17/07/2026
ANTES DE HABLARLE A LAS NACIONES, DIOS QUIERE HABLARLE A TU CORAZÓN.
La Iglesia de hoy necesita comprender que la unción no reemplaza la santidad.
Dios no está buscando solamente labios elocuentes, sino labios purificados.
No basta con tener un micrófono, un púlpito o miles de seguidores; el cielo respalda a quienes han pasado primero por el altar.
Cuando el profeta Isaías contempló la santidad de Dios, no comenzó exaltando su ministerio.
Lo primero que hizo fue reconocer su condición:
”¡Ay de mí! que soy mu**to; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos.”
Isaías 6:5
Entonces ocurrió algo extraordinario.
Dios no ignoró su confesión. Envió un serafín con un carbón encendido tomado del altar.
“Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas; y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado.”
Isaías 6:6-7
Después de la purificación vino el llamamiento.
“Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí.”
Isaías 6:8
👉🏻 Ese es el orden de Dios:
👉🏻 Altar antes que plataforma.
👉🏻 Santidad antes que influencia.
👉🏻 Purificación antes que comisión.
La Iglesia necesita volver al altar.
No podemos pretender transformar naciones mientras toleramos el pecado, la doble vida, el orgullo, la mentira, la inmoralidad o la falta de arrepentimiento.
Dios sigue siendo santo, y sigue buscando vasos limpios para derramar su gloria.
El fuego del Espíritu Santo 🔥 🕊️no vino para entretenernos; vino para consumir lo que no le agrada a Dios y formar en nosotros el carácter de Cristo.
“Sed santos, porque yo soy santo.”
1 Pedro 1:16
”¿Quién subirá al monte de Jehová?… El limpio de manos y puro de corazón.”
Salmo 24:3-4
Que nuestra oración sea:
“Señor, antes de usar mi voz, purifica mi corazón. Antes de enviarme a predicar, llévame al altar.
Quita todo aquello que impida que Tu gloria fluya a través de mi vida.”
Porque la voz que Dios unge es la voz que primero fue purificada por el fuego de Su presencia.