Jóvenes Adventistas- Colonia Caroya

"Tan pronto como viene uno a Cristo, nace en el corazón un vivo deseo de hacer conocer a otros cuán precioso amigo ha encontrado en Jesús."

25/01/2016

Cristo es la solución a tus problemas emocionales. Él quiere darte paz y descanso. ¿quieres? ¡Comparte y escribe tu nombre! Oraremos por ti :)

19/01/2016

Pide a Dios que te muestre su voluntad para ti hoy. ¿Oramos por ti? ¡Comparte y escribe tu nombre aqui! (La referencia correcta es Salmo 139:23, 24)

14/01/2016

" Por su vida y su muerte, Cristo logró aún más que restaurar lo que el pecado había arruinado. Era el propósito de Satanás conseguir una eterna separación entre Dios y el hombre; pero en Cristo llegamos a estar más íntimamente unidos a Dios que si nunca hubiésemos pecado".

El Deseado de todas las gentes. pág 16.

24/11/2015

La es la salvación. ¡Gracias Señor! La salvación es gratuita y simple: Creer y amar a Cristo con todo tu corazón. ¡Oraremos por ti! Escribe aquí tu nombre y comparte :)

12/05/2015

¿Cuántos himnos basta?

Y cantaban uno delante del trono y delante de los cuatro seres vivientes y de los ancianos. Nadie podía aprender aquel himno, aparte de los ciento cuarenta y cuatro mil que habían sido rescatados de la tierra (Apocalipsis 14:3).

El nuevo Himnario adventista del séptimo día tiene 613 himnos. ¿Has hecho alguna vez el intento de cantarlos todos? Recuerdo que alguna vez, durante mi niñez, nuestra familia concibió la idea de cantar todos los himnos de la versión anterior del himnario, que tenía casi cien himnos menos. No recuerdo si finalmente los cantamos todos, pero sí recuerdo haber cantado muchos himnos desconocidos y encontrar algunos tesoros musicales, tanto por su letra inspiradora como por su música.
¿Cuántos himnos crees que son suficientes para los creyentes? ¿Te parecen 613 muchos o pocos? Los himnos son la contribución más importante que hizo la Reforma protestante alemana al sistema de adoración cristiano. Es cierto que existían himnos antes de la Reforma: San Hilario, San Ambrosio y Santo Tomás de Aquino, entre otros, escribieron himnos, pero no eran para el uso común de los adoradores. La Reforma comprendió los himnos como un medio de alabanza a Dios para ser cantados por la congregación como parte del culto de adoración. Martín Lutero tiene el extraordinario mérito de haberle dado a la gente la Biblia y el himnario en su propio idioma para que Dios pudiera comunicar su Palabra directamente al pueblo. Lutero mismo era un laudista y cantante consumado y escribió personalmente 37 himnos. El más conocido de ellos es «Castillo fuerte es nuestro Dios», que se ha convertido en un clásico. Lutero inició una revolución de la música que fue una bendición para la iglesia alemana. ¿Sabes cuántos himnos alemanes existen? ¡Más de cien mil! Si cada uno tuviera una duración de solo dos minutos y los cantáramos uno tras otro sin parar tardaríamos 139 días. Es decir, si hubieras empezado a cantarlos sin parar el 1° de enero, estarías terminando hoy.
¿Son demasiados cien mil himnos? Yo pienso que no, porque cada himno expresa la experiencia única que un creyente tiene con Dios. Los 144,000 cantarán un himno que nadie puede cantar sino solo ellos, porque es un himno que surge de su experiencia única e irrepetible. Así como todos tenemos huellas digitales diferentes, los himnos llevan la marca de identidad única de sus creadores. Y tú, ¿ya tienes tu himno personal para Dios?

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

10/05/2015

Lectura diaria, matutina de Jovenes, "El Tesoro Escondido" escrita por Pr.Pablo M Claverie, Narrada por Karen, Ruth & Widmar Gutierrez

15/04/2015

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27/01/2013

UN TESORO SIN RECLAMAR

Posted: 24 Jan 2013 05:10 PM PST

¿Cómo escaparemos nosotros si descuidamos una salvación tan grande? (Hebreos 2:3).

Es posible que no sea totalmente cierto. Es posible que la cantidad no sea tan alta. Pero sí es seguro que existe un tesoro que nadie ha reclamado en la tesorería de los Estados Unidos. Como existe, al parecer, en todas las tesorerías de todos los países, de todo el mundo. Se afirma que existen treinta y cinco mil millones de dólares cuyos dueños nunca los han reclamado.
Se les olvidó, no pudieron recuperarlo, o no supieron que tenían ese dinero y, por lo tanto, lo olvidaron. El gobierno no puede gastarlo, porque el dinero no es suyo. Son bienes confiados. Son depósitos en efectivo, acciones, propiedades, alhajas, pólizas de seguros y otros valores que los dueños, o sus herederos, ignoran que tienen. Pero las malas lenguas dicen que el gobierno sí cobra los intereses que esa suma astronómica de dinero produce.
Por supuesto que existen cazadores de dinero no reclamado. Incluso hay oficinas y promesas formales de que si alguien tiene dinero allí se lo pueden recuperar. Hay testimonios de gente que afirma haber recuperado cuantiosas sumas de dinero. Evidentemente, eso es natural. Si hay un tesoro, hay ávidos cazadores que andan tras él.
Que alguien tenga dinero y no lo sepa es una gran tragedia. Porque, teniendo todo lo que necesita, que esa persona sufra estrecheces por falta de dinero es uno de los mayores dramas. Pero aún es más grave lo que afirma nuestro texto de hoy: hay quienes tienen en poco la salvación. No reclaman ese tesoro. Una de las cosas que más hizo sufrir a nuestro Señor en la cruz fue saber, como lo expresa Elena G. de White: «Cuan terrible es el dominio del pecado sobre el corazón humano, y cuan pocos estarían dispuestos a desligarse de su poder. Sabía que sin la ayuda de Dios la humanidad tendría que perecer, y vio a las multitudes perecer teniendo a su alcance ayuda abundante» (El Deseado de todas las gentes, cap. 78, p. 713).
No cometas el grave error de despreciar la salvación. Reclama ese tesoro. Es tuyo. Acepta hoy a Cristo y su verdad, y únete a su pueblo. No dejes que una salvación tan grande, ganada a tan alto precio, sea en vano. No estés entre aquellos que tendrán por «inmunda la sangre del pacto» (Heb. 10:29, RV60).
No dejes que pongan sobre tu corona el letrero «Tesoro sin reclamar». Haz tuyo hoy el gran tesoro de la salvación.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

22/01/2013

UN ERROR FATAL

Posted: 19 Jan 2013 05:10 PM PST

Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal; porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella. (Deuteronomio 30:15,16).

Es muy probable que las dos lecturas anteriores sobre Todd Marinovich aún te incomoden con preguntas difíciles de responder. ¿Por qué Todd, que tenía un futuro en teoría muy brillante, fracasó tan estrepitosamente? ¿Por qué cayó esclavo de las dr**as, aunque lo criaron con una alimentación óptima? ¿Cuál fue el error fatal?
La respuesta sin duda debe ser compleja, pero creo que un elemento importante fue que Todd mismo no tuvo la oportunidad de decidir si quería ser una estrella. Ese era, más bien, el deseo de su padre. El artículo de Mike Sager que te mencioné ayer aporta información importante al respecto. Marc Marinovich empezó a entrenar a su hijo mientras todavía estaba en la cuna. A los tres años, Todd lanzaba y pateaba la pelota tanto con la derecha como con la izquierda, entrenaba y levantaba pesas. El día que cumplió cuatro años, ¡Todd corrió cuatro millas por la playa en tan solo 32 minutos!
Fue entrenado desde niño para soportar el dolor. De hecho, más tarde ganaría un partido lanzando la pelota varias veces con el dedo pulgar de la mano lanzadora fracturado. Cuando estaba en tercero de secundaria (tenía catorce años, aproximadamente) su horario de entrenamiento semanal era el siguiente: cuatro días levantaba pesas y tres días hacía trabajo más ligero y corría; tenía dos sesiones a la semana con el entrenador de lanzamiento, tres sesiones semanales con el entrenador de pista, una sesión diaria con el entrenador de baloncesto, y lanzaba una pelota de béisbol durante dos horas diarias. Además, entrenaba dos veces al día con el equipo de fútbol. Su padre era obsesivo e inflexible. Deseaba ardientemente que Todd lograra ser lo que él no pudo alcanzar. Sin embargo, nadie puede decidir por otro. Los sueños se pueden compartir, pero no imponer.
Dios no es así. Él nos invita, nos da oportunidades, llama a nuestro corazón, pero nunca nos obliga. Tú puedes decidir tomar la dirección equivocada en tu vida, pero seguirás respirando y el sol saldrá otra vez en el horizonte. Satanás, por otro lado, nos engaña, nos soborna o nos extorsiona para que hagamos su voluntad. Si pudiera nos obligaría. Dios, sin embargo, respeta nuestra capacidad de decidir.
A fin de cuentas, nadie se salvará o se perderá porque otro lo haya obligado. La decisión siempre será personal. Elige hoy a Cristo como entrenador de tu vida.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

20/01/2013

EL HOMBRE QUE NUNCA FUE

Posted: 18 Jan 2013 05:10 PM PST

Dirígeme por la senda de tus mandamientos, porque en ella encuentro mi solaz (Salmo 119:35).

Si te gusta al fútbol americano quizá te preguntarás qué sucedió con Todd Marinovich, de quien te hablé ayer. Antes de cumplir los veinte años ya era una estrella y había roto los récords de quarterbacks que llegaron a ser leyendas de la NFL de los Estados Unidos. Su propio récord de 9,182 yardas en una sola temporada antes de entrar a la universidad se mantuvo durante más de dos décadas. Sin embargo, el paso de Todd Marinovich por el fútbol americano profesional fue casi imperceptible, como el de una estrella fugaz en una noche iluminada. Pudo ser el más grande de todos pero se extinguió sin dejar rastro. ¿Qué pasó con él?
Cuando, hace veinte años, leí por primera vez la historia de Todd, yo también me hice esa pregunta. Encontré la respuesta cuando la revista Esquire publicó en mayo de 2009 un largo artículo de Mike Sager titulado «Todd Marinovich: The Man Who Never Was» [Todd Marinovich: el hombre que nunca fue].
El problema de Todd fueron las dr**as. Empezó con las bebidas alcohólicas mientras estaba en el preuniversitario para festejar con los amigos las victorias obtenidas en el campo de juego. En la universidad añadió ma*****na y, finalmente, co***na, L*D y he***na, entre otras. Sin embargo, Todd nunca perdió la habilidad para ganar. Mientras jugaba con los Trojans de la Universidad del Sur de California, dirigió una serie ofensiva para ganar un partido contra Washington State tan brillante, que el presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan, lo llamó para felicitarlo (algo que se hace con los ganadores de campeonatos en ligas profesionales o juegos olímpicos). Más tarde ganó el campeonato de fútbol americano universitario.
Como jugador profesional estableció el récord de pases de anotación en un solo juego, mientras sufría un severo síndrome de abstinencia de la he***na. Sin embargo, las dr**as secuestraron su vida. Había recibido un contrato millonario como profesional, pero terminó en la bancarrota y viviendo en la miseria.
Al terminar de leer el artículo, me quedé pensando mucho tiempo. Cuando lleguemos al cielo, leeremos el registro de muchas vidas que prometían mucho pero cuyo destino fue triste. Estrellas brillantes que se extinguieron en la oscuridad del pecado. Al lado de esos nombres se podrá escribir con tristeza «un hombre/una mujer que nunca fue». Contigo y conmigo no tiene que suceder así. La gracia de Dios está disponible para evitar esa tragedia. Cristo tiene que cambiar tu vida. No vivas en la mediocridad espiritual porque te llevará a la desgracia de vivir el sueño que Dios no quiere para tu existencia.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

20/01/2013

CRIADO PARA SER UNA SUPERESTRELLA

Posted: 17 Jan 2013 05:10 PM PST

Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones. (Jeremías 1:5).

El 22 de febrero de 1988, la revista Sports Illustrated publicó un artículo titulado «Bred To Be a Superstar» [Criado para ser una superestrella]. En él, Douglas S. Looney relata la historia de cómo Todd Marinovich fue preparado desde su nacimiento para ser el perfecto quartcrback de fútbol americano.
Cuando nació, su padre ya había colocado un balón de fútbol americano en su cuna. El artículo informa que Todd siguió una dieta perfecta. Nunca comió una hamburguesa de un establecimiento de comida rápida, ni esas deliciosas galletas de chocolate rellenas de crema, o una rosquilla de bollería. Cuando iba a fiestas de cumpleaños, llevaba su propio pastel y helado hechos en casa para evitar el exceso de azúcar y la harina blanca refinada. Empezó a entrenar al mes de haber nacido. Su padre, que era entrenador de fútbol americano, diseñó un sistema para que el bebé empezara a desarrollar sus habilidades motrices y su fuerza física.
Cuando se escribió el artículo, trece expertos participaban en el entrenamiento de Todd, que incluía aspectos de velocidad, agilidad, fortaleza, flexibilidad, rapidez, control corporal, resistencia y nutrición. Tenía también un entrenador de lanzamiento, otro de movimiento, otro de visión periférica y un psicólogo. Tom House, entrenador de lanzamiento de los Rangers de Texas, también lo asesoraba. Con la ayuda de una computadora analizó el movimiento de lanzamiento de Todd y encontró que, aunque su equilibrio era perfecto, su codo estaba 11.5 centímetros por debajo del punto perfecto de lanzamiento. Todd quería convertirse en el lanzador perfecto.
Todd y su padre tuvieron éxito. Antes de cumplir los veinte años, Todd se había convertido en una celebridad. Medía 1.94 metros de estatura, pesaba 96 kilogramos y tenía el récord nacional de yardas por pase a nivel de educación secundaria, por encima de Jim Kelly, John Elway y Dan Marino. Los mejores equipos universitarios le ofrecieron becas para que jugara con ellos y Todd decidió jugar con los Trojans de la Universidad del Sur de California, uno de los equipos más exitosos en la historia de este deporte.
¿Te imaginas lo que puedes lograr si permites que Dios dirija tu vida? No existen límites para lo que puedes conseguir si permites que el Espíritu Santo actúe en tu corazón. Jesucristo conoce mejor que nadie tus fortalezas y debilidades, y sabrá cómo entrenarte para que te conviertas en una «superestrella» para Cristo. ¿Pagarás el precio de tal entrenamiento?

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

16/01/2013

UN CORTEJO FÚNEBRE DE SEIS MESES

Posted: 14 Jan 2013 05:10 PM PST

Mucho valor tiene a los ojos del Señor la muerte de sus fieles (Salmo 116:15).

Los funerales de las personas importantes suelen ser célebres. Cuando murió John E Kennedy, su país prácticamente se paralizó durante tres días. La nación entera se detuvo frente a la pantalla del televisor. Si el cortejo fúnebre de Amado Nervo hubiera tenido lugar en los tiempos de la televisión, quizá habría sido el funeral más sentido de la historia del continente americano.
El 24 de mayo de 1919, día de la muerte del poeta, comenzó la apoteosis de su funeral. Todo empezó en Montevideo, Uruguay, donde, para honrarlo, los comerciantes cerraron sus negocios. En el crucero Uruguay se transportaron sus restos cubiertos por las banderas de todas las naciones del continente. Luego la embarcación se detuvo en Brasil y en Venezuela, para que el difunto fuera objeto de nuevos homenajes. En La Habana, donde también se le rindieron homenajes multitudinarios, se unieron al convoy dos barcos de guerra, uno cubano y otro mexicano.
A la llegada de los restos del poeta a Veracruz, el duelo y la exaltación alcanzaron la categoría de lo indescriptible. El 14 de noviembre se realizó el entierro en la Rotonda de los Hombres Ilustres. Los asistentes se agolparon desde la Secretaría de Relaciones Exteriores hasta el Panteón de Dolores. Para este momento ya no hay adjetivos adecuados para describir lo sucedido. Es difícil calcular la cantidad de concurrentes a la ceremonia. Centenares, o quizá miles, de personas, trabajaron en la organización y en la realización del viaje y las ceremonias. El cortejo fúnebre duró seis meses, tiempo suficiente para que el continente hablara de Amado Nervo, leyera sus libros y lo conociera mejor en su muerte que en su vida.
Los funerales, especialmente si el difunto es popular, constituyen una confesión y admisión de una pérdida irreparable. Cuando murió Amado Nervo las multitudes sintieron, al parecer, más que la muerte del poeta, la muerte de la poesía.
Pero no son así los funerales de los santos. Se parecen más al lamento de una despedida, al arrullo de una madre amante para su bebé que se duerme. Es como si Dios les dijera: «Anda, pueblo mío», y cuando cierran los ojos, es como si Jesús susurrara: «Nuestro amigo duerme».
Dios siente la muerte de sus santos tanto como sintió la muerte de Lázaro, con lágrimas. Pero no lágrimas de dolor desesperado, sino de simpatía humana. En realidad, para él no están mu***os, porque él no es Dios de muerte, sino de vida, y nuestra suprema esperanza se realizará ese gran día, cuando Jesucristo venga en gloria y majestad, y los mu***os en él resuciten primero (1 Tes. 4:16).

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Por Félix H. Cortez

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