21/04/2025
✝️ En este amanecer de la Octava Pascual, cuando aún resuena el eco jubiloso del “¡Cristo ha resucitado!”, la Iglesia se ve envuelta en un profundo silencio: ha partido hacia la Casa del Padre el Papa Francisco.
Su fallecimiento, ocurrido este 21 de abril de 2025, en plena celebración de la Octava de Pascua, nos confronta con el misterio de la vida y la muerte, recordándonos que incluso en medio del gozo, la cruz no desaparece, sino que se transforma en puente hacia la Vida Eterna.
Francisco, el Papa de la ternura y la periferia, nos enseñó a mirar con compasión, a caminar con los pobres, a abrazar la fragilidad y a confiar en la misericordia. Su vida fue un Evangelio encarnado, y su partida, una Pascua vivida con esperanza.
En nuestra comunidad de la Parroquia Nuestra Señora de los Dolores, su partida se siente de un modo especialmente íntimo y agradecido: fue él, personalmente, el primer benefactor que extendió su mano generosa cuando una tormenta lastimó profundamente nuestro templo. Con su ayuda silenciosa
y paternal, comenzó el camino de restauración que ayer celebramos como signo de Resurrección. Su corazón de pastor vivía atento a las heridas del Pueblo de Dios.
💙 Así, desde nuestra parroquia y como pueblo agradecido, encomendamos su alma al abrazo materno de la Virgen Dolorosa, la que permaneció fiel al pie de la cruz y que hoy, como Madre de la Iglesia, recibe a su hijo Francisco en la gloria de Dios.
Que su alma descanse en la paz del Resucitado, y que su legado nos inspire a vivir con alegría el Evangelio, sabiendo que la muerte no tiene la última palabra.