•La Tradición Ortodoxa se expresó más particularmente en las Iglesias de Oriente durante los últimos diez siglos. Pero desde hace unos ochenta años, el espíritu del cristianismo de los Padres de la Iglesia indivisa del primer milenio vuelve a vivir en Occidente. Es el resurgimiento de la Iglesia que precedió a las trágicas divisiones, la antigua Iglesia “una, santa, católica y apostólica”, en que
la familia cristiana estaba aún unida bajo un solo Pastor, el Cristo, y confesaba universalmente la misma fe, la misma teología, los mismos dogmas proclamados por los siete Concilios Ecuménicos. Desde hace más de treinta años, guiados por el Espíritu y formados por la experiencia litúrgica y eclesial, un grupo de argentinos intentamos arraigar la fe ortodoxa en este suelo sudamericano. “Ortodoxos” por la fe, que nos une a nuestros hermanos de las Iglesias de Oriente, somos “católicos” como ellos, pues catolicidad significa “plenitud universal de la Verdad”. Pero como cada comunidad tiene el derecho de profesar la fe y cultivar su cultura propia, los argentinos asumimos las costumbres, tradiciones y lengua de nuestro país, mezclando así la levadura de la Fe inalterable con la masa histórica de la cultura occidental. Para manifestar y profundizar la unidad con los hermanos orientales, también celebramos el rito bizantino. Siempre lo hacemos en castellano, permitiendo así la participación plena de todos en los grandes Misterios, con una música y una iconografía que busca sus motivos y sus formas tanto en la tradición oriental como en la occidental. Somos una comunidad abierta a los contactos ecuménicos e inter-religiosos, y a través de cursos, conferencias, talleres, exposiciones y publicaciones, intentamos difundir el pensamiento de los Padres de la Iglesia y la tradición iconográfica ininterrumpida y reflexionar sobre su paulatina penetración en nuestra sociedad. A través de jornadas, retiros, diálogos y fiestas fraternales, tratamos de restaurar el espíritu comunitario, tan ausente en nuestra civilización desintegrante, y conducir a cada uno a la plenitud de la vida cristiana. Actualmente, el Presbítero Rector es el Padre Enrique Bikkesbakker.