05/01/2026
El sábado tuvimos la primer reunión del año, recibimos palabra de Dios que nos va a acompañar este año:
𝐋𝐚 𝐨𝐛𝐞𝐝𝐢𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚
En Jeremías 34, el pueblo hizo pacto delante de Dios para liberar a los siervos, conforme a la ley establecida desde el Éxodo. Aunque obedecieron inicialmente, luego retrocedieron, profanando el pacto.
Está desobediencia trajo consecuencias personales y colectivas. El rey Sedequías perdió la visión espiritual por no asumir responsabilidad delante de Dios y afectó a su entorno, a su familia, quienes fueron asesinados.
La Escritura enseña que postergar la obediencia o justificarla es desobedecer. La obediencia parcial no es obediencia.
Un gran ejemplo de obediencia es Abraham, que recibió la promesa de su hijo y después debía sacrificarlo. Aunque no tenía un entendimiento sobre lo que Dios le pedía, y le resultaba doloroso e incómodo ser obediente, puso por encima la fe y el temor a Dios.
Hoy no existe esclavitud literal, pero sí espiritual: miedo, adicciones, ansiedades, temor a la muerte, al futuro, preocupaciones que oprimen. Que no solo nos perjudican a nosotros, sino también a quienes nos acompañan.
Cuando nos dejamos pastorear por Dios, su bondad y misericordia nos siguen todos los días, porque la obediencia acarrea bendición.
𝖯𝗋𝗈𝗉𝗈𝗇𝖾𝗍𝖾 𝖾𝗌𝗍𝖾 𝖺ñ𝗈 𝖺 𝗈𝖻𝖾𝖽𝖾𝖼𝖾𝗋 𝖺 𝖣𝗂𝗈𝗌, 𝖾𝗇𝗍𝗂𝖾𝗇𝖽𝖺𝗌 𝗈 𝗇𝗈, 𝗌𝖺𝖻𝗂𝖾𝗇𝖽𝗈 𝗊𝗎𝖾 𝖾𝗇 𝗍𝗈𝖽𝗈 𝗍𝗂𝖾𝗆𝗉𝗈 É𝗅 𝗒 𝗌𝗎 𝖻𝖾𝗇𝖽𝗂𝖼𝗂ó𝗇 𝗏𝖺 𝖺 𝖾𝗌𝗍𝖺𝗋 𝗌𝗈𝖻𝗋𝖾 𝗍𝗎 𝗏𝗂𝖽𝖺.