28/05/2026
De la Liturgia Papal.
Las normas disponen que la Eucaristía debe de estar reservada en la iglesia catedral y en las iglesias parroquiales y, con el permiso del obispo, puede reservarse en otras iglesias, oratorios y capillas (CIC, c. 934). En los lugares en donde se reserva, debe de celebrarse la Santa Misa, cuando menos, dos veces al mes, para renovar la Eucaristía. (CIC, c. 934). Además, las iglesias en donde se reserva el Santísimo deben de estar abiertas algunas horas al día para que los fieles puedan orar (CIC, c. 937).
Habitualmente, la santísima Eucaristía estará reservada en un solo sagrario de la iglesia u oratorio (CIC, c. 938). Este debe colocarse “en la parte más noble de la iglesia, insigne, visible, hermosamente adornada y apta para la oración.” (CIC, c 938, e IGMR, n. 314).
Sin embargo, las normas litúrgicas dadas tras el Concilio Vaticano II han señalado que en el altar en el que se celebra la Santa Misa no se coloque el sagrario como se hacía antes por razón de signo (IGMR n. 315), y han sugerido que se coloque en el presbiterio fuera del altar de la celebración, o en una capilla unida a la iglesia que sea idónea para la adoración y la oración (IGMR n. 315).
El sagrario debe ser inamovible, hecho de materia sólida no transparente, y cerrado de manera que se evite al máximo el peligro de profanación. Por estos motivos de seguridad, quien cuida del templo debe proveer que la llave se guarde con la mayor diligencia, y se permite que durante las noches se reserve la Eucaristía en otro lugar más seguro siempre y cuando sea digno (CIC, c. 938).
Los sagrarios deben ser bendecidos antes de usarse (IGMR n. 314).