23/05/2026
*La respuesta a los sencillos a la pregunta: _¿qué se debe hacer para salvarse?_*
Muchos preguntan: «¿Qué debemos hacer para salvarnos?» ¿Cómo responder a esta pregunta? Podemos, nos parece, responder de dos maneras. Se puede responder mucho, basándose en las Escrituras, porque el Salvador mismo dijo: «Escudriñad las Escrituras, porque a vosotros os parece que en ellas tenéis vida eterna» (Juan 5, 39); pero también se puede responder de manera breve, porque no todos son capaces de comprender plenamente la esencia de la enseñanza que conduce a la salvación, y no todos, por su situación y educación, tienen la posibilidad de entender las Escrituras. Aquí, por ejemplo, está un modelo de enseñanza breve y sencilla sobre la salvación, tomado del Prólogo, de la palabra sobre el beneficio del alma.
Preguntas: ¿qué debes hacer para salvarte? Aquí tienes la respuesta, procede así: «Con misericordia hacia los pobres adquiere para ti la misericordia de Dios, con humildad – la gloria eterna, con pureza y castidad – la corona, con mansedumbre – la entrada al paraíso, con la oración – la vida junto a los ángeles. Adquiere con el trabajo la paz, con la vigilia en la oración – la comunión con Dios, con el ayuno y la sed espiritual – el disfrute de los bienes eternos. Ten un pensamiento espiritual, eleva tu mente a Dios, pero también desciéndela, reflexionando que tarde o temprano todos volveremos a la tierra. Atiende la lectura de los Libros Divinos, entristece por los pecados, habla la verdad, abre más a menudo tus labios para la oración, abre tus manos para dar a los pobres, retén tu corazón del enojo, conserva la pureza en el cuerpo, la moderación en la comida, inclina las rodillas en adoración a Dios. Si conservas esto, entonces serás hijo de la luz, hijo del Reino de los Cielos, heredero de la alegría eterna y ciudadano del Jerusalén celestial». He aquí, hermanos, una instrucción tanto simple como breve, pero que a la vez contiene mucho y siempre puede instruir en la salvación incluso a una persona sencilla. Ofrezcan ustedes instrucciones semejantes también, si alguna vez se presenta la ocasión de conversar sobre la salvación con los niños en Cristo. Para la gente simple que no posee conocimiento de las Escrituras, por primera vez basta con tales instrucciones. Denles lo que puedan comprender. Cuando conversen con ellos, ante todo no olviden que ustedes ya han alcanzado cierta madurez espiritual, y son niños pequeños; tú tienes de Dios, quizá, cinco talentos, y ellos uno; tú eres fuerte, y ellos débiles. Por lo tanto, debes tratar con ellos como con niños pequeños. Por eso evita en las conversaciones con ellos discursos astutos y complicados, y habla de manera sencilla, clara y comprensible, y con esto, sin duda, traerás beneficio del alma a los sencillos mucho más fácilmente que con razonamientos inaccesibles a su simple entendimiento. Amén