28/01/2023
Nahuel Blanco (Seminarista)
Comunidad de misión: Pquia Nuestra Señora del Carmen. Villa Adela
El año 2022 ha sido un tiempo de gracia para mí, un Kairos. En este camino de formación sacerdotal tuve la gracia de realizar los Ejercicios Espirituales de Ignacio de Loyola; Monseñor, en nombre de la Iglesia, me admitió a las Sagradas Órdenes y me ha dado el ministerio del Lectorado; ante todo esto sentía la necesidad de poder devolver a la Iglesia lo que me ha dado, siento que tengo como una "deuda" con ella. Es ahí que me inscribo a la misión para poder devolverle a la Iglesia un poco de todo lo que ella me ha dado en este 2021.
El lema de la misión era: "Para que sean mis testigos". Durante los días de la misión experimentamos cómo este lema se cumplía, realmente fuimos testigos del Amor que Dios nos tiene, de que Él está presente en medio nuestro, de que está obrando en nuestra vida y la de su pueblo. En cada barrio, en cada familia, con sus historias, podías palpar cómo Dios nos salía al encuentro, a través de una sonrisa, en un vaso de agua, en la disponibilidad de la gente, en el diálogo con ellos. Es como si Dios en cada uno de ellos nos decía: "Ya fui primereando su llegada, fui preparando el terreno". Y de verdad que fue así porque desde tiempo antes que se realice la misión, ya estábamos rezando por ella; y la Virgen Madre estaba ahí, cercana a nosotros, así como una vez salió con prontitud a la casa de su pariente Isabel, así también salió con nosotros al encuentro del hermano.
Fueron días de muchas gracias recibidas, me tocó una comunidad cercana, familiera, dispuesta a la escucha y al servicio, el compartir diario fue lindo, de cada misionero me llevó algo, Dios se manifestó por medio de ellos, cada momento era teofanía de su Amor; aprendí mucho de los misioneros, ojalá Él nos vuelva a encontrar en el camino.
Sintetizando el testimonio puedo decir como el apóstol Pablo: "El amor de Cristo nos apremia" 2 Cor. 5,14
Nos apremia porque se deja conocer, y quiere que lo conozcamos más, es por eso que se revela. Nos inunda de su amor y misericordia, nos sale al encuentro, nos llama, y nos vuelve a decir: "abandónate al proyecto de mi amor".