10/04/2026
¿TODOS LOS EXTREMOS SON MALOS? ¿TODOS?
"¡No seas extremista! ¡No seas radical! ¡No seas fanático!" Esas voces son muy comunes y abundantes, sobre todo cuando uno desea ser coherente con su fe católica. Y no surgen como un sano consejo, sino que para estigmatizar y censurar a todos los que quieran vivir su fe en total apego, para que les dé vergüenza ser rectos, para que desistan de ser fieles a Dios en todo.
¿Realmente es malo ser radical en asuntos de la fe? Veamos qué dicen las escrituras sobre eso.
San Juan 13,1: "Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó HASTA EL EXTREMO."
¿Debemos imitar a Cristo? Veamos lo que nos dice San Pablo.
1 Cor 11,1: "Sed mis imitadores, como lo soy de Cristo."
¡NUNCA TEMAS SER RADICAL EN ASUNTOS DE LA FE CATÓLICA! El mundo quiere hacerte pensar que ser radical en tu fe es malo, para así hacerte vivir una fe “balanceada”, o sea en un punto medio, es decir una fe mediocre.
¡NUNCA TEMAS APEGARTE A TU FE AL EXTREMO! El mundo te quiere convencer de que ser católico hasta el extremo es malo, que lo mejor es que trates de encontrar un punto de equilibrio en el cual puedas ser católico, pero “sin juzgar”.
O sea que el mundo te quiere católico, pero a la vez aceptando todo lo que es contrario a tu fe. En otras palabras, el mundo te quiere tibio, es decir ni frío, ni caliente, ni más ni menos como los que Jesús vomitará de su boca (Ap. 3,16).
Ad Maiorem Dei Gloriam