18/10/2016
Otra pequeña reflexión para este día...
Buena semana! 😊
En el capítulo 5 de 2 Reyes leemos sobre un capitán de ejército extranjero llamado Naamán, quien sufre de lepra. Escucha de una chica esclava que Eliseo podría sanarlo, así que parte a Israel con una comitiva, trayendo regalos para el rey. Cuando Naamán finalmente encuentra a Eliseo, espera que Eliseo simplemente sacuda las manos para quitar la lepra. En vez de eso, Eliseo le pide que haga algo que parece ilógico para Naamán, que vaya y se sumerja siete veces en el Jordán. Naamán al principio se rehúsa a hacer lo que Eliseo pide, pero finalmente lo hace a causa de la insistencia de sus hombres. Cuando hace lo que Eliseo dice, Naamán finalmente es sanado. La reacción de Naamán es una muy común.
En algún momento de su vida usted habrá sentido que fue guiado por Dios a hacer algo que parecía un poco loco o ilógico en ese preciso momento. Tal vez le pidió a Dios que hiciera algo en su vida, como Naamán, pero Su respuesta inicial no fue lo que usted esperaba, y no estaba dispuesto a humillarse lo suficiente como para someterse a los métodos de Dios. Cuando le pedimos a Dios que haga algo en nuestras vidas, nunca debemos hacerlo con una mala actitud ni con expectativas de cómo y cuándo Él debería hacerlo exactamente. No somos más grandes que Dios y debemos poner todo nuestra FE EN ÉL Y QUE OBRARÁ EN EL MOMENTO ADECUADO Y DE LA MANERA CORRECTA. No estamos al mando. DIOS ES EL QUE ESTÁ AL MANDO, y como Isaías 55:8 nos dice, las maneras de Dios no son las nuestras. ¿Qué pasos puede dar para humillarse del todo ante Dios y darse cuenta que las maneras de Él no son las mismas que las suyas?
2 Reyes 5:1-27.
Abrazo grande!