11/08/2026
Justicia y sufrimiento - Kevin Szoko 🔥
El sufrimiento no siempre es consecuencia de una mala siembra. Muchas veces creemos que, si hacemos las cosas bien, todo debería salir bien; y que, si atravesamos dolor o dificultades, necesariamente es porque hemos sembrado mal. Pero la historia de Job nos muestra que no siempre es así.
Job era un hombre justo, pero aun así tuvo que atravesar pérdidas, dolor, confusión y momentos en los que no entendía lo que Dios estaba haciendo. Su sufrimiento no significaba que Dios lo hubiera abandonado ni que su vida fuera el resultado de una mala cosecha.
Jesús enseñó que la vid que da fruto también necesita ser podada. Y la poda puede doler: implica cortes, procesos, renuncias y momentos difíciles. Sin embargo, su propósito no es destruirnos, sino limpiarnos, fortalecernos y ayudarnos a dar más y mejores frutos.
A veces, Dios permite que atravesemos una etapa de dolor no para castigarnos, sino para quitar aquello que nos distrae, nos debilita o nos impide crecer. No todo sufrimiento es señal de una mala siembra. También puede ser parte de un proceso de transformación.
Job se quejó, lloró y no entendió; pero, aun en medio de su dolor, conservó una pequeña esperanza. Su fe no fue perfecta ni fácil, pero permaneció. Y Dios vio su corazón, reconoció su justicia y le permitió volver a cosechar de aquello que había sembrado.