Talleres de Oración y Vida - Coordinación San Francisco Bs.Aires Argentina

Talleres de Oración y Vida - Coordinación San Francisco Bs.Aires Argentina Talleres de Oración y Vida es un método de evangelización que está íntegramente basado en la Palabra

03/08/2026

Vale la pena dedicar tus mayores esfuerzos a la tarea de las tareas, que es alejar de tus fronteras a los enemigos de la vida: el sufrimiento y la tristeza.

Aprende a Orar para aprender a Vivir.  Vení a un Taller de Oración y Vida . Elegí el que más te convenga o preguntanos. ...
02/08/2026

Aprende a Orar para aprender a Vivir. Vení a un Taller de Oración y Vida . Elegí el que más te convenga o preguntanos. Paz y Bien !!

02/08/2026
02/08/2026

Oh Dios, sálvame que las aguas me llegan hasta el cuello.
Sácame del barro, que no me hunda, líbrame de los que me aborrecen, y
del vértigo del agua profunda.
Salmo 69(68), 2.15

Una cadena de aflicciones de todo color aprieta y asfixia al salmista.
Es la suya una situación desesperante de la que hace una poderosa descripción, lanzando de entrada un grito desgarrador:
¡Sálvame, Dios mío!.
Las aguas me llegan hasta el cuello; el río está crecido y la corriente me arrastra al centro del torbellino; estoy hundiéndome en el barro profundo y no sé dónde apoyar el pie.
Los ataques de los que me odian son más duros que mis huesos; cuando me ven rezar, se sientan a la puerta a dedicarme coplas mordaces y la sonrisa burlona asoma en seguida a sus caras.
Imploro tu bondad, tu favor, tu fidelidad; sácame de este barro, por favor que no me hunda, líbrame de las aguas profundas, que no me arrastre la corriente, que no me trague el torbellino.

Extractado del L. Salmos para la Vida
P. Ignacio Larrañaga

tovpil.org
fundaciontovpil.org

30/07/2026

En aquel tiempo, Jesús subió a la barca y sus discípulos le siguieron. Se levantó una tormenta muy violenta en el lago, con olas que cubrían la barca, pero él dormía. Los discípulos se le acercaron y le dijeron: "sálvanos, que perecemos".
El les dijo: "Por qué tienen miedo, hombres de poca fe".
Mateo 8, 23 -26

Cuando el hombre se encuentra consigo mismo, "en sí mismo", se siente tan inseguro, tan precario, tan infeliz que es difícil evitar el asalto del miedo.
Un hombre así vive escenas de horror, lo mismo que en una pesadilla nocturna, con síntomas de estar librando una batalla de muerte.
Pero al situarse el hombre en el "espacio divino", al experimentar a Dios como roca y fuerza, se esfuma el miedo.
No solamente que a los miedos se les tragó la tierra, sino que el hombre se baña en el océano de la Bienaventuranza: paz, alegría, seguridad, casi júbilo.
En adelante, el hombre, tendrá buen cuidado de no volverse sobre sí mismo, porque ya sabe por experiencia, que ahí está la raíz de sus más íntimas desventuras; sabe también que mientras mantenga su atención fija en los ojos del Señor, no retornarán los sobresaltos, y el miedo no volverá a rondar su morada.

Extractado del L. Salmos para la Vida
P. Ignacio Larrañaga

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30/07/2026

En aquel tiempo, Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedó en casa. Marta dijo a Jesús: "Señor, si hubieras estado aquí, no habría mu**to mi hermano. Pero aún así, yo sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá".
Jesús le dijo : "Tu hermano resucitará".
Juan 11, 20-23.

La reacción instantánea del instinto humano suele ser: interpretar los hechos buscando causas inmediatas, explicaciones de superficie, juicios y perjuicios a lo humano, atribuyendo y distribuyendo culpabilidades en todas las direcciones, y como consecuencia surge la reacción violenta del corazón ... Es la vieja historia de la gran mayoría.
Hay que mirar al fondo de la realidad con unos teleobjetivos de largo alcance, los de la fe; descubrir detrás de lo que se ve, al que no se le ve; y mucho más allá de los fenómenos visibles vislumbrar la potencia y ternura del Padre que dispone, determina o permite aquella desgracia, y la tensión se calma y la rebeldía se transforma en ofrenda de amor y nace la paz.
La única salida libertadora, el único consuelo que queda frente a los rudos golpes de la vida es la salida de la fe.
Lo único que nos puede dar alivio a lo largo de la áspera peregrinación, es la visión de la fe en que aceptamos con paz aquellos imposibles que nosotros no podemos cambiar, viendo detrás de las apariencias aquella mano que organiza y coordina, permite y dispone cuanto sucede en el mundo.

Extractado del L. Itinerario hacia Dios
P. Ignacio Larrañaga

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30/07/2026

El Señor dirigió a Jeremías estas palabras: "Pues lo mismo que está el barro en la mano del alfarero, así están ustedes en mi mano, casa de Israel".
Jeremías 18, 5-6

¿Por qué temer?
No importa que te digan que eres polvo, y que incluso, tú mismo así te experimentes. La gracia y la ternura revestirán tus huesos carcomidos de una nueva primavera, y habrá esplendores de vida sobre tus valles de muerte.
Habiéndolo modelado entre sus dedos con un poquito de barro, el Señor conoce perfectamente el misterio del hombre.
Conociéndolo como Dios lo conoce, la comprensión y la ternura, en una palabra, la misericordia, son los sentimientos que inevitablemente surgen en el corazón de Dios cuando se asoma al barro humano.
Su misericordia brillará como las estrellas eternas, se arremolinará en torno a los débiles, y ceñirá, como un abrazo, esa estatua de sombra que es el hombre para darle vida y llenar de risa su rostro, y de consistencia sus huesos, y, como una corriente vital irá encendiendo por contacto todas las generaciones hasta que las estrellas se apaguen.
El Señor conoce nuestra masa, se acuerda de que somos barro.

Extractado del L. Salmos para la Vida
P. Ignacio Larrañaga

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03/07/2026

Compartimos una valiosa reflexión de nuestra Hermana Mayor, MARISTELLA CARVALHO, inspirada en la Oración “Detenerse” del Libro Encuentro.
Oportuna, para este tiempo agitado que vivimos.
Gracias. Siempre gracias Maristella.

DE LA IMPORTANCIA DE DETENERSE

“¡Qué bueno es detenerme! Señor, me gustaría detenerme ahora mismo.”
(Encuentro 40)

“Actualmente, en la mayoría de las veces, nuestro cansancio no proviene de un esfuerzo físico, sino más bien de nuestra incapacidad de detenernos.

Detenerse no produce pasividad, produce conocimiento más profundo de sí mismo, una percepción de la propia identidad que es el resultado de un silenciamiento total.

Cuando nos conocemos mejor no solo cambiamos lo que sentimos, sino también empezamos a actuar diferente. Comenzamos a mudar para mejorar nuestro ser, nuestro espíritu.

La vida me enseñó que la conexión con mi alma es esencial. Por eso digo para ustedes: por favor, deténganse para cultivar su mundo interior porque allá adentro es donde descubren a Dios y a sí mismos.

Es una travesía extraordinariamente liberadora y fascinante. ¡En la medida en que nos encontramos con nosotros mismos, encontramos a Dios!

Además de lo anterior, también desarrollamos el espíritu fraterno, porque, cuando nos detenemos, estamos más silenciosos y, de ese modo, pasamos a escuchar mejor al otro. Y la atención verdadera es un acto de amor. Cuando nosotros realmente escuchamos a alguien, estamos demostrando y diciendo: Tú eres importante para mí.

Nuestras verdaderas transformaciones ocurren de dentro para fuera y la mayoría de ellas son fruto del silencio interior.

El primer paso para esto es detenernos y preguntarnos: ‘¿Por qué tanta prisa? ¿Por qué tanta agitación? Yo no puedo salvar el mundo.’ (E. 40), siempre teniendo presente que, cuanto más conseguimos detenernos, más profundo y transformador será el encuentro con Dios.

San Juan de la Cruz nos dice: ‘Aprendan a estar vacíos de todas las cosas, tanto interiores, como exteriores, y verán como Dios resplandece.’

Y padre Ignacio nos afirmaba: ‘La mayoría de los cristianos no llega a las experiencias profundas de Dios por no realizar este trabajo de despojamiento y silenciamiento.’

¡Detenerse para silenciar, silenciar para estar con Dios, estar con Dios para vivir en plenitud!

Cierra los ojos y verás, haz silencio y escucharás.”

¡Shalom!

02/07/2026

En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaúm, un centurión se le acercó rogándole:
"Señor, tengo un criado que está en cama paralítico y sufre mucho". Jesús le contestó: "Yo iré a sanarlo". El centurión contestó:
"Señor, no soy digno de que entres en mi casa. Di no más una palabra y mi criado sanará". Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que le seguían: "Les aseguro que no he encontrado a nadie en Israel con tanta fe".
Mateo 8, 5-8.10

Creer es caminar incesantemente en pos del Señor. Este creer contiene un abandono-confianza en grado ilimitado. Es decir, hay una disposición incondicional de entregarse, de abandonarse con una confianza infinita, un estar infaliblemente seguro de que Dios es poderoso, bueno, justo, sabio…, contra todas las evidencias del sentido común; es algo así como atarse de pies y manos y dejarse caer en un vacío, porque Él no permitirá que los pies golpeen contra el suelo.
En la fe no hay claridad pero sí seguridad.
Esta es la sustancia definitiva y el momento cumbre de la fe.

Extractado del L. Muéstrame tu Rostro
P. Ignacio Larrañaga

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