Luego de la Reforma encabezada por Martín Lutero en 1517, las iglesias protestantes se multiplicaron, llegando a los Países Bajos a mediados del siglo XVI. La escisión por desacuerdos teológicos de la iglesia reformada, la persecución religiosa, los conflictos bélicos y condiciones socioeconómicas desfavorables provocaron la emigración de holandeses. Así en 1652, un grupo de holandeses se asentó e
n Cabo Esperanza, en Sudáfrica, de la mano de la Compañía de las Indias Orientales Holandesa. A partir de fines del siglo XVIII el Imperio Británico decidió integrar la región de África del Sur al circuito comercial occidental, expandiéndose sobre áreas ocupadas por los boers (agricultores), quienes estaban determinados a continuar su independencia económica y cultural. Esta tensión se agudizó con el descubrimiento de oro lo que derivó en las dos guerras anglo-boer, permitiendo a Gran Bretaña consolidar su control en la región. La crisis económica, producto de las guerras, la nueva situación política y la política argentina de incentivo a la llegada de inmigrantes para la constitución de una fuerza laboral agroganadera, generaron las condiciones para que a partir de del 4 de junio de 1902 desembarcaran los boers en las costas argentinas. Desde los altos faldeos de Pampa del Castillo y Pampa Salamanca hacia el océano Atlántico, fueron los primeros campos que poblaron éstos inmigrantes, formando lo que por muchos años se conoció con el nombre de "Colonia Boer". Apenas arribados, los padres de familia lideraban las oraciones y las prácticas religiosas cotidianas en el ámbito familiar, reforzando la continuidad de valores como fe, solidaridad y unión. En los escritos bíblicos hallaron el valor necesario para superar las dificultades del desarraigo y la adaptación a un nuevo territorio. Con el tiempo, y dadas las grandes distancias que separaban las estancias, fueron establecidos consejos eclesiásticos conformados por ancianos y diáconos para cada zona. El primero funcionó desde 1903 y contó con la visita periódica del Pt. Vorster, llegado desde Sudáfrica. Cuando más tarde fue denominado consejo de la iglesia de Chubut, se diferenciaron dos grupos: los reformados holandeses y los simplemente reformados, ambos de origen holandés pero con variantes doctrinales. La primera asamblea, se llevó a cabo el 14 de febrero de 1907 en la estancia Cañadón Grande de W. Cook, en Pampa de Salamanca, con 27 miembros presentes que organizaron la congregación de la Patagonia y designaron a C. Visser como presidente y a Piet Visser como secretario. El bautismo, constituyó durante años un desafío, dado que el pastor que podía realizarlos debía viajar desde Sudáfrica. Así, según testimonios de descendientes de los primeros colonos, los niños eran reunidos para ser bautizados en una misma ceremonia, y la escena se repetía en las diferentes localidades recorridas por el religioso. En 1912, fue instituida la Iglesia Reformada en Comodoro Rivadavia, Gereformeerde Kerk, a la que se incorporó más tarde el Pt. Sonneveldt, quien visitaba la colonia dos veces al año hasta que, en 1926, fue nombrado pastor de las Iglesias Reformadas Holandesas en la Argentina: la de Buenos Aires, la de Tres Arroyos y la de Comodoro Rivadavia. Un conflicto interno se produjo en 1927 en esa última localidad, y el pastor sudafricano J.A. Hurter instituyó una Iglesia Reformada Holandesa paralela a la ya existente, que funcionó hasta 1938, fecha en la que fue disuelta por el pastor sudafricano Loubser. El 18 de marzo de 1932 se inauguró el actual edificio de la Iglesia Reformada en Comodoro Rivadavia que fuera construido con el esfuerzo y colaboración de los miembros, y un muy especial trabajo de la Asociación Cristiana de Mujeres de la Congregación. A partir de los contactos iniciados con la Christian Reformed Church de los Estados Unidos, en parte por los pedidos de las GKN (Gereformeerde Kerken in Nederland) comienzan a llegar pastores formados en Norteamérica. Luego, en 1962 el sínodo de las iglesias, reunido en Apeldoorn, aprobó la independencia de las Iglesias Reformadas en Argentina en relación con las de Holanda. Desde 2011, se produjo su adhesión a la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas (CMIR), con la cual comparten preocupaciones sobre el siglo en curso, que trascienden lo meramente religioso y lo confesional. A pesar de las diferencias doctrinales y la distancia, las asambleas y los consejos eclesiásticos lograron sostener el espíritu y la esencia de la fe reformada.