16/02/2025
Amigos:
"Las personas, tenemos la tendencia de compensar el bien hecho".
Está frase la recibí de una amiga que quiero mucho y, en cierta manera, relajó mi alma. Porque siempre estoy buscando compensar el bien que me hacen. Es tanto lo que me dan que no estoy preparado para ello y termino ahogado en mi mismo, querido compensar el bien y el amor con cosas que no son bien ni amor...
El verbo transitivo compensar, indica la "tendencia de igualar en opuesto sentido el efecto de una cosa con el de otra". Pero esto, nos trae dificultad a la hora de querer igualar, en sentido opuesto, el efecto de cosas que no se pueden igualar de ninguna manera sino es con un mismo efecto...
Por ejemplo, decirle "gracias" a la persona que nos salvó la vida, es querer recompensar aquello con algo que no tiene el mismo efecto. Esa palabra y esa actitud de agradecimiento (que están bien), jamás producirán el mismo efecto que el de "habernos salvado la vida". En este caso, la única manera de igualar en opuesto sentido el efecto, sería "salvar la vida" al que nos la salvó.
Lo mismo pasa con el amor. ¡No se lo puede agradecer! La única forma de igualar en opuesto sentido el efecto del amor, sería "amando con igual amor" a la persona que nos ama. Pero, como no se puede amar en idéntica manera al que nos ama, no ayuda agradecerlo. Lo hacemos, porque así nos han enseñado, pero las cosas en su última consecuencia, a veces difieren con lo que nos han enseñado...
Finalmente, lo mismo pasa con el bien que hacemos en una Parroquia. Al ser bienes que nos conducen a la eternidad, a la felicidad por siempre, la única manera de igualar en efecto, sería "haciendo el mismo bien" a las personas que nos lo hacen...
Hay cosas que no se pueden agradecer, y cuando lo hacemos, quedamos insatisfechos interiormente. Esto, en su última consecuencia, nos podría llevar a un estado de infelicidad permanente...
P. Juan Carlos