26/08/2026
Muy buen día.
43 Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo.
44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;
45 para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos,
Mateo 5:43-45 [RV60]
Está incorporado en nuestro subconsciente, en las raíces de nuestros pensamientos, en la inercia de nuestros reflejos más primitivos, amamos a los que no conocemos o conocemos y nos caen bien y aborrecemos a aquellos que por alguna razón concideramos nuestros enemigos o nos caen mal, y ésto es algo que pertenece a nuestra vieja naturaleza carnal, salvaje y caída (Romanos 6: 6) satanás lo ha encriptado en el ADN de nuestra sangre (Joel 3: 21) ¡Miserable de mi! Dice el apóstol Pablo en la epístola a los Romanos (Ro 7: 24) '¿Quien me librará de éste cuerpo de muerte? Gracias doy a Dios, dice en el verso 25, por Jesucristo Señor nuestro', que nos corrige, corrige nuestra vieja naturaleza, el ADN de nuestra sangre, de modo que si alguno está en Cristo, nuva criatura es, las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas (2 Corintios 6: 17) y nos aconseja diciendo 'Pero yo os digo' con esa frase destruye toda la obra del diablo en nosotros (1 Juan 3: 8) y nos enseña que, amando, bendiciendo, haciendo el bien, y orando, es como se hace, como se vive y como se es un hijo de Dios, 'Para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos' cuando ya fuimos alcanzados por la obra de Cristo, el amor con que amamos y nuestras acciones determinan si somos o no hijos de Dios.
Dios te bendiga.