28/12/2017
"Un día me desperté sin saber para donde ir. En mi puerta estaba Bara, que me esperaba señalando un camino. Caminé y caminé... ya cansado de tanto caminar, me encuentro con Ogum, quien me dio fuerza para seguir batallando, me enseñó a hacer mis propias armas, y armé de mi, mi mejor escudo. Pero en mis batallas me debilitaba, no sabía cómo vencer, y Oia me dio la astucia para poder tener una estrategia... Más adelante, me crucé con Xango: él tranquilo y paciente me esperó sentado, me dio su sabiduría, y me dijo "tienes que saber balancear tus propios miedos para poder triunfar". En medio de un mato agotado de tanta lucha, encontré a Ode!.. Él me enseñó a cazar, a saber buscar un lugar para descansar... Más tarde, Oba se acercó y me dijo: "la vida es una rueda, haz que gire y nunca pare: así llegarás a tu destino". Junto a Xapana aprendí a mostrarme tal cual soy, para que otros no me teman, sólo me respeten. Ossanha me enseñó que de la naturaleza puedo tener todo lo que quiero: dueño de todo lo que tiene vida, me mostró cómo con dos raíces puedo hacer algo firme y útil para mi y para otros. En un bello río me encontré con Oxum, quien no habló; ella sólo me miro y sonrió... Y entendí que no es preciso hablar para transmitir y apreciar las cosas mas bellas de la vida. Yemanja me dio la calma y la clareza para poder pensar con tranquilidad y claridad, abrí mi mente y todos mis sentidos, y pude ver una gran luz, donde sentí amor y una paz inexplicable. Allí encontré a Oxala, él me cubrió con su sagrado manto! En ese momento comprendí el paso de la vida."