27/10/2025
📜LECTIO DIVINA DIARIA🕯:
🔴 OCTUBRE 1️⃣ MISIONERO 🔵
💡 LUNES 27 DE OCTUBRE DE 2025
🟢 Lunes de la ### semana del tiempo ordinario feria // Misa de la feria, prefacio común.
📜 1ª LECTURA: Rm 8, 12-17 Ustedes han recibido el espíritu de hijos, en virtud del cual podemos llamar Padre a Dios.
🎼 SALMO: Sal 67, 2. 4. 6-7ab. 20-21 R/. BENDITO SEA EL SEÑOR, QUE NOS SALVA.
📖 EVANGELIO: Lc 13, 10-17 ¿No era bueno desatar a esta hija de Abraham de esa atadura, aun en día de sábado?
🖇 LA MUJER ENCORVADA
Jesús revela de cuerpo entero su sensibilidad ante el sufrimiento. Se desentiende de la preocupación de violar el reposo sabático porque se conmueve profundamente ante el sufrimiento de esta mujer encorvada. Bien claro nos dice san Lucas que es un sábado y que Jesús está en una sinagoga; el riesgo de ser acusado de falta de respeto al sábado, se materializa cuando el jefe de la sinagoga lo reprende. Jesús no se achicopala ante sus críticas, antes bien, reacciona con determinación, y desenmascara la hipocresía de sus acusadores. Si ellos flexibilizan el reposo sabático para preservar la vida y la salud de sus animales, con mayor razón se puede relativizar dicha obligación, cuando se trata de devolver la salud a una mujer agobiada por una prolongada enfermedad. Para Jesús no hay confusión: ninguna norma religiosa, ninguna institución social o económica tiene más importancia que la vida plena de las personas.
⌛️ LITURGIA DE LAS HORAS:
https://liturgiadelashoras.github.io/sync/2025/oct/27/
🔴 OCTUBRE 2️⃣ MISIONERO 🔵
📜 PRIMERA LECTURA
Ustedes han recibido el espíritu de hijos, en virtud del cual podemos llamar Padre a Dios.
De la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 8, 12-17
Hermanos: Nosotros no estamos sujetos al desorden egoísta del hombre, para hacer de ese desorden nuestra regla de conducta. Pues si ustedes viven de ese modo, ciertamente serán destruidos. Por el contrario, si con la ayuda del Espíritu destruyen sus malas acciones, entonces vivirán.
Los que se dejan guiar por el Espíritu de Dios, ésos son hijos de Dios. No han recibido ustedes un espíritu de esclavos, que los haga temer de nuevo, sino un espíritu de hijos, en virtud del cual podemos llamar Padre a Dios. El mismo Espíritu Santo, a una con nuestro propio espíritu, da testimonio de que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, somos también herederos de Dios y coherederos con Cristo, puesto que sufrimos con Él para ser glorificados junto con Él.
COMENTARIO
Si vivimos, no "carnalmente", es decir, según los criterios meramente humanos, sino "según el Espíritu", como ya nos empezó a decir Pablo en la lectura del sábado pasado, una de las cosas más hermosas que nos pasará es que nos sentiremos hijos. "Los que se dejan llevar por el Espíritu, esos son hijos de Dios". Recordamos lo que dice san Juan al comienzo de su evangelio: "a los que recibieron la Palabra les dio poder de hacerse hijos de Dios" (Jn 1,12) y en su carta: "mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios: pues ¡lo somos!" (1 Jn 3,1). Ser hijos significa no vivir en el miedo, como los esclavos, sino en la confianza y en el amor. Ser hijos significa poder decir desde el fondo del corazón, y movidos por el Espíritu: "Abbá, Padre". Significa que somos "herederos de Dios y coherederos con Cristo": hijos en el Hijo, hermanos del Hermano mayor, partícipes de sus sufrimientos, y también de su glorificación.
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🔴 OCTUBRE 3️⃣ MISIONERO 🔵
🎼 SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 67, 2. 4. 6-7ab. 20-21
R/. BENDITO SEA EL SEÑOR, QUE NOS SALVA.
Cuando el Señor actúa, sus enemigos se dispersan y huyen ante su faz los que lo odian. Ante el Señor, su Dios, gocen los justos y salten de alegría. R/.
Porque el Señor, desde su templo santo, a huérfanos y viudas da su auxilio; Él fue quien dio a los desvalidos casa, libertad y riqueza a los cautivos. R/.
Bendito sea el Señor, día tras día, que nos lleve en sus alas y nos salve. Nuestro Dios es un Dios de salvación, porque puede librarnos de la muerte. R/.
COMENTARIO
Oremos con este salmo (1): Sabía que mi vida es una marcha, y siempre he querido que mi marcha sea del Sinaí a Sión, contigo como jefe. Sinaí era tu voz, tu mandamiento, tu palabra empeñada de llevar a tu Pueblo a la Tierra Prometida; y Sión es la ciudad firme, la fortaleza inexpugnable, el Templo santo. Mi vida también va, con tu Pueblo, de la montaña al Templo, de la promesa a la realidad, de la esperanza a la gloria, a través del largo desierto de mi existencia en la tierra. Y en esa marcha me acompaña tu presencia, tu ayuda, tu dirección certera por las arenas del tiempo. Me siento seguro en tu compañía.
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🔴 OCTUBRE 4️⃣ MISIONERO 🔵
📖 EVANGELIO
¿No era bueno desatar a esta hija de Abraham de esa atadura, aun en día de sábado?
Del santo Evangelio según san Lucas: 13, 10-17
Un sábado, estaba Jesús enseñando en una sinagoga. Había ahí una mujer que llevaba dieciocho años enferma por causa de un espíritu malo. Estaba encorvada y no podía enderezarse. Al verla, Jesús la llamó y le dijo: "Mujer, quedas libre de tu enfermedad". Le impuso las manos y, al instante, la mujer se enderezó y empezó a alabar a Dios.
Pero el jefe de la sinagoga, indignado de que Jesús hubiera hecho una curación en sábado, le dijo a la gente: "Hay seis días de la semana en que se puede trabajar; vengan, pues, durante esos días a que los curen y no el sábado".
Entonces el Señor dijo: "¡Hipócritas! ¿Acaso no desata cada uno de ustedes su buey o su b***o del pesebre para llevarlo a abrevar, aunque sea sábado? Y a esta hija de Abraham, a la que Satanás tuvo atada durante dieciocho años, ¿no era bueno desatarla de esa atadura, aun en día de sábado?".
Cuando Jesús dijo esto, sus enemigos quedaron en vergüenza; en cambio, la gente se alegraba de todas las maravillas que Él hacía.
COMENTARIO
En su camino hacia Jerusalén, Jesús realiza otro gesto de "curación en sábado", sanando milagrosamente a una mujer encorvada que no se podía enderezar. Parece como si Jesús provocara escenas como la presente, que realiza en sábado: quiere mostrar que la fuerza curativa de Dios ya está presente y actúa eficazmente en el mundo. Llama "hipócritas" a los que se escandalizan de que él haya hecho este gesto en sábado, cuando ellos sí se permitían ayudar a un animal propio llevándolo a abrevar, aunque fuera en sábado. ¡Cuánto más no se podrá ayudar a esta pobre mujer, "que es hija de Abrahán" y que desde hace diez y ocho años "Satanás tiene atada"!
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🔴 OCTUBRE 5️⃣ MISIONERO 🔵
😌 MEDITACIÓN
De chicos nos repetían que camináramos derechos y que nos sentáramos derechos, como si en la postura se jugara la suerte. Y, en parte, tenían razón: hay algo profundo detrás de esa idea. Caminar erguidos no es sólo cosa de huesos y músculos; es un signo de dignidad. Quien va con la cabeza alta no presume, simplemente sabe quién es. Es el reflejo de una identidad sólida, de alguien que no vive con miedo. Quien camina así honra el nombre de su familia, no con soberbia, sino con conciencia. Nosotros caminamos erguidos porque sabemos de dónde venimos y hacia dónde vamos: somos hijos de Dios, coherederos con Cristo. Y esa certeza nos hace libres, nos permite pisar firme, sin dejarnos doblegar por el miedo o la vergüenza. Lo que a muchos ahora, jóvenes y adultos, los encorva, es el uso desproporcionado de los móviles o pantallas digitales…, como una nueva esclavitud, un nuevo aislamiento, una nueva enfermedad… posiblemente.
En el Evangelio de hoy (Lc 13, 10-17), Jesús encuentra a una mujer encorvada, prisionera de su enfermedad desde hace dieciocho años. Él la mira, la llama, la toca… y ella se endereza. Se endereza por dentro y por fuera. Esa mujer es imagen de muchos de nosotros: doblados por el peso de las culpas, por una baja autoestima, por heridas viejas o por costumbres que nos atan. Hay quienes viven agachados porque creen que Dios no los puede perdonar, o porque han terminado queriendo más su propio pecado que la misericordia de Dios. Esas jorobas del alma son cadenas invisibles, pero pesan igual o más que las de hierro.
Jesús no soporta vernos así. Su palabra sigue teniendo el mismo poder de entonces: “Quedas libre de tu enfermedad”. Él no sólo sana el cuerpo, levanta el espíritu. Nos devuelve la postura de hijos. Nos recuerda que andar encorvados es negar nuestra dignidad, olvidar quién es nuestro Padre, andar encorvados nos aísla del mundo y de nuestra realidad más profunda. Cada vez que nos enderezamos en la fe, el hombre de la casa de Dios resplandece un poco más, y vivimos nuestra dignidad personal y comunitariamente.
🔴 OCTUBRE 6️⃣ MISIONERO 🔵
🙏 ORACIÓN
Cuántas veces ni siquiera te pido que me ayudes a mirar hacia arriba, Señor, y finjo estar satisfecho con mi mirada a ras de tierra... Cuántas veces me digo que, después de todo, no es tan malo escarbar en la superficialidad y camuflo el vacío que experimento con ebriedades epidérmicas...
¡Señor, toma tú una vez más la iniciativa! Despierta en mí la conciencia de ser como tú me has hecho con el bautismo: hijo libre de amar, capaz de gestos que son chispas de luz en las tinieblas de la mezquindad y del egoísmo. Señor, salvador de mi vida.
🔴 OCTUBRE 7️⃣ MISIONERO 🔵
😇 JUBILEO DE LA ESPERANZA
La Esperanza Cristiana en los santos de la Iglesia (49.2): San Juan Pablo II.
La esperanza del creyente atraviesa toda la enseñanza de San Juan Pablo II como una columna vertebral que sostiene su visión del hombre y de la historia. Su magisterio, tanto en documentos oficiales como en homilías y catequesis, presenta la esperanza como la certeza de que Dios conduce a la humanidad hacia la plenitud de la vida. En ella se apoya la confianza del creyente y el impulso que renueva la existencia cotidiana.
Desde sus primeras palabras como Papa —“¡No tengan miedo!”—, san Juan Pablo II mostró que la esperanza nace de la fe en Cristo resucitado. Es una convicción profunda: el amor de Dios es más fuerte que el mal. Esta verdad da forma a toda su predicación y orienta su lectura del mundo contemporáneo. Para él, la esperanza es la gracia espiritual que vence la angustia, sostiene el compromiso y abre el horizonte del futuro eterno.
En sus encíclicas, la esperanza se presenta unida al misterio pascual. Cristo, mu**to y resucitado, inaugura una historia nueva en la que la humanidad alcanza su destino. Juan Pablo II invita a contemplar la cruz como el lugar donde florece la vida. Desde esa mirada, la esperanza se convierte en la llave para comprender la redención: cada herida humana puede transformarse en fuente de gracia. El creyente participa en la victoria de Cristo cuando vive sus pruebas con fe y las ofrece por amor.
En sus homilías, el Papa alentó a vivir con una esperanza activa. Invitó a los jóvenes a descubrir en Cristo un horizonte luminoso y a los trabajadores a dignificar su esfuerzo con sentido sobrenatural. En las familias, la esperanza se expresa en la fidelidad y la confianza mutua; en los enfermos, en la fuerza interior que sostiene la lucha; en las naciones, en el principio de reconciliación y paz. Su palabra unía la teología con la experiencia humana y mostraba la esperanza como la perseverancia que sostiene cada día.
En sus catequesis, San Juan Pablo II desarrolló una pedagogía de la esperanza centrada en el amor del Padre. Recordó que la esperanza se alimenta de la oración y crece en la comunidad y en el testimonio de los creyentes. En la comunión con los santos y en la liturgia, el cristiano encuentra un anticipo del cielo. Esa visión amplia convierte la vida terrena en un camino de preparación para la eternidad. La esperanza transforma el mundo desde dentro y lo llena de sentido.
El Papa también subrayó la dimensión social de la esperanza. En su doctrina social, enseñó que la esperanza cristiana impulsa la transformación de las estructuras injustas y sostiene el esfuerzo por construir un mundo más humano. Quien confía en Dios se compromete con la dignidad de cada persona, porque reconoce que todos están llamados a la misma gloria. La esperanza se convierte en fuerza ética que inspira solidaridad, respeto y servicio.
El sufrimiento ocupó un lugar esencial en su magisterio. Juan Pablo II, marcado por el dolor personal y la enfermedad, mostró que la esperanza madura en la fragilidad. En su carta Salvifici doloris, enseñó que el sufrimiento unido a Cristo adquiere un valor salvífico. En la comunión con el Crucificado, la vida alcanza una profundidad y un sentido nuevos. La esperanza, en ese contexto, es un acto de amor confiado que mira más allá del límite.
La espiritualidad de la esperanza que transmitió San Juan Pablo II une firmeza y ternura. Es una virtud que sostiene la acción, purifica los deseos y abre el corazón a la eternidad. En sus escritos y palabras, la esperanza aparece como el respiro del alma creyente, la convicción de que la historia avanza hacia la victoria de Cristo. En ella, el cristiano encuentra fuerza para caminar y alegría para anunciar el Evangelio en todo tiempo y en toda circunstancia.