25/08/2026
EL FARISEO: RELIGIÓN SIN DIOS, ORACIÓN SIN ALMA
El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo. Sus palabras no subían al cielo porque nunca fueron para Dios; eran una auto celebración pública de su ego.
Agradecía no ser como los demás, señalando los errores ajenos y justificándose en sus propios méritos, ayunos y diezmos. Presentaba sus obras como un diploma espiritual, ¡pero su corazón estaba lejos del Señor! No había arrepentimiento, ni quebrantamiento o dependencia. Se había convertido en su propio dios.
Esta actitud representa al religioso de todos los tiempos:
Cree que la santidad se alcanza por méritos personales.
Piensa que la espiritualidad es mostrarse mejor que el resto.
Su problema no era su conducta, sino su orgullo.En vez de orar, se exaltaba. Antes de humillarse, se comparaba. En lugar de buscar a Dios, buscaba espectadores (una actitud muy parecida a la cultura actual de las redes sociales). Pero esta postura es totalmente rechazada por el Señor, que nos dice: 📖 “El que se enaltece será humillado.” – Lucas 18:14
💬 Reflexionemos juntos: En un mundo lleno de pantallas y aprobación digital, ¿cómo guardás tu corazón del orgullo en el día a día? Te leo en los comentarios. 👇