07/07/2023
SUFRE CONMIGO
Un día, al ir donde el Señor Jesús, tenía la intención de no quedarme con Él sino por poco tiempo, ya que estaba muy cansada. Recé mis oficios y quise despedirme de Él; me preguntó :
J.C.-«¿Por qué andas tan apurada? Hay algo más importante para ti que Yo? O, tal vez, ¿te duelan las rodillas? Piensa en Mí, cuando Yo también caí de rodillas, pero no abandoné el vía crucis. ¡Quédate todavía Conmigo! No ves, cuánto tiempo me encuentro solo. ¿O ya no tienes nada que decirme? ¡Tampoco tiene esto importancia! Escucha el silencio, nuestros corazones latan al unísono, que nuestras miradas se compenetren la una en la otra y sólo di que me amas, que me adoras, ¡en lugar de otros también! Sabes que siempre tienes que recoger Conmigo. Ahora, aquí en éste silencio también puedes recoger Conmigo. En la noche solitaria también, mientras estás velando. Te enseño para que aprendas la manera y cuentes a otros, como hay que recoger almas. La voluntad del alma ya es amor. Y el amor es capaz para todo. Solamente debes querer, poniendo en tensión todas tus fuerzas. Que nuestro pensamiento sea siempre uno : Salvar las almas de la eterna condenación. Únicamente así puedes mitigar mi cruel dolor. Que no sea esto aburrido para ti. Te repito una y otra vez : Sufre Conmigo. »
Y durante este tiempo compartía conmigo el precioso dolor de su alma como prenda preciosa de su gracia. En otra ocasión me habló así :
J.C-«Sabes, ¡cómo Me duele el alma a causa de las almas condenadas! ¡Que nuestras manos recojan unidas! »
-Señor mío, tan poco es lo que yo puedo recoger!
J.C.-«¡Complétalo con tus deseos, con tus anhelos, hijita mía, y ponte en Mí con plena confianza! »