14/07/2026
Hoy 14 de julio del corriente año se cumplen cien años de la elevación a Basílica Menor de la Iglesia de Nuestra Señora de la Merced de la ciudad de Córdoba, mediante la Carta Apostólica Beatissima Virgo Maria a Mercede nuncupata, dispuesta por Su Santidad el Papa Pío XI. Esta efeméride constituye una ocasión de profundo significado para la historia religiosa, cultural y patrimonial de nuestra ciudad y de la Provincia de Córdoba.
La vinculación de la Orden de los Mercedarios con la ciudad de Córdoba se remonta a los mismos orígenes de su fundación. La Basílica comenzó siendo la Iglesia Conventual del Convento Máximo San Lorenzo Mártir, fundado en el año 1601 por el Padre Fray Alonzo de Puertas. Desde entonces, el templo y el convento se erigieron como centro espiritual y formativo de la Orden en nuestra región.
La Basílica fue construida en tres etapas, siendo la última de ellas concluida en el año 1869. Su fachada, obra de los arquitectos Bettoli y Kánepa, adopta un clásico italianizante inspirado en las basílicas romanas, con torres de impronta festiva italiana que culminan en chapiteles de forma acebolada de origen alemán, y contrafuertes románicos en sus laterales. El resultado es un edificio que refleja la riqueza del eclecticismo arquitectónico del siglo XIX y que constituye una de las expresiones más singulares del patrimonio edilicio del centro histórico de Córdoba.
La elevación a Basílica Menor en el año 1926 es un hecho histórico devoción profundamente entrelazada con la historia de la Nación Argentina. El 24 de septiembre de 1812, luego de obtener la victoria en la batalla de Tucumán, el General Manuel Belgrano proclamó a Nuestra Señora de la Merced Generala y Patrona del Ejército Argentino, en agradecimiento a su protección. Antes de aquella batalla, Belgrano había puesto bajo la protección de la Virgen a todas las tropas patriotas. Luego de la victoria, en el parte de guerra que transmitió al gobierno, escribió: "La Patria puede gloriarse de la victoria que han obtenido sus armas el día 24 del corriente, día de Nuestra Señora de la Merced, bajo cuya protección nos pusimos". Días después, en un acto de profunda devoción, le entregó su bastón de mando. Nuestra Señora de la Merced quedó para siempre en la memoria histórica de la Patria.
La distinción de Basílica Menor que el Papa Pío XI confirió al templo cordobés constituyó el reconocimiento pontificio de esa historia de fe, devoción y vínculo indisoluble entre la advocación mercedaria y la gesta emancipadora argentina. Córdoba, ciudad que alberga este tesoro arquitectónico y espiritual en el corazón de su casco histórico, tiene el honor de custodiar uno de los escasos templos de la provincia que ostentan dicha distinción.
A lo largo de un siglo desde aquella elevación, la Basílica de Nuestra Señora de la Merced ha continuado siendo lugar de encuentro, oración y referencia espiritual para generaciones de cordobeses. Su presencia en el paisaje urbano e histórico de nuestra ciudad es inseparable de la identidad de Córdoba.
Conmemorar el centenario de su elevación a Basílica Menor implica honrar la memoria de quienes construyeron y sostuvieron este templo; reconocer el legado de la Orden de los Mercedarios en la evangelización y la vida espiritual de nuestra comunidad; y reafirmar el compromiso del Poder Legislativo con la preservación y el reconocimiento del patrimonio histórico, religioso y cultural de la Provincia de Córdoba.
En virtud de todo lo expuesto, la Legislatura de la Provincia de Córdoba aprobó, el pasado 25 de junio, el beneplácito y reconocimiento por los 100 años de la elevación al título de Basílica Menor a la Basílica de Nuestra Señora de la Merced de Córdoba, joya del patrimonio histórico, religioso y cultural de nuestra provincia.