23/05/2026
HOMILÍA PENTECOSTÉS 2026
“…Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes. Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió: Reciban al Espíritu Santo. Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan...”
[{}] “…La mano del Señor se posó sobre mí, y el Señor me sacó afuera por medio de su espíritu y me puso en el valle, que estaba lleno de huesos. Luego me hizo pasar a través de ellos en todas las direcciones, y vi que los huesos tendidos en el valle eran muy numerosos y estaban resecos. El Señor me dijo: Hijo de hombre, ¿podrán revivir estos huesos?…”
+> Hoy el Espíritu Santo, por mandato del Padre, también nos conduce al valle de nuestras vidas, nos conduce a nuestra interioridad, nos hace volver al interior del corazón.
+> Y allí nos hace recorrer la totalidad de nuestra vida, y especialmente a esos momentos de la vida en en sólo vemos los ‘huesos secos y rotos’ de las heridas tremendas de la vida, y que, a veces permanecen ocultos a nuestra propia mirada, y sin esperanza.
+> Y es a esto que el Señor, y sólo Él puede hacerlo, y darnos coraje y fortaleza consoladora para poder enfrentar y sanar esas heridas de la vida.
+> Y allí te invita a que ‘identifiques’ esa herida que marca toda nuestra vida, pero también te propone que ‘no intentes’ pretender curarte a vos mismo, “…Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes. Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió: Reciban al Espíritu Santo. Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan...”
[1] “…Él me dijo: «Profetiza sobre estos huesos, diciéndoles: "Huesos secos, escuchen la palabra del Señor. Así habla el Señor a estos huesos: Yo voy a hacer que un espíritu penetre en ustedes, y vivirán…”
Y cuando veas esos huesos rotos en vos o en los demás hay tres caminos sanadores, llamados ‘principios reparadores’: “el primer principio reparador es que donde la vida ha sido herida, estamos llamados a recordar el ‘poder creador’ de Dios para sacar esperanza de la desesperación y vida de la muerte. Porque el Señor, que hace nacer cosas nuevas en cada época, ‘puede devolver la vida’ a los huesos secos. (Ez. 37,6) ‘El segundo principio reparador, es que las heridas del pasado, y del presente, han provocado lágrimas... Muchos que han sido víctimas del pasado siguen descorazonadas. El segundo principio reparador tiene que ver con la ‘esperanza de que lo que está roto pueda recomponerse de nuevo’. Lo que está roto ‘no’ está destinado a permanecer roto. Así pues, allí donde la vida está rota, les pido que ‘ayuden concretamente’ a recomponer los pedazos, con la esperanza de que lo que está roto pueda recomponerse de nuevo’. El tercer principio reparador es: los exhorto a cultivar en ustedes mismos el ‘respeto y la bondad de Dios’, a que, sean amables en sus acciones, sobrellevan- do los unos las cargas de los otros, sin quejarse.
[2] “…Él me dijo: Profetiza sobre estos huesos, diciéndoles: Huesos secos, escuchen la palabra del Señor… Entonces el Señor me dijo: Convoca proféticamente al espíritu, profetiza, hijo de hombre, Tú dirás al espíritu: Así habla el Señor: Ven, espíritu, ven de los cuatro vientos, y sopla sobre estos mu***os para que revivan…” Ez. 37.
+> Francisco nos vuelve a decir: “Así pues, allí donde la vida está rota, les pido que ayuden concretamente a recomponer los pedazos, con la esperanza de que lo que está roto pueda recomponerse de nuevo”