28/05/2026
Si las ventanas están cerradas, el viento no puede entrar. Si las puertas no se abren difícilmente logre alguien pasar. Si el corazón esta endurecido, si se encuentra cerrado, el Espíritu Santo no entrará. No porque no pueda, sino porque Él es cordial.
Aquel día, como viento recio descendió sobre aquel lugar y llenó toda la casa donde estaban, lo llenó todo en todos, porque sus corazones estaban abiertos, esperando.
Es que para que el viento entre, las ventanas se tienen que abrir. Y para que el Espíritu Santo llene tu vida, necesariamente debes abrir las ventanas de tu corazón.
¿Quieres abrir esas ventanas, quieres recibir al Espiritu Santo?
Sólo pide, busca, llama.