07/10/2020
💥DevOrigen “Estilo de vida de Adoración”💥
El 2018 fue un año en el cual Dios impactó mucho mi vida. Me mostró un propósito, el cual está muy relacionado con la música y con la adoración.
Gran parte de mi vida pensé que estas dos palabras eran casi lo mismo, pero Dios de a poco se fue encargando de mostrarme de qué se trata la verdadera adoración a Él. Si bien todavía estoy aprendiendo, les cuento lo que Dios viene hablando a mi corazón este último tiempo sobre la adoración.
Ese mismo año Dios me trajo una canción que no podía sacarme de la cabeza y la cantaba todas las mañanas yendo a trabajar. Les muestro un fragmento de esta canción:
“Que todo lo que hago te pueda honrar
Y lo que ven mis ojos te pueda honrar
Con cada pensamiento te pueda honrar
Y con toda mi vida te pueda honrar..."
Este tema me super impactó y hasta el día de hoy me desafía, porque no es algo que nos salga fácil de hacer, pero entendí que a medida que te acercas a Dios, más te acercas a poder vivir de esta forma. Honrarlo en todas las formas que podamos es adorarlo.
Dios me fue mostrando que el adorarlo no es solo cantarle una canción, tener un tiempo de intimidad o ir a la igle los findes, sino que va mucho mas allá. La adoración es algo de todos los días.
Uno adora a Dios en TODO lo que hace, como dice la canción, en lo que miro, en lo que pienso, de quienes me rodeo, de lo que sale de mi boca, del ejemplo que doy. Esté en donde esté, la adoración es un estilo de vida.
Por eso decimos que, como cristianos, tenemos que ser los mismos en cualquier lugar que estemos. Ya sea en casa, en el trabajo, en la iglesia, en la facu, o en donde te toque estar a vos.
Juan 4:24 dice: “Dios es espíritu, y quienes los adoran deben hacerlo en espíritu y verdad.”(NVI)
Adorarlo en espíritu y en verdad es eso, que tu adoración sea un estilo de vida, que no cambie según el lugar donde estés, que sea algo genuino, que puedas ser consciente de Su presencia en todo momento y saber que, a donde vayas, el Espíritu Santo va con vos y sos de influencia para quienes te rodean.
Lo bueno es que, cuando fallamos, Dios siempre está ahí para levantarnos y enseñarnos una vez más a cómo hacerlo.
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