11/01/2021
En el relato de Jesús y la Hija de Jairo (en el Evangelio según San Marcos) nos encontramos también con otra mujer, la hemorroísa.
Nos cuenta su condición, su sufrimiento, y una acción que nos deja enseñanza: El acercamiento particular y que trasciende toda barrera para tocar a Jesús.
Sabe que es alguien poderoso, que no era cualquier hombre, y en su dolor puede encontrar un gran destello de esperanza que va a cambiar su vida para siempre, su condición y que acortaría con aquel sufrimiento que no solo era físico, sino emocional y social.
El destello de la Fe y la confianza. Se lanza, se acerca,por que el que Jesús haya pasado delante de sí le deja huella, y confía una vez más en aquel que puede brindarle vida.
Jesús no es indiferente a solo un fleco o borde del manto, conocía aquel dolor permanente, y sabía cuánto lo necesitaba aquella mujer humilde y sencilla.
Y le dice unas palabras que le marcan la vida
"Hija, Tu Fe te ha salvado, queda curada tu enfermedad"
Hoy nos interpela este evangelio, y nos invita a qué en medio de aquella oscuridad que nos envuelve a confiar una vez más, a tocar el manto de Jesús.
Y el Señor nos hace una promesa: No me es indiferente o poco tu acercamiento. Así sea un fleco del manto, una oración, unas lágrimas, una alabanza o una petición.
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