13/02/2026
“EKLESIA”- Asamblea. (Mt.16:18)
Es interesante que el mismo Señor lo dijo, para que no quede dudas de cual fue y es la intención de Jesús.
Si lo traducimos literalmente estamos diciendo que Jesús dijo “Edificaré MI ASAMBLEA”, y es obvio decirlo, pero que ‘asamblea’ se refiere a un grupo de personas.
Hoy se ha levantado y creo, personalmente, que después de la pandemia del 2020, la idea, que no es necesario reunirse, que los templos están de más, que cada uno es templo, etc.,etc.
En principio se decía que en esas reuniones masivas se podría uno contagiar, por lo tanto el miedo impidió a que muchos templos sean cerrados, algunos por presión de las autoridades y otros por miedo.
Muchas personas que tuvieron situaciones de fraude en algunas congregaciones se unieron a tal idea, aprovechando para desparramar fobias, contra los templos y las congregaciones.
El argumento que más usan es que “somos templo del Espíritu Santo” (1° Ctios. 3:16), es decir que Dios mora en nosotros, como lo aclara el mismo apóstol.
El mismo apóstol en Efesios 1:13, dice que cuando recibimos al Jesús como nuestro salvador, somos “sellados” por Dios con su Santo Espíritu y desde allí en más somos propiedad de El.
Es decir que en término personal, y por ese sello, pasamos a formar parte del Gran cuerpo de Cristo aquí en la Tierra que el mismo Señor llama ‘Asamblea’ (Iglesia) y NO se refiere a un edifico material, sino espiritual.
Conviene aclarar, aunque esto sea muy obvio, que en ninguna parte de la Palabra, Iglesia se refiere al lugar físico de reunión, sino a quienes se reúnen.
Cuando Jesús, antes de ser entregado, se reúne con sus discípulos para despedirse de ellos, envía a sus discípulos, a buscar un aposento alto “Ya dispuesto” (¿) (Lucas 22:12, Quién los dispuso?)
Luego de su resurrección se les apareció y los bendijo en el mismo lugar y el Espíritu Santo viene también en el mismo lugar.
Luego más adelante nos dice que los discípulos se reunían “en el templo y por las casa” (Hech. 2:46)
Si bien es cierto que en la última revelación que nos da el apocalipsis, en el capítulo tres de la Iglesia de Laodicea, donde Jesús está afuera llamando, se refiere a la Institución humana y carnal que hicieron de ella y la Iglesia está fuera de esa institución en la persona de Jesús. Pero vemos en la parábola de las diez vírgenes, que las que quedaron fuera de las bodas, fueron aquellas que no estuvieron preparadas.
Pablo, el apóstol describe a la Iglesia en varios términos, casa, familia, templo, columna, etc., pero se detiene un poco más cuando habla de ella como “cuerpo” y nos define a cada salvado por Jesús como “miembros” uno de los otros. Cabe destacar que en la Palabra de Dios hay no más de diez veces el término Iglesia en su carácter universal, pero cientos de veces en su carácter local, es decir en el lugar donde ella está ubicada geográficamente. Es allí en donde somos responsables de desarrollar nuestros dones siempre para la edificación de ella y no para provecho personal.
Cuando Jesús dice que “Donde dos o tres están reunidos, allí está él” (Mt. 18:20), no se refiere a la cantidad en sí, sino a la unidad básica de todo grupo.
En cuanto a las denominaciones, personalmente creo que Dios lo ha permitido porque ha diversificado la forma de alcanzar a la mayor cantidad de personas.
También creo que hay denominaciones que han tergiversado la doctrina por el parecer de sus líderes y/o por intereses. Esto Pablo lo aclara a su Hijo espiritual Timoteo previniéndole de malos líderes (1° Tim.4;1-7)
No encuentro en la Biblia donde diga que el lugar de reunión de los hijos de Dios, sea malo, por el contrario, tenemos el Salmo 122, 133, donde se expresa una alegría desbordante de dichas reuniones.
Pr. Manuel Arrejín
(12/02/26’)