22/12/2019
Cuando nos limpiamos a fin de año, lo que estamos haciendo, básicamente, es desligarnos de aquellas trabas y condicionantes que habiéndose producido durante este siclo anual, no hemos podido resolver al llegar a estas fechas.
Nuestra vida está signada por acontecimientos que no siempre son propicios y positivos. Esto no quiere decir que hayamos tenido un año de mi**da, sino que hemos transitado una etapa de nuestro destino con desafíos que no hemos podido alcanzar o tuvimos que enfrentar situaciones que exceden a nuestra capacidad individual y ha sido posible transformar en nuestro provecho. No es un proceso ingrato e injusto, todo lo contrario, es un proceso lógico que nos incentiva a aprender a gobernar nuestra existencia y sacar el mejor provecho.
Odú Iká Meyi nos enseña que los proyectos son “los problemas que se empecinan por subsistir”. Qué quiere decir esto? La persona que ha alcanzado todos sus logros no tiene proyecto. Los proyectos surgen precisamente porque hemos fallado en otras cosas y debemos redefinir las estrategias para alcanzar nuestros ideales. En esa comprensión de la frase de este Odú que encarna la sabiduría, podemos descubrir que el proceso de la experiencia en el vivir está sujeto a nuestras limitaciones no a las limitaciones que vienen del afuera.
Terminar un año haciendo un bollo con todos los papelitos que hemos escrito como ideas o proyectos y no hemos podido cumplir o realizar, es empezar de nuevo a intentarlo y, para ello, la asistencia en el axê de todos nuestros Orixa es indispensable desde nuestra lógica de fe.
Esto no quiere decir que el 2020 será un prado lleno de flores donde solo se propiciarán cosas buenas que nos lleven a la concreción de lo que en 2019 no hemos logrado. Si no hacemos nada por superarnos. Si no comprendemos que las variables que se mueven a nuestro lado no debe resignarnos sino que nos debe motivar para analizarlas con la intención de influir en ellas y modificarlas a nuestro beneficio. Si no comprendemos que cada pequeño o gran fracaso es experiencia de vida que se acumula y nos sirve para instancias futuras, no estaremos en sintonía con lo que vinimos a realizar en nuestro destino. Seremos tozudos y el paso de un año a otro será desaprovechado por nosotros una vez más.
Al remover con una limpieza de fin de año las energías, lo que estamos propiciando es que lo adverso que no depende de nosotros se vaya o decrezca con ayuda de nuestros Orixa y que la potencialidad de aquello que está por venir sea aprovechado por cada uno a fin de no desperdiciar el tiempo en quejas o arrepentimientos que bien podemos modificar.
En síntesis, se trata de volver al eje de nuestras intenciones compatibles con el destino que vinimos a trazar y desarrollar, sumado al axê de los Orixa que siempre actuará en beneficio nuestro a menos que nos empecinemos de hacer todo mal porque no hemos aprendido nada hasta ahora.
2020 será años de Xapaná. Junto con él, regirán Oiá y Oxalá en sus pasajes mozos: Obokum, Dakum y Olokum.
Xapaná es el Orixa que ejecuta la condena karmática de la persona cuando sus faltas han llegado a un nivel donde deben ser compensadas porque no solo lo afecta al individuo en su desarrollo sino que, también su mal proceder ha afectado a otros. Xapaná limpia de cualquier perturbación nuestra existencia pero si somos nosotros mismos el factor negativo nos barrerá de la faz de la tierra. Por eso, muchos le temen, pero si somos honestos con nuestro destino, no hay nada que temer.
Oiá es el Orixa de los proyectos, ella viabiliza que nuestros proyectos se cumplan. Debemos entender que hay una diferencia entre la idea y el proyecto. El proyecto no es tener buenos pensamientos de hacer algo, sino establecer qué debo hacer para concretar algo y en ese sentido Oiá nos impulsará a la concreción de dicho proyecto.
Oxalá Mozo en un conjunto de Orixa funfun que está más vinculado a la guerra que a la paz. Obokum es el general de Ijexá que al comando de sus ejércitos defendió e hizo próspera la ciudad donde reinaba Oxum. Dakum se traduce como el dueño del algodón. Él es el que cubre con su alá (paño blanco ceremonial) a la humanidad, protegiéndola de incertidumbres y eventos negativos. Olokum es el Orixa de la fecundidad, sin Olokum sería imposible que algo fuera engendrado y naciera. En conjunto a estos pasajes de Oxalá que cultuamos como Oxalá de quarta feira, es un estímulo al desarrollo de pelear y vencer contra la adversidad, protegernos y proteger nuestra existencia y la de nuestros seres queridos y promover el desarrollo de nuestra existencia.
Bajo estos tres Orixa estaremos entrando a 2020, pidamos a ellos las mejores bendiciones para que, junto a su axê (poder divino inmaterial) sea posible el cumplimiento de nuestros deseos y podamos caminar rectos en nuestras vidas por un año más. Pidamos también que nos ayuden a superar nuestras debilidades que siempre nos demoran en el desarrollo y adquirir destreza a la hora de desarrollar nuestras potencialidades.
Todo ese deseo en forma conjunta resume el hecho de pasar por la limpieza de fin de año.