La Comunidad Bet Hilel nace a comienzos de la década de los 90, planteándose por ello los desafíos del siglo XX y XXI. Decidimos llamar a este proyecto Bet Hilel, la casa de Hilel, a través de cuyo nombre evocamos a aquel sabio de la Misnhá, que muchos siglos atrás, supo conciliar la devoción del estudio de nuestras fuentes con un profundo amor por su prójimo. Al idear este sueño, buscamos la obte
nción de un marco de pertenencia en el cual construir un futuro que recree nuestro pasado milenario porque entendemos, al igual que Elie Wessel, que no existe el judío sólo. Como protagonistas de la experiencia moderna, sentimos fascinación por todo lo que este agitado y convulsionado siglo XXI supo poner frente a nosotros. En este sentido, la meditación filosófica y la reflexión científica, indudablemente, constituyen una parte esencial de nuestra propuesta. Quienes llevamos adelante este proyecto, estamos convencidos además, que la revitalización de los aspectos religioso, cultural y social, contribuyen a detener el flagelo asimilatorio de nuestro pueblo. Entendemos además, que la tradición no es un mero decorado de la Institución, sino que es la suma de valores que un judío debe conocer y vivir para saber y ser un judío. Sostenemos que la ética y la sabiduría enraizadas en nuestro ancestral acerbo, son imprescindibles para dar un sentido profundo a nuestras vidas. Como testigos del horror de la Shoa y conscientes de lo trascendente de nuestra reconstrucción nacional en Sion, consideramos indispensable la presencia del Estado de Israel y de su realidad cotidiana en nuestros corazones, en nuestros pensamientos y en nuestras acciones. Estos principios son los que inspiraron a nuestros fundadores, guiaron y guían a nuestros dirigentes y hacen de nuestra Comunidad ese lugar tan especial y único.