Iglesia Casa De Dios - Angeles del Puente

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24/08/2026
IGLESIA CASA DE DIOS​(ÁNGELES DEL PUENTE)PASTORES GUSTAVO ALMIRÓN Y ROCÍO TELECHEA DE ALMIRÓN.​(Pastor invitado Tony May...
24/08/2026

IGLESIA CASA DE DIOS
​(ÁNGELES DEL PUENTE)
PASTORES GUSTAVO ALMIRÓN Y ROCÍO TELECHEA DE ALMIRÓN.

​(Pastor invitado Tony Maya)
"UNA DECISIÓN QUE PUEDE CAMBIAR TODA TU CASA"
​• Lucas 19:1-2 (RVR)
1 Habiendo entrado Jesús en Jericó, iba pasando por la ciudad.
2 Y he aquí un varón llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y rico.

1) ​ZAQUEO DECIDIÓ HACER ALGO DIFERENTE
​• Lucas 19: 3-4
3 Procuraba ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, porque era pequeño de estatura.
4 Y corriendo delante, subió a un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí.
​(Zaqueo estaba cansado de una vida que no lo llenaba y, venciendo la insatisfacción, decidió hacer algo diferente: corrió y se subió a un árbol exponiéndose a la burla, demostrando que alguien tiene que ser el primero en dar el paso de fe en una familia).

2) ​ZAQUEO BUSCÓ A JESÚS Y DESCUBRIÓ QUE JESÚS LO BUSCABA A ÉL
​• Lucas 19:5
"Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo..."
​(Cuando creemos que buscamos a Jesús, en realidad es Él quien nos está buscando a nosotros. Las dificultades y pruebas que aparecen al decidir acercarnos a Dios son señal de que hay un llamado y un propósito grande detrás).

3) ​LA OBEDIENCIA DEL CORAZÓN ACCIONA RÁPIDAMENTE
​• Lucas 19:5-6
"...le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que hospede yo en tu casa.
6 Entonces desciende aprisa, y le recibió gozoso."

​• Marcos 10:22
"Pero él, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones"
​(La fe verdadera se demuestra en la acción y en una entrega real, soltando lo que da falsa seguridad para ponerlo en manos de Dios, en lugar de quedarnos solo en la apariencia o en la tristeza de no querer soltar lo material como el joven rico, debemos accionar como Zaqueo).

4) ​EL ENCUENTRO VERDADERO PRODUCE TRANSFORMACIÓN
​• Lucas 19:8
«“La mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado.”»
​(Zaqueo no vivió condicionado por el qué dirán. Su encuentro genuino con Jesús produjo una transformación práctica y concreta en su vida: estuvo dispuesto a dar a los pobres y a restituir a los que había defraudado).

5) ​UNA DECISIÓN PERSONAL PUEDE IMPACTAR TODA UNA FAMILIA
​• Lucas 19:9
“Hoy ha venido la salvación a esta casa.”
​(El llamado es a ser el primero en la propia casa, sin esperar que otros den el paso. Tomar esta decisión personal y sostenerla con hechos concretos de perdón y entrega permite que la salvación llegue también a toda la familia).

❗️Recordando Durante estas semanas Dios nos fue mostrando paso a paso cómo alcanzar las metas familiares1. Creer que nue...
23/08/2026

❗️Recordando
Durante estas semanas Dios nos fue mostrando paso a paso cómo alcanzar las metas familiares
1. Creer que nuestra casa será salva.
2. Reconocer que Dios creó y sostiene la familia.
3. Ocupar nuestro lugar y hacer nuestro rol dentro de la familia.
4. Ser una familia de bendición (Caín Lamec…Set Enos Enoc Noe)
5. Marcar la diferencia siendo luz (Que todos glorifiquen a Dios)
6. Atender las advertencias de Dios (Familia Eli Familia Noé)
7. Discipular a la siguiente generación (Abraham Isaac Jacob)
8. Cuidar la unidad de la familia (Ruth Noemí)
9. Pelear por nuestra casa (Nehemias)
10. Cuidar el corazón (David)

❓Pregunta
¿Cuántos pueden decir que alguna de estas enseñanzas ya produjo un cambio en su familia?
¿Cuántos comenzaron a creer por la salvación de su casa?
¿Cuántos empezaron a buscar a Dios para que Él sostenga a su familia?
¿Cuántos comenzaron a ocupar el lugar que Dios les dio?
¿Cuántos empezaron a ser de bendición y a marcar la diferencia en su casa?
¿Cuántos atendieron una advertencia de Dios y tomaron una decisión que antes estaban postergando?
¿Cuántos comenzaron a discipular a alguien de su familia?
¿Cuántos decidieron cuidar la unidad de su casa?
¿Cuántos comenzaron a pelear espiritualmente por su familia?
¿Cuántos empezaron a cuidar más el corazón de su esposo, esposa, hijos, padres o hermanos?
Y la pregunta que resume todo:
¿Quién puede contar hoy qué comenzó a hacer diferente en su familia a partir de estas enseñanzas y qué cambio comenzó a ver?

Porque no queremos solamente escuchar Palabra.
Queremos verla convertirse en testimonios.

Cada enseñanza que Dios nos dio tenía un propósito: llevarnos un paso más cerca de las metas que Él tiene para nuestra familia.

Dios nos dijo:
Proverbios 4:23
“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida.”

El corazón no se queda adentro.
Lo que hay en nuestro corazón termina saliendo por nuestra boca, por nuestra manera de tratar a los demás en especial a nuestra familia

Un corazón herido, hiere.
Un corazón resentido, divide.
Un corazón rendido a Dios puede llevar a toda una familia hacia Dios.

❗️Título
Para llegar a mis metas familiares debo CUIDAR mi corazón

1) Un corazón descuidado mana mala vida
David amaba a Dios, pero hubo áreas de su corazón que no cuidó.
Y lo que no fue tratado en él terminó afectando a sus hijos.
Amnón, Absalón y Adonías fueron diferentes expresiones de corazones que no fueron correctamente tratados.
* Amnón dejó que un deseo gobernara su corazón.
* Absalón dejó que el resentimiento y la venganza gobernaran el suyo.
* Adonías dejó que la ambición gobernara el suyo.
Diferentes corazones.
Diferentes problemas.
Pero todos terminaron afectando a la familia.

Porque cuando el corazón no es cuidado, lo que está adentro termina saliendo afuera.

Un corazón herido termina hiriendo a otros.
Un corazón lleno de enojo termina hablando con enojo.
Un corazón lleno de orgullo no sabe pedir perdón.
Un corazón que no sabe perdonar puede enseñar a toda una familia a guardar rencor.
Un corazón lleno de resentimiento termina tratando mal.
Un corazón lleno de temor transmite temor a sus hijos.

Por eso tenemos que entender algo:
Lo que no tratamos en nuestro corazón, tarde o temprano alguien de nuestra familia puede terminar sufriendo.

Hay familias que se acostumbraron tanto a los gritos, al maltrato, a la indiferencia o a la distancia que terminaron creyendo que eso era normal.
Pero no es normal.
Dios nunca diseñó nuestra familia para vivir gobernada por un corazón así.

1 Reyes 1:5-6
“Entonces Adonías hijo de Haguit se rebeló, diciendo: Yo reinaré… Y su padre nunca le había entristecido en todos sus días con decirle: ¿Por qué haces así?”

Así funciona un corazón descuidado.
Lo que no tratamos adentro, termina manifestándose afuera.
El enemigo no necesita poner algo grande en nuestro corazón.
A veces le alcanza con una pequeña herida que nunca tratamos.
Una ofensa que nunca perdonamos.
Una palabra que seguimos recordando.
Una comparación.
Un enojo.
Un orgullo.
Un temor.
Y si eso permanece allí, comienza a manar.
Por eso Proverbios no dice solamente que cuidemos nuestra casa.
Dice:
“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón.”

Porque si no cuidamos nuestro corazón, tarde o temprano aquello que permitimos entrar en nosotros va a comenzar a manar sobre nuestra familia.

Pero la historia no tiene por qué terminar así.
Porque aunque una familia haya tenido temporadas de dolor, Dios puede cambiar un corazón.
Y cuando Dios cambia un corazón, comienza a cambiar lo que ese corazón produce.

2) Un corazón cuidado mana buena vida
David, después de ser confrontado, supo volver su corazón hacia Dios.
No intentó justificar lo que había hecho.
No culpó a otros.
No dijo: “Así soy yo”.
Se presentó delante de Dios y pidió:

Salmo 51:10
“Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí.”

David entendió que no necesitaba solamente cambiar algunas conductas.
Necesitaba que Dios trabajara en su corazón.

Porque cuando Dios cambia el corazón, comienza a cambiar lo que ese corazón produce.

Donde había orgullo, comienza a aparecer humildad.
Donde había enojo, comienza a aparecer dominio propio.
Donde había resentimiento, comienza a aparecer perdón.
Donde había indiferencia, comienza a aparecer amor.
Donde había distancia de Dios, comienza a aparecer oración.
Donde había desorden, comienza a aparecer obediencia.

Por eso cuidar el corazón no significa que nunca vamos a sentir enojo, tristeza, dolor o frustración.
Significa que no vamos a permitir que esas emociones gobiernen nuestra vida y terminen gobernando nuestra familia.

Hay cosas que nosotros no podemos cambiar.
No podemos cambiar el corazón de nuestro esposo.
No podemos cambiar el corazón de nuestra esposa.
No podemos cambiar el corazón de nuestros hijos.
No podemos cambiar el corazón de nuestros padres.
Pero sí podemos entregarle nuestro corazón a Dios.
Y cuando Dios transforma nuestro corazón, comienza a cambiar nuestra manera de vivir.

Ezequiel 36:26
“Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros…”

Qué hermoso es saber que Dios no solamente nos dice:
“Cuidá tu corazón.”
También nos dice:
“Yo puedo darte un corazón nuevo.”

Porque quizás alguien llegó a esta palabra diciendo:
“Yo ya no sé cómo cambiar.”
Dios puede hacerlo.

Quizás alguien diga:
“Yo siempre reacciono igual.”
Dios puede transformarte.

Quizás alguien diga:
“En mi familia siempre fue así.”
Dios puede comenzar algo nuevo.

Porque una persona con un corazón transformado puede convertirse en el comienzo de una nueva historia familiar.

No se trata solamente de cuidar lo que sentimos.
Se trata de permitir que Dios gobierne nuestro corazón.
Porque de ese corazón va a manar nuestra vida.
Y nuestra vida va a tocar la vida de nuestra familia.

Por eso hoy tenemos que preguntarnos:
¿Qué está manando de mi corazón hacia mi familia?
¿Paz o conflicto?
¿Amor o rechazo?
¿Perdón o resentimiento?
¿Fe o temor?
¿Oración o desesperación?
¿Vida o heridas?

Porque las familias que hacen historia no son las familias perfectas.
Son las familias donde alguien decidió entregarle su corazón a Dios.
Y cuando Dios comienza a gobernar un corazón, ese corazón comienza a producir una vida diferente.
Y cuando una vida cambia, una familia puede comenzar a cambiar.

No podemos elegir todo lo que nuestra familia recibió en el pasado.
Pero sí podemos decidir qué vamos a sembrar en el corazón de nuestra familia desde hoy.
Porque lo que hay en nuestro corazón mana sobre nuestra casa.

Y si nuestro corazón está en las manos de Dios, de nuestra vida puede comenzar a manar una nueva historia para nuestra familia y para las generaciones que vienen detrás.

Las familias que hacen historia son las familias donde alguien decidió entregarle su corazón a Dios.Y cuando Dios comien...
23/08/2026

Las familias que hacen historia son las familias donde alguien decidió entregarle su corazón a Dios.
Y cuando Dios comienza a gobernar un corazón, ese corazón comienza a producir una vida diferente.
Y cuando una vida cambia, una familia puede comenzar a cambiar.

📍Av. Raúl Alfonsín 4043
🕣 19:00hs | Reunión General
•Altar | Iglesia, puente, hospital, barrio

📲 Para más info, escribinos:
•Fundación: 3794794456
•Altar 24/7: 3794018700

Un corazón rendido a Dios puede llevar a toda una familia hacia Dios.✨ Hoy podés experimentar Su presencia. ¡Te esperamo...
22/08/2026

Un corazón rendido a Dios puede llevar a toda una familia hacia Dios.
✨ Hoy podés experimentar Su presencia. ¡Te esperamos!

📍Av. Raúl Alfonsín 4043

🕠 17:30 hs | Adolescentes
🕖 19:00 hs | Solos y Solas
🕣 20:30 hs | Matrimonios
🕙 22:00 hs | Jóvenes

Altar | Iglesia, Puente, Hospital, Barrio

📲 Más info:
• Fundación: 3794794456
• Altar 24/7: 3794018700

21/08/2026

Metas familiares: familias que cuidan su corazón. Dios nos llama a cuidar el corazón de cada integrante de la familia. Muchas heridas comienzan por falta de tiempo, comunicación, límites, escucha o problemas no resueltos. Si no se atienden, pueden convertirse en resentimiento, distancia y ruptura.

Cuidar el corazón significa escuchar, hablar, corregir con amor, perdonar y orar juntos. No se trata solo de restaurar una relación después de una gran herida, sino de prevenir que esa herida se profundice. Un hogar donde se puede hablar, pedir perdón, confiar y buscar a Dios construye familias fuertes y generaciones bendecidas.

IGLESIA CASA DE DIOS​(ÁNGELES DEL PUENTE)PASTORES GUSTAVO ALMIRÓN Y ROCÍO TELECHEA DE ALMIRÓN.​”METAS FAMILIARES: FAMILI...
17/08/2026

IGLESIA CASA DE DIOS
​(ÁNGELES DEL PUENTE)
PASTORES GUSTAVO ALMIRÓN Y ROCÍO TELECHEA DE ALMIRÓN.

​”METAS FAMILIARES: FAMILIAS QUE CUIDAN SU CORAZÓN"

​Hay integrantes en la familia que parecen no tenerlo, pero sí tienen corazón, aunque las circunstancias de la vida lo hayan endurecido. Dios viene hablándonos este mes de agosto sobre las metas familiares. El primer domingo reflexionamos sobre familias que perdonan y restauran; la semana pasada, sobre familias que pelean por sus casas. A menudo asociamos esto con el trabajo que realizamos en el puente, el cual muchos llaman prevención del suicidio.
​Pero ¿cómo prevenimos antes de tener que perdonar? ¿Cómo trabajamos no en restaurar una relación, sino en no romperla directamente?
​Proverbios 4:23 (RVC)
23 Cuida tu corazón más que otra cosa, porque él es la fuente de la vida.

​A veces cuidamos el celular, el televisor, la mesa, los artículos de la casa, la puerta, las luces o la moto. La Palabra nos habla de cuidar el corazón porque de él mana la fuente de la vida. Sin embargo, a menudo es en el interior de nuestros hogares donde descuidamos el corazón.
​Vamos a aprender no a dejar de decirnos las cosas, sino a saber cómo decirlo para no llegar al extremo de tener que perdonar heridas profundas. No somos perfectos y en algún momento podemos dañar al hablar, pero es muy diferente cuando lastimamos a propósito. Podemos perdonar discusiones o malosentendidos, pero perdonar traiciones, violencia o agresiones verbales y físicas cuesta mucho más. ¿Por qué llegar al punto de restaurar relaciones después de años de estar rotas, cuando pudimos haber cuidado nuestro corazón?
​Podemos tener una casa protegida por fuera ("que nadie hable de mi familia, de mis hijos, de mis padres"), pero con corazones heridos por dentro. Cuidamos lo material —lo que con tanto esfuerzo nos costó tener, lo cual no está mal—, pero descuidamos el corazón de nuestros hijos o de nuestro cónyuge bajo la premisa de que "ya tienen que entender".
​Muchas veces nos preocupamos por la alimentación de nuestros hijos o por cómo les va en el colegio, pero muy pocas veces nos sentamos a preguntarles cómo están. La Palabra nos dice que cuidemos el corazón porque este determina todo lo que nos sucede en la vida y las decisiones que tomamos:
​Un corazón herido produce aislamiento.
​Un corazón resentido produce amargura.
​Un corazón no escuchado busca ser escuchado en lugares equivocados.
​Un corazón que no recibe amor busca donde no corresponde.
​Por eso, además de perdonar, restablecer relaciones y cuidar nuestra casa, debemos cuidarnos a nosotros mismos y cuidar nuestro corazón.

​1- FAMILIAS QUE NO CUIDAN EL CORAZÓN
​2 Samuel 13:20-22 (NBV)
20 …Entonces Tamar se fue a vivir a la casa de su hermano Absalón, pero se mantenía muy triste.
21 Cuando el rey David oyó lo que había ocurrido, se enojó mucho.
22 Absalón, por su parte, no le dirigía la palabra a Amnón, pues sentía odio hacia él por lo que le había hecho a su hermana…

​Vemos aquí una hija que vivía en tristeza, depresión y amargura tras un suceso familiar donde Amnón la lastimó. Teníamos una hermana aislada, hermanos que no se hablaban y un padre que solo se enojó pero no actuó con firmeza para unir a su familia ni ejerció su rol de líder. Una familia que no habla, que no trata las situaciones y que no cuida su corazón irá de mal en peor.

•​Causas por las que dejamos de cuidar el corazón:
​Falta de tiempo: Estamos tan ocupados resolviendo asuntos que dejamos de escuchar a las personas.
​Falta de comunicación: Todos viven bajo el mismo techo, pero nadie sabe realmente cómo está el otro.
​No poner límites: Confundimos el amor con permitirlo todo.
​No confrontar los problemas: Pensamos que "ya se le va a pasar", ignorando heridas que no desaparecen solas.
​Heridas no resueltas: Un padre, un matrimonio o un hijo herido terminan proyectando su dolor en las próximas generaciones.
​Comparaciones: "Tu hermano sí puede", "Tu hermana es más responsable". Una frase dura segundos en nuestra boca y años en el corazón de un hijo.

​Más adelante, Dios tuvo que usar a un profeta para confrontar a David por lo que había hecho y tolerado. Su falta de límites y su incapacidad para cuidar el corazón de su familia trajeron resultados catastróficos.
•​El resultado de no cuidar el corazón:
​La herida se convierte en resentimiento.
​El resentimiento se convierte en distancia.
​La distancia se convierte en indiferencia.
​La indiferencia se convierte en ruptura.
​Las grandes crisis familiares no surgen de grandes problemas repentinos, sino de pequeños problemas no resueltos.

​2- FAMILIAS QUE CUIDAN EL CORAZÓN
​Efesios 4:32 (Nueva Traducción Viviente)
32 Por el contrario, sean amables unos con otros, sean de buen corazón, y perdónense unos a otros, tal como Dios los ha perdonado a ustedes por medio de Cristo.

​Tres palabras clave nos ayudan a cuidarnos: amabilidad, misericordia y respeto. Cuando sufrimos pequeñas heridas por palabras dichas en momentos de enojo, el problema no es que ocurran —somos imperfectos—, sino dejar pasar el tiempo sin hablar, sin tratar el tema, sin confrontar y sin ceder.
•​¿Cómo cuidamos el corazón?
​Escuchar: A veces la persona enfrente no necesita una solución inmediata, sino saber que papá, mamá, su esposo, esposa o hermano realmente lo escuchan y que en esa familia se puede hablar.
​Hablar: Crear espacios para preguntar: ¿Cómo estás? ¿Qué te preocupa? ¿Hay algo en lo que te haya lastimado?
​Corregir: La corrección no busca humillar ni descargar nuestra bronca, sino formar el corazón del hijo y enseñar.
​Perdonar: Enseñar a decir: "Me equivoqué", "Perdoname", "Te perdono".
​Orar por el corazón (El altar familiar): Hay cosas que podemos enseñar, pero solo Dios puede transformar el corazón. Orar diciendo: “Señor, guarda el corazón de mi familia, sana nuestras heridas y danos sabiduría para que no arrastremos este dolor a la próxima generación”.
​El resultado de cuidar el corazón:
​Una casa donde se puede hablar.
​Un matrimonio donde existe confianza.
​Hijos que saben a dónde acudir ante un problema.
​Una familia donde se corrigen los errores sin destruir a la persona.
​Un hogar donde reinan el perdón y la oración, y los hijos no tienen que esconder sus luchas.
​Salmos 112:1-2 (Reina-Valera 1960)
1 Bienaventurado el hombre que teme a Jehová, Y en sus mandamientos se deleita en gran manera.
2 Su descendencia será poderosa en la tierra; La generación de los rectos será bendita.

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