19/05/2025
¡Basta de postergar!
Dios te llama a ser valiente y disciplinado.
¿Qué es la procrastinación?
La procrastinación es ese hábito dañino de dejar para después lo que sabes que debes hacer ahora.
Es cuando escuchas la voz del Espíritu diciéndote: “Ora”, “Perdona”, “Pide perdón”, “Vuelve a la Palabra”, “Haz lo que te mandé”, pero tú dices: “Luego, cuando me sienta mejor…”
Procrastinar no es solo pereza, es desobediencia disfrazada de tranquilidad.
Santiago 4:17 lo deja claro:
“Y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado.”
Si sabes que debes cambiar, servir, orar, hablar con alguien, o rendirte completamente a Dios, y lo pospones, estás atrasando tu desarrollo con tu silencio y tu pasividad.
Ejemplo. Jesús contó la parábola del siervo que escondió el talento.
(Mateo 25:24-30).
Ese hombre no hizo algo “malo” según los hombres.
Simplemente no hizo nada.
¿Y cuál fue el resultado?.
Jesús dice que fue llamado:
“Siervo malo y negligente”
y fue echado fuera, donde hay lloro y crujir de dientes.
No hacer nada también es peligroso.
Postergar lo de Dios es dejar que el enemigo gane terreno.
Ahora bien.
¿Qué es la disciplina?
La disciplina es la capacidad de obedecer aunque no tengas ganas.
Es hacer lo que agrada a Dios en lugar de lo que te resulta cómodo.
Es levantarte temprano aunque el cuerpo quiera seguir durmiendo.
Es orar cuando la carne quiere distraerse.
Es decir: “No vivo por emociones, vivo por convicción”.
Hebreos 12:11 dice:
“Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.”
Muchos quieren frutos de bendición, crecimiento y poder espiritual, pero sin pasar por la disciplina.
Eso no es posible.
La obediencia sin disciplina es frágil.
La disciplina fortalece tu fe.
¿Sabés Por qué Dios nos llama a cambiar ya?.
Porque cada minuto que pierdes es un minuto que no se recupera.
Porque el llamado de Dios es ahora.
No es para cuando “te sientas mejor”.
Dios trabaja con disposición, no con excusas.
Efesios 5:14 dice:
“Despiértate, tú que duermes, y levántate de los mu***os, y te alumbrará Cristo.”
¡DESPIERTA!.
¡Sácate la pesadez del alma!.
¡Levántate!.
Cristo está listo para alumbrarte, pero Él no te va a obligar a moverte.
¿Hasta cuándo seguirás aplazando tu obediencia?.
Muchos están espiritualmente adormecidos.
Siguen diciendo: “cuando tenga tiempo”, “cuando me sienta listo”, “cuando me arregle yo primero”.
Pero la Palabra de Dios lo confronta:
Proverbios 6:9-11
“¿Hasta cuándo has de dormir, oh perezoso?.
¿Cuándo te levantarás de tu sueño?.
Un poco de sueño, un poco de dormitar, y cruzar por un poco las manos para reposo; así vendrá tu necesidad como caminante, y tu pobreza como hombre armado.”
¡Este versículo no es solo para lo económico!.
Habla también de pobreza espiritual.
Si sigues cruzado de brazos, la necesidad vendrá a ti y no tendrás fuerza ni fe para enfrentarlo.
¿Qué te manda Dios hoy?
Josué 1:9 dice.
“Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.”
No es una sugerencia.
Dios te manda a ser esforzado y valiente.
No te está preguntando si tienes ganas.
Te está diciendo: “Levántate, lucha, haz lo correcto, no te rindas, Yo estoy contigo.”
Y si Dios está contigo, ¿qué más necesitas?
¿Qué pasa si no cambio?.
Muchos creen que están bien porque no están haciendo “cosas malas”, pero recuerda esto:
No hacer lo bueno también es pecado.
Y cuando Dios llama y tú no respondes, estás endureciendo tu corazón.
Romanos 2:4,5.
“¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?.
Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido atesoras para ti mismo ira para el día de la ira…”
¡No te acostumbres a la paciencia de Dios!.
Su misericordia es para traerte de vuelta, no para que te acomodes en la tibieza.
Pienza.
¿Qué vas a hacer hoy?
Hoy Dios no te está pidiendo explicaciones.
Te está llamando a despertar.
A tomar tu cruz, a disciplinarte, a dejar la comodidad, a no esperar más.
Hoy es el día de decir:
“Señor, ya no postergaré más.
Hoy te obedezco, aunque me cueste.
Hoy empiezo de nuevo, con disciplina, con fe, y con valentía.”
Té invito a pedir ayuda, diseño y fuerzas a Dios.
Padre, en el nombre de Jesús vengo a Ti con un corazón sincero y necesitado.
Tú conoces mi debilidad, sabes cuántas veces he postergado lo que me has pedido,
cuántas veces he dejado pasar oportunidades para obedecerte y hacer tu voluntad.
Hoy te ruego, Señor, que tengas misericordia de mí y me ayudes a cambiar.
Pon en mí un espíritu valiente, decidido y obediente.
Enséñame a vencer la comodidad, a despertar del letargo espiritual
y a caminar con disciplina cada día, sin dejar para mañana lo que tú me pides hoy.
No quiero seguir siendo el mismo. Quiero agradarte, servirte y avanzar hacia lo que tú soñaste para mí.
Hazme fuerte cuando me sienta débil, determinado cuando quiera rendirme,
y lleno de tu fuego cuando mi alma se enfríe.
Te lo pido con todo mi corazón, en el nombre de Jesús. Amén.
Una vez más, te saluda tu pastor y profeta.
Jorge Daniel velardez.
Miremos la meta, Cristo viene pronto.