12/08/2026
BUSCAR EL ACUERDO
Unidad de pensamiento
Un efecto ulterior del amor recíproco vivido con radicalidad es la unidad de pensamiento. En efecto, el amor recíproco no solo lleva a un solo corazón, sino también a una sola mente.
El amor recíproco entre los primeros cristianos, que lleva a un solo pensamiento, no era solo un consejo, sino un pedido verdaderamente implorante. Pablo escribía: “Hermanos, en el nombre de Nuestro Señor Jesucristo, yo los exhorto a que se pongan de acuerdo: que no haya divisiones entre ustedes y vivan en perfecta armonía, teniendo la misma manera de pensar y de sentir” (Cor. 1, 10).
Sin embargo, si por obtener la unidad de pensamiento entre los primeros cristianos se corría el riesgo de romper la concordia, se aconsejaba ceder las propias ideas con tal de que se mantuviera la caridad. Pablo le escribía a los romanos: “Sean comprensivos con el que es débil en la fe, sin entrar en discusiones” (Rom. 14, 1). No quería que por algo de poca importancia, por una manera distinta de razonar, llegara a faltar la caridad recíproca. En efecto, una de las cualidades del amor recíproco que subraya Pablo, es la tolerancia.
Lo mismo sucede hoy: aunque a veces estemos convencidos de que una determinada forma de pensar es la mejor, el Señor nos sugiere, para salvar la caridad con todos, que a veces es mejor ceder las propias ideas, es mejor lo menos perfecto de acuerdo con los demás, que lo más perfecto en desacuerdo. Y este ceder antes que romper es una de las características, quizás dolorosas, pero también más eficaces y bendecidas por Dios, que mantiene la caridad según el pensamiento más auténtico de Cristo, que en consecuencia sabe apreciar su valor.
Chiara Lubich, El arte de amar, Ciudad Nueva, pp. 124-125.
Movimiento de Los Focolares
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