17/04/2026
Amigos,
En este pequeño pasaje vemos que habla de dos "tipos" de personas diferentes, pero con algo en común: ambas conocen a Dios.
Primero menciona al Impío, y en este contexto se refiere a las personas que conociendo a Dios viven en rebeldía o contrarios a los valores decretados por Dios y si bien, el impío hace "sacrificios” para así obtener algún beneficio o agradar de alguna forma a Dios, ese acto de "piedad" es falso y sin valor alguno, porque a nuestro Señor no lo impresiona lo que exteriormente puede alguien hacer en nombre de El, si esa expresión no nace de una relación íntima con su presencia, miren lo que dice nuestro Señor Jesucristo en Mateo 7:21:
“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos”
Dios sabe quiénes realmente son sus hijos, y por más que el impío lo llame “Señor, Señor” El sabe que solo es una expresión de labios y no del corazón, porque sus hijos son los que hacen su voluntad.
Volviendo al pasaje central notemos lo que produce en el Señor el “sacrificio” de los impíos, Dios los “abomina”, esos sacrificios son muy desagradables y molestos a tal extremo que El los rechaza.
En cambio, veamos el segundo “tipo” de personas, son diferentes y nos referimos a los rectos. Dice que la oración de los rectos es su gozo, que diferencia notable. Los rectos no necesitan hacer "sacrificios" o ser vistos por los demás, ellos han establecido una relación de amor y devoción por Dios, y Dios ama escuchar sus oraciones, sus oraciones llenan de alegría y placer el corazón del Padre.
Amigos y amigas, los rectos no hacen “sacrificios” ellos sirven a Jesucristo con gozo y alegría y tiene una relación de oración, lectura de la biblia, compromiso con su congregación y desean agradar a Dios en todo, los rectos están en un proceso de santificación, hasta que Jesucristo en su gloria vuelva por su Iglesia.
Seguramente si llegaste a leer hasta aquí seas de los rectos que llenan de gozo con sus oraciones el corazón del Padre, oro por tu vida para que puedas perseverar en este tiempo firme en Jesucristo, tendrás luchas, debilidades, pero también victorias gloriosas en Jesucristo, no te olvides, somos vasos de barro en las manos del alfarero, y el Señor está haciendo una obra maravillosa en tu vida, amén.
Bendiciones.