09/05/2022
Viven con la lealtad dividida aquellos que mezclan la obediencia a Dios con satisfacer los deseos ocultos del corazón. Son muchos los que desean a Dios, pero son vencidos por el deseo de pecar, y se resignan a vivir una vida cristiana divididos por dentro. ¡Que doloroso! Todos estuvimos ahí alguna vez o estamos.
Israel estaba en esa condición y el profeta Elías cita a todo el pueblo en el monte Carmelo, y pasa lo siguiente: (1 Reyes 18:21 NVI) “Elías se presentó ante el pueblo y dijo: ¿Hasta cuándo van a seguir indecisos? Si el Dios verdadero es el SEÑOR, deben seguirlo; pero, si es Baal, síganlo a él. El pueblo no dijo una sola palabra.” Imaginen ese silencio.
Acto seguido, Elías oró y el Señor envió fuego del cielo para comprobarles que Él era el único y verdadero Dios. El pueblo que antes estaba mudo ahora gritaba: “¡Dios es el Señor!”. Ese día el fuego de Dios elimino a la competencia. Consumió los ídolos que tenían en el corazón.
Jesús quiere eliminar todo lo que compite con Él en nuestro corazón. Debe ser agotador competir por nuestro amor, por nuestra atención, por nuestra devoción, por nuestro tiempo... ¡Pero Él no se rinde! Quiere reafirmar que le pertenecemos y que lo elegimos como Señor, por encima de todo.
Unos versículos más adelante, después de mandar fuego, mandó lluvia. Y termino con la sequia y el hambre que el pueblo estaba pasando. Y aprendí algo de esta historia: Dios antes de enviar las bendiciones que tiene para nosotros, quiere consumir con su celo los ídolos de nuestro corazón.
Primero el fuego y después la lluvia. En ese orden.
Primero su Señorío y después su bendición.
¡Hacelo a Jesús el único Señor de tu vida y todo lo que estuvo retenido vendrá sobre vos, como nunca antes! Permití que el fuego de su amor elimine la competencia en tu corazón.
Que tengas una bendecida semana ❤️ .sanhueza