07/05/2026
Con profundo pesar, despedimos a nuestra querida hermana Andrea Petrona Aguilar.
“Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios” (Mateo 5:8).
Hoy honramos la vida y el legado de nuestra querida hermana Andrea, quien partió a la presencia del Señor el 7 de mayo de 2026, a los 98 años. Su ejemplo de amor, servicio y dedicación dejó una marca imborrable en la vida de quienes tuvieron el privilegio de conocerla.
Nacida el 29 de agosto de 1927 en San Nicolás, Buenos Aires, Argentina, Andrea fue una mujer de fe firme y corazón generoso. Quienes compartieron momentos con ella recuerdan su calidez, su atención constante hacia los demás y su capacidad de hacer sentir especial a cada persona. Siempre pendiente de todos, recordaba nombres, historias y necesidades, brindando amor sincero y una sonrisa que transmitía paz.
Su servicio en el Evangelio fue fiel e incansable. Sirvió con dedicación como obrera del templo, entregando años de su vida al servicio del Señor y de Sus hijos. Su disposición para ayudar, escuchar y servir fue un reflejo vivo del amor de Cristo.
Andrea recibió las ordenanzas del Evangelio con profunda devoción:
Se bautizó el 23 de junio de 1991, iniciando su camino en el Evangelio.
Fue confirmada ese mismo día.
Recibió su investidura el 20 de diciembre de 1995 en el Templo de Buenos Aires, Argentina.
Fue sellada a sus padres el 11 de febrero de 1997 y posteriormente sellada a su cónyuge el 4 de mayo de 2019, también en el Templo de Buenos Aires, Argentina.
Su vida fue una verdadera manifestación de amor cristiano, servicio desinteresado y fidelidad hasta el final.
“Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré” (Mateo 25:23).