en esta actividad como una marca de su derecho a la bendición de Dios. Ellos pensaban de la siguiente forma: Dios TENÍA que bendecirles porque eran tan fervientes, tan dedicados a Su obra. Puedes ver fácilmente que esta gente todavía está con nosotros, los incansables trabajadores fervientes que van puerta a puerta con libros bajo los brazos, listos para convertir a cualquiera a un sistema legalista, judaizante. Es esta clase de personas exactamente a las que se está refiriendo a Pablo.

Ahora todo este tipo de enseñanza tiene un fuerte atractivo para nuestro pensamiento humano por su aparente muestra de devoción. Creo que todos nosotros en algún momento hemos sentido este tipo de atractivo, el atractivo de algún florido, solemne ritual hecho de una forma religiosa, como siendo digno de mérito frente a Dios. El serio, sincero esfuerzo de un trabajador incansable es atractivo. Es tan gratificante al ego religioso el desempeñar algún ritual solemne, y el estar constantemente ocupado en el trabajo religioso, e incluso el burlarse de la carne de alguna manera, quizás con algún atuendo distintivo o una postura distintiva. Todo esto, dice Pablo, es el enemigo de la verdadera espiritualidad. Destruye el espíritu del regocijo y hace de la religión una burla vacía y estéril. Pone el énfasis en lo externo y lo despoja de lo vital, los genuinos aspectos interiores de la fe.

Perdóname, Señor, que tan a menudo elijo la religión exterior en vez de la cosa verdadera y me pierdo el júbilo que viene de saber que Tú vives en mí y que siempre estás obrando Tus buenos propósitos en mi vida.

Aplicación a la vida
La gracia, que es el favor que no podemos ganarnos y que no nos merecemos, es contraria a la lógica del mundo. ¿Estamos aprendiendo a servir a Dios ya otros a causa de la gratitud y la alabanza, regocijándonos en la obra que Él hace en nosotros y por medio de nosotros?

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