Universidad de la Familia IGR

Universidad de la Familia IGR Es un estudio de dos años de duración.

La Universidad de la Familia es un espacio de la Iglesia Gran Rey de San Nicolás, creado para fomentar la enseñanza y aprendizaje de los valores cristianos de familia y matrimonio.

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06/04/2021

Este jueves comienza el ciclo lectivo!! ➡🅜🅞🅓🅐🅛🅘🅓🅐🅓 🅞🅝🅛🅘🅝🅔‼ Estás a tiempo de anotarte y comenzar a capacitarte para construir tu familia sobre bases sólidas.

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Universidad de la Familia, comentando nuestro futuro❤️

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24/03/2021

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🔸Comienza el ciclo lectivo 2021, y tenés que ser parte!
Invertí tiempo en construir tu familia sobre la roca que es Cristo, y de esa forma podrás tener un hogar feliz.

📌Dale, no dejes pasar la oportunidad e inscribite!! Es la mejor inversión que podes hacer.

Para inscribirte comunícate al 3364239384

• La Universidad de la Familia👨‍👩‍👧‍👦 inicia su ciclo lectivo 2021. Hoy más que nunca, la familia es la institución más ...
01/03/2021

• La Universidad de la Familia👨‍👩‍👧‍👦 inicia su ciclo lectivo 2021.
Hoy más que nunca, la familia es la institución más atacada por las nuevas ideologías y cosmovisiones, y es por ello que necesitamos fundamentarla bajo una perspectiva bíblica, con fundamentos cristianos que consoliden los lazos entre cada miembro.

Te invitamos a formar parte de este nuevo año, y así poder crecer juntos.

▪️Para más información comunicarse al número en la imagen.

DIOS EL PADRE NUESTRO MEJOR EJEMPLOPor qué razón Dios nos guardó por un tiempo, no lo sé. Por qué motivo debemos pasar e...
07/05/2020

DIOS EL PADRE NUESTRO MEJOR EJEMPLO

Por qué razón Dios nos guardó por un tiempo, no lo sé. Por qué motivo debemos pasar este tiempo encerrados, no lo sé y creo que nadie puede aseverar con un alto grado de certeza las razones. Que si es juicio de Dios, que si es Satanás el que lo hace, no tengo ni idea, pero de una cosa estoy segurísima, estamos encerrados por un tiempo y no lo podemos evitar.
Muchas veces en estos días hemos escuchado la palabra OPORTUNIDAD. Que este tiempo es la oportunidad para desarrollar un negocio o emprendimiento, que es un tiempo para buscar más a Dios, en lo secreto de manera personal, que es un trato de Dios con sus hijos. Muchos hemos leído más que nunca en estos días, hemos ordenado nuestras casas, las hemos arreglado, pintado, embellecido, hemos hecho cosas que teníamos pendientes y quizás te sientas identificado.
Sabemos que el mundo no será igual al final de esta pandemia, he escuchado esta frase “la nueva normalidad”, ya lo que era normal antes no lo será ahora, deberemos acostumbrarnos a una nueva forma de vivir, relacionarnos, etc. La tierra se está purificando, los animales y sus conductas y el clima están cambiando. Quizás le hemos hecho tanto daño a nuestro planeta que Dios nos habrá querido frenar, (esto lo digo solo a título personal) y nos encerró por un tiempo.
Me quedo con dos palabras OPORTUNIDAD y CAMBIO. ¿Y si lo pensamos desde el punto de vista de nuestra familia? Quizás sea esta la oportunidad de cambiar una “normalidad” en la que vivíamos, por una “nueva normalidad”, pero que sea la de Dios para nuestras familias.
Hoy quiero dedicar esta reflexión a los padres. Pensando en qué clase de Padres somos, recordando nuestra niñez y crianza, pensando en los padres que queremos ser. Puede ser que si nos evaluamos como padres lleguemos a descubrir que hemos fallado, que no alcanzamos aquello que deseábamos. Muchos padres han pensado que darles todo lo material a sus hijos era suficiente, y se olvidaron del amor, cariño, afecto. Otros padres han pensado que solo el afecto es necesario y no suplieron las necesidades materiales de sus hijos y eso generó baja autoestima en ellos y aún reproches. También seguramente ha habido padres que se olvidaron de ambas cosas, no dieron amor, y tampoco cubrieron las necesidades materiales de sus hijos, sembrando soledad y abandono en sus corazones. Y otros por supuesto han provisto tanto lo material como lo afectivo generando un equilibrio en la vida de sus hijos. La pregunta que suelo hacerme es ¿Qué clase de padres somos en casa?, y es buena para la autoevaluación. Y me gusta hacer esta reflexión, Jesús le dijo a sus discípulos “Ustedes ¿quién dicen que soy yo?”. Nuestros hijos son los que nos pueden decir cómo somos como padres, a veces ellos son muy chiquitos y no saben expresarlo, pero los abrazos y besos dicen mucho.
Pero ninguno nace sabiendo ser padre, nadie tiene un manual bajo el brazo. Muchas veces ni siquiera un familiar cercano que ayude, aconseje, enseñe. Siempre es bueno escuchar la voz de la experiencia. Y si lo pensamos bien, nosotros tenemos la mejor voz, la de Dios el Padre. Qué mejor ejemplo a seguir que el que Dios nos muestra en Su Palabra. Si te animas a tener esta oportunidad y cambiar tu conducta como padre te animo a que sigas leyendo.
Estudiando el Evangelio de Juan pude ver 8 características de un padre extraídas de la relación entre Jesús el Hijo y Dios el Padre, que nos ayudarán a reflexionar sobre nuestro rol:
1. Los padres aman a sus hijos, Jn. 5:20 “porque el Padre ama al Hijo”. Parece más que obvio, sin embargo muchas veces esto no sucede. Debemos amar a nuestros hijos y demostrarlo de todas las formas posibles.
2. Los padres son ejemplo de los hijos, Jn. 5:19 “no puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre, porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente”. Aunque podremos decir que esta cita es respecto de Jesús y Dios, tampoco podemos negar que así sucede con los hijos, ellos copian lo que hacemos los padres. Somos su ejemplo a seguir, en lo bueno y en lo malo, nosotros somos los que les mostramos el camino a Dios, valores cristianos, valores sociales, etc.
3. Los Padres no abandonan a sus hijos, Jn. 16:32 “mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo”, Jn. 8:29 “no me ha dejado solo el Padre”. Jesús sabía que su padre jamás lo dejaría solo. También Jesús lo dijo respecto de nosotros, Jn 14:18 “no os dejaré huérfanos, vendré a vosotros”. Nuestros hijos deben tener esa confianza y seguridad que nunca los dejaremos solos, esa seguridad se la damos nosotros. Qué lindo e importante es sentirse acompañado por los padres, sin importar la edad que tengamos.
4. Los padres siempre escuchan a sus hijos, Jn 11:42 “yo sabía que siempre me oyes” fueron palabras de Jesús hablando con el Padre. Muchas veces no tenemos tiempo de hablar con nuestros hijos, culpamos al trabajo, al ministerio, a la falta de dinero, etc. También pasa que los hacemos callar o pensamos que lo que van a decir no es de importancia porque son chicos o porque pensamos que nosotros somos grandes y sabemos más. Nuestros hijos necesitan ser escuchados, y si no lo hacemos nosotros alguien más lo hará. Esto acarrea un grave peligro para ellos, más aún cuando los hijos entran en la adolescencia. Debemos prestar atención a este punto, escuchar lo que tienen para decir, que puedan expresar sus emociones, sueños, ideas, aun frustraciones con nosotros los padres.
5. Los padres saben formar hijos obedientes, Jn 6:38 “no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió”. Cuántas veces hemos dicho esta frase “es que no me hace caso”, nos falta autoridad con nuestros hijos, que no es autoritarismo ni violencia. Es saber disciplinar, corregir, enseñar, formarlos. Para tener autoridad y enseñar obediencia en principio debemos ser firmes al hablar, que nuestro sí sea sí y nuestro no sea no.
6. Los padres conocen a sus hijos y los hijos conocen a sus padres, Jn 8:18 “el Padre que me envió da testimonio de mi”; Jn. “Padre…yo te he conocido” dijo Jesús. Para conocernos debemos pasar tiempo juntos, charlar, jugar, hacer desafíos, prestar atención. A veces pasa que los padres no sabemos los gustos de nuestros hijos, sus cosas favoritas. Sucede también que no nos damos a conocer con nuestros hijos por temor o vergüenza. Eso genera distancia, ruptura, falta de confianza.
7. Los padres tienen el amor de los hijos, Jn. 14:31 “el mundo conozca que amo al Padre”, Jn. 15:10 “he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor”, Su Hijo lo ama. La pregunta de rigor es ¿me aman mis hijos? si nuestros hijos no nos aman, debemos reflexionar, porque una relación padre-hijo es una relación de amor que va y vuelve.
8. Los padres y los hijos son unidos, Jn 10:30 “yo y el Padre uno somos”, Jn. 17: 21-22 “…así como nosotros somos uno”. Está bien claro que esto se refiere a la unidad de Dios, sin embargo muestra la relación Padre-hijo como una relación de unidad. Si pienso en lo opuesto a unidad pienso en desunión, división, falta de comunión. Y entiendo que Dios no quiere esto para nosotros. Debemos lograr unidad en nuestro núcleo familiar, entre padre e hijos debe haber comunión, cercanía, unidad.
SI ALGO TENEMOS QUE CAMBIAR EN NUESTRAS VIDAS, ESTA ES NUESTRA OPORTUNIDAD DE HACERLO, Y CUÁNTO MÁS SI ES PARA EL BIEN DE NUESTRAS RELACIONES FAMILIARES. NO LA PIERDAS, NO LA DEJES PASAR.

EL PODER DE LAS PALABRASProverbios 15:1“La blanda respuesta quita la ira, más la palabra áspera hace subir el furor”.En ...
16/04/2020

EL PODER DE LAS PALABRAS

Proverbios 15:1
“La blanda respuesta quita la ira, más la palabra áspera hace subir el furor”.

En estos días vemos en las noticias, que la cantidad de casos de violencia intrafamiliar, ha crecido desde el comienzo del aislamiento social obligatorio. Claro, es que estar en casa, todos juntos, no es fácil y mucho menos si antes de esta pandemia nunca compartíamos tiempo en familia.
La realidad es esta, que muchas familias simplemente viven bajo un mismo techo, pero ha pasado el tiempo y no han logrado construir un hogar. Porque hay una gran diferencia entre tener una casa y un hogar. Casa podemos tener todos, un techo que nos cobije del frio o calor, etc.; pero un hogar lleva esfuerzo, tiempo y trabajo construirlo.
¿Qué es un hogar entonces? En pocas palabras, un hogar es el lugar donde todos queremos regresar. Después de un día largo de trabajo o estudio; o cuando salimos a hacer mandados o trámites, quizás luego de unas cortas vacaciones, todos deseamos regresar a nuestro hogar. Es el lugar donde estamos a gusto, donde nos sentimos cómodos y donde fundamentalmente nos sentimos amados, respetados, valorados.
Las relaciones significativas se componen de muchos ingredientes. Un ingrediente muy importante para construir un hogar, a mi criterio, es nuestra forma de hablar. Una buena palabra dicha a tiempo puede dar vida (Pr 18:21; 15:4 ), puede dar paz (Pr 10:21), puede dar buenos consejos (Pr 10:13 y 31; 15:7), puede sanar el corazón que está sufriendo (Pr 12:18).
Seguramente te ha sucedido que muchas veces dijiste palabras que no convenían, que dañaron o que quizás no fueron las más acertadas para la ocasión, como dice el proverbio del comienzo, quizás hiciste subir el furor con tus palabras. O pudiste ser demasiado sincero y sin querer sembrar dolor. No te preocupes por eso Santiago nos dice que todos ofendemos muchas veces en palabras (Stg 3:2). La pregunta que debemos hacernos es ¿Podemos usar esto como excusa? ¿Vamos a seguir hablando de la misma manera? y la respuesta es un gran NO. No debemos justificarnos en nuestra forma de hablar, si hemos sido groseros, si hemos hablado con dureza, o hemos herido con las palabras. Muchas veces hemos querido decir las cosas por como dice el dicho “para cantarle las 40”, con el solo objetivo de ser escuchados o para, en cierta forma, ejercer venganza o justicia.
Algo debemos hacer al respecto, debemos reconocer que nuestra forma de hablar no ha sido la correcta, debemos pedir perdón, y cambiar. Este aislamiento es la oportunidad para comenzar un cambio, y qué mejor que hacerlo en casa primero. Comenzar a hablar así como Jesús lo hacía, como la Biblia nos enseña. Que sea nuestra familia la primera en experimentar nuestro cambio. Te animo a que evalúes tus palabras, si eran ásperas, que sean suaves; si eran negativas que sean positivas; si eran carentes de afecto que sean llenas de amor; si siempre marcabas los errores, que puedas ahora alabar las virtudes de los que viven a tu lado.
Tareas para la semana:
• Tomen tiempo para orar unos por otros. Que cada día puedan orar por su cónyuge y familia diciendo palabras de bien para ellos.
• Perdónense las faltas. Seguramente durante la convivencia surgirán desacuerdos, y algunos se podrán sentir molestos.
• Usen sus palabras para edificar su hogar. Comiencen el cambio juntos. Pónganse de acuerdo en decir lo bueno, en hablar suavemente, y en expresar todo el afecto posible a través de las palabras. Cuando alguno en casa se sienta triste o desesperado por el encierro, aliéntenlo con las palabras, qué bueno es decir “no estás solo”, “estamos juntos en esto”. También es muy bueno que juntos recordemos las promesas que Dios nos dejó, un buen consejo es verbalizar a diario las promesas de Dios para nuestra familia, esas que siempre hemos leído en La Palabra y que quizás hemos remarcado para no olvidar.
QUE PODAMOS EN ESTE TIEMPO HACER LOS CAMBIOS NECESARIOS EN NUESTAS PALABRAS PARA HACER DE NUESTRAS CASAS HOGARES DONDE TODOS DESEEMOS ESTAR.

Amor de cuarentenaMuchas veces hemos escuchado esta frase “en el amor yo tengo el 50% de responsabilidad”.Yo hago mi par...
09/04/2020

Amor de cuarentena

Muchas veces hemos escuchado esta frase “en el amor yo tengo el 50% de responsabilidad”.Yo hago mi parte y mi cónyuge que haga la suya, yo me hago cargo de la parte que me toca, etc, etc, etc. Me llamó mucho la atención cuando una vez leyendo un libro leí esta frase “El amor de Dios es 100% contra nada”. Mis pensamientos fueron revolucionados, y fue ahí cuando comprendí, si Jesús en la cruz dio su vida por mi rescate, aun sabiendo que yo podía rechazar su sacrificio, Él me amó sin yo tener que dar o hacer nada, su amor fue incondicional, ¿Podré yo amar de la misma forma? ¿Sin esperar nada a cambio? ¿O aun esperando recibir un portazo en mi cara o ser rechazado?
Jesús nos dice en La Palabra que de dos mandamientos depende toda la ley, el primero amar al Señor con todo el corazón, el alma y la mente; y el segundo amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos (Mateo 22:34-40). Nuestro “prójimo” son los que tenemos cerca, del latín proximus, y hoy más que nunca nuestros “próximos” son los que viven en casa junto a nosotros. Estamos más próximos que nunca de ellos. Así que debemos responder al mandamiento de Jesús y amarlos.
En el libro “Los cinco lenguajes del amor” Gary Chapman, su autor, resume en cinco las manifestaciones más comunes de amor, las formas de amar. Él nos dice que cada uno debiéramos identificar la forma en que expresamos el amor y a su vez nuestro cónyuge debiera hacerlo, de esta forma estaríamos comenzando a comprender nuestra forma de amarnos. Y eso nos podría acercar, es decir se acortarían las distancias entre nosotros.
Veamos cuáles son esas formas de amar:
 Tiempo compartido: Muchas personas expresan su amor brindando a sus seres queridos de su tiempo. Tiempo de calidad donde pueda existir buena comunicación, donde se puedan construir recuerdos. Días especiales en pareja o familia que puedan ser dignos de guardar en la memoria.
 Toque físico: Otras personas demuestran el amor con el contacto físico, sea en forma de abrazos, besos, caricias, apretujones etc. Esto ayuda a poner solidez en nuestras relaciones, sea de pareja o sea familiar.
 Regalos: Hay quienes dicen “te amo” haciendo regalos a sus seres queridos, regalos que esconden un mensaje, regalos que dicen “Estuve pensando en vos”, o dicen “Sos valioso o valiosa para mí”. Independientemente del valor monetario del regalo esta es una buena forma de demostrar amor.
 Actos de servicio: Demostrar amor haciendo algo por nuestros prójimos nos es menos importante. Para muchos la forma de expresar el amor es a través de su accionar. Por ejemplo, cocinar una rica comida, limpiar, ordenar, ayudar en alguna tarea.
 Palabras de afirmación: No debemos dar por sentado que nuestros seres amados saben que los amamos, nuestras palabras son una muy buena herramienta para mostrar amor. Sabemos que con nuestra boca podemos edificar o destruir, podemos sembrar amor o sembrar odio. Palabras de afirmación son aquellas que edifican, que dicen las virtudes, que recuerdan lo importantes que somos para el otro, que nos hacen sentir valiosos.

Creo que este puede ser un buen tiempo para que podamos identificar nuestra forma de amar, seguramente de las cinco anteriores puedas decir que hay alguna/s que no te cuesta aplicar, que te nacen como manifestación natural de amor. Y otras que no las identificas en tu vida.
También creo que este puede ser un buen tiempo para comenzar a practicar nuevas formas de amar, dicen que un hábito se logra con la repetición de una conducta. Por ejemplo cuando queremos formar el hábito de hacer deporte, al principio debemos hacer el esfuerzo y en cierta forma “obligarnos” a practicar hasta que llegado un momento ya no nos cuesta porque el hábito se formó en nuestra conducta. Lo mismo puede sucedernos con el amor, aquellas formas que nos cuestan, si las comenzamos a practicar, podemos lograr que finalmente sean una nueva forma de decir “te amo” y nos podamos sorprender de los resultados que obtendremos.
Quiero destacar que estas formas de amar no se reservan para el amor del matrimonio solamente. En la familia podemos y debemos manifestar amor, los cinco lenguajes podemos practicarlos con nuestros hijos, padres, hermanos, etc. En un tiempo donde en la sociedad solo se vive violencia, ira, agresividad, odio, nosotros tenemos la oportunidad de sembrar amor.
Para terminar podemos entonces ahora responder las preguntas del primer párrafo, ¿Podré yo amar de la misma forma la que Jesús lo hizo? ¿Sin esperar nada a cambio? ¿O aun esperando recibir un portazo en mi cara o ser rechazado? Si podemos, recordemos que Romanos 5:5 dice “…el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado”. Si tienes a Jesús, tienes Su Espíritu Santo y por lo tanto tienes el AMOR DE DIOS. Nadie puede resistirse a ser amado, quizás al principio parezca tenso, duro, impermeable para recibir amor, pero con el paso del tiempo se irá ablandando y estará más receptivo a tu amor.
Tareas para la semana:
• Tomen tiempo para orar unos por otros. Que cada día puedan orar por su cónyuge y familia diciendo palabras de bien para ellos.
• Perdónense las faltas. Seguramente durante la convivencia surgirán desacuerdos, y algunos se podrán sentir molestos.
• Comiencen a amarse. Hagan esta semana algo diferente por su cónyuge y familia. Practiquen el amor. Pidan a Dios la guía para poder demostrar el amor que sus seres queridos necesitan. Si son rechazados, no dejen que ese dolor quede guardado en el corazón, entréguenlo a Dios en oración.
NO OLVIDES QUE EN VOS ESTA EL AMOR DE DIOS Y ES UN AMOR 100%, A CAMBIO DE NADA.

¡Tan cerca! Y sin embargo, ¿Tan lejos?Durante estos tiempos de cuarentena nos encontramos muy cerca de nuestro cónyuge y...
03/04/2020

¡Tan cerca! Y sin embargo, ¿Tan lejos?
Durante estos tiempos de cuarentena nos encontramos muy cerca de nuestro cónyuge y familia. Debemos, en su gran mayoría, pasar horas y horas al día dentro de las paredes de nuestro hogar. Sin embargo aunque nos encontramos muy cerca físicamente, quizás puede ser posible que nos encontremos muy lejos emocionalmente.
La cercanía física nos obliga a relacionarnos, pero ¿porque nos cuesta tanto? En estos días circulan por las redes imágenes graciosas donde se puede ver esposos al borde del suicidio por estar en la casa al lado de sus esposas por más de 24 hs, y viceversa. Eso nos provoca risas y muchas veces nos encontramos, sin darnos cuenta, asintiendo con la cabeza en un sentido de verdad de la imagen. Podemos descubrir que hay un distanciamiento que se fue provocando en el matrimonio y la familia, y sucedió sin darnos cuenta.
Seguramente que si hemos decidido unirnos a nuestro cónyuge y formar una familia es porque verdaderamente queremos hacerlo, queremos construir un matrimonio y una familia saludable, feliz, donde todos se sientan amados y a gusto de pertenecer. Creo que ninguno se ha casado porque ha encontrado quien lo pueda hacer desdichado por el resto de su vida, todo lo contrario.
Veamos entonces las razones por las que nos distanciamos de nuestras parejas y familia. Según el libro “De regreso a casa, de Sixto Porras” una de ellas es el acostumbramiento, nos habituamos a tenernos, la fuerza de la costumbre hace que nos separemos emocionalmente de los seres amados, otra razón es la cercanía, que produce roces normales de convivencia y que muchas veces hace que nos lastimemos con palabras hirientes, gritos, enojos etc. Según Santiago 3:2 “Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo”. Las críticas y comparaciones tampoco ayudan. También puede suceder, en caso entre padres e hijos, la brecha generacional, cuando encaramos las circunstancias de manera diferente sin tener empatía o comprensión por el otro, por el que está a nuestro lado.
Estamos viviendo un tiempo difícil, donde pasamos por momentos emocionales complicados, donde el cansancio y el estrés nos pueden hacer sentir irritables, somos humanos. Esto nos distancia aún más de nuestros seres amados, primero de nuestro cónyuge, seguido de nuestra familia. Otro factor que suma a este distanciamiento es el uso excesivo de las redes y medios. Con la necesidad de estar informados al instante pasamos horas y horas frente al noticiero, con la tele encendida, o frente a nuestro celular y sin siquiera emitir palabra hacia los que nos rodean. Por eso mismo es que podemos esta tan cerca y sin embargo tan lejos.
Podemos concluir entonces que, aunque estamos tan cerca en verdad estamos muy lejos, que convivir bajo el mismo techo no es garantía de cercanía, de conocernos, de ser parte de una familia. Para poder estar cerca es necesario poner de nuestra parte, mostrar interés, sentir empatía, amar sin reservas.
¿Cómo acortar distancias? Según Sixto Porras, si algo va a suceder, nosotros lo tenemos que propiciar. Efesios 4:31-32 “Abandonen toda amargura, ira, y enojo, gritos, y calumnias y toda forma de malicia. Más bien sean bondadosos y compasivos unos con otros y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes”. Que en esta semana podamos hacer algo distinto a lo que hemos hecho, que podamos mostrar bondad, ser compasivos, amar a pesar de, perdonar, que podamos con nuestras acciones y palabras acortar distancias con nuestros seres amados.
Tareas para la semana:
• Tomen tiempo para orar unos por otros. Que cada día puedan orar por su cónyuge y familia diciendo palabras de bien para ellos.
• Perdónense las faltas. Seguramente durante la convivencia surgirán desacuerdos, y algunos se podrán sentir molestos.
• Tomen tiempo para compartir juntos sin celulares ni televisión. Mírense a los ojos, díganse lo importantes que se sienten siendo parte de la vida de sus seres queridos. Hablen de sus sentimientos, sean buenos o malos, nunca está mal expresar que estamos molestos por algo, así podremos corregir conductas que provocan distancia entre nosotros.
• Un buen ejercicio para esta semana es pensar en no menos de tres virtudes de tu cónyuge y de cada uno de los que viven junto a nosotros. Reconocer y valorar estas virtudes a diario en el accionar de cada uno y porque no, decirlo en forma de agradecimiento y muestra de amor hacia ese ser tan importante en nuestras vidas. Comuniquémonos, dialoguemos, escuchemos e identifiquémonos con lo que cada uno tiene para decir, recordemos que todos somos valiosos, tesoros de incalculable valor en nuestra familia.
QUE ESTA CUARENTENA NOS ACERQUE CADA DIA UN POCO MAS Y NO NOS ALEJE DEFINITIVAMENTE, ESO DEPENDE DE NOSOTROS.

03/04/2020

¡Bienvenidos! Somos la UF. Creamos este espacio para compartir con ustedes enseñanzas que edifiquen a nuestra familia en estos tiempos. Te invitamos a que nos sigas de cerca😄

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