08/03/2026
EN MEMORIA DE: OBISPO EMERITO CARLOS MARTÍN SILVERO
22-01-1943 / 07-03-2026
“Bienaventurados de aquí en adelante los mu***os que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen” (Apocalipsis 14:13)
Carlos Martín Silvero, nació el 22 de enero de 1943, en Santo Tomé, Corrientes. De su primer matrimonio con la Hna. Vicenta Figueredo, le nacieron Cuatro hijos: Mari, Eduardo, Alejandra y Rocío. Dios le regaló 12 nietos y una enorme y hermosa familia. Después de convertidos, él y su esposa comenzaron a servir juntos al Señor varios años. Tiempo más tarde, su esposa enferma y parte con el Señor. Pero después de un tiempo de estar solo, volvió a formar su hogar, Dios le trajo nuevamente a su vida una gran mujer de Dios, con la cual contrajo matrimonio en 2003, la Hna. Cristina Martínez. Destacamos la ayuda fiel e idónea que fue la Hna. Cristina para su esposo, acompañándolo en todos los proyectos y obras, incluso, en el último mes y por causa de su enfermedad, estuvo día tras día cuidando de él. Nuestras oraciones son a favor de ella, Dios le de Paz, Consuelo y fortaleza.
Hace unos años atrás, el Obispo Silvero, decidió entregar el Pastorado. Su vida cristiana se caracterizó por ser un evangelista nato; con una gran pasión por las almas. Siempre reconoció no tener preparación secular; pero esto no le impidió que, en todos estos años, dejara impreso en el corazón de muchos Obispos, Pastores, Líderes, y Hermanos, ese corazón y pasión por el Reino de Dios, sin lugar a dudas tenía un corazón Misionero.
Inició como Ministro en la Iglesia “Paloma Mía” de Florencio Varela, Buenos Aires, fue Pastor de la iglesia en Monte Grande, fue el primer misionero en la ciudad de Mar del Plata, provincia de Buenos Aires, Iglesia que hoy día se encuentra activa y próspera. Estando en Mar del Plata, abrió un anexo en la ciudad de Balcarce, a unos 80 kilómetros de Mar del Plata. Allí se encuentra pastoreando otro de los ministros que levantó, el Pastor Jorge Ruiz Díaz. Años más tarde, mientras estaba al frente de la Iglesia en Monte Grande, asumió el desafío de pastorear a un incipiente grupo de Hermanos de la comunidad boliviana que vivían en Villa Celina, a muy pocas cuadras de la Capital, fue allí, que de un pequeño local alquilador donde se reunían unos 50 hermanos, comenzó bajo su liderazgo el crecimiento de una de las iglesias que alcanzó mayor membresía en la Asamblea Apostólica en Argentina.
El Obispo Carlos Silvero, con un liderazgo inspirador, se dedicó a levantar líderes y enviarlos a servir. La cantidad de Ministros recomendados por él para ser ordenados en Convenciones superó los 200 ministros. Es así como la iglesia de Villa Celina prosperó y hoy cuenta con un hermoso templo, con casa pastoral y otros departamentos. Uno de sus discípulos, el Pastor Víctor Mamani está al frente de dicha congregación.
Fue de Villa Celina de donde salieron nuevos Ministros para nuevas Obras: El actual Secretario de Evangelismo Nacional, Ob. Fidel Camata, en la iglesia de Barrio Esperanza. El actual Supervisor del distrito sur Pastor Benedicto Camata, en Lomas de Zamora. En Monte Grande, otros de sus Ministros, Pastor Timoteo Argote. En Barracas, Capital Federal, el Pastor Mario Argote. En la localidad de Gonzáles Catán, otro de sus ministros, Estevan Zarate. En Barrio 9 de abril, el Pastor Modesto Mamani. En Virrey del Pino, partido de La Matanza, Pastor Encargado Fermín Jara. Y en Santa Cruz, Bolivia, en la Iglesia de Warnes, el Pastor Hugo Camata.
Fue un hombre de Dios, con un corazón noble, siempre dispuesto a dar para la obra de Dios, y así como las obras que pastoreó daban a las Misiones, también Dios se los devolvía multiplicado. La Mesa Directiva, los Obispo, Supervisores y Pastores de la Asamblea Apostólica en Argentina honran su memoria y servicio al Señor. Lo vamos a extrañar, aunque tenemos la promesa de que un día nos encontraremos con él, cuando Jesucristo venga por Su Iglesia.
“Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor” (Mateo 25:23).