03/07/2026
Compartimos una valiosa reflexión de nuestra Hermana Mayor, MARISTELLA CARVALHO, inspirada en la Oración “Detenerse” del Libro Encuentro.
Oportuna, para este tiempo agitado que vivimos.
Gracias. Siempre gracias Maristella.
DE LA IMPORTANCIA DE DETENERSE
“¡Qué bueno es detenerme! Señor, me gustaría detenerme ahora mismo.”
(Encuentro 40)
“Actualmente, en la mayoría de las veces, nuestro cansancio no proviene de un esfuerzo físico, sino más bien de nuestra incapacidad de detenernos.
Detenerse no produce pasividad, produce conocimiento más profundo de sí mismo, una percepción de la propia identidad que es el resultado de un silenciamiento total.
Cuando nos conocemos mejor no solo cambiamos lo que sentimos, sino también empezamos a actuar diferente. Comenzamos a mudar para mejorar nuestro ser, nuestro espíritu.
La vida me enseñó que la conexión con mi alma es esencial. Por eso digo para ustedes: por favor, deténganse para cultivar su mundo interior porque allá adentro es donde descubren a Dios y a sí mismos.
Es una travesía extraordinariamente liberadora y fascinante. ¡En la medida en que nos encontramos con nosotros mismos, encontramos a Dios!
Además de lo anterior, también desarrollamos el espíritu fraterno, porque, cuando nos detenemos, estamos más silenciosos y, de ese modo, pasamos a escuchar mejor al otro. Y la atención verdadera es un acto de amor. Cuando nosotros realmente escuchamos a alguien, estamos demostrando y diciendo: Tú eres importante para mí.
Nuestras verdaderas transformaciones ocurren de dentro para fuera y la mayoría de ellas son fruto del silencio interior.
El primer paso para esto es detenernos y preguntarnos: ‘¿Por qué tanta prisa? ¿Por qué tanta agitación? Yo no puedo salvar el mundo.’ (E. 40), siempre teniendo presente que, cuanto más conseguimos detenernos, más profundo y transformador será el encuentro con Dios.
San Juan de la Cruz nos dice: ‘Aprendan a estar vacíos de todas las cosas, tanto interiores, como exteriores, y verán como Dios resplandece.’
Y padre Ignacio nos afirmaba: ‘La mayoría de los cristianos no llega a las experiencias profundas de Dios por no realizar este trabajo de despojamiento y silenciamiento.’
¡Detenerse para silenciar, silenciar para estar con Dios, estar con Dios para vivir en plenitud!
Cierra los ojos y verás, haz silencio y escucharás.”
¡Shalom!