16/01/2024
ÚLTIMA ENTREGA de la vida y obra de Mama Antula:
La Providencia de Dios se hace presente a su regreso de Montevideo. A las donaciones que recibía en abundancia se sumaron el accionar de un grupo de vecinos que donaron terrenos en la manzana comprendida por las actuales calles
Independencia, Salta, EEUU y Lima.
Entre los donantes se encontraban los padres del Canónico Manuel Alberti que sería uno de los capellanes de la casa y años más tarde miembro de la Junta de 1810.
Los planos del edificio fueron aprobados por Miguel de Azcuénaga en 1794, más conocido por ser miembro del Cabildo. El arquitecto o alarife fue Juan Campos. La nueva casa, que aún perdura, fue inaugurada el 7 de abril de 1795.
En la actual Santa Casa se practicaban ejercicios espirituales que duraban 10 días y se repetían con distintos grupos en forma ininterrumpida durante todo el año.
Asistieron a estos retiros obispos, sacerdotes, seminaristas, damas encumbradas, criadas, caballeros importantes y gente sencilla, chacareros, esclavos. Se calcula que sólo en Buenos Aires, en vida de la Beata participaron de los ejercicios 70.000 personas.
Antes de fallecer -marzo de 1799 - Mama Antula redacta su testamento: encomienda su alma a Dios y a los santos de la Compañía, menciona también a San Cayetano del cual era devota, y solicita ser enterrada en La Piedad, por haber sido el primer templo en el cual oró en Buenos Aires.
Por otra parte, pide que el gobierno de su casa esté siempre en manos de una mujer. Con la dulzura que la caracterizó siempre, dejó un saludo final a las beatas que quedan al cuidado de la Casa:
"Dios derrame sobre todas ellas sus bendiciones y yo, como buena madre y con mi mayor ternura les dispenso la mía y me despido de todas hasta la eternidad".
María Antonia de San José, la santiagueña, la beata, la peregrina, la "Mujer Fuerte", la "Maravilla de Dios", nos dejó su vida y su obra como legado y nos invita a caminar a su lado en otro tiempo, con otras realidades, con la profunda convicción de ser, dentro de las posibilidades de cada uno, como lo fue ella: UN SER PARA LOS DEMÁS.