20/05/2026
LA ORACIÓN INTERCESORA
PARTE 3
Venimos estudiando la importancia de nuestra oración por los demás, y habíamos llegado a un magnífico versículo de la Primera Epístola a Timoteo. Repasemos.
1 Timoteo 2:1-2:
1 Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; 2 por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad.
Considerando seriamente a quienes están en eminencia en nuestros países, hay un registro de Hechos que muestra a Herodes maltratando a algunos hermanos en Cristo. Este malvado gobernante mató a Juan y apresó a Pedro; porque notó que su nefanda conducta había gustado a los religiosos.
Estas eran épocas con gobernantes malvados, con poder ilimitado, sin embargo la Palabra de Dios nos insta a orar por todos los que están en eminencia, por todos los Nerones, por todos los Herodes, por todos los Artajerjes, o por quién sea que esté en el gobierno de su país. Si están en eminencia, oramos.
La razón para orar de todas estas maneras (rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias), por esto, es muy clara: para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad, a pesar de cualquier caos en el que esté sumido nuestro país.
Filipenses 2:15:
para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo.
Las sociedades en las que vivimos, muchas veces son malignas y perversas. Nosotros queremos resplandecer como luminares y como no hay quietud ni reposo, entonces oramos de todas las maneras posibles para alterar positivamente las nefastas circunstancias. ¿Por qué querrá esto Dios, nuestro Salvador?
1Timoteo 2:3-8:
3 Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, 4 el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.
¡Esto es bueno y agradable delante de Dios!... Hay una relación directa entre la fidelidad de nuestra oración por nuestros gobernantes y el vivir quieta y reposadamente. Dios quiere que todos los hombres sean salvos, inclusive los reyes y todos los que están en eminencia (Nerón, Herodes, Artajerjes…) y además es el deseo expreso y escrito de Dios, que una vez que son salvos (todos: gobernantes y no) continúen viniendo al conocimiento de la verdad.
“Todos” es sin distinción de credo, religión o posición gubernamental. Es la voluntad de Dios que todos sean salvos y que vengan al conocimiento de la verdad. Eso es una meta prioritaria y sublime que no podríamos lograr de otro modo que no sea con la oración. Queremos influenciar la sociedad con la oración.
5 Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, 6 el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo.
El contexto impide otra interpretación: Jesucristo se dio a sí mismo en rescate por todos los hombres, lo cual incluye a los reyes y los que están en eminencia.
7 Para esto yo fui constituido predicador y apóstol (digo verdad en Cristo, no miento), y maestro de los gentiles en fe y verdad. 8 Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda.
La Palabra de Dios dice que hay que orar por estas personas que están en eminencia y forman – a nuestro gusto o no y por nuestro voto o no- el gobierno del país en el que vivimos.
Existen bondades y maldades en cada sociedad. Unos países son muy buenos en alguna cosa y no tan buenos en otra cosa. Cada país como cada persona tiene sus puntos fuertes y sus débiles. La responsabilidad está en “nuestras manos creyentes” de hacer una diferencia en nuestros países. Nuestra manera de formar parte de la solución y no del problema de cualquier sociedad, radica en orar juntos por nuestros países. Sin ir más lejos Jesús dijo: si dos de vosotros se pusieren de acuerdo acerca de cualquier cosa que pidiereis a mi Padre que está en los cielos.... ¿Cuántas veces nos ponemos de acuerdo en algo por lo qué orar? Nos ponemos de acuerdo para salir a bailar, para ir a comer, para reunirnos con la familia... tantos acuerdos entre nosotros y no hemos hecho normal el orar corporativamente por nuestras naciones.
No queremos ser un producto de nuestra sociedad, en cambio, queremos que nuestra sociedad sea producto de nuestra oración a Dios por ella y por quienes están en el gobierno.
Como la oración, y sus enormes beneficios, no están confinados a Administración alguna, podemos confiadamente ir del Antiguo al Nuevo Testamento. Por tanto, leeremos las palabras de la carta que el profeta Jeremías envió de Jerusalén a los ancianos que habían quedado de los que fueron transportados, y a los sacerdotes y profetas y a todo el pueblo que Nabucodonosor llevó cautivo de Jerusalén a Babilonia. No eran judíos que estuvieran en Jerusalén. Estaban cautivos en una nación extraña.
Jeremías 29:4-14:
4 Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, a todos los de la cautividad que hice transportar de Jerusalén a Babilonia: 5 Edificad casas, y habitadlas; y plantad huertos, y comed del fruto de ellos. 6 Casaos, y engendrad hijos e hijas; dad mujeres a vuestros hijos, y dad maridos a vuestras hijas, para que tengan hijos e hijas; y multiplicaos ahí, y no os disminuyáis. 7 Y procurad la paz de la ciudad a la cual os hice transportar, y rogad por ella a Jehová; porque en su paz tendréis vosotros paz.
¡Vea la declaración que les hace Dios acerca de una tierra en donde ellos estaban cautivos! “Rogad por ella a Jehová”. Continúa Jeremías con esta profecía y más adelante les dice que no estarán allí para siempre, sino que estarán por setenta años y, una vez transcurrido ese tiempo, serían liberados.
8 Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: No os engañen vuestros profetas que están entre vosotros, ni vuestros adivinos; ni atendáis a los sueños que soñáis. 9 Porque falsamente os profetizan ellos en mi nombre; no los envié, ha dicho Jehová. 10 Porque así dijo Jehová: Cuando en Babilonia se cumplan los setenta años, yo os visitaré, y despertaré sobre vosotros mi buena palabra, para haceros volver a este lugar. 11 Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. 12 Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; 13 y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón. 14 Y seré hallado por vosotros, dice Jehová, y haré volver vuestra cautividad, y os reuniré de todas las naciones y de todos los lugares adonde os arrojé, dice Jehová; y os haré volver al lugar de donde os hice llevar.
Entonces, una vez pasados esos setenta años lo invocarían y le orarían y Él los oiría. La razón por la que lo hallarían es que lo buscarían de todo su corazón. ¡Seré hallado por vosotros! Responder a la oración honesta por la nación, que hace Su gente, es una muy buena y muy vieja costumbre de nuestro maravilloso Padre celestial.
Génesis 18:20-33:
20 Entonces Jehová le dijo: Por cuanto el clamor contra Sodoma y Gomorra se aumenta más y más, y el pecado de ellos se ha agravado en extremo, 21 descenderé ahora, y veré si han consumado su obra según el clamor que ha venido hasta mí; y si no, lo sabré. 22 Y se apartaron de allí los varones, y fueron hacia Sodoma; pero Abraham estaba aún delante de Jehová.
¡Qué hermoso! Abraham estaba aún delante de Jehová. Nuestro padre en la fe tenía acceso, como tenemos nosotros, y mediante el cual podemos presentarle respetuosamente al Padre nuestra opinión o deseo al respecto de alguna cuestión. ¡Observe este maravilloso desarrollo del amor y comunión entre Dios, el Creador de los cielos y de la Tierra y todo lo que en ella hay y un hombre como nosotros!
Nuestro pedido creyente (dentro de lo disponible según Su Palabra) pone en marcha la máquina de liberación de Dios.
23 Y se acercó Abraham y dijo: ¿Destruirás también al justo con el impío? 24 Quizá haya cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿destruirás también y no perdonarás al lugar por amor a los cincuenta justos que estén dentro de él? 25 Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío, y que sea el justo tratado como el impío; nunca tal hagas. El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo? 26 Entonces respondió Jehová: Si hallare en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo este lugar por amor a ellos. 27 Y Abraham replicó y dijo: He aquí ahora que he comenzado a hablar a mi Señor, aunque soy polvo y ceniza. 28 Quizá faltarán de cincuenta justos cinco; ¿destruirás por aquellos cinco toda la ciudad? Y dijo: No la destruiré, si hallare allí cuarenta y cinco. 29 Y volvió a hablarle, y dijo: Quizá se hallarán allí cuarenta. Y respondió: No lo haré por amor a los cuarenta. 30 Y dijo: No se enoje ahora mi Señor, si hablare: quizá se hallarán allí treinta. Y respondió: No lo haré si hallare allí treinta. 31 Y dijo: He aquí ahora que he emprendido el hablar a mi Señor: quizá se hallarán allí veinte. No la destruiré, respondió, por amor a los veinte. 32 Y volvió a decir: No se enoje ahora mi Señor, si hablare solamente una vez: quizá se hallarán allí diez. No la destruiré, respondió, por amor a los diez. 33 Y Jehová se fue, luego que acabó de hablar a Abraham; y Abraham volvió a su lugar.
Aquí quien intercedió por estas naciones, es nada menos que nuestro padre en la fe, Abraham. Sabemos de la Palabra de Dios que Él no hace acepción de personas y aquí vemos que Dios Todopoderoso tomó en cuenta la opinión, el deseo de Abraham para esta situación. Por eso podemos orar con tanta confianza a nuestro Dios y Padre, porque Él toma en cuenta nuestros deseos, siempre y cuando son de acuerdo a Su voluntad, el SIEMPRE responde. ¡Qué Padre celestial tenemos!
El mismo apóstol Pablo sabía del poder de la oración de los unos a favor de los otros.
Colosenses 4:12:
Os saluda Epafras, el cual es uno de vosotros, siervo de Cristo, siempre rogando encarecidamente por vosotros en sus oraciones, para que estéis firmes, perfectos y completos en todo lo que Dios quiere.
Romanos 15:30-33:
30 Pero os ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que me ayudéis orando por mí a Dios, 31 para que sea librado de los rebeldes que están en Judea, y que la ofrenda de mi servicio a los santos en Jerusalén sea acepta; 32 para que con gozo llegue a vosotros por la voluntad de Dios, y que sea recreado juntamente con vosotros. 33 Y el Dios de paz sea con todos vosotros. Amén.
Colosenses 4:2-4:
2 Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias; 3 orando también al mismo tiempo por nosotros, para que el Señor nos abra puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo, por el cual también estoy preso, 4 para que lo manifieste como debo hablar.
Efesios 6:18:
orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos.
Maravillosa Palabra de Dios sobre este tema TAN fundamental en la vida del creyente.
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Nos vemos yendo, viniendo o subiendo pero siempre proclamando el Reino de Dios y el nombre del Señor Jesucristo.