RSJ Argentina

RSJ Argentina Congregación

27/10/2024

27 DE OCTUBRE DE 2024
DOMINGO 30° DURANTE EL AÑO CICLO B
Evangelio de Marcos 10, 46-52

Después llegaron a Jericó. Cuando Jesús salía de allí, acompañado de sus discípulos y de una gran multitud, el hijo de Timeo –Bartimeo, un mendigo ciego– estaba sentado junto al camino.
Al enterarse de que pasaba Jesús, el Nazareno, se puso a gritar: «¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí!». Muchos lo reprendían para que se callara, pero él gritaba más fuerte: «¡Hijo de David, ten piedad de mí!».
Jesús se detuvo y dijo: «Llámenlo». Entonces llamaron al ciego y le dijeron: «¡Ánimo, levántate! Él te llama».
Y el ciego, arrojando su manto, se puso de pie de un salto y fue hacia él.
Jesús le preguntó: «¿Qué quieres que haga por ti?. Él le respondió: «Maestro, que yo pueda ver».
Jesús le dijo: «Vete, tu fe te ha salvado». En seguida comenzó a ver y lo siguió por el camino.
PALABRA DEL SEÑOR.

REFLEXIONEMOS JUNTOS. Venimos leyendo en estos domingos el Evangelio de Marcos. Es una lectura corrida, donde cada vez se nos cuenta algún hecho significativo del actuar de Jesús. Aquí es el encuentro con el ciego Bartimeo, que mendigaba a la orilla del camino.

Podemos recrear la escena: Jesús va pasando y con Él una multitud que lo sigue. El ciego le grita a Jesús que le tenga piedad, La gente lo reta para que se calle y él grita más fuerte todavía. Grita tan fuerte que Jesús lo hace llamar. Y el ciego pega un salto, tira el manto y va hacia Jesús.

El ciego gritaba, gritaba cada vez más fuerte, pero no se había movido de su lugar. Hasta que le llega la invitación de Jesús. Gritaba quieto, cuando se siente llamado, tira el manto, salta, va hacia Jesús.
No pasemos de largo estas acciones del ciego. Le ha pedido piedad a Jesús, pero no ha creído que debía molestarlo con su presencia. Y cuando se siente llamado, se despoja, pega un salto, no va con vueltas, va hacia Jesús.
Te invito a que traspases esa actitud de Bartimeo a tu fe y a tu confianza. Si oyes su invitación ¿te despojas, das un salto para estar listo, vas a Jesús. ¿Es así tu confianza?

Y aquí viene lo más hermoso. Jesús le dice ¿qué quieres que haga por ti? Y el ciego contesta: que pueda ver.

Vos, yo, cuando le pedimos algo al Señor ¿sabemos lo que necesitamos? Que si no vemos podamos ver, que si no oímos podamos escuchar, que si perdimos el rumbo nos vuelva a poner en camino, que si hemos ofendido a alguien que nuestro corazón pueda perdonar…

Te invito a entrar en ti y a conocerte y reconocerte. Para que lo que le pidas a Jesús, como Bartimeo, sea realmente lo que necesitas. Que no son cosas, es algo más profundo.
Te invito a dejar ese manto que te hace pesado, que te paraliza, y que pegues el salto de la decisión, de querer de verdad lo que vas a pedir.
Parece fácil. Pero no lo es, porque no todo lo hace Jesús, Él necesita nuestras ganas, nuestro deseo, nuestra confianza. Entonces puede obrar.
Hoy nos miramos en Bartimeo. Hoy tenemos por delante una lección: la de pedir lo que realmente necesitamos.
Nos animamos a dar nuestra respuesta a la pregunta de Jesús: ¿qué quieres que haga por ti?

20/10/2024

20 DE OCTUBRE DE 2024
DOMINGO 29° DURANTE EL AÑO CICLO B
Evangelio de Marcos 10, 35-45
Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, se acercaron a Jesús y le dijeron: «Maestro, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir».
El les respondió: «¿Qué quieren que haga por ustedes?».
Ellos le dijeron: «Concédenos sentarnos uno a tu derecha y el otro a tu izquierda, cuando estés en tu gloria».
Jesús le dijo: «No saben lo que piden. ¿Pueden beber el cáliz que yo beberé y recibir el bautismo que yo recibiré?». «Podemos», le respondieron.
Entonces Jesús agregó: «Ustedes beberán el cáliz que yo beberé y recibirán el mismo bautismo que yo. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes han sido destinados».
Los otros diez, que habían oído a Santiago y a Juan, se indignaron contra ellos.
Jesús los llamó y les dijo: «Ustedes saben que aquellos a quienes se considera gobernantes, dominan a las naciones como si fueran sus dueños, y los poderosos les hacen sentir su autoridad.
Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; y el que quiera ser el primero, que se haga servidor de todos.
Porque el mismo Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud». PALABRA DEL SEÑOR

REFLEXIONEMOS JUNTOS A veces el Evangelio de Marcos incomoda, porque no tiene reparo en contar como son los discípulos de Jesús. Que son nuestros espejos en la vida.
¿Cuánto llevan Santiago y Juan siguiendo a Jesús? No lo sabemos. Pero seguro el primer día no es. Envalentonados piden los mejores puestos. Otros evangelistas dirán que fue la mamá la que hizo el pedido. No han entendido nada que Jesús viene a dar vuelta las cosas.

Pero en todo caso le podemos agradecer por haber provocado a Jesús a decirnos: “Entre ustedes no debe ser así. El que quiera ser grande que se haga servidor”. A la flauta!
Entonces nada de ponerse en la cola donde regalan puestos, honores, reconocimientos. Para Jesús eso es de los que hacen su casa en este mundo. Y nosotros somos los que anhelamos que Jesús nos prepare un lugar donde Él está.
Entonces el camino es el servicio, no van tantos por ahí, no nos vamos a chocar.
Servicio que muchas veces tiene no disfruta la paga del reconocimiento, servicio que reclama de nosotros humildad para considera al otro en su dignidad, y ayudarle. Servicio para construir desde abajo un mundo de hermanos. Y eso en medio de los desentendimientos, las incomprensiones, los reclamos, la crítica, el juicio.

Mirá tu vida, compañero de camino. Vas a ver que en este camino hay cada vez menos gente, porque a muchos no le agrada la propuesta. Si seguimos es porque a Él seguimos, no a la espera de la paga, o de disfrutar de lo que buenos que somos al ponernos al servicio.

¿Que es duro? Y sí. Pero por eso no dejes de creer ni de esperar para vivir a fondo el mandamiento del amor. Y vas a ver que Él te va a mostrar lo que ya te dijo hace unos domingos atrás: “mi yugo es suave, y mi carga ligera”. Es por Él que caminamos. Él es fiel, no hay fraude en sus palabras.
Vamos juntos, confiados cada vez más en Él.

06/10/2024

6 DE OCTUBRE DE 2024
DOMINGO 27° DURANTE EL AÑO CICLO B
Evangelio de Marcos 10, 2-16
Se acercaron algunos fariseos y, para ponerlo a prueba, le plantearon esta cuestión: «¿Es lícito al hombre divorciarse de su mujer?». El les respondió: «¿Qué es lo que Moisés les ha ordenado?». Ellos dijeron: «Moisés permitió redactar una declaración de divorcio y separarse de ella».
Entonces Jesús les respondió: «Si Moisés les dio esta prescripción fue debido a la dureza del corazón de ustedes. Pero desde el principio de la creación, Dios los hizo varón y mujer. Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre, y los dos no serán sino una sola carne. De manera que ya no son dos, sino una sola carne.
Que el hombre no separe lo que Dios ha unido».
Cuando regresaron a la casa, los discípulos le volvieron a preguntar sobre esto.
Él les dijo: «El que se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra aquella; y si una mujer se divorcia de su marido y se casa con otro, también comete adulterio».
Le trajeron entonces a unos niños para que los tocara, pero los discípulos los reprendieron.
Al ver esto, Jesús se enojó y les dijo: «Dejen que los niños se acerquen a mí y no se lo impidan, porque el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos.
Les aseguro que el que no recibe el Reino de Dios como un niño, no entrará en él».
Después los abrazó y los bendijo, imponiéndoles las manos. PALABRA DEL SEÑOR.

REFLEXIONEMOS JUNTOS Es difícil asimilar este Evangelio cuando vivimos en una sociedad donde es muy raro encontrar una pareja, un matrimonio que no se separe y rehaga su vida. Más, cuando venimos de familias donde la indisolubilidad del matrimonio era algo sagrado, intocable, impensable. Jesús acepta que con Moisés había excepciones, pero eran “a causa de la dureza de sus corazones”.
Sin embargo, no es menor ni imposible lo que Jesús expresa de la familia. Primero, cuando equipara la responsabilidad de la mujer tanto como la del varón, está superando la frontera cultural judía que hacía de la mujer un ser de segunda categoría. Equipararla en el deber es lo mismo que equipararla en el derecho. Y en esto la humanidad ha crecido, si bien no ha llegado a una meta clara: la mujer hoy es bastante más reconocida en la sociedad que en el tiempo de Jesús, aunque no en todos los planos ni en todas las culturas. Ej sueldos, oportunidades. Tampoco en la Iglesia.
Pero en las separaciones de hoy hay algo a rescatar: aunque haya hijos productos del amor, si se percibe que este amor no existe más se buscan alternativas. Ya no existe el amor, pero tampoco vale que el matrimonio se reduzca a un yugo que somete a estar juntos a dos que no se aman. En eso hemos crecido un poquito, en ese tener en cuenta que haya amor.
Pero falta crecer mucho todavía para alcanzar el sueño de Jesús. Falta superar eso de que el amor es una cuestión de piel, de gusto, de sentirme bien.
El amor es una escuela, donde hay gozo y también dolor, donde se crece cuando se aprende a sufrir, a comprender, a esperar. Cuando nos entrenamos para vivir con otro sin esperar que ese otro nos haga felices sino a hacernos felices el uno al otro. Porque la felicidad no está afuera del ser humano, está adentro de cada uno.
Aprender a amar para llegar a una pareja estable es una materia que nos debemos como sociedad. Es algo en lo que hay que crecer, y mucho. Por eso, creo que lo de Jesús es un horizonte para animar nuestras búsquedas, para reconocer la perdurabilidad de lo que nos vino a enseñar en esa sola carne que son nuestros hijos. Educar para el amor, es también educar para aprender a superar el fracaso, para no apartarse del camino, para perseguir la meta, aunque cueste. Y el camino no es dar todos los gustos, satisfacer todos los caprichos aquí y ahora.
Te ofrezco esta reflexión sin pretender que la compartas, pero es a título de no saltear estos temas que son tan profundos en nuestra vida.
A lo mejor vos también tenés algo para decir. ¿Te parece?

29/09/2024

29 DE SETIEMBRE DE 2024
DOMINGO 26° DURANTE EL AÑO CICLO B

Evangelio de Marcos 9, 38-48
Juan le dijo: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu Nombre, y tratamos de impedírselo porque no es de los nuestros».
Pero Jesús les dijo: «No se lo impidan, porque nadie puede hacer un milagro en mi Nombre y luego hablar mal de mí.
Y el que no está contra nosotros, está con nosotros.
Les aseguro que no quedará sin recompensa el que les dé de beber un vaso de agua por el hecho de que ustedes pertenecen a Cristo.
Si alguien llegara a escandalizar a uno de estos pequeños que tienen fe, sería preferible para él que le ataran al cuello una piedra de moler y lo arrojaran al mar.
Si tu mano es para ti ocasión de pecado, córtala, porque más te vale entrar en la Vida manco, que ir con tus dos manos a la Gehena, al fuego inextinguible.
Y si tu pie es para ti ocasión de pecado, córtalo, porque más te vale entrar lisiado en la Vida, que ser arrojado con tus dos pies a la Gehena.
Y si tu ojo es para ti ocasión de pecado, arráncalo, porque más te vale entrar con un solo ojo en el Reino de Dios, que ser arrojado con tus dos ojos a la Gehena, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga. PALABRA DEL SEÑOR.
REFLEXIONEMOS JUNTOS.
“Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu Nombre, y tratamos de impedírselo porque no es de los nuestros” (9, 38).
Otra vez somos testigos de la falta de comprensión de los discípulos: la misma experiencia mística de la transfiguración, que vienen de participar, no logra transformar la mentalidad y las creencias de sus seguidores. Esta acotación de Marcos es, obviamente, una advertencia para nosotros. Las experiencias espirituales, los momentos fuertes de oración y de comunión con Dios, “tienen que aterrizar”, como bien Jesús recordó después de la transfiguración: hay que bajar del monte. (9, 9).
“Nuestras transfiguraciones” tienen que empapar nuestra mente y nuestro corazón, nuestras actitudes y estilo de vida. Son procesos lentos y de mucha paciencia. Procesos que necesitan apertura, compromiso, discernimiento, sinceridad y autenticidad.
Podemos sin duda suponer que fue el entusiasmo de Juan, lo que lo llevó a ser crítico con este hombre anónimo que expulsaba a los demonios, pero no era parte del grupo de los discípulos. El entusiasmo, por cuanto bueno y necesario, también nos puede llevar por mal camino.
El ser humano tiende al sectarismo y a la intolerancia… y el tiempo actual nos lo muestra y demuestra, fehacientemente.
Sectarismo e intolerancia son, esencialmente, un mecanismo de defensa que tenemos incorporado y arraigado; lo distinto nos asusta, nos cuestiona y nos hace retroceder. Lo que no entra en nuestras creencias lo descartamos como inválido. El ser humano necesita seguridad y por sentirse seguro está dispuesto a todo o casi todo.
El camino espiritual es el camino de la apertura, de ir integrando lo distinto. Es el camino de la unidad que incorpora la dualidad y el camino para enfrentar la angustia y volvernos tolerantes.
Jesús es contundente: “No se lo impidan, porque nadie puede hacer un milagro en mi Nombre y luego hablar mal de mí. Y el que no está contra nosotros, está con nosotros” (9, 39-40).
Jesús hace hincapié en la vida, no en creencias y doctrinas. Jesús capta el mensaje esencial que se oculta en las creencias y las doctrinas y se centra en él. ¡Cuánto tenemos que aprender!
El hombre que expulsa demonios no tiene nombre: extraordinario símbolo del amor anónimo, del amor que va más allá de cualquier tipo de pertenencia, de culturas, de épocas, de religiones. El hombre anónimo es humano y esto, es más que suficiente.
Jesús y Marcos nos están diciendo: cualquiera que hace el bien, cualquiera que trabaja para la dignidad del ser humano… ¡es de los nuestros!
En el mundo bíblico “expulsar demonios” significa justamente esto: devolver la persona a su plena dignidad, liberar a la persona de cada esclavitud, liberarla para el amor.
Jesús hace esto y cada persona que haga esto, aunque no se defina como cristiano, aunque no se sienta parte de la iglesia y de ninguna religión, está actuando como Jesús, desde Jesús y vive de su mismo Espíritu.
Te animás a descubrir cosas buenas en aquellos que obran bien aunque no conozcan a Jesús? Acordate, “Pasó haciendo el bien” es cómo Pedro definió a Jesús.

15/09/2024

15 DE SETIEMBRE DE 2024
DOMINGO 24° DURANTE EL AÑO CICLO B
Evangelio de Marcos 8, 27-35

Jesús salió con sus discípulos hacia los poblados de Cesarea de Filipo, y en el camino les preguntó: «¿Quién dice la gente que soy yo?
Ellos le respondieron: «Algunos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los profetas».
«Y ustedes, ¿quién dicen que soy? Dijeron: Tú eres el Mesías».
Jesús les ordenó terminantemente que no dijeran nada acerca de él.
Y comenzó a enseñarles que el Hijo del hombre debía sufrir mucho y ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas; que debía ser condenado a muerte y resucitar después de tres días; y les hablaba de esto con toda claridad.
Pedro, llevándolo aparte, comenzó a reprenderlo. Pero Jesús, dándose vuelta y mirando a sus discípulos, lo reprendió, diciendo: «¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres».
Entonces Jesús, llamando a la multitud, junto con sus discípulos, les dijo: «El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga.
Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí y por la Buena Noticia, la salvará. PALABRA DEL SEÑOR

REFLEXIONEMOS JUNTOS Podríamos reflexionar cada palabra, cada idea que nos sugiere el Evangelio de hoy: Qué pensamos nosotros de quién es Jesús; cuándo nuestras actitudes son contrarias al pensamiento de Dios; cómo nos cae ese anuncio del rechazo, de la condena a muerte, cuál sería la justificación de esa condena si Jesús hizo siempre el bien y predicó el amor… Da para reflexionar.
Pero te propongo detenernos cuando dice que llamó a la multitud -nosotros estamos ahí- y les dijo de una: “El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga”. Podemos lamentarnos, compadecernos, enojarnos por lo que le pasó a Jesús. Y con razón. Pero no es eso lo que Él espera de sus seguidores. Dice: el que quiera … que renuncie… que cargue… y me siga.
“El que quiera”. Es una invitación. No una imposición. Si nos atrae su persona, su mensaje, lo que nos quiere decir, lo seguimos, pero libremente, porque queremos.
“Que renuncie” A veces cuesta entender esto, cuando estamos en tiempos del culto a la persona, a la realización plena, a vivir a full. Renunciar no está en contra de la vida. Renunciar a uno mismo es muchas veces dejar al costado lo que nosotros sentimos, pensamos, y hacer lugar a las ideas, las inspiraciones, la mirada de los otros. Incorporar su novedad, construir algo juntos, no pretender imponer mi propuesta. Renunciar a uno mismo es imprescindible para transitar el camino del amor.
“Que cargue…” Pensá en las personas con quienes te has encontrado en estos días. Contá cuántos eran felices con su situación y cuántos puro lamento. Nos santiguamos en el nombre del Padre, pero ni de lejos aceptamos la cruz. ¿Qué cruz? Te digo: la cruz de la enfermedad, del no poder comer de todo, de soportar al lado a un charlatán y no dejar de tratarlo con respeto y dignidad, o maldecir la situación que me toca, la familia que tengo, el lugar donde nací… Cuando en nuestra vida no hay aceptación, es cuando renegamos de la cruz. Pero cuando hay aceptación -no resignación- quiere decir que desde ahí y con eso, empiezo a construir un mundo nuevo, una circunstancia, nueva, una mejor relación. No espero que la vida me dé todo. Me pongo a trabajar para que la vida, mía y de los otros, desde donde está camine a su plenitud. Y entonces sí podré decir que voy siguiendo al Maestro, que yo también soy su discípulo.
Te invito a contemplar tu vida, a empezar a abrazar tu fragilidad, a empezar desde allí a hacer nuevas todas las cosas. Claro, es obra del Espíritu. Pero está dentro tuyo y juntos se puede emprender este camino. ¿Vamos?

08/09/2024

8 DE SETIEMBRE DE 2024
DOMINGO 23° DURANTE EL AÑO CICLO B

Evangelio de Marcos 7, 31-37
Cuando Jesús volvía de la región de Tiro, pasó por Sidón y fue hacia el mar de Galilea, atravesando el territorio de la Decápolis.
Entonces le presentaron a un sordomudo y le pidieron que le impusiera las manos.
Jesús lo separó de la multitud y, llevándolo aparte, le puso los dedos en las orejas y con su saliva le tocó la lengua.
Después, levantando los ojos al cielo, suspiró y dijo: «Efatá», que significa: «Ábrete».
Y enseguida se abrieron sus oídos, se le soltó la lengua y comenzó a hablar normalmente.
Jesús les mandó insistentemente que no dijeran nada a nadie, pero cuanto más insistía, ellos más lo proclamaban y, en el colmo de la admiración, decían: «Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos». PALABRA DEL SEÑOR

REFLEXIONEMOS JUNTOS Hoy vamos de camino con Jesús. Se va de Tiro, pasa por Sidón y va hacia el Mar de Galilea. Más de 60 km. Es un verdadero caminante. Si pasa por Sidón, que como Tiro son ciudades fenicias sobre el mar Mediterráneo, y va para el otro mar, tiene un largo recorrido. Quien quiera hacer ese recorrido tiene que ponerse en camino y no perder tiempo.
Sin embargo, aunque el camino que hace Jesús tiene origen y tiene fin, cuando se encuentra con un necesitado, con este sordomudo, se detiene, lo toca en orejas y lengua, mira al cielo, y con esa mirada que seguramente está dirigida a su Padre, lo libera de la esclavitud de la sordera, entiéndase incomunicación, separación, exclusión, y de la mudez, que es poder expresar, poder decir la propia palabra, poder comunicar.
Hay varias cosas aquí: Jesús un un caminante, que recorre su tierra y también otras tierras, pero nada le impide pararse para liberar, para hacer el bien.
Cuando vamos caminando por la vida
¿será tan importante lo que tengamos que hacer que no podemos detenernos a hacer el bien? ¿será que no tenemos tiempo para un gesto que libere, una palabra que anime, una mirada que aprecie?
Y para ese alguien que está a la orilla del camino esperando ¿será que no tenemos nada para darle, o creemos que todo hemos de hacerlo nosotros, y por eso nos achicamos y no nos animamos a brindar lo poquito que podemos, olvidando de invitar al que Jesús miró para que participe en nuestra acción?
Somos seres en camino. Pero el recorrido tiene que ser fecundo, porque oportunidades nunca faltan.
Hoy en la Argentina celebramos el día de la vida consagrada.
A vos, Padrecito, Hermanita, Virgen consagrada, quien seas, te pregunto: en el camino de tu vida, ¿tenés tiempo para hacer el bien? ¿O vivís apurado, apurada, sin saber muy bien para qué?
Además de celebrar tu día, -y te felicito por tu vocación-, preguntate si sabés aprovechar todas las oportunidades para hacerle bien a los sordos y mudos que están a la vera de tu camino.
Sos discípulo, discípula de Jesús, ¿verdad? Miralo a Él! Y hacé lo que Él hubiera hecho en tu lugar!

01/09/2024

1° DE SETIEMBRE DE 2024
DOMINGO 22° DURANTE EL AÑO CICLO B
Evangelio de Marcos 7, 1-8, 14-15. 21-23
Los fariseos con algunos escribas llegados de Jerusalén se acercaron a Jesús,
y vieron que algunos de sus discípulos comían con las manos impuras, es decir, sin lavar.
Los fariseos, en efecto, y los judíos en general, no comen sin lavarse antes cuidadosamente las manos, siguiendo la tradición de sus antepasados; y al volver del mercado, no comen sin hacer primero las abluciones.
Además, hay muchas otras prácticas, a las que están aferrados por tradición, como el lavado de los vasos, de las jarras y de la vajilla de bronce.
Entonces los fariseos y los escribas preguntaron a Jesús: «¿Por qué tus discípulos no proceden de acuerdo con la tradición de nuestros antepasados, sino que comen con las manos impuras?».
El les respondió: «¡Hipócritas! Bien profetizó de ustedes Isaías, en el pasaje de la Escritura que dice: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. En vano me rinde culto: las doctrinas que enseñan no son sino preceptos humanos.
Ustedes dejan de lado el mandamiento de Dios, por seguir la tradición de los hombres».
Y Jesús, llamando otra vez a la gente, les dijo: «Escúchenme todos y entiéndanlo bien.
Ninguna cosa externa que entra en el hombre puede mancharlo; lo que lo hace impuro es aquello que sale del hombre.
Porque es del interior, del corazón de los hombres, de donde provienen las malas intenciones, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, la avaricia, la maldad, los engaños, las deshonestidades, la envidia, la difamación, el orgullo, el desatino.
Todas estas cosas malas proceden del interior y son las que manchan al hombre». PALABRA DEL SEÑOR.
REFLEXIONEMOS JUNTOS. Si leés apurado el Evangelio de hoy podés pensar que a Jesús no le importaba la higiene, o el lavarse las manos.
Es otra cosa lo que nos quiere enseñar Jesús: uno puede cumplir a la perfección un rito cuidando todos los detalles para no apartarse de las sanas costumbres. Como ser lavarse las manos antes de comer, o bendecir la comida, o ir a Misa los domingos, o ayunar el viernes santo. Jesús no dice que esto esté mal, lo que nos muestra es que si cuidamos hacer las cosas por cumplimiento, el rito por el rito, y no vamos al fondo de la cuestión, fácilmente nos volveremos falsos, gente superficial.
Jesús es claro cuando dice que las cosas malas están en el corazón del hombre, salen de allí. Eso malo que sale, que Él enumera, es lo que nos hace impuros, manchados, sucios. No lo que comemos. Acordémonos que los judíos no podían comer cerdo.
Pero poner la atención en el corazón, examinar las intenciones que mueven nuestro actuar, descubrir los verdaderos motivos por los que hacemos algunas cosas, nos conecta con lo profundo de nuestro ser, y nos hace allí optar entre la muerte y la vida. Es entonces cuando nuestros ritos pueden cobrar sentido, cuando se alinean con las intenciones buenas del corazón.
La invitación no es a no expresarnos con ritos o actos que hacemos desde nuestras costumbres y tradiciones. La invitación es a fijarnos siempre que hay en nuestro corazón cuando actuamos de una u otra manera. Y si lo hallado es malo, impuro, o deja que desear, humildemente pidamos ayuda al Dios de la vida para purificar nuestro corazón y aprender a ser mejores, más transparentes, más sencillos. Porque así, ya no tendremos nada que ocultar.
“Pongan en obra lo que yo les ordeno” dice hoy la lectura del Deuteronomio. Es el secreto para llegar a la pureza del corazón. Te parece?

25/08/2024

25 DE AGOSTO DE 2024
DOMINGO 21° DURANTE EL AÑO CICLO B
Evangelio de Juan 6,60-69
Después de oírlo, muchos de sus discípulos decían: «¡Es duro este lenguaje! ¿Quién puede escucharlo?».
Jesús, sabiendo lo que sus discípulos murmuraban, les dijo: «¿Esto los escandaliza? ¿Qué pasará entonces, cuando vean al Hijo del hombre subir donde estaba antes? El Espíritu es el que da Vida, la carne de nada sirve. Las palabras que les dije son Espíritu y Vida. Pero hay entre ustedes algunos que no creen».
En efecto, Jesús sabía desde el primer momento quiénes eran los que no creían y quién era el que lo iba a entregar. Y agregó: «Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede».
Desde ese momento, muchos de sus discípulos se alejaron de él y dejaron de acompañarlo.
Jesús preguntó entonces a los Doce: «¿También ustedes quieren irse?». Simón Pedro le respondió: «Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de Vida eterna. Nosotros hemos creído y sabemos que eres el Santo de Dios». PALABRA DEL SEÑOR
REFLEXIONEMOS JUNTOS Venimos ya varios domingos considerando la gran revelación que hace Jesús de sí mismo: es el Pan bajado del cielo, el Pan de vida, ´la carne en que Él se da para la vida del mundo. Pero muchos discípulos entran en crisis porque esas palabras le suenan duras, y dejan de seguirlo.
Entre nosotros, hoy, también hay seguidores de Jesús, que lo siguen cautivados por su Persona, su atractivo, sus milagros sus curaciones. Vos y yo podemos también ser de ese grupo. Pero cuando seguirlo supone creer en Él y no en lo que nos da, se produce una crisis de fe. Hasta aquí era fácil. Ahora se complicó. Y caemos en la tentación de dejar de seguirlo.
Nos pasa en la vida: cuando iniciamos un camino, sea de matrimonio, o religioso, o cura, misionero, lo que fuere, el corazón rebosa de entusiasmo. Nos bebemos el mundo. Pero cuando empiezan a ver espacios de monotonía y ya no experimentamos el mismo entusiasmo, las mismas ganas, entonces el camino empieza a ser duro, lo mismo que con las palabras de Jesús que anuncian la pasión, o cuando habla de darse en comida, o sea, dejarse comer para hacer que seamos un cuerpo, un solo pueblo, una familia… dicho de otro modo: cuando hay que poner el cuerpo para seguir a pleno en el camino de la propia vocación, ahí la tentación de abandonar es fuerte. Pero no podemos pensar en lo que cuesta sino en hacia dónde nos lleva ese camino, para que sea la meta, y no las dificultades las que influyan en nuestra decisión,
Hoy Pedro nos da la precisa: ¿A quién iríamos, si sólo Tú tienes palabras de vida eterna? No olvidemos nunca el horizonte hacia donde nos lleva el camino que hemos abrazado. Las dificultades, las tentaciones, nos sacuden, pero no tienen la última palabra. ¿Vos también pensás así?

11/08/2024

11 DE AGOSTO DE 2024
DOMINGO 19° DURANTE EL AÑO CICLO B
Evangelio de Juan 6,41-51
Los judíos murmuraban de él, porque había dicho: «Yo soy el pan bajado del cielo». Y decían: «¿Acaso este no es Jesús, el hijo de José? Nosotros conocemos a su padre y a su madre. ¿Cómo puede decir ahora: «Yo he bajado del cielo»?
Jesús tomó la palabra y les dijo: «No murmuren entre ustedes. Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me envió; y yo lo resucitaré en el último día.
Está escrito en el libro de los Profetas: "Todos serán instruidos por Dios". Todo el que oyó al Padre y recibe su enseñanza, viene a mí. Nadie ha visto nunca al Padre, sino el que viene de Dios: sólo él ha visto al Padre. Les aseguro que el que cree, tiene Vida eterna.
Yo soy el pan de Vida.
Sus padres, en el desierto, comieron el maná y murieron.
Pero este es el pan que desciende del cielo, para que aquel que lo coma no muera.
Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo». PALABRA DEL SEÑOR.

REFLEXIONEMOS JUNTOS No es fácil hacer comentarios a un Juan Evangelista que está queriéndonos acercar el misterio tan grande de ese Jesús que es el Pan bajado del cielo. Si es pan es comida, si viene del cielo es que lo manda el Padre, si lo creemos viviremos para siempre.
Pero me voy a quedar en las actitudes que se muestran aquí, de parte de los judíos y de parte de Jesús. Porque allí vamos a encontrar respuestas a nuestra falta de fe.
La primera: los judíos murmuraban de él. No podían creer porque conocían su pueblo, sus padres, de dónde venía. Cuando como ellos, nosotros nos ponemos a murmurar, que no es lo mismo que interesarnos o desear conocer, cuando nos entregamos a la murmuración, nuestras vidas no levantan vuelo. No buscamos Su verdad para tratar de hacerla nuestra. Nos parece suficiente con lo que ya sabemos. Y así nos va. Sólo vemos pan. Pero no el Pan del que dice Jesús: Yo soy ese Pan.
Y la actitud de Jesús: los habla, diríamos los enfrenta en realidad con su propia incredulidad, porque tampoco han creído a los profetas. Y les dice que es el Padre quien atrae, pero ya sabemos que nosotros tenemos que desear que el Padre nos atraiga, que se manifieste, que creamos en Él sin entender.
Y en la medida que aumenta nuestra fe, se devela el Misterio, que es inefable, que no se puede explicar con palabras humanas.
Pidamos, vos y yo, al mismo Jesús que siempre está a tiro de nuestra conversación. Pidamos, escuchemos, dediquemos tiempos de nuestra vida a estar con Él. Y veremos cómo el saber se hará “sabor” y gustaremos de su intimidad, esa que hace que tengamos vida para siempre.
Hoy celebramos a Santa Clara. Mirémosla. Aprenderemos con ella a confiar en el Señor, a desear su compañía, su alimento, su sostén.

Hoy voy a rezar por ti. Vos por mí. Para que aumente nuestra fe.

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