21/08/2012
Deseamos hacerles llegar un cordial saludo fraterno a todos los catequistas en su día, celebrando la fiesta de San Pío X, con la gratitud y la esperanza de ser verdaderos discípulos y misioneros del Señor, conociendo a la vez la riqueza de este llamado que nos confía la Iglesia, animados por el espíritu de comunión.
Ser catequista es creer fuertemente y tener una profunda vida de fe; responder y seguir a Jesucristo para ser su testigo, en una comunidad de fe, esperanza y caridad.
Ser catequista es vivir la comunión por medio de la gracia, enriquecida por la Palabra de Dios y la Eucaristía, que nos alimenta con su Cuerpo y su Sangre.
Ser catequista es desear crecer en el conocimiento cada vez más profundo de la Palabra de Dios, que ilumina la enseñanza de la Iglesia, para trasmitirla a todos.
Ser catequista es vivir como un discípulo y discípula del Señor, y participar del envío que nos hace el Obispo; vivir el llamado misionero, para vivir lo que enseñamos y enseñar lo que vivimos.
Para ello, es necesario tomar el ejemplo de San Juan Bautista, que "testimonia un estilo de vida desprendido y pobre; demuestra gran valentía al proclamar a todos la voluntad de Dios, hasta sus últimas consecuencias. No ceder a la tentación fácil de desempeñar un papel destacado, sino que, con humildad, se abaja a sí mismo para enaltecer a Jesús” (Juan Pablo II, Jubileo de los catequistas, 2000).
Como San Pío X, que impulsó la enseñanza del Catecismo para fortalecer la fe y el conocimiento de Cristo; cada catequista debe conocer en profundidad el Catecismo de la Iglesia y trasmitirlo con la ayuda de un nuevo ardor, y de una metodología renovada; pidiéndole que nos anime y sostenga en la misión.
Se comprende que lo más importante es transmitir con amor el mensaje de Jesús y compartir con los demás la experiencia del encuentro con Cristo.
Así, el catequista se convierte, definitivamente, en una persona que cree y sigue a Jesucristo, viviendo la alegría de ser su testigo.
Que el Señor acreciente su vocación y les conceda la gracia de ser cada día mejores discípulos y misioneros del Señor, con la ayuda de Nuestra Madre Santa Maria de los Ángeles; y lleven adelante con su bendición la misión encomendada, ayudando a otros hermanos a ser fieles a Cristo.
¡Feliz Día del Catequista!