Parroquia La Anunciación y Santo Cristo - Canals

Parroquia La Anunciación y Santo Cristo - Canals Somos una comunidad parroquial que camina en Canals hace más de 100 años

23/05/2026

HOMILÍA PENTECOSTÉS 2026

“…Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes. Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió: Reciban al Espíritu Santo. Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan...”

[{}] “…La mano del Señor se posó sobre mí, y el Señor me sacó afuera por medio de su espíritu y me puso en el valle, que estaba lleno de huesos. Luego me hizo pasar a través de ellos en todas las direcciones, y vi que los huesos tendidos en el valle eran muy numerosos y estaban resecos. El Señor me dijo: Hijo de hombre, ¿podrán revivir estos huesos?…”
+> Hoy el Espíritu Santo, por mandato del Padre, también nos conduce al valle de nuestras vidas, nos conduce a nuestra interioridad, nos hace volver al interior del corazón.
+> Y allí nos hace recorrer la totalidad de nuestra vida, y especialmente a esos momentos de la vida en en sólo vemos los ‘huesos secos y rotos’ de las heridas tremendas de la vida, y que, a veces permanecen ocultos a nuestra propia mirada, y sin esperanza.
+> Y es a esto que el Señor, y sólo Él puede hacerlo, y darnos coraje y fortaleza consoladora para poder enfrentar y sanar esas heridas de la vida.
+> Y allí te invita a que ‘identifiques’ esa herida que marca toda nuestra vida, pero también te propone que ‘no intentes’ pretender curarte a vos mismo, “…Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes. Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió: Reciban al Espíritu Santo. Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan...”

[1] “…Él me dijo: «Profetiza sobre estos huesos, diciéndoles: "Huesos secos, escuchen la palabra del Señor. Así habla el Señor a estos huesos: Yo voy a hacer que un espíritu penetre en ustedes, y vivirán…”
Y cuando veas esos huesos rotos en vos o en los demás hay tres caminos sanadores, llamados ‘principios reparadores’: “el primer principio reparador es que donde la vida ha sido herida, estamos llamados a recordar el ‘poder creador’ de Dios para sacar esperanza de la desesperación y vida de la muerte. Porque el Señor, que hace nacer cosas nuevas en cada época, ‘puede devolver la vida’ a los huesos secos. (Ez. 37,6) ‘El segundo principio reparador, es que las heridas del pasado, y del presente, han provocado lágrimas... Muchos que han sido víctimas del pasado siguen descorazonadas. El segundo principio reparador tiene que ver con la ‘esperanza de que lo que está roto pueda recomponerse de nuevo’. Lo que está roto ‘no’ está destinado a permanecer roto. Así pues, allí donde la vida está rota, les pido que ‘ayuden concretamente’ a recomponer los pedazos, con la esperanza de que lo que está roto pueda recomponerse de nuevo’. El tercer principio reparador es: los exhorto a cultivar en ustedes mismos el ‘respeto y la bondad de Dios’, a que, sean amables en sus acciones, sobrellevan- do los unos las cargas de los otros, sin quejarse.

[2] “…Él me dijo: Profetiza sobre estos huesos, diciéndoles: Huesos secos, escuchen la palabra del Señor… Entonces el Señor me dijo: Convoca proféticamente al espíritu, profetiza, hijo de hombre, Tú dirás al espíritu: Así habla el Señor: Ven, espíritu, ven de los cuatro vientos, y sopla sobre estos mu***os para que revivan…” Ez. 37.
+> Francisco nos vuelve a decir: “Así pues, allí donde la vida está rota, les pido que ayuden concretamente a recomponer los pedazos, con la esperanza de que lo que está roto pueda recomponerse de nuevo”

23/05/2026

Comentario sobre el Evangelio de San Juan

“…Padre, ha llegado la hora: glorifica a tu Hijo para que tu Hijo te glorifique a Ti…” (Jn. 17,1)

Hna. Mirta Deras

Este Evangelio nos deja entrar en uno de los momentos más íntimos del corazón de Jesús. Ya no está enseñando a las multitudes ni haciendo milagros. Está orando. Y lo primero que hace no es pensar en sí mismo… sino levantar los ojos al Padre.
+> Hay algo profundamente bello en esto: Jesús, antes de la cruz, antes del dolor, antes de ser traicionado, busca al Padre. Permanece en Él. Descansa en Él. Como si quisiera enseñarnos que hay batallas que solo se sostienen desde la oración.
+> Y qué fácil es olvidarlo nosotros. Vivimos corriendo, resolviendo, cargando preocupaciones, intentando sostenerlo todo solos. Nos desgastamos buscando fuerzas en todas partes… menos en Dios. Y poco a poco el alma se va secando, aunque por fuera sigamos funcionando.
+> Jesús hoy nos recuerda que la vida eterna no empieza después de la muerte. Comienza aquí: “…que te conozcan a Ti…” Conocer a Dios no es saber muchas cosas sobre Él. Es vivir unidos a su amor. Es dejar que su presencia entre en lo cotidiano: en nuestras decisiones, en nuestros vínculos, en nuestras luchas más escondidas.
+> Y luego Jesús dice algo que conmueve: “…Los que me diste, yo los he cuidado…” Jesús no habla de nosotros como quien habla de una obligación. Habla como quien ama profundamente. Nos lleva en el corazón delante del Padre. Incluso cuando nosotros mismos nos descuidamos, Él sigue cuidándonos.
+> Quizá hoy estás cansado. Quizá hay luchas que nadie conoce. Quizá te has sentido solo, confundido o perdido. Y, sin embargo, Jesús sigue pronunciando tu vida delante del Padre. Sigue intercediendo por ti. Sigue creyendo en ti incluso cuando tú has dejado de creer en ti mismo.
+> Qué descanso da saber que no caminamos solos. Que hay un Dios que no aparta la mirada de nuestra historia. Que aun en medio de nuestras noches, Jesús sigue levantando los ojos al cielo… y pronunciando nuestro nombre con amor.
Que este Evangelio nos enseñe a volver al Padre, a permanecer en Él, a dejar de vivir desde la autosuficiencia. Porque solo el corazón que descansa en Dios puede atravesar la oscuridad sin perder la paz.

Oración al Espíritu Santo: Espíritu Santo, llévame al corazón del Padre. Cuando me desgaste intentando sostenerlo todo solo, recuérdame que Jesús también buscaba silencio y oración. Enséñame a permanecer en Dios, a descansar en su amor y a vivir sabiendo que nunca dejo de ser cuidado por Él. Sostén mi corazón en los días difíciles y hazme permanecer fiel, incluso en medio de la noche. Amen

23/05/2026

HOMILÍA ASCENSIÓN DE N. S. JESUCRISTO 2025

“…Si me amaran, se alegrarían de que vuelva junto al Padre, porque el Padre es más grande que Yo…”

[1] Hoy quisiera invitarlos a la locura de la fe, de la esperanza y de la caridad: Porque el domingo de la Ascención de N. S. Jesucristo al Cielo, compartí un anunció nuevo, y cuando terminaba el evangelio me hizo ‘run run’ lo que nos dijo: “…Les dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo. ¡No se inquieten ni teman! Me han oído decir: Me voy y volveré a ustedes. Si me amaran, se alegrarían de que vuelva junto al Padre, porque el Padre es más grande que Yo…”. Jn. 14,26-27.
+> Recordá que Jesús se estaba despidiendo, y sus apóstoles y discípulos estaban tristes porque el amigo, el Maestro, el Rey se iba.
+> Y en ese momento Él les anunciaba que su partida, aunque dolorosa, estaba llena de esperanza: “…Como permanecían con la mirada puesta en el cielo mientras Jesús subía, se les aparecieron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: Hombres de Galilea, ¿por qué siguen mirando al cielo? Este Jesús que les ha sido quitado y fue elevado al cielo, vendrá de la misma manera que lo han visto partir…”

[2] Les hago recordar que en el V Dom. Pascua se nos dió el anuncio más importante: ‘nuestra propia’ glorificación, es decir, primero se nos invitó, como y al modo de, Jesús, a “entregar tu vida, nuestra vida por los demás”, por amor y con amor a aquellos que el Padre ‘nos dio’.
+> La segunda glorificación, viviéndola con ‘nuestra’ pasión, muerte y resurrección: Porque ésta es la certeza más clara de nuestra vida, seas creyente o no. ¿Sabías que todos tendremos ‘nuestra Hora’, que tendrás tu ‘Hora’?. Porque si no lo sabias, desde hoy, ya lo sabes, o lo aceptas o renegarás y arrastrarás la vida, toda tu vida. Y ésta ‘Hora’ es para todo ser humano, cristiano o no.
+> Y la tercera, con ‘nuestra’ propia ascensión y ‘partida’ a la casa del Padre. Y la de nuestros seres queridos que han mu**to, los que vimos padecer, sufrir y morir.

[3] Y hoy quiero invitar especialmente a la locura de la fe a todos los que están participando del Grupo Resurrección. Y a todos los que hemos visto sufrir y morir a un ser querido. A todos los que tenemos el corazón triste.
+> Te pido que centres la mirada y el corazón en este misterio de Jesús que ‘asciende’ a los cielo, indicándonos el camino final de nuestra ‘Hora’ y escuchá con atención a Jesús que nos está hablando en este momento, escuchá: “…Si me amaran, se alegrarían de que vuelva junto al Padre, porque el Padre es más grande que Yo…”. Jn. 14,27.
+> Y aquí si te pido que me tengas mucha compasión, y te tengas mucha paciencia, y ‘le’ creas a Jesús, y ‘primero’ te imagines con la imaginación espiritual, ‘en el rostro’ de Jesús que asciende, el rostro de ‘tu ser querido’ que también ascendió, partió a la casa del Padre.
+> Para esto es necesario un momento de silencio y oración, y contemplación de la Palabra y que repitas en voz alta el evangelio de hoy: “…Dicho esto, los Apóstoles lo vieron elevarse, y una nube lo ocultó de la vista de ellos…”Hch. 1,9. “…Después Jesús los llevó hasta las proximidades de Betania y, elevando sus manos, los bendijo. Mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado al cielo…” Lc. 24,50-51.
+> Vuelvo a pedirte que veas en el rostro de Jesús que asciende, el rostro de ‘tu ser querido’ que ascendió también, fue ocultado de nuestra vista, de nuestros sentidos.
+> Y ahora un ‘segundo’ paso, para esto escuchá y repetí en vos alta, a solas con Dios Padre, con Dios Hijo que ves resucitado y que asciende que te dice: “…Si me amaran, se alegrarían de que vuelva junto al Padre, porque el Padre es más grande que Yo…”, y también escuchando ‘de’ la voz de Jesús que te dice esto, escucha lo que te dice ‘tu’ ser querido, “…Si me aman, alégrense de que ‘vuelvo’ al Padre, vuelvo a casa…” “…Les aseguro que ustedes van a llorar y se van a lamentar; el mundo, en cambio, se alegrará. Ustedes estarán tristes, pero esa tristeza se convertirá en gozo…”
+> Escuchemos lo que S. Pablo nos dice: “…Después nosotros, los que aún vivamos, los que quedemos, serenos llevados con ellos al cielo, sobre las nubes, al encuentro de Cristo, y así permaneceremos con el Señor para siempre…” 1 Tes. 4,17.

[4] Y aquí hay un aspecto muy importante que el ‘acompañar al enfermo que sabemos que son sus últimos momentos: “y sabiendo cuánto nos cuesta soltarlos para que parta, tener la confianza de hacer la “recomendación del alma” a Dios del enfermo que ésta culminando su vida. Esto deja a la familia en paz y con tiempo para la reconciliación, el agradecimiento, y las caricias, en medio de tanto dolor”. [Testimonio de personas a las que se les ‘encomendó el alma’ a Dios]

23/05/2026

HOMILÍA ASCENSIÓN / 2026

“…Dicho esto, los Apóstoles lo vieron elevarse, y una nube lo ocultó de la vista de ellos. Como permanecían con la mirada puesta en el cielo mientras Jesús subía, se les aparecieron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: «Hombres de Galilea, ¿por qué siguen mirando al cielo? Este Jesús que les ha sido quitado y fue elevado al cielo, vendrá de la misma manera que lo han visto partir...”

[1] “…Dicho esto, los Apóstoles lo vieron elevarse, y una nube lo ocultó de la vista de ellos...” Hch. 1,9.
+> El Señor Resucitado profetizó su ‘Ascención a los Cielos, y lo hizo en toda la Pascua, en cada Misa, citando el comienzo de Jn. 13, “…Antes de la fiesta de Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la Hora de pasar de este mundo al Padre, Él, que había amado a los suyos que quedaban en el mundo, los amó hasta el fin. Durante la Cena… sabiendo Jesús que el Padre había puesto todo en sus manos y que él había venido de Dios y volvía a Dios…”, profetizó su ‘partida’ y hoy ‘celebramos’ que lo hizo así, llenándonos así de esperanza, porque al hacerlo, empezó a cumplir, a llevar al cielo, a los que les había prometido, “… Y ahora un paso más de fe: “…Y cuando haya ido y les haya preparado un lugar, volveré otra vez para llevarlos conmigo, a fin de que donde Yo esté, estén también ustedes...”Jn. 14. ¡¡¡Imaginemos a los que partieron!!!
+> No solo decimos creer en Dios, sino que le creemos a Dios.

[2] “… Acercándose, Jesús les dijo: Yo he recibido todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado...”
+> Él, hoy, nos confirma la mejor noticia de ntra. vida, el que somos sus ‘hijos muy amados’ y nos invita a vivir la misión de comunicar ésta alegría a todos. ¡¡¡Ellos viven!!!
“…y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado...”, y que además de ser ‘sus’ hijos amados, no recuerda otra realidad extraordinaria, somos ‘sus discípulos’ y el es el Maestro que nos enseña a creer y a vivir como resucitados.
+> ¿Cómo va a hacer que nosotros seamos y vivamos como discípulos y testigos del Resucitado?: “…Pero recibirán la fuerza del Espíritu Santo que descenderá sobre ustedes, y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra…”
+> Les dejo una pregunta, pero para que se la hagan a Jesús Resucitado, ¿qué esperas de mí, Señor, en este pueblo, en ésta familia, en este trabajo, en este momento de tanta confusión, de definiciones democráticas, de la educación, de tanta violencia? ¿Qué esperas de nosotros como comunidad cristiana?
+> “…Y la extraordinaria grandeza del poder con que Él obra en nosotros, los creyentes, por la eficacia de su fuerza. Este es el mismo poder que Dios manifestó en Cristo, cuando lo resucitó de entre los mu***os y lo hizo sentar a su derecha en el cielo…” Este es el ‘espíritu’ con que quiere conducirnos en lo cotidiano.

[3] Y para los que flaqueamos, a los que somos intimidados por el miedo, tentados por la violencia, las injusticias, a los que nos desanimamos por el dolor y el sufrimiento por nuestras pérdidas, por todo lo que estamos viendo y viviendo, nos dice: “…Y Yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo…” ¡¡¡Créele a Él, confía en Él!!!

23/05/2026

De las Homilías de san Juan Pablo II, papa
(Homilía del 26 de octubre de 1980)
Ejemplo luminoso y consuelo para la fe

Es imposible sintetizar en pocas frases la vida azarosa y a veces dramática de aquel que se definió, humilde pero sabiamente, «el maletero de Dios». Pero podemos decir que fue ciertamente una de las personalidades más eminentes de este siglo por su fe cristiana, profesada abiertamente, y por su caridad vivida heroicamente. Fue sacerdote de Cristo total y gozosamente, recorriendo Italia y América Latina, consagrando la propia vida a los que sufren más, a causa de la desgracia, de la miseria, de la perversidad humana. Baste recordar su activa presencia entre los damnificados por el terremoto de Mesina y Mársica. Pobre entre los pobres, impulsado por el amor de Cristo y de los hermanos más necesitados, fundó la Pequeña Obra de la Divina Providencia, las Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad y, luego, las Sacramentinas ciegas y los Eremitas de San Alberto.

Abrió también otras casas en Polonia (1923), en los Estados Unidos (1934) y en Inglaterra (1936), con verdadero espíritu ecuménico. Después quiso concretar visiblemente su amor a María, erigiendo en Tortona el grandioso santuario de la Virgen de la Guardia. Me resulta conmovedor pensar que Don Orione tuvo siempre una predilección particular por Polonia y sufrió inmensamente cuando mi querida patria, en septiembre de 1939, fue invadida y destrozada. Sé que la bandera polaca blanca y roja, que en aquellos trágicos días llevó triunfalmente en procesión al santuario de la Virgen, está colgada todavía en la pared de su pobrísima habitación de Tortona: ¡Allí la quiso él mismo! Y en el último saludo que pronunció, la tarde del 8 de marzo de 1940, antes de trasladarse a San Remo, donde moriría, dice también: «Amo tanto a los polacos. Los he amado desde chico; los he amado siempre... Amen siempre a estos hermanos suyos».

El secreto y la genialidad de Don Orione brotan de su vida, tan intensa y dinámica: ¡Se dejó conducir sólo y siempre por la lógica precisa del amor! Amor inmenso y total a Dios, a Cristo, a María, a la Iglesia, al Papa, y amor igualmente absoluto al hombre, a todo el hombre, alma y cuerpo, y a todos los hombres, pequeños y grandes, ricos y pobres, humildes y sabios, santos y pecadores, con particular bondad y ternura para con los que sufrían, los marginados, los desesperados. Así enunciaba su programa de acción: «Nuestra política es la caridad grande y divina que hace el bien a todos. Que sea nuestra política la del Paternóster. Nosotros sólo miramos a salvar almas. ¡Almas y almas! Esta es toda nuestra vida; este es nuestro grito y nuestro programa; ¡toda nuestra alma y todo nuestro corazón!». Y exclamaba así con acentos líricos: «¡Cristo lleva en su corazón a la Iglesia y en su mano las lágrimas y la sangre de los pobres; la causa de los afligidos, de los oprimidos, de las viudas, de los huérfanos, de los humildes, de los rechazados: detrás de Cristo se abren nuevos cielos: es como la aurora del triunfo de Dios!».

Tuvo el temple y el corazón del apóstol Pablo, tierno y sensible hasta las lágrimas, infatigable y animoso hasta la intrepidez, tenaz y dinámico hasta el heroísmo, afrontando peligros de todo género, tratando a altas personalidades de la política y de la cultura, iluminando a hombres sin fe, convirtiendo a pecadores, siempre recogido en continua y confiada oración, acompañada a veces de terribles penitencias. Un año antes de la muerte, había sintetizado así el programa esencial de su vida: «Sufrir, callar, orar, amar, crucificarse y adorar». Dios es admirable en sus santos, y Don Orione es, para todos, un ejemplo luminoso y un consuelo para la fe.

Responsorio
1 Co 9, 19. 22; Jb 29, 15-16
R. Siendo libre, me hice esclavo de todos. Me hice débil con los débiles. * Me hice todo para todos, para salvarlos a todos. Aleluia.

V. Yo era ojos para el ciego y pies para el lisiado; yo era un padre para los pobres.

R. Me he hecho todo para todos, para salvarlos a todos. Aleluia.

23/05/2026

De las Catequesis del papa Benedicto XVI

La libertad y la disponibilidad de san Pablo

San Pablo no tiene miedo a la muerte; al contrario: de hecho, la muerte indica el completo estar con Cristo. Pero san Pablo participa también de los sentimientos de Cristo, el cual no vivió para sí mismo, sino para nosotros. Vivir para los demás se convierte en el programa de su vida y por ello muestra su perfecta disponibilidad a la voluntad de Dios, a lo que Dios decida. Sobre todo, está disponible, también en el futuro, a vivir en esta tierra para los demás, a vivir para Cristo, a vivir para su presencia viva y así para la renovación del mundo. Vemos que este estar con Cristo crea a san Pablo una gran libertad interior: libertad ante la amenaza de la muerte, pero también libertad ante todas las tareas y los sufrimientos de la vida. Está sencillamente disponible para Dios y es realmente libre.

¿Cuáles son las actitudes fundamentales del cristiano ante las realidades últimas: la muerte, el fin del mundo? La primera actitud es la certeza de que Jesús ha resucitado, está con el Padre y, por eso, está con nosotros para siempre. Y nadie es más fuerte que Cristo, porque está con el Padre, está con nosotros. Por eso estamos seguros y no tenemos miedo. Este era un efecto esencial de la predicación cristiana. El miedo a los espíritus, a los dioses, era muy común en todo el mundo antiguo. También hoy los misioneros, junto con tantos elementos buenos de las religiones naturales, se encuentran con el miedo a los espíritus, a los poderes nefastos que nos amenazan. Cristo vive, ha vencido a la muerte y ha vencido a todos estos poderes. Con esta certeza, con esta libertad, con esta alegría vivimos. Este es el primer aspecto de nuestro vivir con respecto al futuro.

En segundo lugar, la certeza de que Cristo está conmigo, de que en Cristo el mundo futuro ya ha comenzado, también da certeza de la esperanza. El futuro no es una oscuridad en la que nadie se orienta. No es así. Sin Cristo, también hoy el futuro es oscuro para el mundo, hay mucho miedo al futuro. El cristiano sabe que la luz de Cristo es más fuerte y por eso vive en una esperanza que no es vaga, en una esperanza que da certeza y valor para afrontar el futuro.

Por último, la tercera actitud. El Juez que vuelve –es Juez y Salvador a la vez– nos ha confiado la tarea de vivir en este mundo según su modo de vivir. Nos ha entregado sus talentos. Por eso nuestra tercera actitud es: responsabilidad con respecto al mundo, a los hermanos, ante Cristo y, al mismo tiempo, también certeza de su misericordia. Ambas cosas son importantes. No vivimos como si el bien y el mal fueran iguales, porque Dios sólo puede ser misericordioso. Esto sería un engaño. En realidad, vivimos en una gran responsabilidad. Tenemos los talentos, tenemos que trabajar para que este mundo se abra a Cristo, para que se renueve. Pero incluso trabajando y sabiendo en nuestra responsabilidad que Dios es verdadero juez, también estamos seguros de que este juez es bueno, conocemos su rostro, el rostro de Cristo resucitado, de Cristo crucificado por nosotros. Por eso podemos estar seguros de su bondad y seguir adelante con gran valor.

23/05/2026

De los Sermones de san Efrén, diácono

María sola abraza al que todo el universo no abarca

María fue constituida en un verdadero cielo a nuestro favor por el hecho de llevar, en los angostos límites de su seno, la misma divinidad; gracias a ella, Cristo, sin dejar la gloria del Padre, pudo conducir a los hombres a una dignidad mayor. El Señor la eligió a ella sola, de entre toda la asamblea de las vírgenes, para que fuese instrumento de nuestra salvación.

En ella encontraron su culminación las profecías de todos los justos y profetas. De ella nació aquella estrella fulgurante bajo cuya guía, el pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz.

María puede, adecuadamente, ser denominada con diversos títulos. Ella es el templo del Hijo de Dios, quien habiendo entrado en su seno sin cuerpo, salió de ella revestido de un cuerpo. Ella es también el nuevo cielo místico, en el cual el Rey de reyes habitó como en su morada; de ese cielo bajó a la tierra mostrando ostensiblemente una forma y semejanza terrena. Ella es, además, la vid que da como fruto una suave fragancia; su fruto, como difería absolutamente de la naturaleza del árbol, necesariamente cambió su semejanza por causa del árbol. Ella es asimismo la fuente que brota de la casa del Señor, de la que fluyó para los sedientos el agua viva que, si alguien se acerca a probarla, aunque sea con la punta de los labios, nunca más tendrá sed.

Amadísimos, se equivoca quien piensa que el día de la renovación de María puede ser comparado con otro día de la creación: En el inicio fue creada la tierra, pero por medio de María la creación entera es renovada; en el inicio la creación fue maldita en su actividad por el pecado de Adán, pero por medio de María le son retornadas la paz y la seguridad; en el inicio, la muerte se extendió a todos los hombres por el pecado de los primeros padres, pero ahora los hombres han sido trasladados de la muerte a la vida; en el inicio, la serpiente se adueñó de los oídos de Eva, y el veneno se extendió a todo el cuerpo pero ahora María acoge en sus oídos al defensor de la perpetua felicidad y lo que fue instrumento de muerte, ahora se alza como instrumento de vida.

El que se sienta sobre los querubines es sostenido ahora por los brazos de una mujer. Aquel al que todo el orbe no puede abarcar, María sola lo abraza. Aquel al que temen los tronos y las dominaciones, una joven lo protege. Aquel cuya morada es eterna, se sienta en las rodillas de una virgen. Aquel que tiene la tierra por escabel de sus pies, la pisa con pies de

22/05/2026

Dirección

Buenos Aires 20
Canals
2650

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