Si Supieras Cuanto Te Amo. Llorarías De Alegría"

Si Supieras Cuanto Te Amo. Llorarías De Alegría" QUERIDOS HIJOS: "QUIERO DECIRLES QUE LOS AMO" . REINA DE LA PAZ

26/08/2026

Mensaje de la Reina de la Paz del 25 de agosto de 2026

23/08/2026

Lectura del santo evangelio según san Mateo (16,13-20):

En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?»
Ellos contestaron: «Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas.»
Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?»
Simón Pedro tomó la palabra y dijo: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.»
Jesús le respondió: «¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del in****no no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo.»
Y les mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que él era el Mesías.

Palabra del Señor📖🕯

Gloria a ti Señor Jesús 🙏🙏

🌹🌹Alabado sea el Señor 🌹🌹

Señor mio , ten misericordia de nosotros y del mundo entero 🙏

16 de Agosto Festividad de San Roque
16/08/2026

16 de Agosto

Festividad de San Roque

15/08/2026

ASÍ MURIÓ LA VIRGEN MARÍA SEGÚN SAN JUAN DAMASCENO, DOCTOR DE LA IGLESIA

“La Madre de Dios no murió de enfermedad, porque ella por no tener pecado original no tenía que recibir el castigo de la enfermedad. Ella no murió de ancianidad, porque no tenía por qué envejecer, ya que a ella no le llegaba el castigo del pecado de los primeros padres: envejecer y acabarse por debilidad. Ella murió de amor. Era tanto el deseo de irse al cielo donde estaba su Hijo, que este amor la hizo morir.

Unos catorce años después de la muerte de Jesús, cuando ya había empleado todo su tiempo en enseñar la religión del Salvador a pequeños y grandes, cuando había consolado tantas personas tristes y había ayudado a tantos enfermos y moribundos, hizo saber a los Apóstoles que ya se aproximaba la fecha de partir de este mundo para la eternidad.

Los Apóstoles la amaban como a la más bondadosa de todas las madres y se apresuraron a viajar para recibir de sus maternales labios sus últimos consejos, y de sus sacrosantas manos su última bendición.

Fueron llegando, y con lágrimas copiosas, y de rodillas, besaron esas manos santas que tantas veces los habían bendecido. Para cada uno de ellos tuvo la excelsa Señora palabras de consuelo y de esperanza. Y luego, como quien se duerme en el más plácido de los sueños, fue Ella cerrando santamente sus ojos; y su alma, mil veces bendita, partió a la eternidad.

La noticia cundió por toda la ciudad, y no hubo un cristiano que no viniera a llorar junto a su cuerpo , como por la muerte de la propia madre. Su entierro más parecía una procesión de Pascua que un funeral. Todos cantaban el Aleluya con la más firme esperanza de que ahora tenían una poderosísima Protectora en el cielo, para interceder por cada uno de los discípulos de Jesús.

En el aire se sentían suavísimos pero fuertes aromas, y parecía escuchar cada uno, armonías de músicas muy suaves. Pero, Tomás Apóstol, no había alcanzado a llegar a tiempo. Cuando arribó ya habían vuelto de sepultar a la Santísima Madre.

Pedro, – dijo Tomás- No me puedes negar el gran favor de poder ir a la tumba de mi madre amabilísima y darle un último beso a esas manos santas que tantas veces me bendijeron. Y Pedro aceptó.

Se fueron todos hacia el Santo Sepulcro, y cuando ya estaban cerca empezaron a sentir de nuevo suavísimos aromas en el ambiente y armoniosas músicas en el aire.

Abrieron el sepulcro y en vez de ver el cuerpo de la Vírgen encontraron solamente…una gran cantidad de flores muy hermosas. Jesucristo había venido, había resucitado a Su Madre Santísima y la había llevado al cielo.

Esto es lo que llamamos La Asunción de la Vírgen María.

Y quien de nosotros, si tuviera los poderes del Hijo de Dios, no hubiera hecho lo mismo con su propia Madre?”

15/08/2026

Oh, Santísima Virgen María, Madre de Dios y reina del cielo, en este día de tu gloriosa Dormición te elevamos nuestras oraciones con el corazón lleno de fe y esperanza.

Tú, que pasaste de este mundo al encuentro con tu divino Hijo en un dulce tránsito de amor, fuiste recibida en la gloria celestial coronada de gracia.

Te pedimos que intercedas por cada uno de nosotros ante el trono del Altísimo. Ruega por nuestras familias, por nuestros hogares y por la paz del mundo entero. Sostén nuestros pasos en los momentos de prueba y enséñanos a vivir siempre según la voluntad de Dios, para que un día podamos compartir contigo la alegría eterna en el cielo.

Amén.

Sabado Dia Consagrado a Maria15 de agostoAsoncion en cuerpo y alma a los Cielos dr Maria Santisima...Rezo del Sabto Rosa...
15/08/2026

Sabado

Dia Consagrado a Maria

15 de agosto

Asoncion en cuerpo y alma a los Cielos dr Maria Santisima...

Rezo del Sabto Rosario 13 y 30 hs coloquen sus intenciones...

gracias por estar !

15/08/2026

La Dormición de la Virgen María

Una narración inspirada en los antiguos escritos cristianos

Llegó para María la hora que llega a todo ser humano: el momento de dejar esta vida y ponerse enteramente en las manos de Dios.

Aquella que había recibido al Hijo eterno en su seno, que lo había llevado en brazos, que había caminado junto a Él desde Belén hasta el Calvario y que había permanecido con la Iglesia naciente, se preparó para encontrarse definitivamente con su Señor.

Las antiguas tradiciones cristianas cuentan que los Apóstoles se reunieron junto a ella. Los mismos que habían escuchado a Jesús, compartido su mesa y contemplado su resurrección rodeaban ahora a la Madre del Señor.

No era una despedida desesperada.

Era una espera llena de fe.

María, que durante toda su existencia había respondido a Dios: «Hágase en mí según tu palabra», volvía a entregarse una vez más en sus manos.

Y llegó el momento de su Dormición.

Los antiguos escritores cristianos emplearon precisamente esa hermosa palabra: Dormición. Porque para quien pertenece a Cristo, la muerte ya no es la última palabra. Es un paso. Es entrar en el descanso de Dios mientras se espera la plenitud de la resurrección.

La tradición representa entonces a Cristo acercándose a su Madre.

El Hijo que un día había descansado entre los brazos de María venía ahora a recibirla en los suyos.

La Madre había recibido al Hijo al comienzo de su vida terrena; ahora el Hijo recibía a la Madre al comienzo de su vida eterna.

María cerró los ojos a este mundo rodeada por la oración de los discípulos.

Su muerte no fue presentada por los antiguos cristianos como una derrota, sino como una Pascua: la Madre del Resucitado entraba en la vida de su Hijo.

Su cuerpo fue llevado con veneración al sepulcro.

Pero la fe de la Iglesia fue comprendiendo desde muy antiguo que aquella carne que había llevado al Verbo de Dios no podía quedar definitivamente sometida a la corrupción.

San Juan Damasceno lo expresaría siglos después con profunda belleza: convenía que aquella que había llevado al Creador en su seno habitara junto a Él; convenía que la Madre estuviera allí donde estaba su Hijo.

Por eso la Iglesia contempla el misterio de María no solamente como Dormición, sino también como Asunción.

Dios llevó a la plenitud en ella lo que promete a todos sus hijos.

María fue glorificada en cuerpo y alma.

No porque fuese una diosa ni porque tuviera poder por sí misma, sino porque toda su grandeza procede de la gracia de Dios y de la victoria de Jesucristo.

La Asunción es, ante todo, una proclamación de la Pascua.

Cristo ha vencido la muerte.

Y en María contemplamos anticipadamente aquello que esperamos para nosotros.

Nuestro destino no es el sepulcro.

Nuestro destino es Dios.

La Madre que un día dijo «sí» al anuncio del ángel puede ahora contemplar cara a cara al Hijo que llevó en sus entrañas.

La que estuvo de pie junto a la Cruz participa plenamente de la gloria de la Resurrección.

La que acompañó a los discípulos en los primeros pasos de la Iglesia continúa acompañando desde el cielo al pueblo de Dios.

Por eso, al celebrar la Dormición y la Asunción de María, la Iglesia no contempla solamente el final de la vida de la Virgen.

Contempla también nuestro propio destino.

Un día también nosotros cerraremos los ojos.

Un día dejaremos nuestras manos vacías.

Un día tendremos que confiarlo todo a Dios.

Y entonces María nos recuerda que para quien vive unido a Cristo la muerte no es caer en la nada.

Es regresar a casa.

Es entrar en la Pascua definitiva.

Es despertar en Dios.

Santa María, Madre de Dios, tú que acompañaste a Jesús hasta la Cruz y fuiste llevada a participar de su gloria, acompáñanos también en nuestra peregrinación. Enséñanos a vivir diciendo “sí” a Dios, para que, llegada nuestra hora, podamos poner nuestra vida en sus manos y despertar un día en la alegría de la resurrección. Amén.

15/08/2026

Grandi cose di te si cantano, o Maria:
oggi sei stata assunta sopra i cori degli angeli
e trionfi con Cristo in eterno.

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