03/01/2026
3 DE ENERO | Santa Genoveva fue una virgen francesa consagrada a Dios desde muy joven. Se estima que la santa nació entre el año 419 y el 423 en la pequeña aldea de Nanterre, cerca de París. Su padre poseía una pequeña casa de campo y un rebaño de ovejas que proveía la lana que su esposa utilizaba para hilar. Cuando Genoveva alcanzó edad suficiente, se hizo cargo de apacentar. A la edad de siete años, impresionada por las vidas de los santos que sus padres le contaban en las noches, Genoveva prometió consagrar su vida a Dios.
Estando Genoveva presente durante un sermón Germán, obispo de Auxerre, (san Germán), se dice que una luz sobrenatural comenzó a brillar sobre la frente de la niña Genoveva. Entonces el obispo la llamó, le besó la frente y le profetizó a sus padres que esa niña sería grande ante el Señor, y que encaminaría a muchos infieles y pecadores que con su intercesión alcanzarían la salvación. Al otro día, Genoveva llegó con sus padres a la iglesia, donde el obispo Germán, poniéndole su mano sobre la cabeza, la consagró a Dios y le colgó en el cuello una medalla de cobre que tenía grabada la señal de la cruz.
Santa Genoveva salvó a la ciudad de París del ataque de Atila. Ella animó a los parisinos a resistir la invasión diciendo: «Que los hombres huyan, si lo desean, si no son capaces de luchar más. Nosotras, las mujeres, rogaremos tanto a Dios, que Él atenderá nuestras súplicas.» Estas palabras llenaron de valor al pueblo, que se preparó para la defensa de la ciudad. Atila fue derrotado en los campos Catalaunicos por los ejércitos romanos.
Genoveva fundó, junto con otras jóvenes, el primer convento femenino de París, del cual fue nombrada priora.
Murió entre el 502 y el 512.