10/05/2026
Tener una Madre Orisha es saber que el universo es femenino y que la creación entera conspira a nuestro favor. Es entender que la protección no siempre es silencio; a veces es el rugido de una ola, el estallido de un rayo o el susurro del viento entre los árboles.
Es la fortuna de la dulzura: Cuando Oshún nos mira, la vida se llena de miel. Tenerla es tener el brillo del oro en el alma y la capacidad de amar incluso cuando el mundo parece gris. Ella es la sonrisa que nos rescata del abismo.
Es la fuerza de la inmensidad: Con Yemayá no hay soledad posible. Ser su hijo es tener un océano de perdón y un vientre eterno donde siempre se puede volver a empezar. Ella es la madre que nos arrulla con el vaivén de sus aguas.
Es la valentía ante el cambio: Con Oyá, aprendemos a no temerle a la tempestad. Ella nos da el ímpetu de las centellas para ganar batallas y el aire necesario para respirar cuando la carga pesa. Es la madre que nos enseña a ser libres.
Es el honor del sacrificio: Obbá nos enseña el valor de la entrega y la nobleza del alma. Con ella, aprendemos que la verdadera fortaleza reside en la fidelidad a nosotros mismos y a quienes amamos.
Es el refugio de la pureza: Bajo el manto de Yewá, encontramos la paz en el silencio y la protección en lo sagrado. Ella nos enseña a cuidar nuestro espíritu como el tesoro más preciado.
Es el abrazo de la raíz: Con Naná Burukú, nunca olvidamos de dónde venimos. Ella es el lodo primordial, la abuela que nos entrega la sabiduría de los siglos y nos enseña que la paciencia es el arte de los sabios.
Qué hermoso es decir "Iya" y saber que se tiene un ejército de reinas cuidando cada paso.
No importa cuál sea tu madre de cabecera; al final, todas se unen en un solo lazo invisible de Ashé. Tener una madre Orisha es poseer el secreto de la vida, el consuelo en la tristeza y la fuerza para conquistar el destino.
¡Maferefún todas las Yabás! Que su bendición nos alcance hoy, mañana y siempre. 🌻🌊⚡💜💖🕊️