07/05/2020
DIOS EL PADRE NUESTRO MEJOR EJEMPLO
Por qué razón Dios nos guardó por un tiempo, no lo sé. Por qué motivo debemos pasar este tiempo encerrados, no lo sé y creo que nadie puede aseverar con un alto grado de certeza las razones. Que si es juicio de Dios, que si es Satanás el que lo hace, no tengo ni idea, pero de una cosa estoy segurísima, estamos encerrados por un tiempo y no lo podemos evitar.
Muchas veces en estos días hemos escuchado la palabra OPORTUNIDAD. Que este tiempo es la oportunidad para desarrollar un negocio o emprendimiento, que es un tiempo para buscar más a Dios, en lo secreto de manera personal, que es un trato de Dios con sus hijos. Muchos hemos leído más que nunca en estos días, hemos ordenado nuestras casas, las hemos arreglado, pintado, embellecido, hemos hecho cosas que teníamos pendientes y quizás te sientas identificado.
Sabemos que el mundo no será igual al final de esta pandemia, he escuchado esta frase “la nueva normalidad”, ya lo que era normal antes no lo será ahora, deberemos acostumbrarnos a una nueva forma de vivir, relacionarnos, etc. La tierra se está purificando, los animales y sus conductas y el clima están cambiando. Quizás le hemos hecho tanto daño a nuestro planeta que Dios nos habrá querido frenar, (esto lo digo solo a título personal) y nos encerró por un tiempo.
Me quedo con dos palabras OPORTUNIDAD y CAMBIO. ¿Y si lo pensamos desde el punto de vista de nuestra familia? Quizás sea esta la oportunidad de cambiar una “normalidad” en la que vivíamos, por una “nueva normalidad”, pero que sea la de Dios para nuestras familias.
Hoy quiero dedicar esta reflexión a los padres. Pensando en qué clase de Padres somos, recordando nuestra niñez y crianza, pensando en los padres que queremos ser. Puede ser que si nos evaluamos como padres lleguemos a descubrir que hemos fallado, que no alcanzamos aquello que deseábamos. Muchos padres han pensado que darles todo lo material a sus hijos era suficiente, y se olvidaron del amor, cariño, afecto. Otros padres han pensado que solo el afecto es necesario y no suplieron las necesidades materiales de sus hijos y eso generó baja autoestima en ellos y aún reproches. También seguramente ha habido padres que se olvidaron de ambas cosas, no dieron amor, y tampoco cubrieron las necesidades materiales de sus hijos, sembrando soledad y abandono en sus corazones. Y otros por supuesto han provisto tanto lo material como lo afectivo generando un equilibrio en la vida de sus hijos. La pregunta que suelo hacerme es ¿Qué clase de padres somos en casa?, y es buena para la autoevaluación. Y me gusta hacer esta reflexión, Jesús le dijo a sus discípulos “Ustedes ¿quién dicen que soy yo?”. Nuestros hijos son los que nos pueden decir cómo somos como padres, a veces ellos son muy chiquitos y no saben expresarlo, pero los abrazos y besos dicen mucho.
Pero ninguno nace sabiendo ser padre, nadie tiene un manual bajo el brazo. Muchas veces ni siquiera un familiar cercano que ayude, aconseje, enseñe. Siempre es bueno escuchar la voz de la experiencia. Y si lo pensamos bien, nosotros tenemos la mejor voz, la de Dios el Padre. Qué mejor ejemplo a seguir que el que Dios nos muestra en Su Palabra. Si te animas a tener esta oportunidad y cambiar tu conducta como padre te animo a que sigas leyendo.
Estudiando el Evangelio de Juan pude ver 8 características de un padre extraídas de la relación entre Jesús el Hijo y Dios el Padre, que nos ayudarán a reflexionar sobre nuestro rol:
1. Los padres aman a sus hijos, Jn. 5:20 “porque el Padre ama al Hijo”. Parece más que obvio, sin embargo muchas veces esto no sucede. Debemos amar a nuestros hijos y demostrarlo de todas las formas posibles.
2. Los padres son ejemplo de los hijos, Jn. 5:19 “no puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre, porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente”. Aunque podremos decir que esta cita es respecto de Jesús y Dios, tampoco podemos negar que así sucede con los hijos, ellos copian lo que hacemos los padres. Somos su ejemplo a seguir, en lo bueno y en lo malo, nosotros somos los que les mostramos el camino a Dios, valores cristianos, valores sociales, etc.
3. Los Padres no abandonan a sus hijos, Jn. 16:32 “mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo”, Jn. 8:29 “no me ha dejado solo el Padre”. Jesús sabía que su padre jamás lo dejaría solo. También Jesús lo dijo respecto de nosotros, Jn 14:18 “no os dejaré huérfanos, vendré a vosotros”. Nuestros hijos deben tener esa confianza y seguridad que nunca los dejaremos solos, esa seguridad se la damos nosotros. Qué lindo e importante es sentirse acompañado por los padres, sin importar la edad que tengamos.
4. Los padres siempre escuchan a sus hijos, Jn 11:42 “yo sabía que siempre me oyes” fueron palabras de Jesús hablando con el Padre. Muchas veces no tenemos tiempo de hablar con nuestros hijos, culpamos al trabajo, al ministerio, a la falta de dinero, etc. También pasa que los hacemos callar o pensamos que lo que van a decir no es de importancia porque son chicos o porque pensamos que nosotros somos grandes y sabemos más. Nuestros hijos necesitan ser escuchados, y si no lo hacemos nosotros alguien más lo hará. Esto acarrea un grave peligro para ellos, más aún cuando los hijos entran en la adolescencia. Debemos prestar atención a este punto, escuchar lo que tienen para decir, que puedan expresar sus emociones, sueños, ideas, aun frustraciones con nosotros los padres.
5. Los padres saben formar hijos obedientes, Jn 6:38 “no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió”. Cuántas veces hemos dicho esta frase “es que no me hace caso”, nos falta autoridad con nuestros hijos, que no es autoritarismo ni violencia. Es saber disciplinar, corregir, enseñar, formarlos. Para tener autoridad y enseñar obediencia en principio debemos ser firmes al hablar, que nuestro sí sea sí y nuestro no sea no.
6. Los padres conocen a sus hijos y los hijos conocen a sus padres, Jn 8:18 “el Padre que me envió da testimonio de mi”; Jn. “Padre…yo te he conocido” dijo Jesús. Para conocernos debemos pasar tiempo juntos, charlar, jugar, hacer desafíos, prestar atención. A veces pasa que los padres no sabemos los gustos de nuestros hijos, sus cosas favoritas. Sucede también que no nos damos a conocer con nuestros hijos por temor o vergüenza. Eso genera distancia, ruptura, falta de confianza.
7. Los padres tienen el amor de los hijos, Jn. 14:31 “el mundo conozca que amo al Padre”, Jn. 15:10 “he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor”, Su Hijo lo ama. La pregunta de rigor es ¿me aman mis hijos? si nuestros hijos no nos aman, debemos reflexionar, porque una relación padre-hijo es una relación de amor que va y vuelve.
8. Los padres y los hijos son unidos, Jn 10:30 “yo y el Padre uno somos”, Jn. 17: 21-22 “…así como nosotros somos uno”. Está bien claro que esto se refiere a la unidad de Dios, sin embargo muestra la relación Padre-hijo como una relación de unidad. Si pienso en lo opuesto a unidad pienso en desunión, división, falta de comunión. Y entiendo que Dios no quiere esto para nosotros. Debemos lograr unidad en nuestro núcleo familiar, entre padre e hijos debe haber comunión, cercanía, unidad.
SI ALGO TENEMOS QUE CAMBIAR EN NUESTRAS VIDAS, ESTA ES NUESTRA OPORTUNIDAD DE HACERLO, Y CUÁNTO MÁS SI ES PARA EL BIEN DE NUESTRAS RELACIONES FAMILIARES. NO LA PIERDAS, NO LA DEJES PASAR.